jueves, 18 de enero de 2018

CGT convoca Huelga General de 24 horas para el 8 de marzo


CGT realiza un llamamiento a toda la sociedad para que se sume y participe en las movilizaciones que se llevarán a cabo
La Confederación General del Trabajo (CGT), anuncia que convocará una Huelga General de 24 horas, laboral, de consumo y de cuidados para el 8 de marzo, Día Mundial de la Mujer Trabajadora.
CGT considera que la huelga está suficientemente motivada y denuncia, a través de un manifiesto, la mercantilización que explota y esclaviza a las mujeres, la dificultad de estas para acceder al mercado laboral, la precariedad, temporalidad y los horarios incompatibles de los empleos actuales, exige el fin de la brecha salarial, la desigualdad en las pensiones y el acoso sexual en los lugares de trabajo.
CGT ha hecho especial hincapié en la necesidad de acabar de una vez por todas con las violencias machistas, tanto la ejercida por los hombres como por parte de las Instituciones Públicas a través de sus leyes, por entender que estas reproducen actitudes y conductas machistas.
La CGT además pone el acento también en la educación, pilar fundamental de la sociedad, para que desde la misma se reconozca la diversidad de todas las mujeres (lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, sin género y queers), siendo urgente que se eduque a niñas y niños en la corresponsabilidad de los cuidados para que no sigan siendo las mujeres las únicas encargadas invisibles de los mismos.

Por último, CGT también reclama que la medicina reconozca y respete los cuerpos de las mujeres dentro de una sanidad pública y de calidad.

miércoles, 17 de enero de 2018

Catalunya: 1O, 3O, 8N, 21D... ¿Y ahora qué?

El 21D en el terreno electoral el 155 fue derrotado. Rajoy no consiguió cerrar la crisis abierta en Catalunya, a pesar de todas las prohibiciones, detenciones y amenazas, lo quería hacer con un gobierno unionista que «legitimara» un ascenso de la represión, la derrota del proceso independentista catalán y empezar una profunda recentralización/ españolización. En este sentido la operación electoral se gira contra el propio Rajoy, que ha sacrificado su partido en Cataluña y agudiza las contradicciones políticas que lo ahogan.

Pero este balance electoral no modifica la correlación de fuerzas entre el estado y el movimiento republicano catalán. El estado sigue con la iniciativa, que pasa por los juzgados y el aparato represivo (incluidos los Mossos d’Esquadra) con un listado interminable de acusaciones. La ofensiva del Estado y el 155 consiguieron parar la movilización que había tomado la calle en las movilizaciones de finales de septiembre, del 1 de octubre y la huelga general del 3. Pero esta desmovilización no es resultado sólo del despliegue del aparato represivo del estado, que fracasó estrepitosamente intentando evitar el referéndum, sino esencialmente de la política de dudas, renuncias y traiciones de la dirección del PdeCAT y ERC a la hora de implementar el mandato popular del 1 de octubre.

Que hoy Junqueras esté en prisión o Puigdemont en el exilio, no los exime de la enorme responsabilidad política que tuvieron al no proclamar la repú- blica a las 48 horas de conocer los resultados: el 3 de octubre con la huelga general; de congelar la república el 10 y dar tiempo a la reacción del estado y entregar sin ninguna resistencia las instituciones al 155 o que hoy afirmen que la proclamación de la república del 27 de octubre fue sólo una cuestión retórica. Nosotros lucharemos por la libertad de Junqueras, y porque Puigdemont pueda volver a Catalunya sin cargos, pero no minimizamos como su política fue determinante para desmovilizar al pueblo, desmoralizar, desconcertar, y traicionar los anhelos de más de dos millones de personas que habían arriesgado el físico el 1 de octubre.

La burguesía catalana tembló una vez más en la historia de nuestro país al ver la fuerza de las calles. En este contexto el Estado y Rajoy retomaron la iniciativa, con el 155 y las elecciones del 21, que inmediatamente aceptan PdeCAT y ERC, unas elecciones para el aterrizaje autonomista. Puigdemont busca una y otra vez un acuerdo negociado con el Estado, no para restablecer la legalidad republicana del 27 de octubre, sino aceptando el marco monárquico, aunque el Estado herido tiene que hacer pagar el reto republicano y no entra en negociaciones.

Y ahora, ¿qué hacer?

1.- Recuperar las movilizaciones. El Estado despliega el espíritu de revancha sobre la humillación que sufrió el 1 de octubre. No cede en liberar los presos políticos, utilizándolos de rehenes para parar nuevas movilizaciones. La represión se ensaña, se apunta a las direcciones políticas de los tres partidos independentistas, a concejales y alcaldes, a bomberos, profesorado y mossos. Tampoco aflojará en el ahogo presupuestario, lo acaba de demostrar recortando casi 800 millones de los presupuestos de la Generalitat del 2018. Pero hay recorte también para el resto de autonomías, ya dijimos que la intervención de Catalunya pretendía una recentralización del estado.

Movilizaciones para liberar los presos políticos y parar la ofensiva represiva. Ni PdeCAT, ni ERC, ni Òmnium ni ANC, que fueron referentes indiscutibles estos años, hoy movilizan por sus encarcelados. Movilizar, no es esperar a que Òmnium y ANC lo hagan. La palanca de esta recuperación de la movilización tienen que ser los CDRs, instrumentos de organización populares surgidos del 1 octubre. Los CDRs, con la izquierda política de la CUP-CC y la sindical que hizo posible el 3 de octubre, tienen que ponerse al frente para impulsar las movilizaciones, invitando a Òmnium, a la ANC, también a todos los partidos que están contra la represión y el 155, a ERC, PdeCAT, Comunes. Hay que convocar por la libertad de los encarcelados, pero también en defensa del profesorado, bomberos, funcionarios, concejales o alcaldes, que están amenazados por la represión.

Movilización por la República catalana. Alerta con expresiones como «construir» república que pueden volver a ser una nueva trampa, un nuevo espejismo, como el de «construir» estructuras de estado... un nuevo procesismo. La república está proclamada, ponerla en marcha es la responsabilidad del Parlamento y del Gobierno, y obliga inevitablemente a constituir el Parlamento en Asamblea Nacional Constituyente. Este es el sentido del voto. «Restablecer la legalidad» decía Puigdemont, pero la legalidad del 27 de octubre, de la República proclamada, no un nuevo gobierno autonómico. Esta tiene que ser la exigencia a PdeCAT y ERC. Hace falta una gran manifestación ante el Parlamento el 17, día en que se constituye. Los queremos a todos y todas libres para aplicar el mandato popular del 1 de octubre. Recuperemos las calles, es la fuerza del pueblo.

2.- Construir una alternativa de izquierdas al PDeCAT-ERC. Con esta dirección del PdeCAT y ERC, ni llegará un giro social que permita ampliar la base de la ruptura republicana a sectores populares, ni tampoco la independencia que votamos el 1 de octubre. Es necesaria una alternativa de izquierdas comprometida con la República catalana que llegue hasta el final, que se base en la movilización del pueblo, la única que puede parar el poder del estado. La CUPCC es el principal referente de una izquierda comprometida con las dos rupturas: con el estado para construir la república catalana y con el capitalismo que implica miseria para la clase obrera y los sectores populares. Pero la CUP-CC tiene que dejar de ceder a la política neoliberal del gobierno de JXS, como hizo en los últimos presupuestos y llamar abiertamente a hacerle frente. Pero también hace falta que enfrente la política de entrega al estado en busca de un pacto autonómico, que se manifestó después del 155: sin ninguna resistencia, es imposible.

Construir una alternativa exige de la CUP-CC independencia respecto del futuro Gobierno de PdeCAT y ERC, pasa para no votar el próximo Gobierno de Puigdemont-Junqueras. Un voto de la izquierda independentista sólo hubiera sido justificable para evitar un Gobierno del 155, pero hoy esta posibilidad no existe después de los resultados del 21 D.

Construir una alternativa pasa por un giro hacia la clase obrera catalana. Sin hablar de trabajo, de precariedad, de escuela y sanidad pública, es imposible desenmascarar el fraude de C’s, un partido construido por los poderes financieros para que nada cambie y que la clase trabajadora siga sufriendo miseria. Hay que poner en el centro las luchas, grandes y pequeñas: contra los despidos. En defensa de sueldos y pensiones, en defensa de la enseñanza y la sanidad pública, de los servicios sociales... y una vez más, esto es imposible sin combatir la política privatizadora de PdeCAT y ERC.

Construir una alternativa pasa para trabajar para impulsar la solidaridad en el resto del estado e internacional. No sólo es la necesidad de la solidaridad con la lucha del pueblo catalán, es la necesidad de acabar con el régimen del 78, con la Monarquía heredera del franquismo, con la impunidad que representa, que permita una recomposición de la relación entre pueblos. Porque Rajoy, con el tema catalán, no puede esconder que el Gobierno navega entre su corrupción, con minoría para sacar un presupuesto, con urgencias para aplicar nuevos recortes a las pensiones y a los servicios públicos, con la intervención de cuentas en Madrid, un gobierno cuestionado por la brutal represión en la lucha contra el trazado del AVE en Murcia, por los fuegos en Galiza o por las nevadas en las autopistas... Las Jornadas de With Catalonia abrieron vías en todo el estado y también a nivel internacional. Este es el camino.

Josep Lluís del Alcázar

Membre de Lucha Internacionalista

martes, 16 de enero de 2018

CGT celebra la sentencia del TSJ de Castilla-La Mancha que prohíbe la construcción de un almacén para residuos nucleares en Villar de Cañas


La sentencia puede ser recurrida en el TS pero, en cualquier caso, supondría retrasos en las obras de construcción de este almacén
La Confederación General del Trabajo (CGT), manifiesta estar de acuerdo con la reciente sentencia del TSJ de Castilla-La Mancha, en la que se prohíbe el Plan de Ordenación Municipal realizado por el Ayuntamiento de Villar de Cañas en 2014 con el fin de autorizar la construcción de un almacén temporal para depositar residuos radiactivos de todas las centrales nucleares del Estado español.
A pesar de que esta sentencia se puede recurrir ante el Tribunal Superior, el hecho de que exista ya supone retrasos en la construcción de este almacén en Villar de Cañas.
La decisión del TSJ de Castilla-La Mancha ha puesto fin al empeño del gobierno, sobre todo de María Dolores de Cospedal durante su etapa de presidente de la Comunidad, de poner en marcha este proyecto que ha supuesto un gasto inútil de dinero público, además de atentar contra la biodiversidad de la zona, como ya denunciaron en su día otras organizaciones como Ecologistas en Acción y el Movimiento Ibérico Antinuclear.

En este sentido, la CGT se suma a la petición de otras organizaciones, exige al gobierno que interrumpa las actividades de búsqueda de emplazamientos para convertirlos en cementerios nucleares y apoya las iniciativas que piden la apertura de un debate sobre la gestión de estos residuos en el Estado español. 

#COLECTIVODEMOCRÁCIA :La mejor lucha es la que se hace sin esperanza / La millor lluita es la que es fa sense esperança/ The best struggle is the one that is hopeless

PINCHA EL ENLACE: 

#USA #EEUU : Trump regala 1,5 billones a los ricos



El congreso norteamericano ha aprobado una ley que reducirá 1,5 billones de dólares los impuestos a las grandes empresas y millonarios, en los próximos diez años. Donald Trump cumple así su promesa, dando un paso más en su contrarrevolución política y social. El punto central es la reducción del Impuesto de Sociedades del 35% actual al 21%, que comenzará a aplicarse este año.
Aluvión de millones para los ricos
Wall Street Journal publicó un análisis del impacto de la ley en algunas industrias. El gigante de las telecomunicaciones AT&T ahorrará 1.600 millones de dólares; Home Depot, uno de los grandes en venta online de muebles y artícu­los de hogar, verá aumentar sus beneficios otros 1.600 millones; Verizon obtendrá 1.200 millones y la industria del petróleo sólo este año ahorrará más de 150.000 millones de dólares en impuestos. Algunas empresas, de manera hipócrita, han anunciado que compartirán con sus trabajadores estas ganancias. AT&T dice que utilizará 200 millones (un 12,5% de lo que se ahorrará) para dar una prima de mil dólares a sus 200.000 empleados. A la vez, para compensar esta “generosidad”, ha notificado el despido de 600 trabajadores.
El gobierno y los republicanos han hecho una sonora campaña presentando esta ley como beneficiosa para la “clase media trabajadora”, argumentando que creará empleo y subirá los salarios. Pero, como ha sucedido con otros recortes de impuestos aplicados durante las últimas cuatro décadas, nada de eso sucederá.
Actualmente las empresas norteamericanas cuentan con un efectivo de 1,63 billones de dólares, que no utilizan para la inversión productiva ni para la creación de empleo. Según Associated Press, desde septiembre de 2016 al mismo mes de 2017, las empresas del S&P 500 gastaron más de 500.000 millones de dólares en recomprar sus acciones, más de 400.000 en pagar dividendos y 1,48 billones de dólares en fusiones y nuevas adquisiciones de empresas. Y como confirma un artículo de Reuters: “Las empresas estadounidenses dicen que utilizarán las inesperadas ganancias de la reforma de impuestos para recomprar acciones, retirar deuda y otras medidas favorables a los accionistas”.
Más desigualdad social y económica
La nueva ley incluye algunas migajas para las clases medias y los trabajadores, como aumentar la deducción por hijo o por hipotecas. Aunque, a diferencia de las grandes empresas, que disfrutarán su regalo de manera permanente, estas deducciones tendrán sólo un carácter temporal, hasta 2025. Además, la ley incluye medidas que impactarán negativamente en las familias con menos ingresos, como la eliminación de las ayudas del gobierno para contratar un seguro médico y que dejará a millones de personas sin ningún tipo de cobertura sanitaria.
En los últimos años la transferencia de renta y riqueza fue mayor en EEUU que en cualquier otra economía desarrollada, convirtiéndose en uno de los países más desiguales del mundo. La desi­gualdad social está en su nivel más alto desde los años veinte. Hace unas semanas un grupo de economistas, encabezado por Tom Piketty, publicó un informe que señala que el 50% de la población de EEUU en 1980 recibía el 20% de la renta nacional, en 2016 ese porcentaje de la renta había caído al 13%. En el mismo período, el 1% de la población norteamericana aumentaba su parte de la renta nacional del 10% al 20%.
Esta nueva rebaja de impuestos producirá otro masivo trasvase de riqueza de la clase trabajadora a la clase capitalista, ahondando aún más las desigualdades sociales y la pobreza. Además, la caída de la recaudación por impuestos repercutirá directamente en un aumento del déficit presupuestario y de la deuda, que será utilizado como pretexto para atacar aún más los programas sociales y los derechos básicos de los trabajadores.

#Túnez: Estallido de protestas contra las medidas económicas del gobierno.



El estallido de las protestas esta semana contra el nuevo Presupuesto de 2018, que supone una batería de medidas contra la clase trabajadora y la clase media, ha vuelto a poner en evidencia a todos aquellos que hablaban de la "exitosa transición democrática" de Túnez. En realidad el país sigue siendo un campo de batalla entre las fuerzas de la revolución y la contrarrevolución.
Durante los últimos cuatro días han estallado protestas en numerosas partes del país, así como disturbios y enfrentamientos callejeros violentos entre jóvenes y la policía, especialmente en las regiones marginadas del interior y en los suburbios de clase trabajadora de Túnez y otras ciudades. Tras haber respondido inicialmente a una campaña lanzada por activistas en las redes sociales (#Fech_Nestannew # فاش_نستناو "¿A qué estamos esperando?"), la gente está expresando la rabia acumulada a fuego lento contra la degradación de sus condiciones de vida.
El presupuesto de 2018, votado el 9 de diciembre, incluye una serie duras medidas dirigidas contra los sectores más pobres de la sociedad, en particular el aumento del IVA que eleva los precios de productos básicos como medicinas, combustible y alimentos, el establecimiento de una nueva contribución a la seguridad social, y nuevos impuestos aduaneros sobre productos importados. Diversos estudios señalan que los hogares tunecinos gastarán hasta 300 dinares más de media cada mes como resultado dichas medidas.
Este duro ataque contra la clase trabajadora ha sido preparado con la estricta supervisión y el aplauso del Fondo Monetario Internacional, que está ejerciendo una intensa presión para acelerar el ritmo de las llamadas "reformas estructurales", cuyo objetivo es garantizar el pago de la deuda pública a los especuladores financieros. Contrariamente a lo que se dice, esta deuda nada tiene que ver con el "alto volumen de los salarios" de los trabajadores del sector público, sino que es un regalo envenenado heredado de la mafia que estaba en el poder antes de la revolución. El pueblo tunecino nunca ha visto ni un centavo de ese dinero.
El Estado ha respondido al movimiento con la fuerza, arrestando a cientos de personas e incluso planteando órdenes de busca y captura preventivas contra activistas que realizaron declaraciones o escribieron consignas convocando las protestas. El lunes por la noche un hombre de 43 años murió después de haber sido atropellado por un vehículo policial en la localidad de Tebourba, a 30 km al oeste de la capital. El gobierno no ha tenido ningún problema en llevar adelante metódicamente duras medidas austeridad mientras aumentaba enormemente el nuevo presupuesto de los ministerios de Defensa e Interior en un contexto de creciente criminalización de las protestas. El estado de emergencia, renovado constantemente desde noviembre de 2015, se utiliza para reprimir los derechos democráticos, y el año pasado se decretaba por el gobierno la militarización de ciertos centros de producción como reacción a los movimientos sociales en el sur del país. Sobre todo esto, Trump y otros líderes imperialistas occidentales, que dieron la bienvenida hipócritamente a las recientes protestas en Irán, han permanecido en absoluto silencio al darse estos acontecimientos en un territorio bajo su esfera de influencia.
Divisiones en líneas de clase
La insultante brecha de riqueza que fue la base del levantamiento revolucionario contra el régimen de Ben Ali hace siete años se ha expandido aún más desde entonces. Túnez es señalado incluso por la propia UE capitalista por ser un "paraíso fiscal" para los súper ricos, mientras que los precios de los productos básicos, especialmente los alimentos, baten récords, un fenómeno agravado por la especulación y por el desmantelamiento progresivo del sistema de subsidios por los sucesivos gobiernos. El déficit comercial se ha triplicado en siete años reduciendo el valor del dinar tunecino, elevando los costos  en el pago de la deuda y hundiendo los niveles de vida de la mayoría de la población. No es de extrañar que en una reciente encuesta el 73.3% de la población piense que la economía va "en una dirección equivocada".
La situación en las regiones más pobres del interior es particularmente explosiva, ya que las comunidades locales no han visto ningún cambio ni ningún tipo de inversión pública significativa. Muchos jóvenes tienen la sensación de que dieron su sangre en 2010-2011 por más miseria y desempleo. Cualquier chispa puede incendiar la pradera, como demuestra el ejemplo de Sejnane, una localidad que ha presenciado dos huelgas generales en menos de un mes a finales del 2017 en protesta por el desempleo, la pobreza y el deterioro de los servicios públicos. El movimiento estalló como consecuencia de la autoinmolación de una madre de cinco hijos frente a la sede del gobierno local, un trágico episodio similar a la chispa que hizo estallar la llamada Primavera Árabe en diciembre de 2010.
Incluso de acuerdo con cifras del Banco Mundial la clase media en Túnez se ha visto reducida a la mitad desde 2011. Solo con esto se ve el dilema que enfrenta el capitalismo en Túnez: la clase dominante se ha visto forzada por la revolución 2011 a disfrazarse con los accesorios de una democracia parlamentaria, pero carecen de una base económica estable. Los últimos seis años se ha registrado un crecimiento económico medio inferior al 1%, lo que impide a los capitalistas poder otorgar concesiones sustanciales a los trabajadores y a los pobres que pudieran proporcionar al nuevo sistema político remodelado una base social significativa de apoyo.
Un ejemplo de esta realidad es que nueve gobiernos se han sucedido en menos de siete años desde la caída de Ben Ali. Todos se han tambaleado, y a veces incluso han caído, como consecuencia de estallidos sociales desde abajo. No será diferente con el régimen actual. El llamado gobierno de "unidad nacional" de Youssef Chahed está compuesto por cuatro partidos, desempeñando el rol principal Nidaa Tounes (una maquinaria política de reciclaje sucesora del RCD ahora disuelto de Ben Ali) y Ennahda (el partido islamista de derechas que gobernó el país hasta 2013). Ambos se enfrentan a crisis internas y han sufrido escisiones.
Nidaa Tounes es también el partido del presidente de la República Caid Essebsi y es gobernado por su propio hijo Hafedh. Este último es una de las figuras más odiadas de Túnez, y el líder de Ennahda, Rached Ghannouchi, ocupa el segundo lugar de dicha lista. Según las encuestas alrededor del 70% de las personas se abstendrá en las próximas elecciones municipales. Todo esto demuestra el nivel de impopularidad del establishment gobernante, que se intensificó tras una remodelación de Gobierno que recuperó a individuos con vínculos directos con el régimen de Ben Ali.
El año pasado el gobierno trató de superar su creciente descrédito iniciando una "campaña anticorrupción". La corrupción está aún más extendida de lo que solía estar bajo el régimen de Ben Ali. Dicha corrupción, antes estrechamente controlada y centralizada por los círculos cercanos del ex dictador, ahora ha florecido por todas partes. La corrupción colosal de la elite gobernante fue un factor importante que alimentó la revolución y la clase política es muy consciente de ello. Esta campaña contra la corrupción se ha traducido principalmente en unos pocos arrestos de figuras destacadas corruptas  involucradas en redes de contrabando. Pero no existe confianza en que el gobierno pueda abordar seriamente este tema, especialmente desde que los propios partidos gobernantes han diseñado la mal llamada "ley de reconciliación" que ha servido para restituir funcionarios del Estado implicados en casos de corrupción durante la era de Ben Ali, y que fue aprobada por el Parlamento el pasado septiembre.
El papel traidor de los dirigentes sindicales
Desgraciadamente los principales dirigentes de la Unión General de Trabajadores de Túnez (UGTT) han tenido una actitud muy colaboracionista con el gobierno en sus planes de austeridad, aunque recientemente el movimiento les obligó a tomar distancia al menos de palabra. A lo largo de 2017 los principales medios de prensa han elogiado al secretario general Noureddine Taboubi, ya que su elección al frente de la Federación sindical ha marcado un giro hacia formas más abiertas de colaboración de clases. Habiendo actuado como "asesores sociales" del actual gobierno neoliberal, y no habiendo dado ningún paso de cara a preparar la lucha contra las medidas antisociales de aquel contra los trabajadores y los pobres, ahora los principales líderes de la dirección de la UGTT tratan de aparecer del lado de los oprimidos Correctamente los manifestantes no esperaron directrices de la dirección del sindicato para salir a las calles, o habrían tenido que esperar eternamente.
Los dirigentes sindicales muestran su sorpresa por los actos de violencia y por los saqueos. Ciertamente hay que oponerse a dichos actos de vandalismo ya que favorecen directamente al aparato del Estado, proporcionándole un pretexto para tratar de desacreditar las reivindicaciones del movimiento y justificar la represión contra manifestantes pacíficos. Los agentes provocadores y los saqueadores deben ser aislados y marginados por el movimiento. Sin embargo, la responsabilidad de esta deriva también es consecuencia de la actuación de estos mismos dirigentes sindicales. Muchos jóvenes pobres y alienados se ven atraídos al callejón sin salida de dichas acciones desesperadas como consecuencia del abandono de dichos “dirigentes”, que se niegan a tomar cualquier iniciativa seria de cara a liderar una batalla resuelta contra las condiciones sociales intolerables que padecen los jóvenes.
Si estos dirigentes no están listos para tomar medidas serias que permitan ampliar y fortalecer el movimiento actual deberían ser reemplazados por personas que sí estén dispuestas. La necesidad de levantar un poderoso movimiento huelguístico contra el Presupuesto de 2018 debe plantearse seriamente en cada sección de la UGTT por todo el país. Después de todo, fue el poder organizado de la clase obrera lo que selló el destino de Ben Ali hace siete años, el mismo poder que derrotará a todos los que intentan continuar con las políticas económicas del antiguo régimen.
Los líderes de la coalición de izquierda 'Frente Popular' tienen razón al pedir que se intensifiquen las movilizaciones. Pero su llamamiento al mismo tiempo a "elecciones inmediatas" no se corresponde con lo que ahora exige la situación. Por supuesto, no estamos por principios en contra de unas elecciones que supondrían una rápida caída del gobierno actual. Pero plantear dicha idea en el punto álgido de la batalla revela la perspectiva tradicional de los dirigentes del Frente Popular de desviar el desenlace de lucha de clases del la batalla social en las calles hacia los canales seguros de la política institucional. Muchos no han olvidado que en 2013 estos dirigentes desperdiciaron dos maravillosas oportunidades revolucionarias adoptando una estrategia similar.
Desde nuestro punto de vista se necesita organizar un potente frente único de lucha que reúna a los activistas de la campaña "¿A qué estamos esperando?", a trabajadores y sindicatos, a organizaciones de parados y comunidades locales, a activistas políticos y sociales, que intensifique la lucha hasta que se acabe con el Presupuesto de 2018, y junto con él, con el responsable del mismo, el gobierno de Chahed. Pero como demuestra ampliamente la experiencia de los últimos siete años, a menos que el movimiento construya su propia expresión política independiente basada en las demandas de la revolución, la clase dominante capitalista conseguirá continuamente conformar nuevos gobiernos que se adapten a sus intereses y aplastará las aspiraciones del pueblo. Para evitar que esto vuelva a ocurrir, se deberían establecer comités de acción masivos en los lugares de trabajo y en las comunidades para  levantar un movimiento desde abajo hacia arriba, para coordinar una lucha política de masas destinada a derrocar al gobierno, y para preparar la conformación de un gobierno popular revolucionario basado en representantes elegidos democráticamente de trabajadores, campesinos pobres y jóvenes. Con políticas socialistas democráticas, basadas en la propiedad pública de bancos, fábricas y latifundios, se podría construir un futuro radicalmente diferente para la mayoría.
¿Qué defendemos?
-Abajo el Presupuesto de 2018 – No al pago de la deuda
-Revertir los aumentos de precios - Defender y extender los subsidios estatales - Salarios y prestaciones adaptados al costo de la vida
- Liberación inmediata de todos los activistas arrestados – Fin ya del estado de emergencia
-Planificar ya huelgas generales por regiones como preparación de una huelga general nacional de 24 horas que acabe con gobierno de Chahed
-Por un vasto plan de inversiones públicas en infraestructura y desarrollo para las regiones del interior, y para proporcionar empleos con salarios dignos a los parados
-Nacionalizar los bancos, las grandes empresas y los latifundios bajo el control democrático del pueblo
-Por un gobierno popular basado en representantes de los trabajadores, los campesinos pobres y los jóvenes, elegidos democráticamente en los centros de trabajo, pueblos y comunidades

#LIBROS : Bajo la bandera de la rebelión. Rosa Luxemburgo y la revolución alemana

Hoy 15 de enero se cumplen 99 años del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht y este año 2018 se conmemora el centenario de la revolución alemana de 1918.  Desde Izquierda Revolucionaria rendiremos homenaje a estos acontecimientos con actos y publicaciones diversas.  Para comenzar publicamos la introducción del libro ‘Bajo la bandera de la rebelión. Rosa Luxemburgo y la revolución alemana’, un libro escrito por Juan Ignacio Ramos y que aborda en profundidad la vida de la revolucionaria polaca y el movimiento revolucionario alemán.
Para el conjunto de los activistas de izquierda de habla castellana, la revolución socialista alemana y la obra de Rosa Luxemburgo no son tan conocidas como la revolución rusa y las aportaciones políticas de Lenin y Trotsky. Hay una escasez de materiales al respecto, y muchos de los libros señeros sobre esta cuestión se agotaron y permanecen descatalogados desde hace mucho tiempo. Con la obra de Rosa Luxemburgo ocurre lo mismo. La Fundación Federico Engels está enmendando esta situación con la publicación de sus trabajos más destacados porque creemos que es de interés la edición de material sobre esta gran experiencia y sobre el pensamiento y la acción militante de la gran revolucionaria germano-polaca.
Es imposible desvincular los acontecimientos revolucionarios en la Alemania de 1818-1919 de las terribles consecuencias de la Primera Guerra Mundial, del colapso político de la socialdemocracia oficial en aquellos años y, por supuesto, de la llamada a la lucha que para las masas oprimidas de toda Europa supuso el triunfo bolchevique en octubre de 1917. La revolución que dio a luz el primer Estado obrero de la historia cautivó la imaginación de millones de soldados, trabajadores y campesinos que habían sufrido lo indecible en las trincheras, bajo la descarga de los bombardeos, y en la retaguardia, humillados por una horrible escasez, cuando no sometidos a la represión y a violentos pogromos.
A su vez, ningún acontecimiento de la lucha de clases mundial despertó más entusiasmo y cautivó con más fuerza a los obreros rusos que la revolución alemana de 1918-1919. La idea por la que habían peleado y realizado los mayores sacrificios se concretaba en el país clave del continente. Karl Rádek describió el impacto que las noticias de la insurrección de los marineros de Kiel causaron en Moscú: “Decenas de miles de obreros estallaron en vivas salvajes. Yo no había visto nada igual. Luego por la tarde, obreros y soldados rojos desfilaban aún. La revolución mundial había llegado. Nuestro aislamiento había terminado”.
Las fuerzas motrices de la revolución alemana comparten con la rusa un patrón común: la devastación de la guerra imperialista, con sus millones de muertos y decenas de miles de mutilados, y el estallido de indignación de una población que sostenía con su trabajo y su hambre la insolencia de una burguesía y una casta militar ávidas de conquistas imperiales. En el caso de Alemania, este panorama se vio agravado por la traición de la socialdemocracia, pasada abiertamente al campo del socialpatriotismo y la colaboración gubernamental. Paralizados temporalmente por la propaganda chovinista, los trabajadores alemanes aprendieron mucho en la escuela de la guerra imperialista.
El levantamiento de los marineros de Kiel fue la señal para propagar un movimiento revolucionario incendiario. Los obreros y los soldados insurrectos conquistaron ciudad tras ciudad, abrieron cárceles, liberaron a los prisioneros políticos, izaron la bandera roja en calles, fábricas y cuarteles, y formaron consejos de obreros y soldados. En sólo unos días, el imperio y su káiser fueron barridos de la escena, proclamándose la República. La fuerza de la clase trabajadora demostró ser mucho más potente para derrocar la monarquía alemana que los obuses enemigos.
En aquel mes de noviembre de 1918, en una secuencia similar a las jornadas de febrero de 1917 en Rusia, los trabajadores alemanes comenzaron a disputar a la burguesía el derecho a dirigir la sociedad. La clase obrera hizo todo lo posible, y mucho más, por cambiar el curso de la historia. Esa es la idea que también queremos subrayar en este trabajo.
Es verdad que el poder de los consejos de obreros y soldados alemanes, la República de los Consejos, no logró imponerse, a diferencia de lo ocurrido en la Rusia revolucionaria. Los factores que determinaron este desenlace son diversos, pero la traición abierta de los dirigentes del principal partido obrero, el SPD, y su coalición con el Estado Mayor y los capitalistas para sostener un sistema moribundo destaca con fuerza.
Ebert, Scheidemann, Noske, los jefes del SPD que apoyaron los créditos de guerra y la política del imperialismo alemán desde el 4 de agosto de 1914, que “detestaban la revolución como al pecado”, sellaron un pacto con los jefes militares, con los mismos que enviaron a la masacre a cientos de miles de soldados, con los criminales que más tarde se convertirían en la espina dorsal de las SA y las SS; al fin y al cabo, les movía el común objetivo de defender el orden capitalista de la amenaza revolucionaria.
La burguesía alemana había tomado buena nota de la revolución rusa y los éxitos de Lenin, Trotsky y los bolcheviques. Asimilando las lecciones de esos acontecimientos, no se dejaron intimidar y se concentraron en aplastar la revolución. Para lograrlo utilizaron dos caminos complementarios. Por un lado, pusieron todos los medios para sabotear el movimiento desde dentro, valiéndose del SPD y de la autoridad que todavía conservaba entre vastos sectores de las masas. El objetivo era claro: controlar los consejos de obreros y soldados, y someterlos en el tiempo más breve posible a la legalidad burguesa. Por otro, se pusieron manos a la obra para crear una fuerza armada de absoluta confianza que pudiese ser lanzada contra los obreros revolucionarios, sus organizaciones y sus dirigentes. La contrarrevolución no dejó de preparar sus grupos de choque desde el mismo 9 de noviembre de 1918 en que la República alemana fue proclamada.
Las fuerzas de la contrarrevolución —la dirección del SPD y los militares monárquicos—, apoyados y financiados generosamente por los grandes capitalistas, se enfrentaron a una resistencia feroz por parte de los obreros de Berlín y de sus organizaciones combatientes. De entre ellas destaca, por derecho propio, la Liga Espartaquista (la corriente marxista revolucionaria alemana), dirigida por Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y Leo Jogiches, que finalizando el mes de diciembre de 1918 se transformaría en el Partido Comunista de Alemania (KPD).
Enfrentados a un enemigo con medios muy considerables, la Liga Espartaquista trató de emular el ejemplo de los bolcheviques. Pero la heroicidad, el valor y el sacrificio en vidas humanas de los obreros comunistas de Berlín no fueron suficientes. En el transcurso de aquellos acontecimientos no lograron crear un partido marxista de masas, y la contrarrevolución aplastó la insurrección de enero de 1919 asesinando vilmente a sus dos dirigentes más carismáticos.
Una cosa está clara. Si la revolución socialista hubiese triunfado en Alemania, el destino de la humanidad podría haber sido muy diferente. La construcción del socialismo no habría tenido que vérselas sólo en un país atrasado sino también en una de las principales potencias industriales del continente y con el proletariado más fuerte y mejor organizado del mundo.
Nuestro afán en este trabajo ha sido establecer un hilo conductor entre el pensamiento de Rosa Luxemburgo y la revolución socialista. Sus aportaciones han trascendido el tiempo, y sus obras se han convertido en clásicos del marxismo. Basta señalar Reforma o revolución o Huelga de masas, partido y sindicatos, dos textos sobresalientes de la literatura socialista. Pero Rosa no sólo fue una teórica de la clase obrera que denunció con energía el reformismo y libró una batalla frontal contra la degeneración de la socialdemocracia alemana y la Segunda Internacional; fue sobre todo una revolucionaria entregada a la tarea práctica de la emancipación de los trabajadores.
En el trabajo también abordamos los reiterados intentos de manipular las ideas de Rosa Luxemburgo por parte de la socialdemocracia y los estalinistas. Los primeros, queriendo presentar la imagen de una Rosa Luxemburgo enfrentada al supuesto autoritarismo leninista, un intento patético para encubrir su postración ante la democracia burguesa con el legado de la revolucionaria polaca. Desde el campo estalinista, los esfuerzos por desacreditar a Rosa Luxemburgo también han sido permanentes, exagerando y descontextualizando las polémicas que mantuvo con Lenin y enterrando su figura bajo una montaña de acusaciones de derechismo, “espontaneísmo” y “trotskismo”.
En las siguientes páginas tratamos con estas manipulaciones aclarando que, a pesar de las controversias teóricas que mantuvieron, existe una genuina unidad de principios entre los pensamientos de Lenin y de Rosa Luxemburgo. Ambos mantuvieron una inequívoca postura contraria a la colaboración de clases y se manifestaron en todo momento como luchadores incansables contra el reformismo. Ambos, en definitiva, plantearon una estrategia a favor del derrocamiento revolucionario del capitalismo y en defensa de la transformación socialista de la sociedad.
Queremos advertir que constreñir la riqueza de las ideas de Rosa Luxemburgo en una síntesis, por extensa y amplia que esta sea, es una tarea harto difícil y no es nuestra intención. Nos conformamos con animar al estudio de su obra, sin prejuicios y sin ideas preconcebidas, siguiendo el espíritu de Rosa Luxemburgo, que jamás se avino a la rutina de aparato, al seguidismo burocrático, a la mutilación de la crítica.
El libro esta dividido en cuatro partes:
Los orígenes de la socialdemocracia alemana. Marx y Engels y el SPD
El pensamiento de Rosa Luxemburgo
Las controversias entre Rosa Luxemburgo y Lenin
Alemania en revolución. La lucha de los marxistas alemanes contra la capitulación del SPD. La formación del USPD. El impacto del triunfo bolchevique. La insurrección de los marineros de Kiel. La proclamación de la república en Berlín. El dobloe poder y los Consejos de Obreros y Soldados. Las maniobras de los social-patriotas contra la revolucion. La formación del Partido Comunista de Alemania. La insurrección de enero en Berlín. El terror blanco y el asesinato de Rosa Luxemburgo y Kart Liebknecht.
La edición cuenta además con un glosario de nombres propios y organizaciones, y un apéndice documental muy cuidado, en el que incluimos los siguientes textos:
1. La revolución permanente. Franz Mehring
2. Militarismo, guerra y clase obrera. Rosa Luxemburgo
3. El voto contra los créditos de guerra. Karl Liebknecht
4. El enemigo principal está en casa. Karl Liebknecht
5. Tesis sobre las tareas de la socialdemocracia internacional. Rosa Luxemburgo
6. ¿Qué quiere la Liga Espartaco? Rosa Luxemburgo
7. Nuestro programa y la situación política. Rosa Luxemburgo
8. El orden reina en Berlín. Rosa Luxemburgo
9. ¡A pesar de todo! Karl Liebknecht
10. ¡Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, asesinados! Partido Comunista de Alemania
11. Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. León Trotsky
12. En memoria de Karl Liebknecht. Karl Rádek
13. ¡Fuera las manos de Rosa Luxemburgo! León Trotsky
14. Luxemburgo y la Cuarta Internacional. León Trotsky
Bajo la bandera de la rebelión
Rosa Luxemburgo y la revolución alemana
Juan Ignacio Ramos
496 páginas-15 euros