miércoles, 26 de diciembre de 2018

De Salvini a Bolsonaro y Vox. ¿Qué hay detrás de la ultraderecha?


El triunfo del capitán Jaïr Bolsonaro en las elecciones de Brasil es el último proyecto ultrareaccionario que llega al poder con un programa xenófobo, machista, autoritario y neoliberal. La lista es cada vez más larga: Donald Trump en los Estados Unidos, Matteo Salvini en Italia, Recep Tayip Erdogan en Turquía, Víktor Orban en Hungría, Rodrigo Duterte en Filipinas, Heinz- Christian Strache en la vicepre- sidencia de Austria.... En otros países la ultraderecha no ha llegado a tocar poder, pero tiene suficiente peso para marcar la agenda política: el UKIP en el Reino Unido, el Frente Nacional en Francia (11 millones de votos en la segunda vuelta de las presidenciales del año pasado) o Alternativa por Alemania (92 diputados en el Bundestag). Los ritmos y las características del avance de la ultraderecha dependen de la situación de la lucha de clases en cada país, pero es evidente que más allá de las particularidades nacionales hay una dinámica global que tenemos que saber analizar y comprender.

Un capitalismo en crisis

El auge de la ultraderecha hoy se explica en primer lugar por otra dinámica global: la crisis sistémica del capitalismo. Diez años después del estallido de la crisis de 2008, la clase trabajadora y los sectores populares sólo han visto hundirse sus condiciones de vida. Y desde los gobiernos, los grandes partidos –socialdemócratas o conservadores- han respondido con privatizaciones al servicio del capital financiero, recortes de los servicios públicos y de la protección social, y con más represión.

El problema no es nuevo, es un sistema agotado en el sentido que sólo puede crecer en base a una gran destrucción, y que lo hace con la rapiña de los recursos del planeta, al dictado de los intereses del capital financiero. Lenin ya definía la fase actual como una época de «guerras y revoluciones», y justamente esto es lo que estamos viendo, también con el consecuente desplazamiento forzado de poblaciones que la ultraderecha convierte en argumento para atizar el miedo al inmigrante.
Esta crisis ha dejado al descubierto los límites de la democracia burguesa y sus instituciones, que a los ojos de todo el mundo no gobiernan para la mayoría sino en defensa de los intereses del capital financiero. Se mire por donde se mire, desde los rescates de la banca, hasta las políticas de austeridad para salvar el sacrosanto pago de la deuda de los estados, hasta la privatización de la sanidad, los gobiernos –socialdemócratas y conservadores- gobiernan para los bancos. Son ellos quienes dictan las políticas y no por casualidad sino porque todo el sistema económico, hoy, depende de ellos, por encima de otros componentes del capital.
Esto también trae emparejado el problema de la corrupción, que no es sino que la otra cara de este capitalismo podrido. Esto ha supuesto una inmensa deslegitimación de las instituciones de la democracia burguesa: en estos años se ha visto claro como de nada servía el principio «de una persona un voto», ni los grandes partidos tradicionales, ni siquiera los grandes aparatos sindicales. Crece el rechazo a los grandes partidos y las instituciones a través de las cuales se han aplicado las políticas neoliberales y que han servido para vehicular la corrupción.

Todo este malestar de abajo no encuentra respuesta en una «nueva izquierda», que se empantana con políticas imposibles de moderación que tratan de paliar la situación evitando una ruptura para no enfrentarse con los capitalistas y las instituciones del estado. La extrema derecha aprovecha el hecho que no hay una alternativa de la izquierda a la desesperación obrera y popular, para denunciar demagógicamente a banqueros y políticos, a la burocracia de la UE, a alentar el miedo con la xenofobia y haciendo renacer el gran nacionalismo opresor... Un discurso amplificado por las redes sociales, con mensajes simples y rápidos, en un momento en que los viejos medios de comunicación están tan desacreditados como los partidos y las instituciones porque, en manos de los bancos, también han tapado las vergüenzas del sistema.
El capital financiero y los gobiernos abren la puerta

Con todas las condiciones a favor, los proyectos de ultraderecha necesitan aún otra cosa para salir de la marginalidad: el dinero de sectores del capital financiero que se preparan esta carta por si un día no tienen bastante con los aparatos de control tradicional. Es cuando defienden la necesidad de un liderazgo fuerte ante el caos, la corrupción, la inseguridad, la depauperación de las clases medianas y la crisis institucional. Es el que en la teoría marxista se denomina bonapartización: un endurecimiento del estado, y el recorte de libertades democráticas -derechos de reunión, manifestación, expresión, organización- para aplicar los planes de choque que tienen que venir.
Y no tenemos que olvidar que son los mismos gobiernos (tanto socialdemócratas como de derecha) los que aceleran esta deriva reaccionaria con sus políticas. Las leyes de extranjería, las medidas de excepción justificadas en el antiterrorismo, la exaltación de la unidad nacional, las privatizaciones, los recortes.... normalizan un discurso y una lógica política que después la ultraderecha sólo tiene que llevar hasta las últimas consecuencias, dentro de un marco que se ha creado desde los partidos tradicionales.

¿Volvemos al fascismo?

Todas nos referimos coloquialmente a la ultraderecha como fascista, porque queremos aislarla y dejar claro nuestro rechazo. ¿Pero realmente estamos hablando de un regreso al fascismo como el de los años 20 y 30? Es un debate abierto dentro de la izquierda y es importante precisar los conceptos, porque no podremos ganar si no sabemos a qué nos enfrentamos. El fascismo es una forma particular de autoritarismo que no se distingue por su brutalidad (hay dictaduras militares igualmente sanguinarias y represoras) sino porque es un régimen de combate al que la burguesía recurre cuando se ve acorralada por una amenaza revolucionaria. Y tiene básicamente dos características que lo distinguen: su capacidad de movilización de las masas pequeñoburguesas y el hecho de que impone un método de guerra civil contra las organizaciones de la clase trabajadora. Es lo que Trotsky definió como «la extirpación de todos los elementos de la democracia proletaria dentro de la sociedad burguesa». No es la opción preferente de la burguesía, precisamente porque esta necesidad permanente de movilización lo con vierte en un régimen de choque que no puede perdurar muchos años: el fascismo es un movimiento con cierta autonomía al cual las burguesías recurrieron mientras no podían reconducir la situación a formas de dominación más estables de tipo dictatorial.

No creemos que el fascismo esté a la orden del día, sino que vamos a regímenes cada vez más duros, de tipo bonapartista, y por eso preferimos hablar de extrema derecha o de fascistización del discurso político.

La radiografía europea

Desde hace unos veinte años la ultraderecha en Europa vive un auge electoral sin precedentes desde los años 30. En las últimas elecciones al Parlamento Europeo, en 2014, la extrema derecha se impuso en el Reino Unido (con el UKIP), Dinamarca (el Partido del Pueblo Danés) y Francia (Frente Nacional). En 2016 el Partido de la Libertad de Austria estuvo a punto de ganar las presidenciales y después de las legislativas de 2017 entró al gobierno junto con la derecha. En septiembre del mismo año, Alternativa por Alemania colocó 92 diputados en el Bundestag. En Francia Marine Le Pen perdió las presidenciales ante Macron, pero con 11 millones de votos en la segunda vuelta, el doble que su padre en 2002. La lista de los que tocan ya poder se completa con Matteo Salvini, ministro de Interior y hombre fuerte de Italia, y Víctor Orbán, que ganó las elecciones de abril en Hungría.

Más allá de las particularidades de cada país, todos ellos comparten elementos clave de su discurso: la crítica a unas élites corruptas, traidoras y parásitas; la denuncia a estructuras de la democracia burguesa; el gran nacionalismo, o un discurso étnico o identitario; el fundamentalismo religioso (se habla mucho del radicalismo islámico pero menos del ultracatólico como el Tea Party, del apoyo de la iglesia evangélica a Bolsonaro, o del sionismo de los ultraortodoxos en el gobierno israelí); la glorificación del pueblo como un todo homogéneo, borrando las diferencias de clase; la construcción del enemigo exterior (ya sea el inmigrante, el musulmán, el judío). En muchos casos también hay machismo, homofobia, exaltación de la familia tradicional y rechazo al derecho al aborto. Todo ello envuelto tras un gran líder salvador.

La particularidad española

En el estado español todavía no tenemos grupos de ultraderecha con un impacto electoral tan significativo. Lo que hemos visto es un giro ultra del PP y de Ciudadanos, sobre todo en cuanto a la cuestión catalana y a la inmigración. Esta excepción española se explica por la impunidad con que se cerró la transición al régimen del 78. Nunca hubo una ruptura con el franquismo, que nació como un movimiento fascista (con la Falange como instrumento de movilización de masas) y que se consolidó en el poder como una dictadura burocrática-militar bonapartista. La monarquía fue la línea de continuidad que preservó el aparato del estado y Alianza Popular (y después el PP) la línea de continuidad política para blanquear el Movimiento. A diferencia de otros estados europeos, a excepción de pequeños grupos (Democracia Nacional, España 2000, Falange...), la ultraderecha no se organiza por fuera sino como un ala del PP. No ha sido hasta ahora, con la crisis y el inicio del proceso de descomposición del PP, que surge VOX. Su mitin con miles de asistentes en Vista Alegre (Madrid) es toda una señal de alarma.

Combatirla en la calle y en los barrios

Hay un sector de la izquierda que nos dice que ante el giro hacia la extrema derecha lo que tenemos que hacer es aferrarnos a las instituciones burguesas. Esta explicación confunde los términos históricos y la secuencia causa-efecto. El giro hacia la extrema derecha surge porque estas instituciones burguesas han sido el instrumento para el empobrecimiento y la represión. La polarización social que impone la crisis y el rechazo popular a gobiernos e instituciones son la base de su intento de canalizar el odio popular fuera de estas instituciones. Es por eso que defenderlas, con el argumento de que lo que viene es peor sería un error. Otra cosa es la defensa de todas y cada una de las libertades democráticas: aquí es donde hace falta un frente común y unidad de acción. Pero para hacer frente a la ultraderecha hay que levantar otro camino por la ruptura popular con unas instituciones caducas.

El otro debate tiene que ver con quien situamos como enemigo: ¿son fundamentalmente los grupos fascistas? Es lo que nos planteamos por ejemplo cada 12 de Octubre en Barcelona donde cada año convocan su concentración. Pero mientras unos centenares de neonazis se manifiestan allá, hace años que PP, Ciudadanos, Sociedad Civil Catalana y otras plataformas arrastran miles de personas en movilizaciones por la Hispanidad en el centro de la ciudad. Pensamos que son los estados y las políticas de los gobiernos quienes allanan el camino para la irrupción de la extrema derecha y finalmente del fascismo. La ley de extranjería y las expulsiones en caliente, sentencias como la de la Manada o el discurso contra Catalunya del PP, Ciutadans y el PSOE generan el espacio sobre el cual la ultraderecha se construye, y sólo tiene que presentarse como el que de verdad está dispuesto a aplicar la misma política hasta el final. Por eso, la tarea central hoy es luchar contra estas políticas y los gobiernos de turno responsables, por el derecho de autodeterminación y el resto de libertades democráticas, contra la monarquía, por los plenos derechos de los trabajadores y trabajadoras migrantes. Parando estas políticas paramos a la ultraderecha.

Y esto sólo se puede hacer planteando políticas que den respuestas reales a los problemas de la gente y necesariamente tienen que ser de ruptura: porque no se pueden satisfacer las necesidades sociales mientras se continúe pagando la deuda de los bancos, no se puede acabar el paro sin recortar el tiempo de trabajo sin reducción de sueldo, no se puede salir de la crisis sin nacionalizar la banca y no se puede resolver el problema de la corrupción y de los derechos de los pueblos sin romper con el régimen del 78.

Queda todavía un cuarto problema en la acción transformadora y es a quien nos dirigimos y dónde trabajamos. La mayoría de la izquierda ha abandonado el trabajo en las fábricas, en los barrios obreros, que muchos dan por perdidos ante la oleada naranja. ¡No! Sin ir a la base, a trabajar cada día codo con codo buscando respuestas de fondos a los problemas reales no se puede combatir una ultraderecha que, si nadie la para, se traga nuestra gente.

Cristina Mas




sábado, 22 de diciembre de 2018

Un plan de lucha y un giro a la izquierda para parar la represión y hacer posible la República catalana


Los bramidos de la derecha, del PP, de Ciudadanos y de Vox no pueden hacer “buena y amable” la cara de Sánchez y de su gobierno, que garantiza la represión e impide el derecho de autodeterminación de Cataluña. Y es por eso, por la fecha escogida, porque hay presos/as exiliados/adas, porque hay centenares de perseguidos y porque empiezan los juicios por el 1 de octubre... que el Consejo de Ministros se reúna a Barcelona, acompañado del despliegue de 1.300 policías y guardias civiles, es una provocación y hace del todo imprescindible la respuesta con la movilización como se ha dado esta mañana.

Ayer Pedro Sánchez y QuimTorra escenificaban un gesto “por el diálogo”. ¿Pero qué diálogo con los y las presas y asegurando por activa y por pasiva que el gobierno del PSOE no reconocerá el derecho de autodeterminación? Solo faltaron Ada Colau - que da cobertura a Sánchez - y la Patronal de Fomento, haciendo de anfitriones. Una foto que intenta borrar el octubre del año pasado.

La famosa división de poderes que esgrimen para dejar manos libres a los tribunales y justificar que el Gobierno “no puede hacer nada”, es tan falsa como lo explicaba el tweet de Cosidó, portavoz del senado del PP. La burguesía asegura bajo tres claves su poder de clase - que está muy ligado, no sea que en ocasiones pueda fallar una de las patas. Y hoy la realidad es que el poder judicial es quien quiere vengar la humillación que el pueblo catalán impuso al Estado el 1 y el 3 de octubre. No solo porque las imágenes de la represión recorrieron el mundo, sino porque además todo el aparato del estado y un costoso dispositivo fueron incapaces de impedir el referéndum. Y esto no lo perdonan y están dispuestos a imponer sanciones y sentencias ejemplares. El Estado no afloja, esta es la realidad a la cual tenemos que hacer frente.

Pero este estado monárquico feroz no puede esconder que está herido. El poder judicial que dictará sentencias ejemplares por los dirigentes catalanes, es el mismo que rectificaba en una acción sin precedentes los impuestos de las hipotecas en beneficio de los bancos, el mismo que unos meses atrás era señalado, por la actual ministra de Justicia, de aprovechar viajes oficiales al extranjero para abusar de menores, el mismo poder que dicta resoluciones escandalosas como las de la Mandada o de Altsasua. No es solo la justicia la que pierde toda credibilidad, lo son las otras instituciones, incluida la Corona. Y crecen los referéndums populares para cuestionar la Monarquía, como los de las universidades y los barrios de Madrid.

Pero tampoco nos engañamos con lo que pasa en la dirección del movimiento por la República catalana. La parálisis de Puigdemont/Torra y de ERC es más que notable. Pueden vender humo de la construcción virtual republicana, pero la realidad autonómica del Gobierno surgido de las elecciones de hace un año, es incuestionable. La misma formalización de la reunión de ayer con Sánchez es un nuevo intento de esta normalización. Pero el pueblo no afloja, y como lo hicimos el mismo 1 de octubre y el 3, la determinación desborda la política de las direcciones de PdCAT y ERC. Parar la represión, liberar los y las presas, avanzar más allá exige urgentemente construir una nueva referencia política y un plan de lucha para hacer efectiva la ruptura.
Y desde Lucha Internacionalista (dentro del acuerdo CUP-CC) afirmamos que esta nueva referencia y el plan de lucha necesitan un giro a la izquierda del proceso hacia la República catalana:

1) Una defensa sin fisuras de la libertad de todos y todas las encausadas. No puede haber ninguna condena: hay que preparar un nuevo octubre. Hay que organizar una nueva huelga general. Los y las presas están en Cataluña y hay que exigir que, en un acto de soberanía, sean liberados y liberadas.

2) Un giro a la izquierda porque república tiene que significar una solución a los graves problemas que tiene el pueblo trabajador catalán: desahucios, salarios y pensiones que caen, deficiencias graves en sanidad y enseñanza públicos... Los beneficios patronales ya han remontado la crisis: nuestras condiciones de trabajo y nuestros servicios públicos, no. Por eso hay que exigir al Gobierno desde la movilización respondida a las demandas sociales. Solo con este componente social, sectores de la clase obrera verán un futuro en la república catalana.

3) Hay que coordinar una campaña con el País Valenciano y las Islas, con el pueblo vasco, con el resto de pueblos del Estado español contra la Monarquía, contra el régimen del 78, por una ruptura con el franquismo que nos negaron en la transición.


21 de diciembre de 2018

Lucha Internacionalista

domingo, 16 de diciembre de 2018

Bolivia: paro nacional contra la reelección de Evo Morales


El gobierno de Evo Morales en 2016 perdió un referéndum para modificar la Constitución y permitir su cuarta reelección. Tuvo 51,4% de votos válidos en contra y 48,6% a favor. Pese a eso, en 2017 forzó una sentencia del Tribunal Constitucional y hace pocos días el Tribunal Electoral autorizó la reelección por cuarta vez de Evo Morales y Álvaro García Linera.

Ambos tribunales son casi totalmente dependientes del gobierno del MAS, que fue quien nombró a sus integrantes. Además un año antes de las elecciones nacionales (diciembre 2019) hizo una ley que establece elecciones "primarias" con requisitos totalmente anti-democráticos, ya que impiden en los hechos que se presenten partidos de izquierda o de los trabajadores.

En repudio a esta sentencia violatoria del referéndum de 2016 y a la ley de partidos, el 6 de diciembre se cumplió un paro nacional convocado por los Comités Cívicos y por algunas federaciones de maestros, la Central Obrera Departamental de Chuquisaca y otras organizaciones. La dirección burocrática de la Central Obrera Boliviana, que apoya a Evo Morales, se opuso al paro. Este tuvo un cumplimiento bastante importante, pero irregular, ya que no se hizo efectivo en gran parte de los sectores productivos, aunque sí hubo bloqueos que paralizaron el transporte en las ciudades y manifestaciones de decenas de miles de personas.

Según las encuestas, el 75% de la población se opone a la reelección. Y sólo la falta de alternativas populares frena que esto crezca aún más. El principal oponente electoral a Evo Morales es el ex presidente (2003 a 2005) Carlos Mesa, aquel que en su momento había caído producto de la rebelión popular.

La cuestión de fondo, como sucede con otros gobiernos llamados del "socialismo del siglo XXI" (Venezuela, Nicaragua, Ecuador), es que no se ha resuelto ninguno de los principales problemas del pueblo trabajador. La insurrección popular de 2003 contra el gobierno de Sánchez de Losada exigía la llamada "agenda de octubre", cuyo punto principal era la nacionalización y expulsión de las multinacionales del gas y que con ese excedente económico se crearan fuentes de trabajo. Hoy las transnacionales siguen dueñas del gas y de los minerales. Y también de las grandes extensiones de tierras destinadas a la agroindustria. Continúan la desocupación, la precarización laboral y la miseria en el campo, que obligan a migraciones masivas. Aunque hubo algunas mejoras en estos años, fue gracias a los altos precios de minerales y gas. Pero ahora bajaron y la economía capitalista exige un ajuste económico antipopular que el gobierno comenzó a aplicar gradualmente. Esto generó la ruptura de gran parte de los trabajadores con el gobierno de Evo Morales.

Está planteada una situación que hace posible incluso un fraude electoral masivo del gobierno para lograr ganar las elecciones (como Maduro en Venezuela) y una agudización de la crisis política con levantamientos populares.

Miguel Lamas







domingo, 9 de diciembre de 2018

¡Todos juntos por el paro general para echar a Macron!


En el editorial del Internacionalista 180 afirmábamos: "¡Reaccionarios y represivos, este régimen y este gobierno son ilegítimos! La política de la administración Macron-Philippe-Collomb no tiene nada de original. En efecto, el programa electoral de Macron no era ni más ni menos que la recuperación del 'pliego de reivindicaciones' de la burguesía, de los capitalistas.

¿Qué tendría de 'innovador' querer aplicar el programa que fue impuesto a los trabajadores, a los jóvenes y a los pueblos oprimidos de Europa a través de tratados dictados por los capitalistas? Nada. Hemos visto el resultado de la elección presidencial del año pasado: 24% de votantes, 18% de los inscriptos en el padrón votaron por Macron en primera vuelta. Tal es el voto de adhesión a su política a la cual se unieron sectores que habían votado a Fillon en primera vuelta. Todo eso no hace al 50% de los votantes, todavía menos inscritos a la segunda vuelta.

Es necesario recordar por qué este gobierno es ilegítimo. Lo es porque extrae su legitimidad de una estafa política: los que votaron a Macron, no por adhesión sino contra Le Pen, se encontraron en la tarde de la segunda vuelta contabilizados entre los apoyos a Macron. 'Las cosas repetidas agradan' dice el refrán latino, ¿luego de 2002 con Chirac, 2017 con Macron? ¡Tanto en 2002 como en 2017, cuando llamamos a votar en blanco en segunda vuelta, tuvimos razón!

Por otro lado, los porcentajes de voto en blanco entre los obreros y la juventud demostraron que la lección del 2002 fue comprendida por los principales interesados, aquellos que tienen más para perder con la aplicación de proyectos capitalistas para toda Europa y para cada país".

¿De dónde viene el movimiento de los chalecos amarillos?

Hoy vemos que entre los chalecos amarillos muchos de ellos votaron en blanco o en contra de Le Pen. La cuestión de la legitimidad del gobierno planteada por el voto en blanco obrero y activo – habida cuenta de la cantidad de paros – vino a agravar la crisis institucional y de los partidos pilares de la Quinta República, haciéndolos implosionar uno por uno.

De este modo, desde la entrada en funciones del primer gobierno de Philippe, ocho ministros dejaron sus cargos, ya sea renunciando o viéndose empujados a la salida: Richard Ferrand, Sylvie Goulard, Marielle de Sarnez, François Bayrou, Nicolas Hulot, Laura Flessel, Gérard Collomb et Françoise Nyssen.

Los chalecos amarillos percibieron el aspecto altamente antidemocrático y minoritario de este régimen y este gobierno, y no dudan en hablar de la dictadura de Macron, en particular como consecuencia de la represión de la que han sido víctimas.

Es entonces la población en su conjunto la que cuestiona hoy la política antidemocrática del garrote del gobierno de Macron-Philippe-Castaner. La exigencia de renuncia de Macron y Castaner es también una expresión de esto.

Esta explosión de cólera legítima de los jóvenes y los trabajadores surge – entre otras cosas – contra el encarecimiento de la vida, la suba de impuestos sobre el gasoil, y se generaliza alrededor de la cuestión de la defensa de los servicios públicos (en particular de los transportes) y del poder adquisitivo.

Surge en contrapunto a la política de colaboración de clase de las burocracias sindicales y políticas, que se niegan a organizar y llamar a la huelga general para parar y echar a Macron.

De este modo, no es por nada que cuando los chalecos amarillos se ponen en movimiento, es la burocracia sindical una de las más hostiles y desconfiadas – y la que grita conspiración y manipulación de la extrema derecha.

La inercia de las burocracias sindicales y políticas que practican la colaboración de clase con Macron paramantener la paz social, preparó el camino a tales explosiones de bronca que pueden muy rápido, en este contexto de crisis, transformarse en rebelión popular. La simpatía y el apoyo de que gozan los chalecos amarillos están allí para demostrarlo.

En La Réunion [isla del archipiélago ubicado al este de Madagascar, con estatus de departamento de ultramar de Francia- NdT] la situación toma un giro más radical, los chalecos amarillos allí denuncian la suba de los precios de los combustibles y el encarecimiento de los costos de vida. El 19 de noviembre la isla estuvo totalmente paralizada. Una treintena de barricadas se pusieron en pie. Las escuelas, administraciones, comercios y estaciones de servicio cerraron. Los accesos estratégicos y económicos de la isla fueron bloqueados por los chalecos amarillos.

Al cuarto día de bloqueos en la isla, el martes 20 de noviembre, el prefecto de La Réunion [representante del Estado Francés en el departamento -NdT], Amaury de Saint-Quentin, ordena el establecimiento de un toque de queda de 21 a 6 horas en catorce municipios de la isla hasta el viernes.
Evidentemente, una organización obrera digna de ese nombre no puede quedar indiferente y no procurar dar las perspectivas de clase a esta verdadera rebelión popular. Sin lugar a dudas, la situación en la isla tuvo un impacto determinante en la radicalización del movimiento en Francia, abriendo perspectivas de unión con el movimiento sindical.

Esto es lo que explica que desde muy temprano las llamadas del movimiento sindical a hacer unión con los chalecos amarillos se hayan multiplicado. FO-Transporte se distingue llamando a reunir el movimiento el 27; pero... no a la huelga.

¡Sí a la independencia de clase!

En la editorial del Internacionalista 180 planteábamos la cuestión: "¿De dónde saca entonces este gobierno su legitimidad? ¿De los dirigentes de las sociedades financieras de la City de Londres que cantan sus alabanzas y se aprestan a instalarse en París para no tener que sufrir las consecuencias delvoto de los trabajadores británicos? ¿Los dirigentes de la Unión Europea, los patrones del CAC 40 [índice bursátil francés – NdT] (...)".

No se puede comprender y combatir la política de división de las burocracias sindicales y políticas en Francia, sin comprender y combatir la unión europea capitalista y sus instituciones.

Una política de independencia de clase exige entonces romper con todas las instituciones europeas, en primer lugarcon la Confederación Europea de los Sindicatos (CES), a la cual adhieren la CGT y FO [Fuerza Obrera -NdT], y que participa activamente en la elaboración y la aplicación de la política de destrucción de todos los derechos de los trabajadores y la privatización de todos los servicios públicos.

Desde una perspectiva colaboracionista, el 11 de julio, el conjunto de las organizaciones representativas de los asalariados y el empresariado se reunieron a puertas cerradas en los locales del Consejo Económico Social y Medioambiental. Lo que denunciamos en nuestro comunicado: ¡Sí a la independencia de clase! ¡No a la convergencia de sindicatos, empresariado y gobierno!

Nosotros afirmábamos: "de esta manera, en lugar de trabajar para movilizar y construir el paro general, en lugar de construir la relación de fuerza contra el gobierno y el empresariado para doblegarlos; las direcciones confederales de las organizaciones sindicales se alían a la patronal para reclamar su participación en la creación de contra-reformas para supuestamente modernizar el país.
Debilitado, minoritario, rechazado masivamente por los trabajadores y los jóvenes, el gobierno de Macron-Philippe-Pénicaud-Collomb pretende continuar con su política de destrucción-privatización de los servicios públicos y las conquistas sociales. Y ahora puede contar con la colaboración de las direcciones sindicales confederales".

¡No a la suba de los impuestos y el precio del combustible, no al aumento de los costos de vida!

Los chalecos amarillos ponen al descubierto la crisis del gobierno, de las instituciones; así como el callejón sin salida donde nos lleva la política de colaboración de clase de las direcciones sindicales burocráticas. Lo que explica el silencio ensordecedor de estas últimas, y su negativa a organizar la unión del movimiento obrero organizado con los chalecos amarillos.

El gobierno, debilitado por la lucha de clases y la resistencia de los trabajadores y los jóvenes, particularmente desde la ley de trabajo, no se sostiene más que gracias a la inercia de las direcciones sindicales que rechazan organizar la unificación de las luchas y el paro.

Es por eso que debemos recordar, denunciar y exigir permanentemente que las direcciones sindicales burocráticas rompan con su política colaboracionista de clase (con la CES, el gobierno y la patronal) y que organicen el paro.

La retirada del gobierno acorralado, que viene de anunciar una moratoria de seis meses a la suba de impuestos y los precios del gas y de la electricidad, abre la vía para la profundización y la generalización del enfrentamiento con el gobierno, y pone a las direcciones sindicales frente a su responsabilidad. ¡Ellas deben organizar el paro general para detener y echar a Macron!

Nosotros pensamos también que la cuestión de la re-nacionalización, sin indemnización ni reembolso, de todos los servicios públicos, está en agenda. Es lo que implica posicionarse claramente por la derogación de todos los acuerdos europeos capitalistas.

De la misma manera, exigir el aumento general de los salarios y del salario mínimo a la altura de las necesidades sociales, impone posicionarse claramente contra el dogma del "3% de déficit público" y por la anulación de la deuda ilegítima.

Editorial del periódico El Internacionalista Nº 181, MCI/UIT-CI

04/12/ 2018




domingo, 2 de diciembre de 2018

Solidaridad con la rebelión popular de los "chalecos amarillos" de Francia


"Arde París", ha sido el titular de diferentes medios periodísticos. Reflejando así las consecuencias de la manifestación popular de los llamados "chalecos amarillos" del sábado 1 de diciembre en la capital de Francia. Miles en las calles de París y de todo el país enfrentaron y desbordaron la represión policial del gobierno conservador de Macron.

Hubo centenares de detenidos y cerca de cien heridos. Fue el punto más alto de una protesta que se inició días atrás contra el intento del gobierno de Macron de aumentar el combustible, que pasaría de 0,80 a 1,30 euros, lo cual llevaría a un aumento general de precios. Durante toda la semana se mantuvieron barricadas en los peajes, bloqueos a depósitos de combustible.

Los rebeldes, sin dirección ni organización sindical o política reconocida, se identifican con chalecos amarillos, que son de uso obligatorio en las rutas francesas. La mayoría de ellos son sectores populares de los pueblos y las ciudades que utilizan sus autos y motos para ir a trabajar.
Este aumento del combustible es parte del ajuste capitalista que viene aplicando Macron. Los trabajadores y el pueblo de Francia han sufrido un deterioro de sus condiciones de vida. Los aumentos no sólo se encuentran en el sector energético, sino también en la canasta básica dónde por ejemplo, legumbres, mantecas y papas hay aumentado entre el 9 y 11,2%. Antes Macron buscó una reforma laboral contra los ferroviarios y trabajadores públicos.

Esta rebelión popular se dio justo cuando se reunía en Buenos Aires, Argentina, el G20 con la presencia de los Trump. Mekel, Macron, May, Erdogan, Xi Jimping, Putin, Macri o Temer. Son el imperialismo, el FMI y sus gobiernos capitalistas que en nombre de las multinacionales y el capital financiero pactan nuevos ajustes contra la clase trabajadora y los pueblos del mundo.
La rebelión de los "chalecos amarillos" es parte de la misma lucha que llevan adelante los pueblos del mundo contra el FMI, la deuda externa o el ataque al salario y las jubilaciones. Por eso los socialistas revolucionarios de la UIT-CI nos solidarizamos con esta lucha por derrotar este aumento de combustible.

Los manifestantes también expresó el odio al gobierno capitalista de Macron y muchos reclamaron "Macron dimisión". La gravedad del ajuste como de la represión hacen necesario que los "chalecos amarillos" se unan a los trabajadores, a las mujeres y a la juventud francesa para exigir a las centrales sindicales que se convoque a una huelga general contra el ajuste y el gobierno de Macron.

Llamamos a la más amplia solidaridad internacional en apoyo a la movilización popular de Francia contra el aumento del combustible, por la libertad de los manifestantes y contra la represión.

Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

1° de diciembre de 2018



miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿A dónde va Brasil?

 Brasil es, luego de Venezuela, el punto más alto de la crisis política y social en América Latina. El impactante triunfo electoral del ultraderechista de Bolsonaro es la expresión de esa crisis y del fracaso de la izquierda reformista latinoamericana. En particular de Lula, Dilma y el PT, que tuvieron más de 15 años de gobierno con ajuste y corrupción. El triunfo de Bolsonaro abre todo tipo de incógnitas y debates sobre el porqué del avance de la ultraderecha. ¿Porque millones, incluido trabajadores y sectores populares, le dieron el voto? ¿Brasil va hacia una dictadura o hacia un nuevo fascismo?

El debate está centrado en porque triunfa alguien como Bolsonaro una figura de ultra derecha, neofacista, con un equipo rodeado de ex militares que reivindican la dictadura de 1964.  Bolsonaro triunfa no solo porque tiene un voto tradicional de sectores de derecha de clase alta y media alta sino que gana con un amplio apoyo de sectores de la clase trabajadora y de pobres de las favelas urbanas. Bolsonaro saca 57.800.000 de votos y Haddad del PT 47.000.000. Fueron 10 millones de votos de diferencia.

El voto a Bolsonaro expresó, aunque en forma totalmente equivocada, el odio y la ruptura de millones de trabajadores con e Lula y el PT. El rechazo a decenas de años de gobierno del PT contra el pueblo trabajador y en beneficio de las multinacionales, el capital financiero y de los grandes propietarios de tierras. A su vez, también expresó el descreimiento y la ruptura con todos los partidos tradicionales burgueses. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), partido histórico de la burguesía, pos dictadura, y aliado del PT (Temer fue vicepresidente de Dilma) saco el 2% de los votos en la primer vuelta. El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el partido del ex presidente  Fernando Henrique Cardozo, sacó el 4,5%. O sea que quedaron pulverizados.  A su vez en primer vuelta el PT, si bien llega a la segunda vuelta tuvo golpes claros. Dilma intentó salir senadora quedó en cuarto lugar y no entró al Senado.

Bolsonaro ganó en la mayoría de los estados, en especial en los grandes estados industriales y más politizados. Ganó los estados de San Pablo, Mina Gerais, Rio Grande do Sur y Rio de Janeiro con un promedio del 65% de los votos. Ganó en el cordón industrial del ABC de San Pablo, base obrera histórica de Lula y el PT. El PT ganó en los estados más pobres y menos habitados del noreste.

 Este retroceso político en las masas es responsabilidad de la política del PT de gobernar con la burguesía

El voto de millones de trabajadores a Bolsonaro expresa un claro retroceso político e ideológico. Esto ha abierto un debate en la vanguardia mundial sobre cual es causa de este giro electoral.

Los dirigentes del PT y la izquierda latinoamericana, que en estos años dieron el apoyo a los gobiernos seudoprogresistas de Chávez-Maduro, de los Kirchner, de Evo Morales o de Daniel Ortega, atribuyen esta derrota a una supuesta “onda conservadora” de las masas. Que en el caso de Brasil se habría iniciado con las jornadas de junio del 2013 cuando millones salieron a reclamar por un tarifazo en el transporte y el aumento del costo de vida. Esto ocurrió bajo el gobierno de Dilma-Temer-PT. Entonces el PT calificó a esta protesta como “incentivada” por la “derecha” y que abrió el camino al supuesto “golpe de 2016”. Cuando en realidad la rebelión popular del 2013 fue una genuina protesta de masas contra el gobierno ajustador de Dilma. El PT hambreaba al pueblo y lanzaba tarifazos mientras hacía faraónicos estadios de futbol para el mundial en pactos corruptos con Odebrecht . Por el odio popular a Dilma el parlamento burgués hizo la maniobra de sacar a Dilma. No hubo ningún “golpe”. Pero la crisis política y social no se detuvo. Temer llegó a tener el 2% de popularidad y hubo una huelga general en 2017. De este repudio de las masas surge el fenómeno Bolsonaro.

Con estos argumentos el PT y la izquierda reformista latinoamericana quieren eludir su responsabilidad en el surgimiento de Bolsonaro y pretenden echarle la culpa a la gente “que se hace conservadora”.  Cuando ha sido el fracaso de los falsos modelos “nacionales y populares” o del llamado “socialismo del siglo XXI” de Chávez-Maduro, los que llevan a esta confusión en el voto de millones de trabajadores y sectores populares. Gobiernos que no rompen con las multinacionales y el capital financiero y ajustan al pueblo. Bolsonaro solo se explica por el odio y el rechazo popular que provocaron los gobiernos del PT. Las masas no se hacen “conservadoras” o de “derecha” sino que por su rechazo a los partidos del sistema capitalista, sean liberales o de la falsa izquierda, equivocadamente, buscan castigar con su voto y caen en trampas electorales de la ultra derecha populista. Algo similar está pasando con el voto a Salvini en Italia o a Le Pen en Francia. Desde ya no podemos minimizar este voto equivocado y peligroso. Pero, en el caso de Brasil, no creemos que sea un voto consolidado y estable a la ultraderecha. Las cosas son más contradictorias. Los trabajadores que votaron a Bolsonaro tienen la expectativa de que se termine con la corrupción, con la inseguridad  y que mejore su nivel de vida. Nada de eso va a ocurrir. ¿Qué va a pasar cuando se acaben esas expectativas? Lo primero a tomar en cuenta es que en Brasil la clase obrera no está derrotada. El pueblo como castigó al PT puede terminar castigando en las calles a Bolsonaro.

¿Se va hacia un régimen dictatorial o neofascista?

Bolsonaro es un político de ultraderecha o neofascista. Pero otra cosa es definir que , desde el 1° de enero de 2019, cuando asuma el gobierno ultrareaccionario de Bolsonaro, habrá un régimen nuevo, dictatorial o neofascista.  Bolsonaro quiere acabar con la crisis política y social imponiendo un plan de explotación superior al actual, con represión y desconociendo las libertades democráticas. ¿Podrá hacerlo?  Habrá que ver si el movimiento de masas se lo permite. La clase trabajadora y los sectores populares no han sido derrotados en las calles. Bolsonaro solo ganó una elección. En 2017 la clase obrera brasileña hizo una huelga general histórica, además hubo centenares de huelgas en el país. El movimiento de mujeres  y de la juventud con su movilización por “Ele Nao” mostró su decisión de resistencia. Para que exista un cambio de régimen dictatorial y tienen que imponer una importante derrota al pueblo trabajador. Y eso está por verse en las luchas por venir. Apostamos a favor de la movilización obrera y popular para derrotar los planes de Bolsonaro.

 Miguel Sorans


miércoles, 21 de noviembre de 2018

25 de Noviembre día internacional contra la violencia hacia las mujeres: Sigamos en las calles por #NiUnaMenos, ¡Vivas nos queremos!

Hace casi 58 años las hermanas Mirabal eran asesinadas por la dictadura genocida del General Trujillo en República Dominicana. Patria, Minerva y María Teresa fueron secuestradas, torturas y asesinadas por rebelarse contra un estado genocida y romper con los estándares del rol de las mujeres.

En su memoria, el 25 de noviembre se ha instalado como una fecha internacional de lucha contra las violencias hacia las mujeres en la que saldremos a las calles a decir #NiUnaMenos, vivas nos queremos, contra toda forma de violencia de género, basta de discriminación salarial de las mujeres y por el aborto legal, seguro y gratuito.

Las mujeres venimos siendo protagonistas de grandes peleas contra la violencia de género a nivel mundial. La movilización #NiUnaMenos de la Argentina en 2015, se expandió rápidamente por América Latina y Europa. Esto contribuyó a la masificación del reclamo contra los feminicidios y la responsabilidad de los gobiernos capitalistas en la muerte de mujeres. Es que los feminicidios son la forma más extrema de violencia patriarcal, que implica la propiedad sobre el cuerpo y la vida de las mujeres y que todos los años se lleva la vida de miles que son asesinadas por su condición de mujer, la mayoría muertas por sus parejas o personas del círculo cercano.

Según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe en base a la información de 16 de la región y España, muestra un total de 2.554 mujeres víctimas de feminicidio en 2017, entre los que se destaca Brasil con 1133 asesinatos de mujeres. Pero estos números crecen al incluir a países con los más altos índices de feminicidios, como México con 49 por semana o Colombia con 15. Esta forma extrema de violencia patriarcal llevó masivamente a las mujeres a las calles para decir con fuerza vivas nos queremos. Este reclamo incorporó el reconocimiento de otras formas de violencia de género como la física, psicológica, simbólica, económica y sexual que fueron tomando cada vez mayor fuerza en el marco de la cuarta ola a nivel mundial de las luchas del movimiento de mujeres. Es que la mayoría de las mujeres en el mundo han sido violentadas por lo menos alguna vez en su vida.

Con el movimiento #MeToo en 2017 en los Estados Unidos, comenzó una reacción masiva para enfrentar la impunidad milenaria de los varones para ejercer la violencia sexual. Una verdadera rebelión mundial que se expandió rápidamente por el mundo. A partir de las primeras denuncias en Hollywood, las mujeres comenzaron a denunciar la violencia sexual y también a organizarse para salir a enfrentarla. Desde las masivas jornadas en las calles convocadas por las mujeres del estado español contra el fallo de la Manada pasando por las tomas feministas en Chile hasta las huelgas en Mc Donalds y Google de las trabajadoras contra el acoso sexual, crece la rebelión contra esta forma de violencia de género.

Con los dos paros internacionales de mujeres se puso al descubierto un reclamo central de las trabajadoras como es la brecha salarial entre mujeres y hombres, que según datos de la ONU llega al 23% a nivel mundial. Es que el sistema capitalista patriarcal utiliza la opresión milenaria de las mujeres para superexplotarnos y obtener mayores ganancias. Por eso luchamos para que el capitalismo y el patriarcado caigan juntos.

Desde el 2017 con el primer #gritoglobal por el aborto legal la pelea por el derecho a decidir sobre los propios cuerpos de las mujeres fue una de las grandes luchas que dimos en las calles y que logró en Irlanda conquistar este derecho. En Argentina millones salieron a las calles por el aborto legal, lucha que recorre América Latina. Porque no hay #NiUnaMenos mientras no se terminé con la clandestinidad del aborto en el 40% del mundo dónde es ilegal.

Este 25N reforzamos nuestra lucha saliendo a las calles en todo el mundo. Son los gobiernos capitalistas junto con las iglesias las responsables de las mujeres sigamos muriendo. Por eso, tenemos que estar en las calles para hacer crecer esta oleada mundial de luchas. Siguiendo el camino de las mujeres de Estados Unidos contra el gobierno de Trump, las brasileñas por el #EleÑao contra el reaccionario machista, misógino de Bolsonaro y de las Argentinas con la marea verde por el aborto legal y de todos los países dónde se organizan para luchar por sus derechos.

Desde la Unidad Internacional de las y los Trabajadoras-Cuarta internacional llamamos a coordinar acciones en todo el mundo contra toda forma de violencia patriarcal para seguir haciendo temblar la tierra.

Unidad Internacional de las y los Trabajadoras-Cuarta internacional (UIT-CI)
Noviembre de 2018


lunes, 5 de noviembre de 2018

Haití: Masiva movilización contra la corrupción con el dinero de Petrocaribe

El pasado 17 de octubre, fecha en la que Haití conmemora el asesinato del prócer independentista Dessalines, miles de pobladores de las comunidades humildes salieron en una masiva protesta a exigir cuentas por el despilfarro de los recursos del fondo de Petrocaribe.

La jornada masiva del 17, precedida por movilizaciones menores, fue reprimida y dejó un saldo de decenas de heridos y al menos dos personas asesinadas, cuando los cuerpos represivos atacaron en Puerto Príncipe a una multitud para abrir paso a la caravana presidencial. El presidente, Jovenel Moïse, tuvo que huir cuando manifestantes le lanzaron piedras mientras intentaba dar un discurso ante un monumento de Dessalines.

Desde entonces las protestas han continuado y está anunciada una nueva gran jornada para el 18 de noviembre, otra fecha histórica relacionada con la derrota de las tropas napoleónicas por parte de los revolucionarios haitianos en 1803. La historia de la primera revolución antiesclavista triunfante está presente en las luchas actuales.

El convenio de Petrocaribe, por medio del cual el gobierno venezolano ha subsidiado la compra de petróleo y combustibles desde el ingreso de Haití en 2006, debía servir al Estado haitiano para financiar proyectos de infraestructura, pero la percepción general es que ha alimentado fundamentalmente la corrupción y negocios favorables a grandes empresas nacionales y extranjeras. Aunque ya se había realizado una investigación parlamentaria cuyas conclusiones eran poco claras, la presión popular obligó al Senado a realizar en noviembre del año pasado una segunda investigación sobre el uso de los recursos de Petrocaribe en el período 2008-2016, en la cual se cuestiona el uso de unos dos mil millones de dólares.

El Estado haitiano adquiere el petróleo venezolano con descuento y pagando un 40% de su valor, mientras que el restante 60% se convierte en deuda con bajas tasas de interés, revendiendo ese petróleo en el mercado interno y usando el excedente para proyectos de infraestructura. Se estima que el fondo resultante de la reventa interna del petróleo ha sumado en estos años unos 3,8 mil millones de dólares. Pero las autoridades haitianas sobrefacturaban en moneda local el costo de la compra del petróleo, luego sobrefacturaban los gastos en las obras. Aprovechando declaratorias de emergencia en el marco de varios desastres naturales, se adjudicaron obras obviando los procedimientos legales normales, muchas de las cuales quedaron inconclusas.

En agosto de este año arrancó a través de las redes sociales el llamado Petrochallenge, una campaña mediante la cual los participantes se fotografían portando un cartel con la consigna "¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?" (Kote kòb Petwokaribe a?). Rápidamente se masificó, con gran impacto también en la diáspora haitiana. Una primera movilización el 24 de agosto se dirigió al Tribunal de Cuentas.

La protesta del 17 de octubre ratificó que se ha abierto una nueva situación política luego de las impresionantes jornadas de julio de este año en las que el pueblo trabajador derrotó el gasolinazo del FMI y obligó al primer ministro y su gabinete a renunciar. El gobierno del empresario Moïse, que estuvo a punto de caer durante aquellas protestas, sobrevivió pero quedó muy debilitado. Desde sus inicios fue un gobierno precario: asumió el poder en febrero de 2017, como sucesor de Martelly, de quien es correligionario en el partido derechista Tèt Kale, luego de dos elecciones fraudulentas. En la última de ellas recibió apenas medio millón de votos en un universo de 6 millones de votantes registrados.

El 22 de octubre, el gobierno viró su posición de considerar la corrupción como un asunto de exclusiva competencia judicial: se destituyó al jefe de gabinete, Laleau (ex ministro de Finanzas de Martelly) y al secretario general de la presidencia, así como a 16 asesores más señalados por su involucramiento en la corrupción de Petrocaribe. Lejos de lograr aplacar las protestas, esa misma noche se inician en el barrio capitalino de Bel-Air marchas nocturnas llamadas Petrobizangó, cuyo nombre alude a una de las tradiciones de la cultura vudú. En su desesperación, esta misma semana el partido oficialista llegó a declarar que participaba en las protestas contra la corrupción, una maniobra para confundir que evidencia la desesperación del gobierno. La oposición patronal también está muy desprestigiada, algunos de sus dirigentes han intentado acercarse pero han sido repudiados y expulsados de las movilizaciones.

La responsabilidad del gobierno venezolano

La década comprendida entre 2004 y 2014 representó para Venezuela la mayor bonanza petrolera de su historia. El presidente Chávez aprovechó esta circunstancia para crear en 2005 el convenio Petrocaribe, con el declarado propósito de procurar la integración regional y atenuar los efectos negativos del incremento sustancial del precio del petróleo para economías dependientes de su importación en el Caribe. Desde sectores de la oposición de derecha venezolana se cuestionó el comercio con los países caribeños, especialmente con Cuba, y los mecanismos de crédito contemplados por Petrocaribe. La oposición de izquierda, por el contrario, sin cuestionar el comercio con el Caribe y la solidaridad, lo que cuestionaba era la reproducción de dinámicas clientelares y el apoyo político y económico del chavismo a gobiernos reaccionarios en la región, lo cual se alejada de un verdadero internacionalismo que beneficiara las luchas de los pueblos por su propia liberación.

Ante las crecientes denuncias de corrupción en el manejo del dinero de Petrocaribe, el gobierno venezolano en varias ocasiones ha respaldado a las autoridades haitianas cuestionadas por corrupción, dando indicios de complicidad y posible implicación en la corrupción. Por ejemplo, en una declaración pública en 2015, Bernardo Álvarez, quien entonces era presidente de PDV Caribe, expresaba su satisfacción por la gestión de los fondos de Petrocaribe en el período 2012-2014, precisamente el período al que corresponden las mayores irregularidades reveladas por las investigaciones.

El embajador de Venezuela en Haití entre 2007 y fines de 2015, Pedro A. Canino González, aseguró en 2013 que el presidente Maduro estaba "muy satisfecho con el modo en que el gobierno de Haití ha invertido los fondos de Petrocaribe". Nuevamente, en junio de 2015, mientras Martelly visitaba Caracas, en el marco de la celebración de los 10 años de existencia de Petrocaribe, el embajador venezolano consideró el uso de los recursos como "ejemplar". Moïse visitó Venezuela en noviembre de 2017 y Maduro se deshizo en alabanzas, firmando un acuerdo adicional de cooperación económica. No puede olvidarse que en Haití existe un régimen oligárquico sustentado en la ocupación militar extranjera luego del golpe de estado realizado por tropas yanquis en 2004. A partir de entonces, la ocupación ha corrido principalmente por cuenta de tropas latinoamericanas provistas por gobiernos "progresistas" de Brasil, Argentina, Ecuador y Uruguay, que integran la Minustah y su reducido sucesor, la Minujusth.

Urge la solidaridad con la lucha del pueblo haitiano

La agobiante situación económica, con causas estructurales relacionadas con el saqueo y las intervenciones imperialistas durante todo el siglo XX, con reformas neoliberales que han destruido su producción agrícola y profundizado su dependencia respecto de las importaciones, y con el saqueo y la corrupción descarada por parte de gobiernos dictatoriales y democrático-burgueses, se agrava con la caída de los suministros de petróleo subsidiado y el aumento del precio internacional del petróleo. Crece la presión inflacionaria, que desde 2016 oscila en torno al 14% anual. Pese a que en julio la movilización popular derrotó el gasolinazo, el impacto inflacionario inicial de la medida no se revirtió del todo. Millones de haitianos carecen de acceso a los más básicos servicios, el sistema de salud está colapsado y es muy precario hasta el acceso al agua, que en muchos barrios no llega por tubería sino que hay que comprarla a camiones cisterna.

En este marco ocurren las jornadas de julio y el actual proceso de lucha. Debemos difundirlo y apoyarlo en toda Latinoamérica, sumándonos a la exigencia de castigo a los culpables y que se recupere el dinero robado para que se use en la atención a las necesidades más apremiantes del pueblo trabajador. Por ejemplo, en República Dominicana existe un importante movimiento contra la corrupción y la impunidad, la Marcha Verde, que podría establecer lazos de solidaridad con el movimiento haitiano de lucha contra la corrupción. Otra tarea importante es emplazar al gobierno venezolano a que colabore con las investigaciones y establezca sus posibles responsabilidades en el desfalco. Estamos ante una ola de protestas que puede cambiar el rumbo del país.

Simón Rodríguez, militante de la UIT-CI





miércoles, 31 de octubre de 2018

Victoria electoral de Bolsonaro: ¡Después de la elección tenemos que organizar la lucha para defender nuestros derechos!

La segunda vuelta de las elecciones terminó con la victoria del capitán Jair Bolsonaro, que capitalizó el descontento generalizado contra el PT, los partidos tradicionales y la crisis económica, defendiendo un proyecto conservador y reaccionario.

Tanto es así que la noche del domingo el presidente electo y su equipo anunciaron una serie de medidas de ajuste fiscal, como la reforma previsional y privatizaciones. También habló en términos antidemocráticos, contra la izquierda que se opone a él.

Con Bolsonaro triunfa un proyecto de gobierno capitalista, ultra reaccionario. En su campaña nunca dejó de reivindicar la dictadura, atacó las libertades democráticas y los derechos de las minorías. Es por esto que durante el proceso electoral, hubo un movimiento de oposición a Bolsonaro del que participamos junto con el conjunto de la izquierda.

Desgraciadamente, una gran parte de los trabajadores y sectores populares votó a Bolsonaro. Este voto equivocado sólo se explica por el justificado odio de millones de trabajadores al PT, Lula y Dilma. Ellos desprestigiaron el nombre de la izquierda y del socialismo gobernando para los de arriba, las multinacionales y los banqueros. Un amplio sector votó esta opción de derecha para evitar que el PT volviera a gobernar el país. Los trabajadores tienen en sus cabezas la corrupción, los efectos de las medidas de ajuste fiscal y el crecimiento del desempleo. El PT representa la falsa izquierda que gobernó contra el salario y los derechos de los trabajadores. Este equivocado voto también se explica por la bronca contra los viejos partidos patronales tradicionales y por eso, además del PT, votaron contra PSDB y PMDB. Eligieron a Bolsonaro creyendo que habrá un cambio, pero la realidad es que se equivocaron.

Nosotros también somos fuertes críticos del PT, pero aun así votamos a la lista 13 contra Bolsonaro. Durante la elección explicamos que el voto a Bolsonaro era profundamente equivocado. Sabemos que muchos trabajadores no estuvieron de acuerdo con lo que hablamos durante la elección. Pero ahora que se avecinan nuevos ataques contra nuestros derechos, necesitamos unirnos para defender nuestras conquistas independientes de lo que cada uno votó.

Bolsonaro no va a solucionar ningún problema del pueblo

Bolsonaro lleva casi 30 años en el parlamento. Durante la mayor parte de sus largos mandatos estuvo en el PP de Maluf, uno de los partidos más corruptos del país. En los últimos dos años sostuvo el gobierno Temer y apoyó sus medidas antipopulares. Las propuestas de militarización de la seguridad pública fallaron miserablemente en Río de Janeiro. La intervención federal de las fuerzas armadas, que cuesta una fortuna, no resolvió la inseguridad y aumentó la violencia contra la población negra, las favelas y las periferias.

Por otro lado, queremos discutir que es imposible generar empleo aplicando el ajuste fiscal que afecta a las áreas sociales y avanzando en las privatizaciones. Bolsonaro finge que es nacionalista, pero tiene una política entreguista hacia los EEUU. Su futuro ministro de economía realizará privatizaciones para beneficiar a empresas extranjeras. No por casualidad Bolsonaro recibió una llamada de Donald Trump el pasado domingo y mantiene relaciones de amistad con el Estado sionista de Israel, al que hace permanente apología. Bolsonaro defiende la dictadura del 64´, momentos en los que no había libertad de opinión y manifestación. En consecuencia, apoyó la intervención arbitraria de la policía y la justicia contra los estudiantes, violando la libertad de libre manifestación y la autonomía de las universidades en plena elección. Además, Bolsonaro habla de perseguir a opositores y periódicos que no comulgan con sus propuestas reaccionarias. Todo esto tiene una explicación, es que en Brasil triunfó la extrema derecha, compuesta por generales provenientes de la dictadura del 64´, empresarios ultra liberales e innumerables líderes conservadores, entre ellos algunos dirigentes religiosos, que están en contra de los derechos de los sectores explotados y oprimidos, estimulando ataques contra las minorías.

Desde nuestro punto de vista la causa principal del desencanto que lleva sectores obreros y populares a votar en un proyecto ultraconservador es la quiebra del proyecto del PT y sus alianzas con los patrones. El retroceso político e ideológico que asistimos es fruto de los trece años de gestión petista, durante los cuáles Lula presentó enemigos históricos de la clase trabajadora, de las mujeres, de la población negra, de LGBTs, como si fueran "aliados progresistas", dentro de su proyecto "democrático y popular" con la burguesía y el imperialismo.

¡La lucha tiene que seguir en las calles!

En la segunda vuelta se produjo una amplia movilización espontánea de mujeres, estudiantes, artistas, profesores y servidores, en defensa de nuestros derechos y libertades democráticas. Ahora será necesario fortalecer ese movimiento: hay que continuar con la movilización para convertir llenar las calles contra Bolsonaro!

Es necesario impulsar la más amplia unidad de acción para enfrentar estos ataques. Empezando por unificar a los sindicatos, DCE, movimientos populares bajo un plan de lucha común, fortaleciendo los actos de las mujeres y de la juventud que ya están en curso. Para esto, un primer paso es agrupar la CUT, CTB, UNE, MST, MTST, CSP-CONLUTAS, en una jornada unificada de movilizaciones, junto con los movimientos negros y de identidades disidentes. Las centrales sindicales tienen que convocar asambleas de base y plenarios estatales para enfrentar el ajuste fiscal, construyendo un plan de luchas nacional contra la política de reaccionaria de Bolsonaro.

Al mismo tiempo que luchamos contra la extrema derecha y sus aliados, necesitamos organizar una alternativa política de izquierda, que supere los errores del lulismo. Creemos que el PSOL, PCB y PSTU deben realizar una gran reunión nacional para debatir cómo intervenir en esas luchas y construir un programa de emergencia para el país. Porque lo que necesitamos es la construcción de una alternativa de izquierda que luche contra los patrones, los gobiernos subordinados al imperialismo norteamericano, la corrupción y que defienda el interés de la clase obrera y del pueblo.

29 de Octubre de 2018

Corriente Socialista de los Trabajadores - PSOL (UIT-CI)




miércoles, 24 de octubre de 2018

México: Peña Nieto le sirve de gendarme a Trump, frenando la Caravana de migrantes centroamericanos

La clase trabajadora debe solidarizarse con los hermanos de clase centroamericanos

¡México acepta nuestro liderazgo, gracias México! Fue el mensaje de Donald Trump, ante las medidas adoptadas por el gobierno de Peña Nieto hacia la numerosa Caravana de más de siete mil hermanos y hermanas centroamericanas, con el objetivo de llegar a Estados Unidos, huyendo de la miseria y la violencia en su país, como sucede en muchos países, incluido el nuestro.

La mayoría de los migrantes son de procedencia hondureña, quienes huyen de su país por la terrible situación que han vivido desde hace 9 años cuando se dio un golpe de Estado; el actual gobierno, encabezado por Juan Orlando Hernández, fue elegido en 2014 pero ha sido sumamente represor, y es acusado de haber llegado a la presidencia de manera fraudulenta; sin embargo, contó con el reconocimiento de los Estados Unidos. La intromisión del imperialismo yanqui en la zona es lo que ha provocado la miseria y la violencia por la que huyen cientos de miles de centroamericanos cada año hacia el norte, a pesar de los grandes riesgos que corren.

Ante las amenazas y presiones del ultraderechista Donald Trump, que ha calificado a los migrantes de "criminales bien curtidos", Peña Nieto envió a un numeroso grupo de la Policía Federal, su organismo preferido para reprimir. En forma paralela buscando dividirlos, les tendió la trampa de ofrecerles acceso a México en calidad de Refugiados, a quienes acepten firmar la solicitud, que de forma automática les cancela la posibilidad de continuar su migración hacia los Estados Unidos.
Más de mil cayeron en la trampa, mientras la mayoría decidieron no firmar y entrar a nuestro país de forma "ilegal", cruzando el Río Suchiate.

Así que Trump no se ha equivocado al decir que el gobierno mexicano acepta su liderazgo: Peña Nieto una vez más se ha doblegado a sus exigencias y busca parar a como dé lugar la Caravana, mientras el gobierno hondureño ha ordenado cerrar la frontera. Por ello repudiamos públicamente la política anti inmigrante de Peña Nieto, que lo deja una vez más postrado ante los designios del gobierno racista de EE.UU., jugando el vergonzoso papel de gendarme del imperialismo norteamericano.

También denunciamos la posición de Andrés Manuel López Obrador, quien pretende congraciarse con Trump, conteniendo la migración hacia EE.UU. con la promesa de crear empleos para los centroamericanos, lo mismo que para los mexicanos; sin embargo, de ninguna manera se podrá garantizar trabajo suficiente y, sobre todo, bien remunerado para los mexicanos o los migrantes centroamericanos, sin romper con este modelo neoliberal. Esa es la esencia del "entendimiento" entre Trump y el próximo presidente. De ahí que el estadounidense se refiriera a "los líderes de México".

Además de esta política represiva y de criminalización, los migrantes son vulnerables a los grupos criminales y a la inseguridad que impera en el país. A unos días de haber ingresado la caravana, ya se empezaron a registrar violaciones de mujeres hondureñas. De esto es responsable el gobierno mexicano al no asumir su obligación de garantizar sus derechos.

Por ello se requiere expresar nuestra solidaridad con los migrantes, de repudiar cualquier expresión xenofóbica y racista, ofrecerles ayuda mediante el acopio de víveres y ropa, como hicimos durante el temblor del año pasado, acompañarlos y apoyarlos políticamente, en contra del gobierno de Trump y sus amenazas, denunciando la represión del gobierno de Peña Nieto. El pueblo mexicano debe exigir que se garantice plenamente sus derechos, esto es: al libre tránsito y su seguridad, y se impulse una política migratoria que regularice su situación en el país. Y una vez más en la historia debemos exigir nuestra plena independencia de los designios norteamericanos. El pueblo debe decir con fuerza ¡Bienvenidos a México!

¡Abajo las fronteras capitalistas!
Repudiemos las amenazas de Trump
¡Apoyo total a los migrantes!

Movimiento al Socialismo, Sección mexicana de la Unidad Internacional de los Trabajadores (UIT-CI)





sábado, 20 de octubre de 2018

Ser Migrante es un derecho humano: defendamos el derecho de los migrantes de Honduras

La situación de los migrantes en el mundo hace cada vez más crisis, y desnuda de cuerpo entero lo que es el capitalismo, y a gobiernos que crean las condiciones de hambre, desempleo, represión y hasta de criminalidad en sus países.

El gobierno de Juan Orlando Hernández (JOH), dictadura impuesta por el imperialismo yanqui y europeo, sumerge en la miseria al pueblo de Honduras.

Hoy en miles han salido, atravesando la frontera de Guatemala, y se aprestan a pasar por México para llegar al vendido "sueño americano".

Ser migrante es un derecho humano, y abogamos para que todos los gobiernos del área lo respeten y no sigan las pautas del representante del imperialismo Trump, quien ha dicho descarada y cínicamente que "¡EE.UU. ha informado firmemente al presidente de Honduras que si la gran caravana de gente que se dirige a EE.UU. no es detenida y llevada de vuelta a Honduras, no se dará más dinero o ayuda a Honduras, con efecto inmediato!".

Este cínico que aupó y sostiene la dictadura que tiene en la miseria al pueblo hondureño con esa limosna de "ayuda", viene a exigir a su lacayo JOH, tratándolo como lo que es: su siervo.

Los socialistas, agrupados en Propuesta Socialista- UIT-CI, expresamos nuestra solidaridad con los migrantes, y particularmente, en estos momentos, con los hondureños y exigimos a los gobiernos de Guatemala y México, que permitan a las y los migrantes que cumplan con su objetivo de llegar a los Estados Unidos.

Hacemos un llamado a las organizaciones sindicales, estudiantiles y políticas populares a brindar la mayor solidaridad.

Fuera Trump de Centroamérica!
Defendamos el derecho de migrantes de Honduras y de otras partes del mundo!



16 de octubre de 2018
Propuesta Socialista de Panamà (UIT-CI)





lunes, 15 de octubre de 2018

#EleÑao: ¡Derrotar al capitán Bolsonaro y al general Mourão en las calles y en las urnas!



Las elecciones en Brasil expresaron un crecimiento de Bolsonaro y su pequeño partido, el PSL (Partido Social Liberal) que ganaron el primer turno con 46% de los votos, contra 29% del petista Fernando Haddad. El 28 de octubre será la segunda vuelta y todo indica que habrá una gran polarización política. El movimiento de mujeres prepara un segundo acto de #EleÑao para el día 20.

En una elección donde primó el rechazo a los partidos tradicionales con una fuerte presión por el llamado al voto útil, parte importante de los votos de Bolsonaro provienen de trabajadores y sectores populares que expresaron de esa forma su odio al desastre económico y social de Dilma, a la corrupción del PT y a los viejos políticos. Estos sectores en las fábricas, las reparticiones estatales y públicas y los barrios periféricos creen, equivocadamente, que Bolsonaro va a resolver los problemas de seguridad y de corrupción. Se trata de un grave error. Bolsonaro es un político profesional con casi 30 años de parlamento, que apoyó al corrupto gobierno Temer y votó las medidas que quitan derechos de los trabajadores y el pueblo, como la reforma laboral, la congelación de los recursos para salud y educación, entre otras. Es parte de la política tradicional que utilizaba innumerables privilegios. Su antiguo partido, el PP del corrupto Maluf, compuso la base aliada del gobierno de Dilma. Consecuente con esto, está armando su equipo económico, encabezado por el neoliberal Paulo Guedes, con ejecutivos del sector privado que actúan en bancos, sectores de telecomunicaciones y fondos de inversión. Su plan económico consiste en acelerar el ajuste fiscal estructural de Temer, avanzar en privatizaciones y aplicar la reforma de la previsional. Su candidato a vicepresidente, el general Mourão, ha esbozado que buscará acabar con el 13° salario, una conquista de la clase trabajadora de los años 60. Además, Bolsonaro y el PSL son los principales enemigos de las mujeres, el movimiento de diversidad, negros, y pueblos originarios, impulsando un discurso de odio contra todos los sectores oprimidos y minorías.

Bolsonaro lidera un movimiento de generales, provenientes de la dictadura militar de 1964, un periodo de represión de las luchas. En la dictadura no era posible salir a las calles como venimos haciendo en los últimos años en la rebelión de junio de 2013, la huelga general del 2017, y este año las movilizaciones contra el asesinato de Marielle Franco y la histórica huelga de los camioneros. Durante la dictadura militar hubo corrupción, disminución salarial y precarización del trabajo. El que se quejaba era preso, torturado y asesinado. Y hoy en día, está comprobado que todas las políticas represivas, como la intervención militar del ejército en Río de Janeiro, no resuelven el problema de la seguridad y acarrean más muertes de trabajadores y jóvenes en las favelas, en su mayoría pobres y negros. Por lo tanto, la propuesta de "ley y el orden" de Bolsonaro y de los militares sólo se va a volver contra los movimientos sociales y sectores populares.

Por todo esto, Bolsonaro es hoy la opción de la gran burguesía, del agro-negocio y del capital financiero. La euforia de los "mercados" luego de la elección del domingo, es porque Bolsonaro es visto como el "más inclinado a promover las reformas consideradas necesarias". Su objetivo es fortalecer a un sector de derecha, ultra reaccionario, para intentar aplicar con mano dura el ajuste fiscal, las privatizaciones, los recortes salariales. Para ello, quieren ubicar a los generales al mando del ejecutivo y ampliar la influencia de los militares en el Congreso Nacional y el Tribunal Superior Federal, para aplicar la propuesta de "ley y orden" defendida por Bolsonaro, que no es otra cosa que la criminalización de la protesta. !Este proyecto debe ser combatido y derrotado en las calles y en las urnas!

No tenemos ninguna ilusión en el PT y siempre fuimos oposición de izquierda a Lula\Dilma

Del otro lado estará Haddad, representando el proyecto del PT. Nuestra corriente fue expulsada del PT por votar contra la reforma de las jubilaciones de Lula, denunciar su traición de clase, su integración a la corrupción sistémica, sus alianzas con políticos reaccionarios y fundamentalistas evangélicos y hasta con la cúpula militar (algunos de los generales de Bolsonaro fueron aliados del PT en la invasión a Haití y en la represión de huelgas).

El PT tiene una gran responsabilidad por este giro electoral a la derecha. Es la causa principal del desencanto y la desesperación que lleva a sectores obreros y populares a votar un proyecto ultra conservador. Ese retroceso político e ideológico a nivel electoral, es fruto de los últimos gobiernos del PT, cuando Lula presentó a enemigos históricos de la clase como "aliados progresistas" de su proyecto "democrático y popular" junto a la burguesía y el imperialismo. Boicoteó las huelgas generales contra Temer, intentó un "gran acuerdo" con los corruptos, se alió en estas elecciones con el PMDB de Temer en numerosos estados y su candidato, Haddad, intenta, sin éxito hasta ahora, ser la opción preferencial de los "mercados".

#EleÑao: ¡Ningún voto a Bolsonaro! Voto crítico a Haddad y Manuela

Sin embargo, hay mucho en juego en esta segunda vuelta. El capitán Bolsonaro, el general Mourão, los militares torturadores de 64, los ultraneoliberales, los ruralistas, los pistoleros del campo, los parásitos de la Bolsa de Valores y todos los patrones comprometidos con este proyecto son enemigos del pueblo trabajador y deben ser derrotados. No es una tarea fácil, pero es posible revertir este resultado. La clase trabajadora está entera y ha dado sobradas pruebas de disposición para luchar. Vamos a seguir como parte del movimiento impulsando el #ELENÃO y apostando a llenar las calles el día 20 como parte de la lucha para derrotar a Bolsonaro.

Junto con eso, llamamos a votar críticamente a Haddad-Manuela para derrotar a Bolsonaro en esta segunda vuelta, con las diferencias y las críticas que siempre manifestamos. No tenemos, por estas razones, ninguna responsabilidad con esta lista y mantenemos nuestra independencia política.
Sabemos que muchos trabajadores y jóvenes no aceptan votar al PT de ninguna forma. A esos compañeros los llamamos a no votar a Bolsonaro para impedir el triunfo de este proyecto ultra reaccionario y autoritario.

Vamos a fortalecer la batalla en las calles, construyendo el movimiento #ELENÃO para el día 20 con la más amplia unidad. Vemos necesario que los sindicatos combativos, las centrales sindicales, el movimiento estudiantil y los partidos de izquierda democráticos y se sumen a esta batalla para derrotar a Bolsonaro.

CST, Corriente Socialista de los Trabajadores/Tendencia Interna del PSOL
9/10/2018