miércoles, 1 de marzo de 2017

Toneladas de precariedad y kilos de hipocresíaHistoria por Sol Sánchez Maroto

La fundación Altius, promotora de la campaña “un kilo de ayuda al empleo joven”, resulta ser una pieza fundamental de la organización internacional de los legionarios de cristode una multinacional de capital español con cadenas de supermercados, la fundación de una universidad privada católica controlada por los legionarios de cristo, y también de las cajeras y cajeros del supermercado más barato y cutre de tu barrio.
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Decía Galeano que frente a la solidaridad que se ejerce horizontalmente e implica respeto mutuo, la caridad siempre es humillante y nunca cambia ni un ápice las relaciones de poder que además (añado yo) suelen ser la causa última de las necesidades que dicha caridad atiende, más aún, incluso las subraya como uno de esos rotuladores fluorescentes que resaltan palabras escogidas en un texto hasta no ver el resto.

La historia que más que contar voy a resumir -porque da para mucho y mi espacio es reducido- va de eso y más.

Esta es la historia de una multinacional de capital español (aunque pienso que todas las multinacionales solo tienen por bandera una calavera que reposa sobre dos tibias cruzadas pintadas sobre el mapa del tesoro residente en algún paraíso fiscal) que posee cadenas de supermercados, la fundación de una universidad privada católica controlada por los legionarios de cristo, y también de las cajeras y cajeros del supermercado más barato y cutre de tu barrio. ¿Que cómo pueden estos personajes habitar en una misma historia? Sencillo, este sistema que lo mercantiliza todo, es capaz de fagocitar hasta la precariedad y convertirla en un producto con el que comerciar y especular.

Los supermercados de esta multinacional, como más de una persona habrá adivinado por la descripción, se llaman DIA. En ellos se producen de forma sistemática los abusos ya desgraciadamente habituales en este sector altamente precarizado y explotador. El personal es sometido a objetivos de producción y rapidez inalcanzables tanto en las cajas como en el resto de actividades que incluso se deben realizar a la vez y de tres en tres, incumplimiento sistemático de los descansos de 20 min cada seis horas establecidos por el Estatuto de los trabajadores, falta de personal y por tanto carga de trabajo imposible (cualquiera que haya comprado alguna vez allí puede dar fe de esto), incumplimiento de jornada y en general del convenio, obligar a hacer horas y además no pagadas, falta de formación que provoca accidentes… todo ello por supuesto aderezado con el miedo producido por coacciones, amenazas, sanciones y despidos arbitrarios. De cogerse una baja ya ni hablemos. En definitiva; plantillas donde el stress y la depresión generados por el acoso laboral son más comunes que un catarro en invierno.

Por si todo lo anterior no era suficiente, desde el pasado mes de diciembre, en la línea de caja de estos establecimientos se pueden encontrar unas tarjetas que los empleados están obligados a ofertar a los clientes a la hora de pagar, donde se pide 1€ por 1K de ayuda para –agárrense- el empleo joven, con la excusa de combatir la exclusión y la precariedad laboral a la que, precisamente ellos, están sometidos como si de una broma macabra se tratara. No me basta con explotarte, así que además te humillo.

La campaña se presentó (http://goo.gl/sFRsRZ) el pasado diciembre apadrinada entre otros por Javier Dorado (actual director general del INJUVE procedente de la secretaría general de las juventudes del PP), y se anunciaba que se formaría a 650 jóvenes en 2017 a través de itinerarios individualizados adaptados a cada uno de ellos. Yo solamente he encontrado cursos de camarero y poco más.

Pero además del despropósito que supone todo lo anterior, el mal olor impide dejarlo ahí ¿qué fundación es esa? ¿De dónde ha salido?

La fundación Altius, promotora de la campaña “un kilo de ayuda al empleo joven”, resulta ser una pieza fundamental de la organización internacional de los legionarios de cristo. En México los legionarios de Cristo utilizaron esa misma marca para constituir en 1998 la asociación Compartamos, que comenzó concediendo microcréditos a los sectores más pobres de la población y promovió las tarjetas Un Kilo de Ayuda. En 15 años Compartamos multiplicó su capital 342000 veces, cobrando multas y tasas de interés del 70% anual (usura para entendernos). En 2006 México autorizó la conversión de Compartamos en banco con un capital de 427 millones de pesos. Recordemos, para redondear, que según algunos investigadores los activos de la “multinacional” de los legionarios de cristo, con la que están estrechamente relacionados numerosos políticos/as del PP desde la época franquista, superan los 43.600M$. Cada uno y cada una, que saque con estos datos sus propias conclusiones. La mía es que el capitalismo apesta como el cadáver del más vil de los ladrones.

Si como decía al principio siguiendo a Galeano, la caridad es ya de por sí humillante, la estafa y el robo disfrazados de falsa caridad deberían estar penados como los crímenes con ensañamiento con las víctimas que en realidad son.

Publicado en el Nº 303 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2017

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