lunes, 3 de abril de 2017

Masiva oleada de huelgas contra Macri en #Argentina


Macri y su gobierno, una triste historia de un proceso muy parecido al que se está dando en otros países. En donde los empresarios juegan a ser presidentes o ministros, y con su látigo están radicalizando el proceso político. A un año y tres meses de asumir el gobierno, Macri acelera su desgaste habiendo encendido la mecha de la movilización y la resistencia.
La efervescencia social es tremenda y va en ascenso. El mes de marzo empezó con los docentes realizando paros de 48 horas, con manifestaciones de cientos de miles. También salieron a la lucha los trabajadores de la salud para reclamar aumentos salariales. El 7 de marzo, coincidiendo con el paro docente, la CGT y las dos CTA —la Autónoma y la de los Trabajadores— convocaron movilizaciones contra la política económica del gobierno. La exigencia en estas protestas de que se fijara la fecha para un paro general fue el punto más destacado. Ha sido la enorme presión y fuerza del movimiento, así como la convocatoria de huelga general el 30 de marzo por parte de las dos CTA, lo que ha obligado a la dirección de la CGT a dar el paso de convocar un paro general de 24 horas el 6 de abril. El primero desde que Macri llegó al poder.
Huelga general el 30 de marzo y el 6 de abril
La movilización dio un paso cualitativo en la marcha a la Plaza de Mayo los días 21 y 22, movilizándose todo el país —desde La Patagonia y el norte argentino— y entrando en Buenos Aires en columnas para llenar la emblemática plaza. Esta marcha en defensa de la escuela pública y por la realización de las paritarias (los convenios) —convocada por la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y el resto de direcciones sindicales, con el apoyo de estudiantes, científicos y padres— reunió a medio millón de personas gritando consignas por la escuela pública y laica. Sonia Alesso, dirigente de la CTERA, anunció que frente a la ofensiva privatizadora la lucha seguirá, y que se unirán a la huelga general convocada el 30 de marzo por las dos CTA y también el 6 de abril al paro convocado por CGT, al cual concurrirán también las otras centrales e impondrán la movilización en la calle, a lo que se niega CGT.
La lucha que se está dando en la educación cuenta con el apoyo total de la población, convirtiéndose en un referente nacional. El gobierno quiere pasar por encima de las paritarias porque quiere imponer al resto del movimiento obrero este modelo laboral en el que nadie pueda discutir sus derechos y sí acatar las “necesidades” patronales. Por ello, el acoso y la represión están siendo fuertes. En medio del paro, la policía fue a colegios para apuntar qué profesores estaban en huelga, incluso se han denunciado amenazas de muerte contra familiares de algunos dirigentes sindicales, como por ejemplo, Roberto Baradel, el secretario general de los profesores en Buenos Aires.
Argentina vive una fuerte crisis económica, 2016 cerró con una caída del 2,3% del PIB. Desde la llegada de Macri al gobierno con su agenda de austeridad y represión, no ha habido tregua para los trabajadores. El año pasado hubo más de 240.000 despidos; la pérdida del poder adquisitivo continuó en caída libre, mientras la subida salarial media en los convenios fue del 33% la inflación anual llegó al 41%; los aumentos en las tarifas de los servicios y el transporte aceleran el empobrecimiento generalizado de la población. Además, la política laboral va encaminada a extender la flexibilidad laboral, precarizando el empleo aún más.
No sólo eso. El 24 de marzo es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y este gobierno en un acto de provocación pretende borrar este homenaje a las víctimas de la dictadura trasladando la fecha y convirtiéndola en el ridículo día del turista. Quieren borrar la memoria histórica. Vuelven a decir que los desaparecidos en la dictadura “sólo” son 6.000 —como si la cantidad lo hiciera más aceptable— o, como algunos ministros, que no existen. Sin embargo, en la última década se ha acusado a 2.780 cómplices de la dictadura (militares, policías, eclesiásticos y civiles). En la actualidad hay más imputados libres, 1.140, que detenidos, 1.044. La ofensiva de estos representantes de la dictadura, amparados por el gobierno, se hace notar a todos los niveles.
Frente a este gobierno formado por grandes ejecutivos de multinacionales provenientes de familias de la oligarquía, educados en colegios y universidades privadas, y formados en EEUU, el único camino es la movilización masiva.
Los paros del 30 de marzo y 6 de abril tienen que ser el inicio de una estrategia de lucha permanente y en ascenso hasta derrotar a Macri y sus ataques. También es necesario la construcción de una alternativa política con un programa revolucionario, que corte definitivamente los lazos que unen a Argentina con el sistema capitalista y el imperialismo, detrás siempre de cada golpe en América Latina. Ese camino ha empezado.

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