martes, 19 de septiembre de 2017

#ESPAÑA #CGT : A nuestros salarios les sienta fatal el crecimiento de la economía



El crecimiento del PIB se genera a costa del decrecimiento salarial general y del nuestro en particular. Rechazamos que se ligue nuestros salarios al PIB, sino al IPC real. Conseguir la cláusula de revisión salarial es primordial.

INFLACION ANUAL                                                        PIB   ANUAL
AÑO
PORCENTAJE
AÑO
IMPORTE
PORCENTAJE
2016
1,57%
2016
1.113.851M.€
3,2%
2015
0,02%
2015
1.075.639M.€
3,2%
2014
-1,04%
2014
1.037.025M.€
1,4%
2013
0,25%
2013
1.025.634M.€
-1,7%
2012
2,90%
2012
1.039.758M€
-2,90%
2011
2,40%
2011
1.070.413M€
-1,00%
2010
3,00%
2010
1.080.913M€
0,00%
Fuente: INE

EVOLUCIÓN DE NUESTROS SALARIOS
AÑO
PORCENTAJE
2010
-5%
2011
0%
2012
0%
2013
0%
2014
0%
2015
0%
2016
1%
Fuente: INE

El IPC acumulado de enero del 2010 a diciembre del 2016 asciende al 10,4%, nuestros salarios han subido en ese periodo un 1%. Este año repetimos subida del 1%  mientras el IPC ahora está en el 1,6% y las previsiones son que a final de año se llegue al 2%, en consecuencia, perdemos otro punto de poder adquisitivo en el 2017.

Si tomamos los datos del crecimiento (PIB) de los últimos tres años y añadimos el previsible crecimiento del 3% en el año actual, la conclusión es la del título de este comunicado:  a nuestros salarios les sienta fatal el crecimiento de la economía, al menos en estos últimos años, peor aún, el crecimiento del PIB se genera a costa del decrecimiento salarial general y del nuestro en particular. Así toma cuerpo aquello que nos dijo en su día la vicepresidenta del gobierno: "hay de desindexar (desvincular) el crecimiento salarial y el de las pensiones, del IPC para ser más competitivos", es decir, más baratos.

Ahora, cuando se negocian las condiciones de nuestros salarios para los próximos 3 años, la principal reivindicación debe de partir de la creación de una cláusula que  garantice nuestro poder adquisitivo, único remedio para terminar con esta constante sangría salarial que está condenando a nuestros salarios a la miseria.

Nuestros salarios no pueden estar al albur del crecimiento artificioso e inconsistente al que nos quiere condenar esta visión cortoplacista y especulativa que tienen de la economía los últimos gobiernos que nos ha tocado padecer. De nuevo, el crecimiento económico se basa en el turismo, en repetir la burbuja  inmobiliaria y , sobre todo, en la desigualdad, somos el segundo país más desigual de Europa. Por ello, ligar nuestros salarios al PIB, tal y como plantea el gobierno y alguno de los sindicatos presentes en esa mesa de negociación, es un error de bulto que no debemos permitir.

Rechazamos que se ligue nuestros salarios al PIB, sino al IPC real, lo demás es trampear, engañar, ejercer de trileros con nuestro pan.
A partir de esta premisa toca recuperar el poder adquisitivo perdido desde hace lustros, entre otras causas, por negociar subidas salariales sin la cláusula de revisión salarial que siempre hemos reclamado.

En este momento, cuando se negocian las condiciones de nuestros salarios con un gobierno que presume sin  mesura de las buenas cifras que adornan nuestra economía, conseguir la cláusula de revisión salarial es primordial. Si esta no se consigue  solo hay un camino: levantarse de la mesa y convocar movilizaciones. Para conseguir esta vital reivindicación sí pueden contar nuestro apoyo.

¡Cláusula de revisión salarial ya!

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Para tod@s, todo. Para nosotr@s, nada.

#fotografía - 1017 : caleidoscopio (#SyndicateArt)

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lunes, 18 de septiembre de 2017

#ESPAÑA #IU : Garzón califica en nombre de IU de “absolutamente necesaria” la asamblea extraordinaria sobre Cataluña con presencia de todas las fuerzas democráticas propuesta hoy




El coordinador federal y portavoz parlamentario de Izquierda Unida señala que “estamos enormemente preocupados por la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy, y la represión y autoritarismo que ejerce para censurar un debate político y vivo, propias de tiempos como la dictadura franquista”
El coordinador federal y portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha calificado hoy en nombre de esta formación como “absolutamente necesaria” la celebración de la asamblea extraordinaria propuesta por todas las fuerzas y confluencias integradas en el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos, incluida IU. A este encuentro han sido invitadas también todas las formaciones que compartan la necesidad de encontrar “soluciones políticas, no judiciales ni represivas” a lo que Garzón ha tachado como “situación de excepción” por la respuesta dada desde el Gobierno de Mariano Rajoy a la convocatoria de referéndum en Cataluña para el próximo 1 de octubre.
El máximo responsable de Izquierda Unida hizo esta valoración en dependencias parlamentarias de esta propuesta, junto al líder de Podemos, Pablo Iglesias; la portavoz del grupo parlamentario, Irene Montero, así como los/as representantes de Catalunya en Comú y En Marea, Xavier Doménech y Yolanda Díaz, respectivamente.
Reconoció que desde Izquierda Unida “estamos enormemente preocupados por la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy, y la represión y autoritarismo que ejerce para censurar un debate político y vivo, propias de tiempos como la dictadura franquista”.
Denunció que desde el Ejecutivo del PP “se está cercenando la libertad y un buen número de derechos civiles que tanto tiempo costó conseguir”, incluso “con sudor, lágrimas y también sangre”, dijo.
Para Garzón, estas acciones encabezadas por el Gobierno central de Rajoy, con registros de medios de comunicación, prohibición de reuniones y una judicialización general de la respuesta desde determinadas instituciones al referéndum del 1-O, “no afecta sólo a una parte de la población catalana, sino que este ataque a las libertades fundamentales afecta al conjunto de la población”.
De ahí el total respaldo de Izquierda Unida a “esta propuesta de asamblea extraordinaria muy amplia, en la que participarían gentes diversas, con distintas visiones del modelo de Estado y con soluciones también diversas”.
Alberto Garzón abogó por “responder con el diálogo y desde la ineludible acción política” a la “represión y las acciones judiciales en las que se parapeta el Gobierno” para dejar la política a un lado.
El coordinador federal de IU insistió en que entre todos “debemos buscar un modelo de convivencia que se ajuste a lo que la sociedad demanda en estos momentos, para no volver atrás”, detalló una vez más que entre esos mecanismos encaja perfectamente “un referéndum pactado por todos que permita expresarse a la sociedad catalana”.

#ESPAÑA #IU : Garzón apunta que “la izquierda debe luchar por derogar las reformas laborales y propiciar un cambio radical del modelo productivo para que la precariedad no sea estructural”




El coordinador federal de Izquierda Unida clausura la Escuela de Verano de IU con un largo debate con el líder de CC.OO, Unai Sordo, quien analiza que estos cambios laborales se impusieron como una “apuesta nítidamente ideológica”, encaminada a “desvertebrar la negociación colectiva, partiendo el espinazo para que no se pudiera negociar y que cayeran los salarios precisamente de la gente en peor situación”
El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha valorado hoy que “a la izquierda nos corresponde luchar por derogar las últimas reformas laborales -las del PSOE de 2010 y la del PP de 2012- y por propiciar un cambio radical del modelo productivo si no queremos que la precariedad se convierta en estructural”.
Garzón sentenció que esa izquierda luchadora y transformadora en la que, sin duda, se enmarca IU “tiene que estar a la altura del momento histórico que vivimos” para construir esa “sociedad alternativa” cada vez más necesaria. Lo planteó así en el debate mantenido esta mañana durante más de dos horas con el secretario general de CC.OO, Unai Sordo. Esta mesa redonda sirvió para clausurar la Escuela de Verano de IU, desarrollada durante todo el fin de semana en la localidad madrileña de Fuentidueña de Tajo. El debate, también con amplia participación directa de las cerca de 400 personas asistentes, llevaba por título ‘Propuestas de, desde, para y por la clase trabajadora’.
El máximo responsable de Izquierda Unida enumeró con claridad por dónde pasan las dos “alternativas” para poder resolver los retos planteados. “Hay que dar la vuelta -dijo- a las reformas laborales que han dinamitado los derechos del trabajo” pero, al unísono, debe construirse un “nuevo modelo de país con un modelo económico que garantice las necesidades básicas de la población y esto no es mero existencialismo”.
Unai Sordo coincidió en buena parte de su exposición con Garzón e incidió en la perspectiva sindical del análisis del mercado laboral y de la situación económica. Denunció que las reformas laborales impuestas se debieron a una “apuesta nítidamente ideológica, sobre todo la de 2012, y que se aplicó con la receta de la unilateralidad”.
El líder de CC.OO detalló que el “objetivo número uno” del Gobierno del PP fue “desvertebrar la negociación colectiva, partiendo el espinazo para que no se pudiera negociar y que cayeran los salarios precisamente de la gente en peor situación, con los salarios más bajos”.
Alberto Garzón, por su parte, destacó que todo ello ha derivado en un “país absolutamente precario en el sentido laboral” y avisó de que “no es un rasgo temporal, como hace poco dijo la ministra de Empleo, Fátima Báñez”, sino que es “un rasgo estructural generado por una determinada sensibilidad política”.
El también portavoz parlamentario de IU introdujo el concepto de “precariedad vital” para explicar que “las últimas transformaciones económicas han cambiado las relaciones laborales, pero también las personales”, hasta el punto de que influir de forma decisiva en la felicidad de los individuos, de sus expectativas de vida o de sus relaciones vitales y familiares.
Apuntó al actual tablero de juego y avisó de que con cambiar la actual legislación laboral no es suficiente “y hay que ir más allá”, porque “aunque tuviéramos los mejores y más fuertes sindicatos, y lográramos cambiar la correlación de fuerzas desfavorable existente entre capital y trabajo, aún quedaría cambiar la estructura productiva de nuestro país, que impide un reparto de rentas más equitativo”.
Para Garzón, el problema existente se agrava aún más porque “la derecha no piensa en términos de modelo productivo, sino que busca simplemente la especialización en sectores, para conseguir esos bajos salarios y poder competir en sectores de bajo valor añadido, de ahí las reformas laborales y la eliminación de derechos”.
Recordó que esto no es nuevo, aunque sí mucho más acentuado ahora, y puso el ejemplo de la desindustrialización impuesta tras la entrada de España en la Unión Europea en 1986 y las valoraciones de ministros del PSOE como el que fuera responsable de Economía, Carlos Solchaga, para quien ‘la mejor política industrial es la que no existe’.
Todo ello lleva a una realidad industrial “de bajo valor añadido, con menos renta para repartir, con salarios más bajos y con una gran estacionalidad”, según Garzón.
Unai Sordo señaló también su aspiración para que CC.OO siga representando lo que denominó como “sindicalismo multiescalar”, es decir, mantenerse firmes frente “al ataque que sufrimos el sindicalismo que aspira a condicionar las políticas de los gobiernos desde nuestra autonomía”.

#ESPAÑA : Es ultra FACHA. Brillante análisis sobre el juez que ha prohibido el acto en Madrid.

#fotografía #salamanca : 1016 - hormigas (#SyndicateArt)

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domingo, 17 de septiembre de 2017

#IRAN #PCPEML : PIDEN A IRÁN QUE LIBERE A LOS SINDICALISTAS REZA SHAHABI Y ESMAIL ABDI



El Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos y Mecánicos de Irán (UMMI), organización afiliada a IndustriALL, ha pedido apoyo solidario para lograr la liberación de los activistas sindicales Reza Shahabi y Esmail Abdi y que se termine la represión antisindical.
IndustriALL exhorta a sus afiliados y simpatizantes que apoyen este llamado, pidiéndoles que firmen la petición de LabourStart o enviando una carta propia al respecto, para así concientizar sobre la situación en Irán. La inversión extranjera está entrando en el país en grandes cantidades gracias al acuerdo nuclear, pero el país no respeta los derechos fundamentales de los trabajadores.
En su carta dirigida al Presidente de Irán, Valter Sanches, Secretario General de IndustriALL, señaló:
“Estamos muy preocupados por información que hemos recibido que indica que se está persiguiendo, e incluso deteniendo, a trabajadores y dirigentes por ejercer sus derechos sindicales fundamentales. En este contexto, pedimos la liberación inmediata e incondicional de todos los trabajadores y dirigentes sindicales encarcelados, entre ellos Esmail Abdi y Reza Shahabi.
“Una vez más, IndustriALL Global Union insta al Gobierno de Irán para que ratifique el Convenio 87 de la OIT sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación y el Convenio 98 sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva. Este es un llamado claro a su administración para que garantice los derechos de los trabajadores a afiliarse a los sindicatos y a disfrutar de la protección de la negociación colectiva.
“Esperamos que su administración actúe sin demora para fomentar un ambiente propicio para promover y respetar plenamente los derechos sindicales”.
Reza Shahabi es tesorero del Sindicato de Trabajadores de la Compañía de Buses de Teherán y Suburbios. Se halla encarcelado desde 2010 por sus actividades sindicales, bajo cargos políticos: por “coludir contra los servicios de seguridad” y por “difundir propaganda”. Estuvo bajo licencia médica después de sufrir graves formas de maltrato durante su detención.
Se le ha negado una extensión de su licencia médica y actualmente se encuentra nuevamente  en la cárcel. Debido a su ausencia, su detención se prolongó en 968 días. El 9 de agosto, Shahabi se unió a una huelga de hambre.
Esmail Abdi es dirigente de la Asociación Sindical de Profesores de Teherán. Está cumpliendo una condena de seis años bajo cargos falsos. Después de 38 días de huelga de hambre, fue trasladado al hospital, sin embargo, dos días después, lo volvieron a llevar a la cárcel de Evin.
Este año, se han aplicado restricciones sin precedentes contra los sindicatos de trabajadores: en abril, Maziar Gilani-Nejad, miembro del UMMI, fue convocado a la Corte Revolucionaria. Posteriormente fue absuelto.
Shapour Ehsani Rad, miembro del Sindicato Libre de Trabajadores de Irán, fue condenado a prisión y azotes.
Se ha ejercido presión a los proveedores de fianzas de Ja’far Azimzadeh del Sindicato Libre de Trabajadores de Irán y Mahmoud Beheshti Langroudi, de la Asociación Sindical de Profesores de Irán, para obligar a estos sindicalistas a volver a la cárcel.
Hamid Sharghi, otro miembro del UMMI, se halla bajo fianza en espera de su juicio. Ali Akbar Baghani, miembro de la Asociación Sindical de Profesores de Teherán, se encuentra en el exilio. Ebrahim Madadi y Daoud Razavi, miembros del Sindicato de Trabajadores de la Compañía de Autobuses de Teherán, recibieron órdenes de arresto.
En un comunicado, el UMMI afirmó:
“Exigimos que se respete la ley y se ponga en libertad a todos los presos de conciencia y del movimiento sindical. Hacemos hincapié en que la responsabilidad por el bienestar de los sindicalistas recae en las autoridades que dictan tales condenas.
“Las amenazas, los arrestos, e incluso el trato violento no pueden apartarnos de la vía que hemos elegido. Defendemos firmemente nuestros principios y haremos todo lo posible para hacer cumplir nuestras exigencias de liberación de nuestros compañeros.
“Las dificultades, el peligro, la muerte, la victoria y los contratiempos son naturales y posibles; sin embargo, seguiremos firmes, defendiendo nuestros ideales”.

#ESPAÑA #OPINION #PCEML : Poder y "empoderamiento": sobre Podemos en el nuevo curso



Por J. Romero
Et propter vitam, vivendi perdere causas (Y, por vivir la vida, perder la razón de vivir)
«Los marxistas, a diferencia de los anarquistas, admiten la lucha por las reformas… pero a la vez sostienen la lucha más enérgica contra los reformistas que directa o indirectamente circunscriben a las reformas los anhelos y la actividad de la clase obrera… La burguesía liberal concede con una mano reformas, pero siempre las anula con la otra mano… las utiliza para subyugar a los obreros, para desunirlos por grupos… Por eso el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia…» (V.I. Lenin, Marxismo y reformismo).
No se puede negar que los principales ideólogos y dirigentes de Podemos tuvieron audacia para rentabilizar un ambiente de movilización general que distaban mucho de dirigir. Bien es verdad que los medios de un sector de la oligarquía fueron puestos a su servicio, también que las movilizaciones no tenían un objetivo político definido más allá de desalojar al PP del Gobierno, y que el propio proyecto que dio origen a Podemos no era sino la consumación de un larguísimo proceso de degradación ideológica y política de la izquierda (incluida una buena parte de la autodenominada comunista) que había renunciado desde hacía años a cualquier objetivo realmente transformador, por lo que su mera aparición contribuyó a acelerar el proceso, dinamitando literalmente el panorama político: su único objetivo desde el principio era ganar “el poder” (entiéndase ganar las elecciones) y a él sacrificaron cualquier otro objetivo verdaderamente transformador.
Con todo, insistimos, es innegable la habilidad de los dirigentes de Podemos para hacerse con el control político del campo popular. Otra cuestión es que hayan intentado desde el principio pasar de matute su ideología oportunista y reformista como una actualización de la ideología revolucionaria; Pablo Iglesias llegó a señalar con su ambigüedad característica en una entrevista: «…me considero marxista. Digamos que tras los presupuestos teóricos y de comunicación de Podemos hay una lectura muy específica (sic) de Gramsci».
Ya hemos tratado en otras ocasiones el largo proceso de degeneración de las corrientes “marxistas” burguesas hasta llegar al postmarxismo y el populismo de Laclau. El podemismo nada tiene que ver con una concepción dialéctica de la lucha política. Si hay algo que ha caracterizado la teoría y la práctica de revolucionarios como Gramsci, ha sido precisamente la determinación del Estado burgués desde un punto de vista de clase y la identificación de la clase obrera como la única interesada objetivamente en superarlo.
De ahí que, como señalara Lenin en la cita que encabeza este artículo, los marxistas aceptamos la lucha por las reformas, pero en ningún caso supeditamos a ellas los objetivos generales, por cuanto tenemos claro que sin superar el Estado liberal es imposible mantener en el tiempo las conquistas. Decir lo contrario, pretender que desde dentro de las instituciones burguesas, aceptando un modelo de Estado determinado, en el caso de España por un proceso de transición que ha dejado intactos gran parte de los elementos de la dictadura franquista, es lisa y llanamente engañar a las clases populares.
Juan Carlos Monedero, quien en la “sombra” orienta el debate interno de Podemos, tratando con desparpajo de lo divino y de lo humano, explicaba así, el concepto marxista (de Groucho) de su organización, en un artículo de mayo de 2016: «Podemos nacía de la certeza de que la clase obrera existe pero ya no se deja representar de manera simplista (sic). Las tesis marxistas que otorgan a la clase obrera un significado existencialista…ya no tiene fuerza explicativa. Otras realidades han nacido con mucha fuerza –el feminismo, el ecologismo, el pacifismo, la defensa de la democracia directa, la lucha contra el capitalismo financiero, el precariado, la economía colaborativa, un nuevo internacionalismo apegado a la nación… La defensa del individualismo comprometido socialmenteUn mundo diferente necesita hipótesis diferentes. Con las armas melladas de la vieja teoría no se podía salir del resistencialismo»(Táctica y estrategia de Podemos).
Con esa concepción interclasista que concibe el sujeto revolucionario como algo disgregado, disperso, sin intereses ni objetivos comunes, solo queda “reconducir el enfado”1 con el único objetivo de ganar el Gobierno (sin alterar la estructura del Estado) y realizar las reformas necesarias para “purificarlo” y reconducir la situación de alarma social. Eso lleva inevitablemente a la derrota y la frustración. Semejante política equivale a aplicar lo que señalaba Juvenal en la cita que da título a este artículo.
reformismo revolucionarioDe hecho, el supeditar todo a ganar las elecciones, ha sido un obstáculo objetivo estos tres años para avanzar en la Unidad Popular en torno a objetivos transformadores. Desde un principio, el núcleo dirigente de Podemos ha adaptado continuamente su “táctica” a esa idea, renunciando siempre a una transformación de raíz del Estado: la lucha por la República como marco de ese cambio no era el momento de plantearla, las grandes directrices en materia de política exterior del Estado monárquico tampoco eran parte del problema. «Somos absolutamente respetuosos con los compromisos adquiridos por nuestro país y los vamos a respetar hasta la última coma» (Sergio Pascual).«Seguiremos respetando los acuerdos de las organizaciones a las que pertenecemos, como son la OTAN y la UE, pero apostamos por una defensa integral europea, que creo que es el futuro» (Julio Rodríguez, ex JUJEM), etc.
El resultado de las elecciones de 2015 enfrió sus expectativas provocando un cambio táctico; tras rechazar el apoyo a Pedro Sánchez en su investidura2, los dirigentes de Podemos miraron hacia el núcleo de dirección de Izquierda Unida, que comparte prácticamente íntegros los postulados ciudadanistas en contra de una parte sustancial de su propia militancia, y radicalizaron el discurso, aunque manteniendo siempre el respeto al marco institucional del régimen3.
Quien dijera: «...no quiero que dirigentes políticos de IU, y yo he trabajo para ella, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros... Que se queden con la bandera roja y nos dejen en paz. Yo quiero ganar», se preparaba en junio de 2016 para el sorpasso, de la mano de Alberto Garzón y su gente.
Esto decía J.C. Monedero en un artículo de mayo de ese año, para justificar el cambio de táctica: «La solución pasaba (antes de las elecciones de diciembre) por reconducir el enfado…En la fase destituyente es donde aparece con fuerza la virtud de la “hipótesis populista”: la construcción de un “ellos” y un “nosotros”…unido a los demás por las demandas insatisfechas diluidas hasta ser simplemente un malestar difuso, un “nosotros” enfadado, con ganas de encontrar un culpable…Cuando falla la operación relámpago toca replantear la estrategia…Y esa es la situación en la que estamos ahora…Por eso, Podemos tiene que regresar a lo que se planteó al comienzo: lograr la unidad popular…Algo nuevo ha sucedido en la política española: la presión popular (sic) sobre Podemos e IU ha forzado un encuentro que estaba muy lejos hace cinco meses…Esa fuerza es precisamente la que asusta al PSOE y al PP y su muletilla naranja».
Pero de nuevo falló el cálculo: las renuncias, la ambigüedad, la soberbia y la falta de credibilidad del discurso ciudadanista terminaron haciendo perder a la coalición Unidos Podemos un millón de votos. Aquellos votos no los enajenó su radicalidad, sino, bien al contrario, la evidente diferencia entre práctica y discurso, la inconsistencia de su propuesta, que básicamente consistía en cambiar un régimen cuyas instituciones están podridas, desde dentro, con reformas que no afectan a su estructura, ni alteran la relación de poder interno, y son por tanto simplemente inaplicables4.
Empezamos un nuevo curso político; el mandato en municipios y comunidades ha sobrepasado su ecuador; el PP, ha conseguido consolidar (bien que precariamente) su gobierno a pesar de los continuos escándalos de corrupción. Y el núcleo dirigente de Podemos vuelve su mirada al PSOE. Consciente de la inconsistencia política y orgánica de las plataformas surgidas durante la erupción ciudadanista, necesita acercarse al social-liberalismo, reforzado tras la pelea interna entre Susana Díaz y Pedro Sánchez.
El Gobierno, entre tanto, no ha cambiado ni una coma de sus leyes reaccionarias: la reforma laboral, la ley mordaza, la LOMCE, la reforma de la Ley de Bases de Régimen Local (mal llamada ley de racionalización, que condiciona la gestión en ayuntamientos y CCAA, sujetándola al control del gobierno y de la UE), la reforma de 2013 de la ley de arrendamientos, etc. siguen plenamente vigentes, pese a las bravuconadas parlamentarias de la leal oposición. Sin embargo, la movilización dispersa ha cesado prácticamente.
La cuestión es que el panorama político ha cambiado radicalmente como consecuencia en gran parte del equívoco ciudadanista, que desvió la tensión política al pantano del parlamentarismo más ramplón, vaciando las movilizaciones y separándolas de los objetivos que las enfrentaban al régimen. Y, como conclusión, asistimos a un lento acercamiento entre Podemos, a quien su secretario general definía como la “nueva socialdemocracia”, y el social-liberalismo. Para este viaje no se necesitaban alforjas.
Ahora bien, está por ver si fructifica esa confluencia; al fin y al cabo los dirigentes socioliberales no olvidan fácilmente el acoso de Podemos a su cuerpo electoral ni la negativa a apoyar la investidura de Sánchez; no olvidan, ni necesitan tanto de Podemos como hace un año. Pero, sobre todo, está por ver si los dirigentes de Podemos no dan un nuevo giro táctico, porque saben que para mantenerse políticamente vivos tienen que evitar “desdibujarse” en un pacto incondicional con el PSOE. Por esa misma razón en el curso político que comienza intentarán probablemente liquidar toda oposición verdaderamente de clase, presentándose como la única alternativa de izquierda, capaz de “tutelar” la labor del PSOE.
En esta coyuntura, la pregunta es: ¿qué Podemos, (debemos) hacer quienes somos conscientes de que solo una transformación de raíz de la estructura económica, política y social del Estado puede permitir encarar una mejora sustancial de las condiciones de vida de la mayoría trabajadora?
En una cosa tienen razón los dirigentes de Podemos, cuando señalan que Izquierda Unida, se había adocenado. Los distintos intentos que hubo de “actualizar” su mensaje, lejos de proponer avances reales hacia la unidad popular (en particular asumiendo medidas verdaderamente transformadoras) iban preparando el terreno para la posterior erupción ciudadanista. Muchos de los impulsores de aquellas Mesas de Convergencia que se celebraron meses antes de ésta, (Enrique de Santiago, Manuel Monereo, Inés Sabanés, etc.) están hoy en las filas de Podemos y las fuerzas afines, o bien comparten su ideario
De hecho, a lo largo de muchos años (realmente ha sido una de las características del proceso de transición) la izquierda ha ido renunciando a un programa político general y disgregando la lucha por la emancipación en parcelas de interés sectorial y limitado; la vanguardia consentía (y en muchos casos fomentaba) la dispersión, ya no buscaba la unificación de las luchas parciales en un caudal común, porque no comprendía que por encima de identidades particulares, la clase obrera tiene un interés común contra el estado liberal, un interés a cuya expresión política no puede renunciar si no quiere hacer inviables también sus conquistas parciales.
El desengaño que ha provocado el ciudadanismo va a tener como consecuencia la frustración de sectores de masas que se habían acercado a la lucha política; pero también puede servir para intentar avanzar hacia la Unidad Popular. A condición de que se tenga la altura de miras suficiente para no ver en esta nueva coyuntura una oportunidad de volver al estado de cosas anterior, caracterizado, como digo, por una izquierda y un movimiento popular dispersos, no solo orgánicamente, sino (y esto es lo determinante) en sus objetivos políticos.
Es por este motivo de vital importancia que avancemos en la confluencia y recuperemos las organizaciones de clase (sindicatos, asociaciones de vecinos, etc.) para articular la lucha en el futuro (que va a ser muy dura, que nadie se engañe). Pero lo determinante va a ser que seamos capaces de articular un programa político común de ruptura radical con el régimen monárquico. El programa del Movimiento Republicano resume, a nuestro juicio, los objetivos más importantes: se trata de avanzar en su desarrollo.

[1] La confusión entre el Estado-clase y la sociedad regulada es propia de las clases medias y de los pequeños intelectuales que acogerían con gusto cualquier regulación que impidiese las luchas agudas y las catástrofes: es una concepción típicamente reaccionaria…en realidad, solo el grupo social que se plantea como objetivo a conseguir la desaparición del estado y de sí mismo puede crear un Estado ético, un Estado que atienda a poner fin a las divisiones internas de dominados, etc. y a crear un organismo social unitario técnico-moral» (A Gramsci, El Estado).
[2] «Soy consciente de que muchos socialistas votaron a Podemos porque pensaban que con usted se podía revitalizar la izquierda y que juntos podíamos cambiar España», replicaba Sánchez a Iglesias en el debate de investidura de febrero, «Muchos de ellos no entienden su comportamiento, por qué va a votar en contra de un candidato socialista para que siga Rajoy. No es que no se pueda. Es que ustedes, sencillamente, no quieren».
[3]Una decisión, por lo demás arbitraria, ilustra perfectamente esta aceptación real del marco jurídico institucional del régimen continuista por parte de Podemos: su dirección estatal cooptaba de nuevo como candidato para las elecciones de junio de 2016 al JUJEM José Julio Rodríguez, esta vez por Almería, al no salir elegido en diciembre como candidato por Zaragoza (tampoco consiguió el acta en esa ocasión).
[4] Gramsci, una vez más, responde al moralismo político propio del oportunismo pequeño burgués: “…lo que se debe valorar en un conflicto no es, precisamente, las cosas tal como están sino el fin que las partes en lucha se proponen con el conflicto mismo…No se puede juzgar, pues, al hombre político por el hecho de que sea más o menos honesto, sino por el hecho de que mantenga o no sus compromisos…» (A. Gramsci, Notas sobre la política y el Estado moderno).