lunes, 2 de enero de 2017

#EDUCACIÓN - #CO.BAS : LA EDUCACIÓN DE CALIDAD REAL YA



Juan Luís Sánchez, profesor de secundaria en el IES Ciudad de jaén (Madrid)

La  educación es España no va bien. Nunca ha ido bien. Desde la transición hasta la fecha,  las reformas (1989 la LOGSE, 2006 la LOE, 2013 la LOMCE)  que han hecho los gobiernos turnistas han generado conflictos con la comunidad educativa (estudiantes, padres, madres y profesores). Ninguna ha solucionado los problemas que tiene que resolver el sistema educativo. De estas reformas educativas la peor de todas es, sin duda, la LOMCE porque es la que más desigualdad crea y más daños produce sin tener la posibilidad de saturarlos de urgencia. El presente político nos inclina a pensar que el desastre está servido,  el escenario de un proceso constituyente que abriera la posibilidad de otra educación tendrá que retrasarse indefinidamente. No será fácil. Habrá que seguir luchando.
 La LOMCE es una reforma reaccionaria que nos devuelve a épocas de oscurantismo (falta de trasparencia en las decisiones académicas y económicas que toman los ED) y tortura (los Reglamentos de régimen interior tienen el castigo como modelo de corrección de conductas). Su proyecto en último término es crear una escuela pública adaptada a la crisis que se convierta en gueto para las clases más pobres de la sociedad poniendo obstáculos para que titulen y  no vayan a la universidad.
La LOMCE es una ley que fue aprobada en la “legislatura del shock” por el Partido Popular en contra de todos los partidos políticos, los profesores, los estudiantes y las asociaciones de padres y madres, es una ley sin consenso, una ley apisonadora. 
La LOMCE refuerza el poder del los directores y reduce a decorado los consejos escolares (en los que intervienen padres, madres, personal no docente, estudiantes, y otros miembros de la comunidad) y los claustros de profesores que no deciden nada. El Director puede, ahora, tomar decisiones sobre la contratación de los profesores interinos, sancionar a los profesores según sus criterios interpretativos (estas medidas ya están sirviendo para construir plantillas a la medida). Si la democracia en los IES era poca, con la LOMCE desaparece completamente. No es retórica, el Director decide todo lo que resulta importante en aras del desarrollo de su proyecto educativo.
La LOMCE es una ley discriminatoria que no tiene la obligación de contextualizar socioeconómicamente a la hora de desarrollar el Proyecto educativo del Director. Sólo busca resultados académicos para que computen en los ranking de institutos. Los porcentajes de abandono y de suspensos en las familias más desfavorecidas  son más altos que en las familias acomodadas. La ley de mejora asentará esta circunstancia.
 La LOMCE es una ley extremadamente clasista. La LOMCE desprecia el trabajo de los profesores y de los estudiantes exigiéndoles un examen al final de primaria, otro al final de la ESO y otro más al final del bachillerato. Si no se superan estos exámenes no podrán pasar a la siguiente etapa ni recibirán el título de graduado o no podrán acceder a la universidad. Con la LOMCE el hijo del trabajador no irá a la universidad.
La LOMCE no invierte en educación, aumenta el número de alumnos por aula en primaria, ESO y bachillerato. Desde el curso 2009/2010 al curso 2014/2015 se han despedido a 29.331 docentes de la escuela pública. Los alumnos, sin embargo, ha crecido en 1.036.489 más. España ocupa el puesto 19 de la UE en gasto educativo.
La LOMCE es una ley aprobada por un partido corrupto y mafioso (sobresueldos en B, financiación ilegal, destrucción de pruebas incriminatorias, fraudes diversos, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, ...). En la Comunidad de Madrid llama la atención el Al Capone rubio, Esperanza Aguirre, que pagó con dinero público a varias empresas para orquestar una campaña de desprestigio de la potente Marea Verde.
Con la LOMCE desaparecen (o reducen su peso académico) asignaturas que tiene como finalidad el pensamiento crítico (filosofía)  y la creatividad (música y plástica) y aumenta el número de asignaturas con una ideología egoísta (y neoliberal) como religión católica, pensamiento emprendedor y economía.
En resumen, La LOMCE es la mejor reforma para estos tiempos de pérdida de derechos y precariedad y la peor para construir democracia e igualdad social. Es una ley autoritaria que pretende domesticar a los nuevos alumnos para que acepten lo que la mafia de turno les ofrece como solución a sus problemas. Por eso es preciso seguir diciendo NO a la LOMCE, y SÍ a otra educación que hay que construir entre todas, una educación que busque la igualdad social como premisa básica de todas sus acciones. Sin duda, hay que articular una respuesta apropiada, común, entre todas. La estrategia de los  grandes sindicatos empotrados en el sistema (CCOO, UGT) no han servido para mucho más que ir perdiendo poco a poco elementos que eran útiles para una educación de garantías y que pensábamos consolidados. Es posible que en la nueva legislatura abierta en noviembre se quiera hacer una jugada maestra en la que se proponga un “pacto por la educación”, orquestada por el vivaracho José Antonio Marina, para calmar los ánimos de los votantes. En mi opinión, una respuesta adecuada pasa por una, muy bien pensada, HUELGA indefinida en todo el Estado español hasta que se derogue la LOMCE y se construya una ley educativa no de pacto, sino una ley que tenga como fin (y como medios) una ideología de la igualdad, la solidaridad y la cooperación; una ley construida por todos los actores implicados en la educación y no sólo por los partidos políticos.  Tenemos que conseguir que sean “buenos tiempos para la lírica”, ahora que siguen siendo malos.

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