Se cumplirán recientemente 41 años del asesinato, por parte de pistoleros fascistas, de los abogados laboralistas de Atocha, militantes del PCE y de unas también clandestinas Comisiones Obreras. El régimen fascista daba sus últimos estertores después de haber truncado mediante un golpe militar la constitución democrática más avanzada que ha conocido nuestro Estado. En ella se contemplaba la separación entre iglesia y estado, el reconocimiento de derechos de todas las personas trabajadoras, la organización del Estado, la igualdad de todos los ciudadanos y ciudadanas ante la ley, el sufragio universal, la soberanía popular, el derecho a la educación, etc. El Partido, volcado en conseguir la ruptura de la dictadura, puso en marcha estos despachos laboralistas para dar asesoramiento y soporte legal a un movimiento obrero, cada vez más concienciado y más movilizado en pos de conseguir mejoras en sus condiciones laborales y de generar un nuevo proceso que recuperará las libert...