lunes, 15 de febrero de 2016

FOSTERIANOS


@lecorbusier2



El otro día para eliminar ese estrés que sufrimos todas las “personas humanas” (las personas que no son humanas no)  me dije: “me voy de cena y al cine” y dicho y hecho.
Primero la cena ya que ir al cine con el estomago vacio es algo horroroso sobre todo por los sonidos que uno produce cuando esa masa informe empieza a protestar de manera desaforada y eso que últimamente no tengo mucho hambre. 
La elección fue un típico restaurante de esta época capitalista que vivimos, es decir, todo artificial, frio, y carente de todo calor humano, como el archiconocido FOSTER HOLLYWOOD.

Nada más llegar la pregunta de rigor – ¿Cuántos son ustedes?- tres, respondo, éramos los únicos que estábamos, a no ser que ella viera gente en la calle y yo fuera un guía de turismo del INSERSO y tuviera a 60 abuelos adictos a la VIAGRA esperando nerviosos en entrar. La camarera era o  parecía ucraniana y era guapa, atractiva o todo lo contrario, es decir, de dudosa definición no lo sé, con una velocidad endiablada en la manejo del español entre dejes del Este que se me hacía difícil entender ya que mi sordera también contribuyó al asunto. – Aquitienenlacartaylesdejotambienlosnuevosplatosquetenemos,tambíentienenlaformadehaceserdelclub FOSTERIANOS, acompáñenme. Ya en la mesa: estamosenelcambiodeturnoysupedidopuedetardardosminutosmas, vale le comente, sin problema. Sudores fríos corrían por mi piel como si esperara en el patíbulo a ser ejecutado, pero mi paciencia tratándose de trabajadores no tiene límite. Ella a la carga después de decidirnos por el nuevo plato de costillas que aparece en la carta. Quevanabeber. Yo agua con gas, una cerveza y una coca-cola para el niño,lacocacolacomosabensepuederellenartodaslasvecesqueustedquierasincosteadiccional. Ah no lo sabía, si no sabía pero cualquiera intima con semejante metralleta verbal. Apunta la comanda y nos dice por segunda vez: estamosenelcambiodeturnoysucomidapudetardardosminutosmas, no hay problema, pero antes de la bebida tráigame una ansiolítico y un tensiómetro porque o me está dando un ataque de ansiedad o una subida de tensión o las dos de forma solapada. No contento con eso se vuelve después de dar unos pasos y me dice: “sonustedesFOSTERAINOS” yo le comente con una paciencia infinita: “yo soy extremeño de Talarrubias (Badajóz), vamos, talarrubiano (digo yo que se dice así) ¿por esto hay descuento señorita?..Mientras digo esto me fijo en la chapa con su nombre que lleva sobre su pecho derecho con los ojos entreabiertos por mi astigmatismo, y la digo: Anastasia (bonito nombre para semejante torbellino), a parte del ansiolítico y del tensiómetro, ¿me puede traer un desfibrilador o en su defecto un enchufe y dos cables pelados que ya me  doy yo los chispazos?. No podía con mi vida ya, era sábado y llevaba cinco días currando y la verdad yo no tengo costumbre. En fin, que llega la bebida y las burbujas que le faltaban a mi agua, que eran todas, las tenía la espuma de la cerveza de mi acompañante pero como amar es compartir pues eso, ella se bebió sus burbujas y las mías, y yo mi agua sin gas, eso es el matrimonio.

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