miércoles, 29 de abril de 2009

LA BANDA SONORA DE BERLIN



Juan Ramón Amado, en un local de Berlín.

Juan Ramón Amado, Pionero de la movida de los 80, pone música en los locales nocturnos más vanguardistas de la capital alemana
SANTIAGO ROMERO Berlín ha suplantado a Londres y Amsterdam como foco de la vanguardia artística europea y laboratorio sonoro de la música que se escucha en todo el mundo. La noche berlinesa es el microcosmos ideal para creadores y buscadores de sensaciones llegados de todos los rincones del planeta. Urbe apocalíptica que conserva su atmósfera de última frontera heredada del Muro y la guerra fría, la capital alemana se ha encontrado a sí misma en un singular eslogan de su alcalde: "Berlín es una ciudad pobre pero sexy". Pobre, pero subvencionada, habría que decir, porque la creación es la industria más protegida. Hay nombres famosos del arte contemporáneo que se han asentado en Berlín y crean con muchísimo dinero y otros muchos que lo consiguen con poco y se convierten en mileuristas de la creatividad. La enfermedad es crear. No importa ni dónde ni con qué medios. Y sobre todos ellos reina la banda sonora de Berlín. En sus noches cosmopolitas no es infrecuente que el comisario de renombre de uno de esos vernissages de moda acabe desmelenado y mutado en el DJ estrella de la noche. En esta planetaria hoguera de las vanidades artísticas se ha conseguido hacer un hueco el coruñés Juan Ramón Amado, que pone música a la noche berlinesa en varios de los locales de moda, entre ellos el célebre Kaffee Burger. "El Kaffee Burger es un local muy famoso en Berlín, situado en Mitte (el centro), que se llena todos los días. Tiene mucho que ver con un fenómeno de moda que aquí se bautizó como la Ostalgia, la melancolía del Ost, el Este en alemán. Algo que refleja muy bien la película Good Bye, Lenin!, que ganó la Berlinale en 2003. Este fue sinónimo de feo en Alemania, pero ahora es la estética imperante en Berlín, los muebles comunistas se pagan a precio de oro en las tiendas de segunda mano. Y los coches Trabant, de la antigua RDA, son considerados ahora de lo más cool. Los lugares alternativos que se remontan a esta época, como el Kaffee Burger, que fue abierto en los años 50, han llamado la atención de los Vips de todo el mundo: nada menos que la mismísima Madonna decidió hacer aquí una fiesta hace un par de años. En el Kaffee Burger soy todos los martes uno de los DJ residents. Cada día de la semana hay un tipo de música diferente en este local". La suya se mueve en torno a lo que denomina world music, que va desde el reggae al hip hop, con un toque electrónico. Cómplice de aventuras juveniles del poeta recientemente fallecido Ramiro Fonte, que lo cita en sus memorias literarias -Os ollos da ponte- y pionero de la movida de los 80 en la que se jacta de "haber transformado la vida musical en Galicia", Juan Ramón Amado formó parte de proyectos de referencia en esa época como la revista La Naval y abrió el primer templo nocturno de diseño vanguardista en la ciudad coruñesa: el Zyx. Una historia de amor acabada en matrimonio le arrastró hace unos años a Berlín, donde es ya una referencia inevitable en la reciente historia musical de la bulliciosa capital alemana. Con un DJ mítico en Berlín, Marek Barath, puso en pie el alternativo sello discográfico Duplikat Records, cuyo octavo álbum "recoge precisamente el espíritu musical del Kaffee Burger". "Este local es legendario entre otras razones, por las fiestas de Russendisko, una banda de origen ruso que arrasa en Berlín. Son famosísimos aquí. Después de ellos, los más famosos somos nosotros", añade con cierta sorna el pinchadiscos y productor musical coruñés, que gestiona también en Berlín una tienda especializada en discos de vinilo, verdaderas piezas de coleccionista que "se venden de acuerdo a la Bolsa de internet". Cada verano, Juan Ramón Amado regresa a A Coruña, donde suele pinchar por divertimento en locales como La Tata o Telefunken. En vacaciones se trae los rudimentos mínimos, así que aquí no puede pinchar con vinilos. "En Berlín es impensable pinchar con CD. Te miran mal, exigen la calidad de sonido de los discos de vinilo. En España no son tan exigentes. Yo pinchaba todos los días en el Zyx. Eso en Alemania es imposible. El público se cansaría. Aquí no puedes repetirte.

lunes, 27 de abril de 2009

COMICS Y DISIDENCIA EN LA RDA



Un afán viajero pareció adueñarse del cómic en la República Democrática Alemana tras la Segunda Guerra Mundial. Detrás de ello se esconde también un espíritu de protesta extendido incluso entre los más jóvenes.

En comparación con el material creado en la RFA, puede decirse que en la RDA hubo menos cantidad, pero más calidad y significados más profundos. Algunas de las series creadas en la RDA todavía hoy pueden adquirirse en las librerías, y siguen contando con una gran público fiel.

El origen del gran título

La publicación de cómic más importante en la RDA durante la Guerra Fría fue MOSAIK, revista que hoy día sigue saliendo al mercado y que se convierte, de este modo, en el cómic de mayor duración en Europa. Como es lógico, durante todos estos años, la revista ha sufrido cambios, e incluso un cambio radical en sus personajes e historietas.

Creado en 1955 por el dibujante y caricaturista Hannes Hegen, el cómic MOSAIK era protagonizado por tres personajes sedientos de aventuras: Dig, Dag y Digedag, que en conjunto se proclamaban Los Digedags. Siempre recorriendo los rincones más diversos del mundo, cada historieta era un nuevo viaje. Se trataba de una serie tan popular que llegó a rozar el millón de ejemplares por tirada.


En 1975, Hegen dejó Mosaico debido a un discrepancia con al editorial, y con él se fueron también los Digedags de la revista. No obstante, la publicación, lejos de abandonar el exitoso proyecto, contrató a la dibujante Lona Rietschel y al escritor Lothar Dräger, y juntos crearon la siguiente generación de MOSAIK, cuyos representantes pasaron a ser otros tres peculiares personajes: Abrax, Brabax y Califax, que en conjunto se denominaban Los Abrafaxe.

Hoy día, estos tres aventureros jóvenes siguen protagonizando las páginas de MOSAIK, aunque con una tirada inferior a los primeros años.



Sin embargo, como es natural, no sólo se leyeron cómics de aventuras durante este turbulento periodo histórico de la República Democrática Alemana.

La crítica política también fue tema recurrente, especialmente en la revista mensual para jóvenes Atze. Eran usuales las historietas que representaban la vida diaria en la RDA, la historia del movimiento obrero o la corriente de resistencia comunista antifascista.

Prueba de ello era el eslogan con el que la revista salía a la venta: “Quien quiera Fix y Fax, debe comprar un medio folleto de propaganda”. Fix y Fax, dos ratoncitos de aspecto inocente e infantil, eran los protagonistas de la serie más popular de la publicación, creada por Jürgen Kieser. La propuesta de Atze fue un éxito.



Hasta los años 80, entre los cómics para los más pequeños en la RDA predominaron los de contenido sencillo y sin un mensaje especial entre líneas. Entre ellos sobresale la serie Fix y Foxi, de Rolf Kauka, que aunque comparta un título similar con la anteriormente mencionada Fix y Fax, se trata en este caso de dos simpáticos zorros de color rojo, hermanos gemelos de buen corazón y comportamiento ejemplar que actuaban como modelo para su joven público. La serie goza todavía de gran popularidad y un club oficial.

IMAGINARIO DE UN PAIS QUE YA NO EXISTE

Invitado por el Goethe-Institut, el crítico e historiador alemán Ralf Schenk llegó especialmente a Buenos Aires para presentar en la Sala Lugones un ciclo sobre el cine de la ex RDA.

Por Oscar Ranzani
La historia quiso que naciera tres años antes de la creación de la República Democrática Alemana (RDA) y que muriera tres años después de la caída del Muro de Berlín. Más allá de estos límites cronológicos, la Deutsche Film AG (DEFA) fue la productora de cine de la RDA durante 46 años. Fue también una cantera inagotable de producciones cinematográficas que registraron el modo de vida de una sociedad que se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial y de las atrocidades del nazismo pero que, sin embargo, debió atravesar los conflictos de la Guerra Fría y la división de Alemania en dos. Durante su existencia, se filmaron en sus estudios aproximadamente 750 largometrajes, seis mil documentales y aproximadamente 900 películas de animación (todo este material fue entregado en los ’90 a la Fundación DEFA, cuya tarea es cuidar este material, restaurarlo, explotarlo comercialmente y con el dinero que obtiene, fomentar nuevos proyectos). Un número considerable que remite al análisis histórico. Para esta tarea es imprescindible recurrir al relato de Ralf Schenk, crítico alemán e historiador de cine, especializado en la temática de la DEFA y miembro del comité de selección de la Competencia Internacional del Festival de Berlín. Autor de numerosos libros de cine –especialmente sobre la DEFA–, Schenk vino a Buenos Aires a presentar el ciclo “DEFA, la fábrica de imágenes de Alemania oriental: a 20 años de la caída del Muro de Berlín”. Organizado por el Complejo Teatral de Buenos Aires, el Goethe-Institut Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, este ciclo permitirá conocer una retrospectiva de doce films de diferentes épocas producidos por la DEFA, que podrán verse en la Sala Leopoldo Lugones (Corrientes 1530) desde hoy y hasta el jueves 30 de abril.
Para mencionar qué lugar ocupa la DEFA en la historia del cine alemán, Schenk brinda un dato a modo de resumen: entre las cien películas más importantes que alguna vez conformaron un compendio, “hay doce de la DEFA”, señala. La DEFA tenía una tarea muy concreta: “La reeducación del pueblo alemán después de la Segunda Guerra”, explica Schenk. “Los cofundadores de la DEFA –continúa– eran oficiales soviéticos dedicados a la cultura. Estos oficiales soviéticos, en sus discursos iniciales, decían muy claramente que la DEFA tenía que hacer una contribución para que el pueblo alemán se liberara del ideario fascista y confrontarse con las cuestiones del presente”, explica el historiador. La temática “antifascista” fue primordial durante toda la época que duró la DEFA. “Cada generación de la DEFA (hubo cuatro generaciones de directores durante su historia) con recursos muy diferentes trabajaron el tema del antifascismo”, asegura Schenk. La primera generación –donde puede ubicarse a Wolfgang Staudte, director de Los asesinos están entre nosotros (film que hoy abre el ciclo en la Sala Lugones)–, “trabajó muy directamente el tema. La última generación de los ’80 encaró el tema de otra manera, trabajando más en el campo de las metáforas para abordar temas como el miedo y la resistencia”. El otro aspecto que Schenk aporta para entender el funcionamiento de la DEFA es que, durante su existencia, los políticos exigían filmar películas propagandísticas de su propio régimen. “Pero los artistas también realizaron películas críticas”, asegura Schenk.
Como todo tiene su pro y su contra, la DEFA no podía ser la excepción: hubo prohibiciones y censura de contenidos. “Era una empresa estatal –destaca Schenk–. Es decir, el Estado disponía todos los años de una suma determinada para la producción de películas y, por supuesto, controlaba qué se hacía con este dinero.” Dentro de la propia DEFA, había una oficina que analizaba los proyectos. Y en el Ministerio de Cultura existía una Secretaría de Cine cuya función era admitir la difusión de las películas. “Por este motivo jamás podría surgir una película contra el Estado. Es decir que la DEFA jamás pudo cuestionar el desarrollo socialista del Estado, pero los mejores cineastas siempre tuvieron espacio para cuestionar ese desarrollo. Y, algunas veces más, algunas menos, podían integrar a sus películas estas actitudes críticas”, subraya Schenk, quien grafica a la historia de la DEFA como un movimiento ondulatorio “porque siempre estaba relacionada a la política del momento”.
La DEFA tenía diversos estudios: había uno para largometrajes, otro para documentales y un tercero para animación, entre otros. “Todos estos estudios pertenecían al Estado. Con la reunificación alemana todas las empresas en manos del Estado fueron entregadas a una sociedad que se llamaba Treuhand que tenía el encargo de privatizarlas. Y, a través de este mecanismo, también se privatizaron los estudios de la DEFA.” Schenk aclara que el estudio para rodar películas de ficción sigue existiendo hoy en día: es el Film Studio Babelsberg. Ahí se continúan produciendo películas, pero ya no son desarrollos propios sino que son encargos de otros productores. “Por ejemplo, se acaba de filmar allí la última película de Quentin Tarantino”, cuenta el historiador.
–¿Había una temática prevaleciente en las películas de la DEFA o era una cantera de creatividad heterogénea?
–El tema antifascista siempre volvía. Y dentro de la DEFA hay muchas películas que estudian o reflejan la relación que tiene el individuo con la sociedad: cómo imagino mi vida dentro de la sociedad, cuál es mi deber dentro de esa sociedad, qué es lo que tengo que hacer o qué hace la sociedad para mí. Es decir, surgían este tipo de reflexiones. Pero también se produjeron muchos géneros, se filmaron películas sobre indios que eran muy populares, películas para chicos, operetas, largometrajes con temas históricos. Muchas de esas temáticas e historias se usaron como metáforas para hablar del presente: la libertad del individuo o la relación entre el artista y el poder, por ejemplo.
–¿Cómo analiza la tensión entre arte cinematográfico y propaganda en las producciones de la DEFA?
–Eso tiene que ver con los movimientos en forma ondulatoria. Muy al comienzo de los ’50, durante el régimen de Stalin, se producían casi exclusivamente películas de propaganda. Pero cada nueva generación de cineastas hacía intentos de abrir la paleta de temas con tensiones artísticas. No había o era muy incipiente el cine experimental. La mayoría de las películas eran narraciones lineales que los espectadores entendían perfectamente bien. Y los directores que rompieron con esa narración lineal se pueden nombrar con los dedos de una mano. Esta manera de narrar linealmente tiene mucho que ver con cómo se entendía la RDA en una función de educación: tenía que educar al pueblo. Aun las mejores películas tenían cierta pretensión educativa.
–¿Cuáles describiría como las películas más políticas del ciclo?
–En este ciclo diría que todas, empezando por Los asesinos están entre nosotros, la primera película alemana de posguerra que, por supuesto, buscaba contribuir a la reeducación para alejar al pueblo alemán del fascismo y del nazismo. Huella de piedras es una película eminentemente política porque describe el hecho de que dentro del partido oficialista único, en realidad, coexistían dos partidos: por un lado, el de los dogmáticos y, por otro, los que se orientaban más en la forma. A la primera mirada, una película como El tercero no parece política. El tema es sobre una mujer que, después de dos relaciones fracasadas, decide buscar una nueva relación con un hombre. Pero una mirada más profunda muestra que el tema de la igualdad de la mujer está en el centro. Si bien la igualdad de la mujer en la RDA existía de manera oficial en muchas instituciones y actos, en la vida real esto dejaba mucho que desear. Y también la última película que se produjo, Los arquitectos, es altamente política porque trata sobre las ilusiones perdidas de toda una generación.
–Teniendo en cuenta que Los asesinos están entre nosotros fue la primera película de le DEFA y que Los arquitectos fue una de las últimas, ¿en qué aspectos fueron películas-bisagra? Es decir, ¿cómo fue el antes y el después en las producciones de la DEFA a partir de estos largometrajes?
–Los asesinos están entre nosotros se basa en lo que el cine alemán producía antes. Es un proyecto opositor a las películas propagandísticas nazis rodadas antes. Estuvo hecha por Wolfgang Staudte, un cineasta joven que comenzó a filmar bajo el nacionalsocialismo y como actor participó en películas propagandísticas nazis muy fuertes. Esto lo sentía como una gran carga de culpa y con Los asesinos están entre nosotros quería liberarse de la misma. Para las imágenes se apoyó mucho en el cine expresionista. Es decir, que retomó recursos que habían sido mal vistos durante el nacionalsocialismo como el expresionismo alemán. La última película, Los arquitectos, de Peter Kahane, marca una quiebre: es la película más crítica sobre la situación de los jóvenes intelectuales. Esta película fue aprobada por esta Secretaría de Cine que existía todavía cuando se terminó de rodar. Y el director de la película suponía que los funcionarios de esa dependencia estatal ya sabían que el fin del régimen socialista se acercaba y con esta producción se reservaban una salida decente. Pero en los primeros meses del ’90, cuando se estrenó la película, estos políticos ya no estaban más.
–¿El primer documental de la DEFA, Unidad SPD-KPD, realizado por Kurt Maetzig, marcó un estilo de realización o hubo producciones muy distintas en cuanto a construcción cinematográfica?
–Es uno de los primeros que se rodaron y creo que, en el fondo, es una película ingenua. No muestra cómo uno desea que fuera la sociedad y la RDA, sino que solamente mira y registra lo que está aconteciendo en ese momento. Una escena clave de la película, cuando las dos columnas de militantes del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y del Partido Comunista Alemán (KPD) se van uniendo, fue especialmente representada para la película. En este sentido, tiene algo de puesta en escena.
–¿El documental El muro, de Jürgen Böttcher, rompe con los films de la DEFA al haber sido producido en 1990, la etapa de la reunificación?
–No, no rompe con la tradición del documental. Siempre coexistían diferentes estilos de documentales en los estudios de la DEFA que parecían como mundos paralelos: estaba esa línea de agitación propagandística que hacía al pie de la letra lo que quería el partido, y estaba la línea más intelectual que usaba el documental para expresar sus metáforas. En realidad, El muro es la continuación de otras películas que Jürgen Böttcher había rodado antes. En las otras películas también filmaba secuencias muy largas. Eran secuencias de un trabajo, por ejemplo. Hizo La cocina, donde se ven mujeres cocinando, sin comentarios. O Enganchadores, una película que se filmó en las afueras de una estación, con los que enganchaban los trenes y los movían de un riel a otro. Y se ven solamente tomas nocturnas de este trabajo. O una película sobre un pintor surrealista de la RDA donde no se ve otra cosa durante treinta minutos que una mano que pinta semicírculos sobre una hoja. Y El muro es algo muy parecido: con tomas muy largas, él observa cómo va desapareciendo ese monumento.

jueves, 23 de abril de 2009

1989-2009: LA IZQUIERDA ANTE EL 20 ANIVERSARIO DE LA CAIDA DEL MURO




www.marx21.deTraducción de Àngel Ferrero
Hace ya casi 20 años (en noviembre de 1989) un movimiento de masas hizo caer la aparentemente intocable dictadura de partido único en la RDA. Para millones de personas significó la liberación de cuatro décadas de tutela y represión del así llamado “estado obrero y campesino”. Para mucha gente de la izquierda, pero también para una buena parte aquel movimiento ciudadano, se hizo naufragar, junto con la RDA, un modelo social alternativo al capitalismo occidental. Hasta hoy, se ha debatido ampliamente en la izquierda los controvertidos sucesos de 1989 y el fin del “socialismo realmente existente”. Muchos políticos y los medios de comunicación mainstream, en cambio, han aprovechado el vigésimo aniversario de la caída del Muro para desacreditar cualquier alternativa al sistema. En el mejor de los casos servirá para rechazar, como un sueño utópico, la idea de una sociedad basada ante todo en las necesidades de la ciudadanía y no en la de los bancos y empresas. El muro, las alambradas de espino y la bancarrota de la RDA son a menudo utilizadas como argumento contra otro mundo no-capitalista. La izquierda debe conseguir hacerse oír en el debate sobre 1989. Marx21 quiere contribuir a este objetivo y por eso comenzamos esta tarea con una serie sobre el vigésimo aniversario de la caída del Muro. En esta primera parte hemos preguntado a activistas de la época y a otros contemporáneos qué significado tuvieron para ellos los sucesos de 1989.
El capitalismo no es el fin de la historia: la historia sigue con nosotrosEl socialismo de estado como alternativa social al capitalismo ha fracasado, y con razón. Siguió el modelo de progreso del capitalismo de producción y consumo, lo que le llevó a una desesperada carrera estatalizadora que le hizo ser inferior a aquel e ineficiente. El socialismo de estado fracasó para todos nosotros por sus deficiencias democráticas. El papel rector de la dirección de los Partidos Comunistas no debía estar legitimado ni sujeto a ningún control democrático. El capitalismo no es el fin de la historia, que sigue con nosotros. La historia está determinada por un sistema que no es capaz de solucionar los desafíos sociales y ecológicos, sino que, por el contrario, los intensifica. Se hace necesaria una superación de este capitalismo en el verdadero sentido de la palabra. Pero deberá ser con un socialismo democrático, en el que la libertad de cada uno sea la libertad de todos, eficiente y que asuma los desafíos de nuestro tiempo. Gregor Gysi fue de 1989 a 1993 presidente del Partido del Socialismo Democrático (PDS). Actualmente es el presidente del grupo parlamentario de La Izquierda en el parlamento federal.
Rechazo juvenil[Recuerdo] una ola de excitación mediática, una anciana llorando en televisión en noviembre de 1989. El intento de los dirigentes cristianodemócratas en las semanas siguientes por hacernos cantar en las escuelas el himno nacional fracasó estrepitosamente. Se produjo un rechazo juvenil. Con catorce años y desde Renania, la RDA era para mí algo distante, exótico. Conocía mejor Francia y Holanda. La onda expansiva de los acontecimientos no la empezaría a conocer hasta mucho tiempo después. A finales de los 90 toda la izquierda estaba anticuada (menos los antifa). Con el desplome del socialismo de estado realmente petrificado se vinieron abajo también sus variados apliques: en Asten se atrincheraron pequeños grupos de izquierda, los carteles en los bares recordaban la empolvada solidaridad con los grupos de liberación. No había futuro para la política de izquierdas. De ahí que el politólogo Francis Fukuyama pudiese proclamar “el fin de la historia”. ¡Y qué más! Era el insulto definitivo. Con el movimiento antiglobalización y el Foro Social comenzó su reconstrucción. Sobre fundamentos débiles, pero democráticos, aunque todavía con un esquema incompleto. Con la crisis económica mundial reaparece la posibilidad de un cambio de sistema. Tenemos que desarrollar una nueva arquitectura para él a contrarreloj. Alexis J. Passadakis es un politólogo especializado en economía política internacional. Es miembro del grupo coordinador de ATTAC.
Un sentimiento de desgarroNunca olvidaré a los policías que se presentaron en el otoño de 1989 en nuestras oficinas provisionales de la plataforma de oposición democrática y nos dijeron: “Si nos siguen ordenando que vayamos contra nuestro propio pueblo, diremos que no y dirigiremos contra ellos nuestras armas.” Éste era el sentimiento de entonces, una sensación de desgarro, de lo nuevo. Debatimos enérgicamente en los puestos de trabajo: cada vez más trabajadores, amas de casa y jóvenes encontraban su camino hacia las manifestaciones de cada lunes y los encuentros posteriores, todo el mundo podía expresar su opinión. Debatíamos en iglesias atestadas de gente cómo deberíamos seguir, si deberíamos apoyar la convocatoria de una huelga general. En las manifestaciones nos pasábamos las hojas volantes literalmente de mano en mano. Uno de los resultados más importantes de aquella época de cambio: la lucha por el derecho a la libertad de expresión, el derecho a organizarnos y el derecho a la huelga. Con la caída del muro, hace ya veinte años, tuvimos que pagar nuestras esperanzas con recortes económicos y pérdida de empleo. Si ahora volveremos a pagar la crisis del capitalismo, si esta vez lograremos tener éxito en la construcción de un amplio movimiento desde abajo que desafíe a este sistema –especialmente en el año superelectoral (Superwahljahr)*– y no caer en la trampa de la retórica hueca, es algo que no debe de quedarse en una mera promesa. Gabriele Engelhardt es anglicista. En 1989 era secretaria general de la Izquierda Reunificada (Vereinigten Linken) de Karl-Marx-Stadt (actual Chemnitz) y participó en la mesa redonda de negociaciones. Hoy es activista por la paz y miembro de La Izquierda. * Este año se celebran en Alemania las elecciones al Parlamento europeo, las elecciones federales de Alemania y las de los Land de Hessen, Sajonia, Turingia, Brandenburgo y el Sarre. [N. del T.]
Bolsas de plástico y pasamontañas*“¿Por qué va usted encapuchado?”, me preguntó una mujer pequeña con dos bolsas de plástico en cada mano que estaba enfrente de mí. “Nah, ¡por los cerdos [policías] y los nazis!”, le respondí espontáneamente, veinte años más joven, bajo mi pasamontañas, esperando que comenzase la manifestación de 20.000 personas. Era el 25 de noviembre de 1989. Me explicó que ella era de Alemania oriental y que estaba en Gotinga de compras. Empezamos a conversar: yo le hablé del asesinato político de una amiga antifascista, Conny Wessmann, una semana antes, que era el motivo de aquella manifestación. El 9 de noviembre de 1989 Conny se había manifestado en memoria de la revolución de 1918 y el pogromo de 1938. Esa misma tarde caía el muro de Berlín. Nuestra conversación sobre los neonazis y los métodos de la policía siguió abiertamente, a pesar de la extraña situación, ella con las bolsas de plástico y yo con mi pasamontañas. “Esto es peor de lo que ocurre entre nosotros”, me respondió la mujer, que me agradeció la conversación y retomó su camino, asintiendo con la cabeza. Ahora me preparo para la tensa época que está por llegar. Victor Neuss fue organizador de 1988 al 2001 de los antifascistas autónomos (Autonomen) de Gotinga. Desde el 2002 es activista de la Izquierda Antifascista de Berlín (ALB) ALB forma parte de Interventionistische Linke Hasskappe en el original - Literalmente: “gorra del odio”. Nombre con el que la prensa bautizó los pasamontañas que llevaban los autónomos y activistas ecologistas y antinucleares alemanes en las manifestaciones de los 80 para evitar ser identificados por la policía. [N. del T.]
Una revolución incompleta¿Qué representa para mí la herencia de 1989? El fin del estalinismo dejó el camino expedito para una refundación del socialismo desde abajo. En este socialismo no hay ya lugar para el “socialismo de tanques” del bloque oriental ni para la política representativa, que intentaron aplicar un desarrollo desde arriba a las masas a través de la dirección del partido o de una fracción parlamentaria. “La emancipación de la clase obrera sólo puede ser obra de los obreros mismos”: la frase sigue siendo tan válida hoy como entonces. La nueva izquierda debe medirse en ella -para eso se escribió- para promover este proceso. Las revoluciones son posibles en Alemania. Lo demuestra el año de 1989. El movimiento fue una revuelta de masas de trabajadores y simples asalariados contra una dictadura de partido que pretendía gobernarles en su nombre. Con las manifestaciones de masas y la extensión de las huelgas se luchó por la libertad política. Sin embargo, las cuestiones sociales siguen sin solucionarse. La revolución todavía no se ha completado. Nicole Gohlke es licenciada en comunicación audiovisual y vive en Munich. Desde la fundación de La Izquierda en junio de 2007, es miembro del ejecutivo del partido en Baviera.
Las condiciones pueden modificarseEl verano de 1989 fue deprimente. El letargo era el sentir dominante en todo el país. El gobierno trataba de limitar a través de la censura y el aislamiento la influencia de Solidarnosc y la Perestroika. Hasta que la primera protesta en la calle en octubre modificó la situación. Yo misma terminé en prisión al fotografiar a un grupo de policías en Alexanderplatz. Esta sola noche de violencia y despotismo contra una única persona por una parte, y la solidaridad del resto de prisioneros por la otra, me llevaron a participar activamente en el movimiento ciudadano. Los sucesos de aquellos días han sido en gran medida politizados. Participé en acalorados debates en la asociación de pintores. El Deutsche Theater dejó su escenario para que se pudiesen oír las denuncias por los excesos de violencia en octubre y la planificación de futuras protestas. La manifestación del 4 de noviembre sorprendió por su dimensión y por su potencial creativo. Fue como si se hubiesen abierto las compuertas de una esclusa. Los ciudadanos se sinceraron y crearon foros de discusión en las calles y plazas, fundaron iniciativas: una experiencia maravillosa, que demuestra que las condiciones pueden modificarse. Estábamos orgullosos de habernos librado de la violencia, y también por la mesa redonda de negociaciones. ¿Pero por qué hubo sin embargo apenas obreros al frente del movimiento ciudadano? Mientras nosotros discutíamos, ellos forjaban el tratado de Reunificación. Cuando uno lee todavía hoy el texto de [Lothar] de Maizière y [Helmut] Kohl se da cuenta de cuánto nos mintieron. Barbara Fuchs es profesora de estudios culturales. En 1989 trabajaba en una exposición colectiva internacional de pintores de la RDA. Hoy es miembro de ATTAC (centrándose en cuestiones de globalización y militares), en el movimiento pacifista y en La Izquierda.
No hay socialismo sin libertad, ni libertad sin socialismoResulta evidente que el intento, la idea de aplicar el socialismo en el estado oriental, fracasó, porque el socialismo nunca podrá funcionar sin libertad. Ésta es la lección histórica y por eso nos referimos positivamente al cambio social democrático del 89. La realidad de la República Federal reunificada muestra que persisten dos líneas de desarrollo para la Alemania occidental y la oriental. La dificultad en esta discusión estriba en asumir con la reunificación también la realización de su programa social, y a partir de aquí luchar por el ideal socialista que encierra: por la igualdad de los hombres y mujeres en el trabajo -cuando seamos conscientes de que las mujeres aún no han conseguido emanciparse satisfactoriamente-, para que la producción y la productividad vayan más allá de la lógica de beneficio y la orientación mercantil, para una educación universal e integradora. Éstas y otras medidas son las alternativas al sistema que nosotros ofrecemos hoy en la discusión política, sobre la base de las lecciones que hemos aprendido en nuestra búsqueda de “la dictadura del proletariado”. Julia Bonk es diputada en el parlamento sajón por La Izquierda y colabora con el grupo de trabajo “Historia del 89”.
Demasiado tarde para reformas profundasA comienzos de 1990 me habían escogido, en el último momento y para mí sorpresa, como responsable de la política económica en el comité ejecutivo del PDS [Partido del Socialismo Democrático, sucesor del SED, el Partido Socialista Unificado, gobernante en la RDA, N. del T.]. En los meses siguientes se precipitaron los sucesos que determinarían el futuro de los ciudadanos de la RDA. Así pude no sólo observar desde el comité ejecutivo del PDS la lucha que se libraba sobre el camino a seguir por la RDA, en la mesa redonda de negociaciones y en el recién elegido Volkskammer [Parlamento de la RDA, N. del T.], sino participar activamente en los mismos. Cuando tuvimos finalmente la posibilidad de llevar a cabo las necesarias profundas reformas sociales y económicas en la RDA, y de sustituir algunos puntos concretos de la reforma económica que la sustituiría, era ya demasiado tarde. Los muchos consejos y reflexiones interesantes para las empresas nacionalizadas, para la participación de los trabajadores en las mismas y para otros tipos de procesos de planificación y concentración, así como para otros procesos menores, para la democratización, para los grandes espacios para las empresas, la utilización de las categorías de mercado y demás, dejaron de tener su oportunidad para convertirse en una realidad cuando se aceleró la consumación de la Reunificación con la adhesión de la RDA a la RFA. Mi conclusión sobre el hundimiento del socialismo real es que no fue la alternativa socialista la que había fracasado, sino la manera en que se practicó. En este momento nos enfrentamos a una profunda crisis mundial y a la necesidad de una alternativa clara al capitalismo. Para que tenga oportunidades en el siglo XXI es indispensable estudiar con detalle las contradicciones de las diversas experiencias del socialismo real del siglo XX.Klaus Steinitz es economista. En 1989 era director adjunto del Instituto Central de Ciencias Económicas de la Academia de las Ciencias de la RDA. Hoy es el presidente de la “Fundación Rosa Luxemburgo Berlín – Hellen Panke”, miembro del grupo de trabajo para una política económica alternativa y autor de “El desplome del socialismo real” (VSA, 2007)Fuente original, con el resto de testimonios: www.marx21.deÀngel Ferrero es miembro de Rebelión, Sin Permiso y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

martes, 21 de abril de 2009

EL ANTIGUO CONTROL FRONTERIZO RECORDARA LA DIVISION ALEMANA A TRAVES DEL FUTBOL

Berlín, (EFE)- El centro de documentación de Marienborn, situado en un antiguo control fronterizo interalemán, recordará los años de división entre la República Federal de Alemania (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA) a través del fútbol.

Marienborn abrirá el próximo jueves una muestra sobre este tema que recorre tanto los partidos amistosos entre las respectivas selecciones como el mítico encuentro del Mundial de 1974, en el que el conjunto de la Alemania comunista humilló al occidental.
Junto a esos duelos futbolísticos, la exposición documenta cómo el aparato de seguridad de la RDA controlaba a sus jugadores en sus viajes al extranjero, así como la vigilancia ejercida sobre los aficionados occidentales que visitaban el país.
La exposición, que estará abierta hasta el 28 de junio, será inaugurada por el ex jugador del FC Magdeburgo Jürgen Sparwasser, autor del gol de la victoria por 0-1 de la Alemania comunista sobre la RFA en el citado Mundial.
El centro de documentación de Marienborg está situado en el punto de la autopista entre Berlín y Hannover donde durante las décadas de la división estuvo uno paso fronterizo entre ambas Alemanias.
El visitante puede recorrer ahí los antiguos puestos de control, alambradas y torres, algunas de las cuales fueron restauradas tras la reunificación.
La muestra se ha preparado coincidiendo con el amplio calendario de actos y exposiciones que se desarrolla a lo largo de este año, a las puertas del 20 aniversario de la caída del Muro (el 9 de noviembre de 1989).
EFE

LAS PANTALLA DE HIERRO


Numerosas ediciones en DVD y grandes retrospectivas, entre ellas Rebels with a Cause, en el MoMA de Nueva York, vuelven a prestar atención a un cine que la caída del Muro había relegado injustamente al olvido: las películas producidas entre 1946 y 1990 por la fábrica estatal de cine de la República Democrática Alemana. Una retrospectiva en la Lugones y el estreno esta noche, en Canal 7, de una de las películas más significativas del ciclo, traen la discusión (y la nostalgia) a Buenos Aires.

Por Hugo Salas
Según el relato del crítico e historiador Ralf Schenk, “en mayo de 1946, el gobierno de Berlín entregó a los Estudios Althoff de Potsdam diez kilos de queso, veinte de manteca, treinta y cinco de fiambre, cien de pan, además de una enorme cantidad de cerveza, licor y cigarrillos. Si a un año de terminada la Segunda Guerra Mundial se hacía semejante entrega de alimentos, algo importante estaba por suceder. Y efectivamente, con bombos y platillos se anunció un acontecimiento político-cultural: la creación, en la zona de ocupación soviética, de la Deutsche Film-A.G. o DEFA, la primera empresa cinematográfica alemana de posguerra encargada de dedicarse a ‘la producción de películas de toda índole’”.
Como puede verse, la historia de este gran estudio de la ex Alemania del Este a descubrir la semana próxima en una interesante retrospectiva de la Sala Lugones (organizada por la Fundación Cinemateca Argentina y el Goethe Institut), presentada por el propio Schenk comienza temprano, tres años antes, incluso, del establecimiento oficial de la República Democrática Alemana (RDA), el 7 de octubre de 1949. Lo hace, sin embargo, con un propósito claro: “Representar la historia y el presente según la ideología del partido” (el SED, Partido Socialista Unificado de Alemania), siguiendo soviéticos lineamientos.
Durante 42 años, en efecto, la DEFA será testigo, partícipe y agente de prensa de la organización de ese Estado socialista, de sus fracturas, de la construcción en 1961 del “Muro de Contención Antifascista” y de sus últimos estertores, dejando un saldo de 950 largometrajes y cortos narrativos, 5800 documentales y 820 películas de animación. La fábrica de cine de la RDA sorprende en su variedad: no son sólo documentales con clara herencia, en sus mecanismos y procedimientos, del cine nazi (que, a su vez, se había copiado del soviético) sino películas de todo tipo, para adultos, para adultas, para niños, de animación, con un grado de multiplicidad y contenidos que excede los límites del pudoroso apto para todo público tan corriente de nuestro lado de la Cortina de Hierro.
Por otra parte, esta producción que en sus primeros años hereda las mismas bases de representación que por aquel momento pueden encontrarse en el cine “mundial” (así, en Los asesinos están entre nosotros, de 1946, resulta evidente la relación tanto con ciertos principios del neorrealismo italiano como del naturalismo poético francés e incluso el cine hollywoodense de posguerra), hacia los ’60 y ’70 encuentra un lenguaje peculiar, que no se reduce a las directrices del realismo socialista soviético. Huella de piedras (1966) o la extrañamente feminista El tercero (1972) dan cuenta de la aparición de juegos de fragmentación y heterogeneidad, de preguntas en torno del problema del espacio cinematográfico, que no carecen de originalidad y relevancia en el contexto de la producción de su momento.
No deja de ser paradójico que, mientras que una de sus últimas producciones, El Muro (Die Mauer, de Jürgen Böttner) que podrá verse esta noche en Canal 7 no es otra cosa que un documental sobre la destrucción de la célebre frontera de concreto que separaba la RDA de la RFA, la reunificación de 1990 deja a la DEFA a la deriva, al igual que tantas otras instituciones socialistas, y pronto resulta evidente que, mientras que en 1946 un estudio de cine de sus dimensiones y con ese tipo de funcionamiento, constituía la norma universal (ya fuera en Alemania, Estados Unidos o incluso la Argentina), a principios de los ’90, Occidente moderno (léase capitalista) no puede sino considerarla una estructura “a la vieja usanza”: burocrática, improductiva... en síntesis, cara, ante todo debido a su gran cantidad de empleados (a fin de cuentas, la DEFA siguió filmando en estudio-fábrica, con personal permanente, mucho tiempo después de que tal práctica fuera completamente abandonada por el resto del mundo). Oficialmente disuelta en 2002, sus estudios en Babelsberg pasaron a manos privadas.
Por aquel entonces, la euforia de la reunificación convencía a muchos alemanes de no querer conservar ningún souvenir del Este (salvo la súbita disponibilidad de gran cantidad de viviendas, un decidido aliciente habitacional del que aún hoy disfruta Berlín, una de las pocas capitales europeas donde es posible encontrar un alquiler razonable), dando inicio a un proceso que el año pasado se cobró una de sus últimas víctimas: el archi-simbólico Palacio de la República (Palast der Republik), construido en los ’70 bajo el gobierno de Honecker, sobre las tierras que antes ocupara el Palacio Real de Berlín (ya destruido por la Segunda Guerra). En esta ocasión, sin embargo –a diferencia de lo que ocurriera antes con el Ministerio de Asuntos Exteriores o el restaurante Ahornblatt–, un grupo de artistas e intelectuales hicieron oír sus voces; pasados los años, Alemania se divide entre los partidarios de borrar toda huella del Este y aquellos que creen necesario preservarlas. En esa tensión resultan significativas y comienzan a verse de nuevo estas películas, una tensión que, por otra parte, excede a la nación alemana hasta abarcar a todo Occidente, atravesado hoy por el dilema de enterrar los procesos socialistas del siglo XX como si hubieran venido de otra galaxia o asumirlos como parte de su propia historia.
Vistas con tales ojos, estas películas no dejan de resultar conmovedoras, ante todo por una serie de características que la mayoría de los críticos e historiadores, al contemplarlas con ojos liberales, pasan por alto con demasiada prisa. Mucho se insiste por ejemplo en las intenciones aviesamente propagandísticas de la DEFA. Y es cierto, esta producción cinematográfica tenía una función social definida que, por otra parte, nunca ocultó (vale la pena aquí repetir: “Representar la historia y el presente según la ideología del partido”). Ponderar en qué medida o grado dicha función bloqueó la creatividad individual, la personalidad, la expresión o la genialidad de los cineastas (entendidos como artistas burgueses), supone mirar estas películas olvidando, justamente, aquello en que radica su interés: que son socialistas; vale decir, producidas dentro de sistemas políticos que, acertados o no, buscaron cambiar determinados valores. Por otra parte (más allá de los mecanismos represivos y totalitarios ciertamente condenables de la RDA), el reparo da por supuesto que dentro de la producción cinematográfica de los países no socialistas nunca hubo injerencia del Estado sobre aquello que se podía y no podía filmar, prejuicio sólidamente desbaratado por la historia del propio Hollywood, amén de que considerar “falsa” la representación que estas películas muestran de la historia (e ignorarlas por ello), supone “fiel” la que se da de la misma, por ejemplo, en Casablanca o La diligencia.
Dejando de lado, entonces, el prejuicio, cabe considerar que en las películas de la DEFA, incluso las más vulgarmente “propagandísticas” suponemos que el Partido hubiera preferido llamarlas “informativas”, como sería el caso de los documentales Unidad SPD-KPD (1946), sobre la fusión de los partidos Socialdemócrata y Comunista en el Partido Socialista Unificado, o Quien ama la tierra (1973), testimonio colectivo del X Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, o el largo narrativo Berlín, esquina Schönhauser (1957), donde el obrero malo quiere irse al oeste y el bueno decide regresar a la RDA–, no sólo han quedado retratadas personas para quienes aquello era, más allá de la propaganda, convicción real, a modo de apasionado testimonio, sino que en cada proyección late, de manera ineludible, la utopía de los espectadores a quienes estaban dirigidas. Frente a cada segundo, cada fotograma, hay dos alternativas: o la postura condescendiente de quien las juzga ingenuas, erróneas, démodé (y con su propia actitud las condena al museo), o la del espectador activo dispuesto a preguntarse por qué hoy no pueden decirse ciertas cosas, por qué hoy esos apasionados discursos sobre el obrero, la solidaridad y la igualdad ni siquiera son pronunciables.

lunes, 20 de abril de 2009

BERLIN Y LA OSTALGIE




POR LUIS M. ALONSO
Ostalgie es un juego de palabras alemán que sirve para expresar la nostalgia por el modo de vida en los tiempos de la RDA. Se trata, como se podrá comprender, de un tipo de nostalgia estética y comercial, no de algo que se añore intrínsecamente. De hecho, la ostalgie nace en los días sucesivos a la caída del muro de Berlín sin que diese tiempo a madurar un sentimiento de pérdida. Por poner un ejemplo, los berlineses no echan de menos la siniestra Stasi, pero sí los característicos cascos de los vopos, los agentes de la Volkspolizei, encargados de disparar sobre los que intentaban saltar la barrera de la libertad. La nostalgia ronda por cualquier esquina de Berlín. Es parte de su encanto, como los patios interiores que albergan restaurantes y tiendas de moda, el Tiergarten, la puerta de Brandenburgo, la isla de los Museos, los bares flotantes del Landwerhkanal o los currywurst de los puestos callejeros. Pero donde se percibe con mayor intensidad es en el Café Adler, en el que uno puede sentirse por un momento el espía que surgió del frío mientras observa a través de la ventana el trasiego en el Checkpoint Charlie. «You are leaving the american sector». En Berlín, he tenido la oportunidad de sentirme Alec Leamas en el viejo Adler, que fue durante años el último café de Occidente. Y, también, de rejuvenecer en los locales alternativos del Mitte y de Prenzlauer Berg. La capital alemana es en estos momentos seguramente la más atractiva de Europa. Los cambios tras la caída del Muro ocurrieron a la velocidad de la luz como si quisieran llevar la contraria a los Trabant que atravesaban lentamente, casi sigilosamente, la frontera hacia el mundo desconocido de la libertad. De 1989 acá han ocurrido cosas que aumentan la acusada propensión al mito que tiene la ciudad. En Berlín, se puede escuchar fácilmente a alguien decir que la ciudad no es lo que era. Se refieren a lo que fue en las semanas siguientes al fin de la RDA, pero para recordarlo el visitante se encuentra con el inmenso parque temático de la nostalgia.

EL SPD ALEMAN QUIERE CAMBIAR LA CONSTITUCION Y GANARSE EL VOTO DEL ESTE DE ALEMANIA



JUAN GÓMEZ - EL PAIS


El presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), Franz Müntefering, se ha lanzado a la reconquista del este del país con la propuesta de redactar una Constitución que sustituya a la actual Ley Fundamental (Grundgesetz), en vigor desde 1949. Müntefering recoge de esta forma, 20 años después de la caída del Muro, una vieja demanda de muchos ciudadanos procedentes de la antigua República Democrática Alemana (RDA).

Se distancia así el SPD de su socio de coalición en el Gobierno, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller, Angela Merkel. A cinco meses de las elecciones, los socialdemócratas tratan de pescar en las aguas electorales del este. Es allí donde más apoyos tiene la formación La Izquierda, heredera del partido único de la RDA. Müntefering es el ariete electoral del SPD, que lidera junto al candidato a la cancillería y actual ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.
La propuesta desconcierta por cuanto no explica qué alteraciones necesita el texto de 1949. Ayer, Müntefering defendía en el diario de Dortmund Ruhr Nachrichten que "no se trata de reinventar la Ley Fundamental", sino de iniciar, en el 60º aniversario del texto que sustituyó al régimen nacionalsocialista, "un proceso que nos lleve a medio plazo hacia una nueva Constitución común, aceptada por los ciudadanos del este y por los del oeste".
En una entrevista en el dominical Bild am Sonntag, el presidente del SPD había aludido al "escepticismo de los alemanes del este ante la Ley Fundamental". Escepticismo que "no se debe a su contenido", sino a que no es un texto redactado específicamente para la unificación de las dos Alemanias en 1990.
Sobre si el SPD abriría un proceso constituyente en caso de que ganara las elecciones de septiembre, se mostraban ayer más que cautelosos en la oficina de prensa de la central en Berlín. Ayer no parecían tener muy claro qué hacer con la Constitución. Obviamente, insisten, el SPD es defensor y partidario de la Ley Fundamental. Aseguran que la de Müntefering es una iniciativa para el debate. No se trata, dicen, de una promesa electoral.
Los demás partidos alemanes también lo entienden así y hablan de estratagema electoralista. La CDU ha rechazado de plano la propuesta de Müntefering que, dicen, provoca un "debate peligroso" porque sugiere que los alemanes del este tienen ahora menos derechos que los del oeste. Los liberales del FDP se opusieron como la CDU, mientras que Los Verdes mostraron su escepticismo. El diputado Dieter Dehm, de La Izquierda, aseguró, quizá para devolverle la sorpresa a Müntefering, que su partido "considera que la Ley Fundamental es una de las mejores Constituciones del mundo".
El rescate socialdemócrata de algunos de sus principios tradicionales para estas elecciones, como la introducción de un salario mínimo, el aumento de los impuestos a los ricos o la mejora de los subsidios sociales, causa cierta inquietud en La Izquierda. El hasta hace poco pujante partido, que resultó del reciente matrimonio entre ex comunistas del este y disidentes socialdemócratas de la órbita de Oskar Lafontaine en el oeste, parece haberse estancado en las encuestas.
Los socialdemócratas, por el contrario, recuperan apoyos tras haber enterrado las grescas internas que lo zarandearon durante los últimos años. Si bien la CDU sigue líder según todas las consultas, las perspectivas del SPD, ya por encima del 25%, han salido de los abismos demoscópicos de hace unos meses. Corteja el SPD, sin mucho recato, a verdes y liberales para un tripartito, que Steinmeier podría llegar a liderar. Para ello, debe fortalecer su endeble perfil como candidato y sacar partido de las dificultades de Merkel con la crisis económica, con las críticas internas en la CDU y las de su partido hermano bávaro, CSU.

viernes, 17 de abril de 2009


DESNUDOS EN EL PARQUE. LA CULTURA DEL CUERPO LIBRE EN ALEMANIA



Diego Iturriza
BERLÍN, (dpa) - Un turista desprevenido que un día soleado de verano salga a caminar por el Tiergarten, el parque central de Berlín, se sorprenderá de ver gente desnuda al sol. Sorpresa que justifican tanto que el Tiergarten colinde con la casa de gobierno y el Parlamento, las embajadas y las instituciones culturales mejor presupuestadas de la capital alemana, como la abundancia de desnudos, por mucho que la disimule su dispersión sobre el extenso parque.
Sin embargo, las zonas verdes no son el único sitio público donde la gente se desnuda en las ciudades alemanas, y ni siquiera el principal. Mucho más concurridas por los nudistas son las "playas", como los alemanes insisten en designar a las húmedas orillas barrosas de sus muchos lagos.
Sobre el muelle del Plötzensee, un laguito del segundo anillo urbano de Berlín, se asolea, camina, y se tira al agua una auténtica legión de pieles rosadas y vellos claros. A diferencia de los parques, donde predominan los adultos, en los lagos hay familias completas, con sus niños que juegan en el agua o corretean entre los árboles, amigos que comparten el sol del verano, ancianos. Todos amontonados a distancia de conversación, inmersos en un aire de normalidad.
No son pocos los bañistas que enfrascados en alguna lectura o entredormidos quedan en posiciones de elegancia no convencional. Pero se equivocaría quien les atribuyera una intención exhibitoria, por más que parece obvio que el escudriñamiento ajeno los tiene sin cuidado.
"Me socialicé en la República Democrática Alemana (RDA), y en mi familia son muy religiosos, leen todos los días la Biblia" cuenta Nils, uno de los bañistas desnudos del Plötzensee. "Pero en la época comunista mis padres tenían confianza ciega en lo que decía el Estado, y la cultura del cuerpo libre era parte de eso".
No en vano en los lagos y las playas del mar Báltico comunista había importantes áreas habilitadas para esa institución que el Estado promovía como correlato de una vida más libre y verdadera, y por eso para los seis miembros de la familia de Nils la "cultura del cuerpo libre" (Freikörperkultur, FKK según sus siglas en alemán) no estaba reñida con la lectura moralizante.
La irrupción de cualquier elemento sexual, asegura sin inhibiciones ni ropa el hombre de 42 años, quedaba "fuera del horizonte" de posibilidades. "Unir necesariamente la desnudez al erotismo es casi tan inteligente como hablar de la boca y pensar sólo en comida", escribió en la misma sintonía y en defensa de la costumbre el escritor satírico alemán Kurt Tucholsky (1890-1935).
De todos modos, el esfuerzo que los nudistas hacen por mantener a raya la sexualidad (notable por ejemplo en el férreo control sobre la propia mirada, que nunca recorrerá el cuerpo de un interlocutor) sugiere un resto imborrable de erotismo.
La FKK se institucionalizó en Alemania tras propagarse hacia 1900 en algunas playas del Báltico y en Prusia (de tradición más liberal que el resto de los estados alemanes), aunque entonces ligada a posiciones políticas. En 1913 había 50 asociaciones de FKK, la mayoría de izquierda, y desde su perspectiva la desnudez era testimonio de la igualdad entre las personas. Para quienes la propiciaban desde la derecha, representaba un retorno a las tradiciones de los rudos germanos, cuyo nudismo consignó el romano Tácito (ca. 58-116) en su obra "Germania".
Con el ascenso de los nazis al poder en 1933, las asociaciones del cuerpo libre se prohibieron o se transformaron en clubes deportivos del Nacionalsocialismo. El régimen desarrolló una FKK racista, cuyo principal teórico fue Hans Surén, a quien todavía hoy algunos clubes nudistas mencionan afectuosamente como precursor.
En los años sesenta, la FKK ganó masividad en la RDA con la apertura de playas oficialmente nudistas en la isla de Usedom, en el mar Báltico. Los movimientos liberadores del '68 hicieron más tarde suya la práctica.
En la Alemania Federal, en el célebre Englischer Garten de Múnich aparecieron en 1980 las primeras personas desnudas al sol, que sin intermediación de telas pasaban a bañarse al Eisbach, principal curso de agua del parque. Tras algunos intentos por prohibirlo, el nudismo pasó a permitirse oficialmente. Siguieron otras habilitaciones similares y desde los años noventa el aumento de la FKK en sitios no oficialmente instituidos para ello llevó a que hoy convivan en armonía vestidos y desnudos prácticamente en cualquier costa.
En enero de 2008 la agencia de viajes "Ossieurlaub" anunció que habilitaría el primer vuelo FKK con destino a la isla germano-polaca de Usedom. Los pasajes de 499 euros (667 dólares) se agotaron en cuestión de horas, pero a pesar de la sonada repercusión mediática (que incluyó especificaciones sobre el momento en que se desnudarían los pasajeros y el uso o no de ropa por parte la tripulación), el proyecto terminó cancelándose en mayo. "Por cuestiones morales", comunicó escuetamente la agencia, aunque los medios alemanes ponen sutilmente en duda que ésa sea la razón.
La elección de Usedom no es casual. Los 50 años de tradición que allí tiene la FKK generaron algunos roces a fines de 2007 cuando Polonia, con quien Alemania comparte la isla, entró en la Unión Europea. Ahora en las playas alemanas hay carteles en polaco que alertan "Atención, nudistas", porque el severo catolicismo polaco ve con desagrado la práctica. Del lado polaco de la isla se advierte en alemán que el nudismo es indeseado, como demuestran los gritos e imprecaciones que los alemanes desatan al quitarse la ropa para entrar al mar.
Durante los fríos inviernos alemanes son pocos los centímetros cuadrados de piel que ven la luz del sol, y la FKK se recluye en ese otro reino de los desnudos que son los saunas. También hay natatorios públicos que ciertos días a la semana y en cierto horario son sólo para nudistas.
La Federación alemana de FKK tiene unos 45.000 miembros, pero su presidente, Kurt Fischer, calcula que quienes practican el nudismo en Alemania son cerca de siete millones, entre los que están los miembros de las numerosas asociaciones familiares de nudismo.
Lo que confiere a la FKK un carácter económico: en los últimos años se desarrolló un importante mercado para las familias que quieren pasar sus vacaciones sin ropa. Fuera de Alemania, los sitios que más cultores del FKK atraen son hoteles y campings de playas en Francia y Croacia.

ARTISTAS RESTAURAN OBRAS DAÑADAS DEL MURO DE BERLIN

BERLIN (Reuters) - Artistas comenzaron a repintar la mayor sección restante del Muro de Berlín con los murales que ellos crearon después de la caída del símbolo de la Guerra Fría, hace casi 20 años.
Una extensión de 1.300 metros (4.265 pies) de pared, la mayor galería de arte al aire libre, fue decorada por 118 artistas de 21 países en 1990, pero desde entonces ha sido dañada por el clima, el humo de tubos de escape, vándalos y turistas que buscan llevarse un recuerdo.
Se espera que el trabajo de restauración esté completo a tiempo para el aniversario, en noviembre, de los 20 años de la caída del muro que alguna vez dividió al este comunista de Berlín del occidente capitalista de la ciudad.
El artista Gerhard Lahr, ilustrador de libros de niños que vive en el este de Berlín, recordó la emoción de poder pintar un mural en la pared en 1990, donde guardias fronterizos armados de rifles patrullaban sólo meses antes.
"Sólo que se nos permitiera ir ahí, era increíble", precisó Lahr, de 70 años, mientras comenzaba a repintar su trabajo "Berlyn" bajó un cielo nublado.
La galería fue declarada monumento histórico por el Gobierno de la ciudad de Berlín en 1992 y se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad.
Sin embargo no todos los artistas estuvieron contentos al enterarse de que sus murales originales, desplegados en lo que se conoce como la Galería del Lado Este, serían borrados y que se espera que los vuelvan a pintar.
El artista ruso Dmitri Vrubel, quien pintó la famosa imagen del líder del este de Alemania Erich Honecker besando a su par soviético Leonid Brezhnev dijo a los medios de comunicación alemanes que no pintará la misma imagen que antes.
Los artistas que ahora trabajan en sus secciones están utilizando transparencias y un proyector elevado para asegurarse de que sus recreaciones sean precisas.
Construido por autoridades comunistas que lo describieron como una "barrera de protección anti facista", el Muro de Berlín dividió a la ciudad por 28 años.
Varias personas murieron en manos de centinelas del Este de Alemania mientras intentaban escapar hacia el oeste a través del muro.

miércoles, 15 de abril de 2009

LA DESTRUCCION DEL MURO DE BERLIN Y SUS CONSECUENCIAS


Emilio Álvarez Montalván
El autor analista político


El próximo 9 de noviembre se cumplirán veinte años de la destrucción del muro del Berlín, señalado en su tiempo como emblemático de la Guerra Fría. Esa representación se confirmó cuando coincidió la remoción de la “muralla de la vergüenza” construido en 1961 con el fin de la confrontación URSS-EE.UU. Esa distensión de las dos potencias se produjo en el encuentro Reagan-Gorbachev en Reykiavik, 1989. Ahí decidieron desmantelar las áreas de conflicto. En realidad, ese cambio inesperado fue producto de la Perestroika y la Glasnost (1985-1990) y de la enorme presión de los pobladores de la RDA por emigrar a Occidente. Por otra parte, la política del nuevo líder ruso Mijaíl Sergeyevich Gorbachov, hombre de mentalidad superior, desafió a la nomenclatura comunista al reconocer lo indispensable de desmantelar el régimen soviético para terminar con la amenaza nuclear. En el fondo, Gorbachev aceptaba que el régimen imperante en Rusia era incapaz de efectuar la doble jugada, o sea, producir alimentos para su población y al mismo tiempo, financiar el enfrentamiento con EE.UU. En cambio, el Pentágono podía encarar simultáneamente los desafíos del hambre y la guerra, sobre todo después que Ronald Reagan esgrimió la “guerra de las galaxias”, sembrando el pánico en el mundo comunista, temeroso de un ataque preventivo que no podía contestar
Por otra parte, la distensión provocada por el desmoronamiento de la URSS liberó fuerzas insospechadas, ése fue el caso de la unificación de Alemania. Es así que el 3 de octubre de 1990 Helmut Kohl, aprovechándose de la crisis interna en la URSS, logró con negociaciones la fusión de su país, sin disparar un tiro. Era evidente sin embargo, que la compactación tenía un alto costo, para la República Federal Alemana (RFA) al cargar por mucho tiempo con una empobrecida República Democrática Alemana (RDA). No obstante, al realizarse, puso a los aliados occidentales en una posición ventajosa. En todo caso el procedimiento jurídico fue fácil conseguirlo. Bastó modificar el artículo 23 de la Constitución vigente y colocar los cinco Estados de Alemania Oriental bajo el alero federal. Para cerrar todos los portillos, Alemania unida firmó un Tratado de fronteras con Polonia, renunciando a cualquier reclamo sobre Silesia, Pomerania Oriental, Danzig y Prusia Oriental. Al mes siguiente tuvieron lugar las elecciones libres y justas para el conjunto alemán con un aumento de la coalición democrática bajo Helmut Kohl.
Por otra parte, hasta que terminó el Muro pudo valorarse su formidable capacidad de disuasión criminal para evitar la masiva migración al Oeste, pues en dos años se habían escapado más de dos millones al Ocidente. El muro cubría 45 kilómetros para dividir en dos a Berlín; fuera de los 115 kilómetros que separaban a la RFA de la RDA. Hubo muchas pérdidas humanas en los esfuerzos de fugarse del paraíso comunista. El número exacto se calcula en más de 150 fugitivos, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la explosión de minas. Alemania ahora le hace frente unida a las duras realidades del desastre financiero.

EL ARTE MAS UNDERGORUND DE BERLIN




Por ANDREU JEREZ (SOITU.ES)

BERLÍN.- Son muchos los detalles que caracterizan al metro de Berlín, conocido en Alemania como 'U Bahn': la ausencia de barreras a la hora de entrar en sus andenes, sus líneas elevadas, el color amarillo de los vagones, la tela de colores kitsch con la que nunca tapizarías los sillones de tu casa o los revisores de paisano que piden de improviso los billetes a los viajeros. Esto último ligado directamente a la ausencia de barreras físicas en las entradas de las estaciones que se reparten a lo largo de los 144 kilómetros de longitud de este metro considerado uno de más prácticos y funcionales de Europa.


Además de todo esto, las intervenciones artísticas, de más o menos calidad, en las paredes y cristales de los vagones también pueden ser consideradas como una de las características destacables del transporte público subterráneo de una ciudad que ha sido proclamada una y mil veces, durante la última década, capital europea del arte. No son pocos los trenes que aparecen de la oscuridad de los túneles con sus paredes marcadas con pretenciosos grafitis. Techos, escaleras, pasamanos, cristales: cada rincón de los pasillos y estaciones que configuran la realidad del subsuelo de la capital alemana parece un buen lugar para colocar una pegatina o impresión, para grabar con sprays una firma más. Puro arte urbano en busca de provocación y transgresión.
Pero este concepto de arte urbano underground no sólo procede de iniciativas individuales paralelas a la legalidad. En realidad, ese concepto tiene en Berlín unas raíces bien alargadas cuya semilla se remonta a 1958. En ese año la Asociación de Artistas de la República Democrática Alemana, la Alemania socialista del Este, pidió a los grafistas de la RDA que diseñaran carteles por la paz. Las obras fueron expuestas bajo el nombre de "La paz del mundo" en las paredes de la estación de la línea U2 de Alexander Platz, libres por aquella época de propaganda capitalista inductora al consumismo. Ese espacio fue así cubierto por la propaganda socialista de la época, tan amante de la paz.

El año siguiente se celebró la misma exposición, esta vez precedida de un concurso en el que participaron artistas de todo el mundo. No fue hasta inicios de la década de los 80 que se retomó la iniciativa de volver a convertir la céntrica estación en un espacio dedicado al arte. Cuando el proyecto parecía comenzar a consolidarse y ganaba apoyos económicos e institucionales, cayó el muro de Berlín y la RDA se derrumbó como un castillo de naipes. El viento de capitalismo se impuso con todas sus fuerzas.
Contra todo pronóstico, la estación de la línea U2 de Alexander Platz pudo mantener sus paredes libres de publicidad para seguir acogiendo exposiciones anuales. Ya en 1991 se constituyó un grupo de trabajo con el representativo nombre de "Kunst statt Werbung" ("Arte en lugar de publicidad"). Un año después, la asociación berlinesa 'Neue Gesellschaft für Bildende Kunst' (NGBK) se hizo cargo del proyecto y del concurso abierto a artistas de todo el mundo, que siguió celebrándose cada año.
Una prueba más de que Berlín no es una capital al uso. ¿Qué barcelonés o madrileño concibe que las paredes de una de las estaciones centrales del metro de sus ciudades puedan acoger exposiciones permanentes en lugar de los habituales anuncios publicitarios? Quizá porque el espacio es una de las grandes riquezas de la capital alemana, en Berlín es posible que esos lugares, tan codiciados por las empresas, queden liberados de publicidad.

O al menos lo fue hasta 2007: casi 50 años después de que se hubiera plantado la semilla del arte subterráneo en Alexanderplatz, la propiedad de los espacios publicitarios de la estación cayó en manos de la empresa de publicidad exterior Wall AG, que se negó a que el proyecto, rebautizado como 'U2 Alexanderplatz', siguiera teniendo lugar en la céntrica estación de metro. Fue el fin de algo único. "Cuando en febrero de 2008 perdimos definitivamente el control de la estación de U2 en Alexanderplatz, teníamos claro que queríamos seguir brindando la oportunidad a artistas de diferente procedencia de crear espacios de expresión en el metro de Berlín. Nosotros, además, habíamos llegado muy lejos para claudicar: habíamos rebasado la línea de la simple expresión gráfica en los espacios publicitarios, y a partir de 2005 pasamos a utilizar toda la estación para organizar performances e intervenciones", explica Benita Piedchachzek, jefa de comunicación de NGBK.
De esa insistencia nació el proyecto sucesor de 'U2 Alexanderplatz: Glück gehabt: Kunst im Untergrund' (Tuvimos suerte: arte en el subsuelo). "Era la primera vez que una exposición nacida de ese concepto de arte subterráneo tenía lugar fuera de Alexanderplatz. Esta vez son tres las estaciones que acogen la obras de 43 artistas o colectivos". Benita se refiere a tres paradas de la línea U8: Weinmesiterstrasse, Bernauerstrasse y Voltarstrasse. Cualquier pasajero un poco observador pronto se percata de que en ese tramo de la línea azul que cruza Berlín de norte a sur no hay ni un solo anuncio. Fotografías, obras de diferente expresión gráfica, más o menos provocadoras e impactantes, ocupan los espacios reservados generalmente a la publicidad en ambas direcciones de la línea. Todo un choque para los ojos del pasajero acostumbrado a la propaganda capitalista.

Las obras de esos 43 artistas permanecerán expuestas hasta mediados del próximo julio allí donde ya llevan desde el pasado 1 de noviembre. Todo ello con el apoyo económico e institucional del Senado de Berlín y la empresa de transporte público BVG. "Estamos al corriente de que en otras ciudades de Europa y el mundo hay proyectos similares de arte en el subsuelo, pero ninguno financiado por los correspondientes ayuntamientos y poderes institucionales. En ese sentido, este proyecto es sin duda excepcional", afirma con orgullo Benita. A la espera de recibir la aprobación del próximo proyecto en el metro de Berlín, la NGBK sigue con el diseño de la posible futura exposición y recopilando materiales de artistas dispuestos a exponer en las entrañas de la ciudad. El objetivo es claro: ganar espacios para el arte allí donde sea posible.

BRIGADISTAS CHINOS LUCHARON EN DEFENSA DE LA REPUBLICA ESPAÑOLA



Por Wang Yang, China Features
  Tchang Jaui Sau encendió un cigarrillo, le dio una fuerte calada y expiró el humo por la boca, muy despacio.  Era una tarde de verano de 1937 y este chino de 44 años disfrutaba en Madrid de su primer día de descanso desde que llegó de París el 1936, o quizá desde que un barco lo llevó a Francia 20 años atrás.  Tchang miró a su alrededor y vio carteles con eslóganes como "¡Madrid será la tumba del fascismo!" y "¡No pasarán!" pegados en las paredes y los postes eléctricos. No entendía muy bien su significado, pero eso no le impidió felicitar a los soldados republicanos y los brigadistas internacionales que paseaban por la calle.Cuando se detuvo ante un quiosco, la fotografía que aparecía en la portada de la revista "Estampa" le dejó atónito. La sonrisa del hombre que le observaba desde el papel le resultaba tan familiar como la que veía todas las mañanas al mirarse en el espejo.  De repente, varios transeúntes rodearon a Tchang y estallaron en vítores después de comparar brevemente su rostro con el del hombre de la fotografía.  "¡Es él, es él!" ,"¡El chino de la revista, el chino de la revista!", gritaron antes de abrazarlo y besarle la calva.Ésta es una de las anécdotas recogidas en el libro "La llamada de España, voluntarios chinos en la Guerra Civil Española (1936-1939)", escrito por dos norteamericanos de origen chino, Nancy y Len Tsou.  Cuenta el libro que Tchang Jaui Sau, trabajador de la planta automovilística francesa Renault y miembro del Partido Comunista de Francia, viajó a España para apoyar al gobierno de la República junto con otros voluntarios franceses y trabajadores chinos el 28 de noviembre de 1936.   Según diversas fuentes, alrededor de cien chinos que vivían en distintos países europeos o americanos se unieron a las Brigadas Internacionales y muchos de ellos perdieron la vida en territorio español luchando para defender la Segunda República de las tropas del general Franco, Mussolini y Hitler entre 1936 y 1939.  "Los chinos de ultramar no sólo están interesados en la historia de los suyos sino también en la de otras comunidades y naciones", indica la ingeniera química Nancy Tsou mientras su esposo,ingeniero de semiconductores, asiente con la cabeza.  Los Tsou descubrieron que la mayoría de brigadistas chinos eran inmigrantes que ya habían luchado por la causa izquierdista antes de la Guerra Civil Española.  El médico Tio Oen Bik (Bi Daowen), indonesio de origen chino y miembro del Partido Comunista holandés, fue uno de los precursores de la independencia de Indonesia antes de unirse a los brigadistas.  Yang Chunrong, obrero y miembro del Partido Comunista de Francia, y Zhang Shusheng, empleado de correos en el Reino Unido, eran de Qingtian (Zhejiang, este de China), el pueblo natal del 70% de los chinos que residen en España hoy en día.  Los nombres de los brigadistas chinos que participaron en la Guerra Civil española nunca se han divulgado ampliamente ni en la parte continental de China, donde las Brigadas Internacionales estaban vinculadas con la Internacional Comunista y la Unión Soviética, ni en Taiwan, donde el tema era tabú antes de que Nancy y Len abandonaran la isla a finales de los años 60 para ir a estudiar a Estados Unidos.  Gracias a sus investigaciones, los Tsou han podido reconstruir paso a paso la vida de trece brigadistas chinos, todos ellos fallecidos. "Desafortunadamente, ninguno de ellos tuvo un final feliz", se lamenta Nancy.  Xie Weijin, miembro del Partido Comunista alemán y comisario político del batallón de artillería (el cargo más alto que ha ocupado un chino en las Brigadas Internacionales), fue transferido a la base del Ejército Rojo chino en Yan'an para seguir luchando contra el fascismo, encarnado en Asia oriental por el Imperio de Japón, hasta que el presidente Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949.  En 1965, en plena Revolución Cultural (1966-1976), Xie tuvo que refugiarse en una pequeña ciudad de la provincia suroccidental de Sichuan cuando le acusaron de deslealtad a la revolución china por su experiencia en Europa. Falleció de cáncer en 1978 en calidad de "revisionista".  Al terminar la Guerra Civil española, hace ahora 70 años, Tchang Jaui Sau, el chino de la portada de "Estampa", también eligió Yan'an como el próximo destino de su viaje revolucionario.  Cuando empezó la Revolución Cultural, Tchang, revolucionario firme y disciplinado, no pudo aceptar la autodestrucción de la sociedad china y se convirtió en beodo. Murió en soledad en 1968.  Muchos de los brigadistas internacionales no fueron recibidos en sus países como héroes de guerra sino como sospechosos o extremistas. "Lucharon por la libertad de otra patria que no era la suya y perdieron el reconocimiento de la propia", dice Nancy.  A su regreso a Estados Unidos, los brigadistas de la época de Abraham Lincoln fueron perseguidos, especialmente durante la caza de brujas lanzada por el senador Joseph McCarthy.  Suiza no rehabilitó hasta hace muy poco a centenares de brigadistas que fueron condenados a varios meses de prisión por participar en la Guerra Civil española pese a la neutralidad que el país helvético ha mostrado tradicionalmente en los asuntos internacionales.  "No importa si eran chinos o no. Eran 40 mil voluntarios procedentes de 53 países, comunistas y no comunistas, que fueron a España para luchar contra el fascismo sin conocer el desenlace de la guerra ni el destino que les esperaba", dice Len.  Durante sus años de búsqueda e investigación, los Tsou entrevistaron a cerca de diez brigadistas de Estados Unidos, Alemania, Bulgaria y Polonia, pero no lograron encontrar a ningún brigadista chino con vida.  "Es una pena. Empezamos hace ya 20 años pero aún así fue demasiado tarde", se lamenta el matrimonio.Para ellos, las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil Española son el máximo exponente del espíritu y la moral del ser humano. Nancy Tsou lo explica así : "Las Brigadas Internacionales nos conmuevan y nos brindan una fuerza y una belleza espirituales que el mundo material no es capaz de producir".

lunes, 13 de abril de 2009

BERLIN RECUERDA A LOS OLVIDADOS DEL FUTBOL DE LA RDA



La sexta edición del Festival Internacional de Cine de Fútbol de Berlín (3-6 abril) recordó la 'historia olvidada' de los equipos de la extinta República Democrática Alemana (RDA), en un año en el que se cumple el veinte aniversario de la caída del Muro.
Unos metros cuadrados de césped ocuparon el sitio de la tradicional alfombra roja, delante de un pequeño cine del antiguo Berlín Oriental. La estrella del día era Peter Ducke, tres veces campeón de la liga de la RDA, que firmó autógrafos, principalmente a hinchas mayores de cincuenta años.
Mientras, los más jóvenes asistían a la escena preguntándose quién era este hombre, poco conocido entre el gran público, pero que vivió grandes momentos en los años de la Alemania dividida.
"Todos estos héroes de la RDA están hoy casi olvidados y están lejos de la categoría de estrellas que tienen los jugadores de la Alemania del Oeste", comentó Jochen Lohmann, uno de los responsables del festival.
Los organizadores programaron siete películas rodadas en los años del regimen comunista y cuatro partidos de competiciones europeas, considerados como hitos destacados de la historia deportiva de la RDA: Dinamo Dresde-Bayern Múnich (1973), Carl-Zeiss Jena-Roma (1980), Bayer Uerdingen-Dinamo Berlín (1986) y Dinamo Berlín-Werder Bremen (1988).
El domingo, casi un centenar de personas repasaron la goleada del Carl-Zeiss Jena sobre el conjunto romano (4-0), en la vuelta de la primera ronda de la Recopa. En la ida, la Roma había vencido por 3-0, por lo que la remontada fue considerada como épica.
"Es una idea genial poder volver a ver este partido casi treinta años más tarde", celebró Harald Hoffman, originario de Weimar y presente en el estadio en aquel encuentro de 1980.
En la sala, los espectadores, desde jóvenes de veinte años a ancianos, aplaudieron en cada ataque y vibraron con cada gol como si fuera un partido en directo y no conocieran el resultado final.
"La gente viene a ver estos partidos para acordarse de los buenos momentos que pasaron en la RDA", estimó Peter Ducke.
Las grandes noches europeas son tan sólo un recuerdo para algunos de los clubes más importantes de la Alemania Oriental, muchos de los cuales están sumidos ahora en los abismos de las categorías inferiores, tras pasar por importantes dificultades deportivas y económicas.
Por ello, las imágenes del pasado y los recuerdos son la única vía para revivir momentos gloriosos de clubes y jugadores a menudo olvidados, en contraste con el continuo repaso a la historia de los equipos de la República Federal Alemana (RFA).
"Si hubiera vivido en otro país del este de Europa, podría ver esos partidos más a menudo. Pero aquí, se olvida el pasado rápidamente", lamentó Ralf Beye, procedente de Cottbus y aficionado en su día del Dinamo Dresde.

miércoles, 8 de abril de 2009

EL PARTIDO COMUNITA DE MOLDAVIA GANA LAS ELECCIONES, PERO LA DERECHA SALE A LA CALLE PARA DECIR QUE NO LE GUSTO EL RESULTADO



inSurGente. De acuerdo con los últimos resultados oficiales, con el 97,62% de los votos escrutados, el Partido Comunista (PCRM) se hizo con el 50% de los votos, mientras que el Partido Liberal (PL), obtuvo el 12,75%, el Partido Liberal Democrático (PLDM), el 12,26%, y la alianza Nuestra Moldavia (AMN), el 9,82%. Los partidos de la derecha salieron a manifestarse en contra del resultado en la mañana de hoy, ocupando el parlamento y la Casa de gobierno.Agencias/ insurgente.-El Partido Comunista (PC) de Moldavia ganó los comicios parlamentarios y probablemente tendrá el control de la Cámara, según los resultados incompletos del escrutinio anunciados hoy por la Comisión Electoral Central (CEC).Con el 94,84 por ciento de las papeletas escrutadas, los comunistas obtenían el 49,92 por ciento de los votos, dijo a la prensa el secretario de la CEC, Yuri Chocan, citado por la agencia oficial rusa Itar-Tass.Al PC le siguen tres formaciones opositoras: el Partido Democrático Liberal, con un 12,9 por ciento, el Partido Liberal, con un 12,24 por ciento, y la alianza "Nuestra Moldavia", con un 9,87 por ciento, indicó Chocan.Los demás 13 partidos que participaron en los comicios celebrados el domingo no lograron superar la barrera del seis por ciento de los votos y acceder al reparto de los escaños.En los comicios participó un 59,49 por ciento de los electores de Moldavia, considerada por el Banco Mundial el país más pobre de Europa.Los comunistas muy probablemente obtendrán 61 de los 101 escaños de la Cámara lo que les permitirá formar el gobierno y elegir al presidente, que en Moldavia es prerrogativa del Legislativo.Al acudir ayer a votar, el presidente saliente y líder comunista, Vladímir Voronin, que lleva en el poder ocho años, se mostró seguro de la victoria de su partido y reiteró su propósito de no abandonar la gran política después de transmitir la jefatura del Estado, que la Constitución no le permite seguir ocupando, a su sucesor.Entre los posibles candidatos a sustituir a Voronin figuran el jefe de la comisión parlamentaria para Asuntos Jurídicos, Vladímir Tsurkan, ex embajador en Rusia y antiguo ministro del Interior; la primera ministra, Zinaída Grecheani, y el titular de Asuntos Exteriores e Integración Europea, Andréi Stratan.En vísperas de la votación los partidos opositores aseveraron a sus electores que jamás pactarán con los comunistas en caso de que estos venzan sin mayoría absoluta y tengan que buscar alianzas para elegir al presidente y formar Gobierno.

lunes, 6 de abril de 2009

EL HERTHA DE BERLIN PODRIA MARCAR EL ANIVERSARIO DEL MURO CON UN TITULO




Reuters.-
Por Karolos Grohmann
BERLIN (Reuters) - El líder de la liga alemana de fútbol, Hertha Berlin, se acerca a su primer título doméstico en casi 80 años en un momento aparentemente perfecto, cuando la capital germana celebra los 20 años desde la caída del Muro de Berlín.
El Hertha, en el primer lugar de la tabla con un punto de ventaja sobre sus rivales más cercanos cuando restan nueve partidos para el final del torneo, no gana el campeonato alemán desde 1931, alrededor de 30 años antes de que el muro fuera construido.
Desde mediados de la década de 1920 a comienzos de la de 1930, el Hertha fue el equipo de fútbol más poderoso de la nación, alcanzó la final del campeonato alemán por seis años consecutivos y ganó el título en 1930 y 1931.
Entonces, el equipo, fundado a fines del siglo XIX y bautizado en honor a un barco de vapor, comenzó su declive mientras los nazis, la guerra y los poderes aliados determinaban el destino del país y de la ciudad.
El ascenso al poder de Adolf Hitler en 1933 significó que el Hertha fue intervenido por funcionarios designados por los nazis.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la situación era incluso peor para el club, pues su estadio Plumpe había quedado dañado por los bombardeos y el Hertha había sido disuelto por los aliados.
Tomó seis años de intentos y la deserción de jugadores de Alemania Oriental bajo el famoso entrenador Helmut Schoen, quien después llevó a Alemania Occidental a ganar la Copa del Mundo de 1974, para levantar al Hertha y hacerlo competir nuevamente con ese nombre.
BERLIN AISLADO
Sin embargo, con la construcción del muro el Hertha estaba destinado a perderse el desarrollo futbolístico que se registraba en el lado occidental.
La ciudad fue dividida por el muro y Berlín Occidental quedó encerrado por Alemania Oriental, con miles de hinchas del Hertha encontrándose repentinamente al otro lado de la división.
El aislamiento no era atractivo para los jugadores, que rehusaban a fichar por el Hertha, de modo que funcionarios del club ofrecieron pagos ilegales en 1965, pero fueron sorprendidos en la maniobra.
'Esta también era una práctica normal en otros clubes', dijo a Reuters el periodista e historiador del Hertha Michael Jahn, quien ha escrito varios libros sobre el club.
El enorme escándalo de arreglo de calendarios de partidos de la Bundesliga de 1971 también golpeó al equipo, que sufrió la suspensión, multa e incluso suspensión de por vida de 15 de sus jugadores.
Luego de eso, el Hertha terminó vendiendo el querido estadio Plumpe para pagar la deuda resultante de seis millones de marcos alemanes.
En la cancha, la llegada del mediocampista Erich Beer trajo algo de éxito al equipo, que ahora jugaba en el estadio olímpico, su nueva casa.
Así las cosas, alcanzó la final de la Copa de Alemania dos veces y se ganó un lugar en las semifinales de la Copa UEFA, pero rápidamente volvió a caer en las ligas, aterrizando en la división regional en 1986, donde jugó frente a unos pocos miles de hinchas en el enorme estadio.
'El Hertha ha perdido dos generaciones de simpatizantes. Perdió la primera cuando fue levantado el muro, dejando atrapada a la mitad de su base de hinchas en el otro lado, y posteriormente perdió a otra cuando jugó por tanto tiempo en las divisiones de menor categoría', explicó Jahn.
'Podías escuchar a los asistentes hablando en el estadio, era tan grande y estaba tan vacío', recordó.
Dos días después de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, el Hertha jugaba contra el Wattenscheid cuando alrededor de 11.000 alemanes del Este inundaron el estadio para ver a su viejo equipo por primera vez en casi 30 años.
Cuando el país se acercaba a la reunificación, el Hertha nuevamente estaba sumido en problemas financieros con sólo breves períodos en la Bundesliga.
Al equipo le tomó otra década comenzar un período ininterrumpido en la liga principal e incluso jugar una temporada en la Liga de Campeones.
Buena parte del crédito del ascenso del Hertha corresponde a su director general, Dieter Hoeness, un ex jugador del Bayern Munich que había experimentado el éxito en el resurgimiento del fútbol en el lado occidental después de la guerra.
'Su influencia es inmensa. El hizo una revisión general del club e introdujo operaciones profesionales. Lo puso en la senda correcta', aseguró Jahn.
ENORME FIESTA
El club construyó los cimientos de un sólido futuro financiero manteniendo los objetivos del equipo modestos y estrictamente enfocados.
Desde la llegada del técnico suizo Lucien Favre en 2007, el Hertha también comenzó una mejor racha, llevando a los estadios a multitudes de 70.000 hinchas regularmente.
'Somos un candidato serio para un lugar en Europa, que es lo que hemos dicho desde el comienzo', dijo Hoeness hace algunos días. 'No tendría sentido cambiar ese objetivo. Los hinchas pueden soñar, pero nosotros estamos bien aconsejados para no hacerlo', añadió.
Pese a que Favre y Hoeness se niegan a hablar del título, no tienen otra alternativa que comenzar a pensar en la posibilidad de ganar un campeonato, como todo berlinés.
Mientras la ciudad se prepara para celebrar el aniversario de la caída del muro, el Hertha podría ofrecer su propia y enorme fiesta el 23 de mayo con el característico grito 'Ha-Ho-He-Hertha BSC' de los hinchas resonando a través de la capital unificada por primera vez en casi 80 años.
(Editado en español por Javier Leira)

viernes, 3 de abril de 2009

MAS DE 20.000 NIÑOS DE HERNOBIL REHABILITADOS EN CUBA



Alain Valdes Sierra
La Habana, 1 abr (AIN) Más de 20 mil infantes con diferentes enfermedades han sido atendidos, como parte del Programa médico Cubano para niños de Chernobil, que cumple hoy 19 años de puesto en práctica.
Ese plan comienza a funcionar en junio de 1990, cuando llegan masivamente niños y sus familiares procedentes de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia y Armenia, acogidos en el antiguo Campamento de Pioneros de Tarará, en el Este de esta ciudad.
El doctor Julio Medina, coordinador del Programa, explicó que anualmente arriban a Cuba de 700 a 800 niños, para ser tratados por equipos multidisciplinarios de especialistas cubanos.
Hasta el momento, se han tratado pacientes con enfermedades hematológicas, sobre todo con diferentes variantes de leucemia; se han acometido trasplantes de médulas óseas y de riñón, además de cirugías cardiovasculares por malformaciones congénitas.
La doctora ucraniana Nadiezhda Guerazimenko, coordinadora del Programa por ese país, destacó el profesionalismo de los galenos de la Isla.
Agregó que la mejor muestra está en la alta cifra de pacientes que retornan curados a sus países.
El Programa tiene un impacto significativo en la salud y recuperación de los niños y sus familias. En casi dos décadas de funcionamiento, ha prestado atención a más de 16 mil ucranianos, casi tres mil rusos y 671 bielorrusos.
Unas 40 mil personas perecieron inmediatamente y millones quedaron contaminados como resultado de la catástrofe nuclear del 26 de abril de 1986, que afectó en principio a Ucrania, pero luego se extendió a Rusia, Belarús y distintas partes de Europa y Asia.
El suceso provocó varios tipos de enfermedades, como leucemia, tumores, malformaciones cardíacas, problemas renales, psoriasis, vitiligo y alopecia.
Muchos de los niños y jóvenes que hoy son atendidos en Cuba no pensaban nacer cuando el accidente, sin embargo los padres fueron afectados por las radiaciones.

jueves, 2 de abril de 2009

LAS FICHAS


HACE unos días, uno de los seres más inteligentes que tengo el lujo de ver muy de vez en cuando en mi vida me preguntaba por mis fichas policiales en el este de Europa. Con todos mis años en el este, cruzando siempre desde Occidente y con una fama ya por entonces poco sospechosa de simpatizar con los regímenes comunistas, mis fichas deberían al menos contener una extensa lista de lupanares y descripciones más o menos exactas de mis hábitos más canallas. A Timothy Garton Ash le vigilaron con un cierto rigor. El suficiente como para poder escribir luego, a partir de una sola ficha policial de la Stasi, un interesante librillo (The file) sobre esa vigilancia y su relación con el poder totalitario comunista. El expastor protestante Joachim Gauck, durante muchos años jefe de la oficina de elaboración de los archivos de la Stasi, me envió amablemente los archivos a mí referidos o, mejor dicho, lo que quedaba de ellos. En la RDA tuve tres archivos abiertos interesados por mi persona, lo que me agrada.
Dada la lata que me dieron muchos de sus autores en mis años de trabajo en la RDA, no esperaba menos. Lo malo es que dos de ellos se quemaron al parecer en la Normannenstrasse en Berlín, sede central de los archivos de la Staatssicherheit (Stasi para los amigos), donde comunistas y anticomunistas se enfrentaron en Noviembre de 1989 y destrozaron todo lo posible y más de lo necesario. Unos estaban firmes como funcionarios prusianos ante el tigre de papel y los otros, como cretinos amantes de la libertad, les ahorraban el trabajo quemando papeles en esa ira chapucera de la libertad que todo lo rompe. De los informes que me envió Gauck por tanto, dos sólo eran índices. Y el otro era reflejo de la perfecta vagancia de unos policías políticos ya tan desmotivados que se limitaban a echar una ojeada a tu documentación, a lo que llevabas encima y al sitio en el que desayunabas. Me pareció una absoluta falta de respeto. Una triste biografía y cinco sinsorgadas sobre mis visitas en Berlín Este, en Halle y Dresde eran todo lo que habían considerado curioso o destacable aquellos mamelucos con abrigos de cuero o gabardinas que me seguían mañana, tarde y noche por las calles de toda la RDA. La policía política de los regímenes comunistas de Polonia y Checoslovaquia en su día eran igual de pesados pero tenían más sentido de humor. Frente a las casas de Petr Uhl, de Dientsbier o Hayek aparecían como auténticos paparazzis de nuestro tiempo. Frente a la casa de Jacek Kuron o ante aquella dirección tan venerada que era la casa de Bronislaw Geremek -todavía nos hace llorar su absurda muerte- en Varsovia hacían los jóvenes policías casi competición de videos con sus cámaras en las bolsas de deportes. Cuenta Peter Eszterházy en un maravilloso libro sobre su padre, escrito cuando ya sabe que había sido confidente de la policía política, que el volumen de información de la ficha le caía encima hasta aplastarle. Mi ficha fue terriblemente liviana. Hecha por los mismos. Y sin embargo todas las fichas pesan. Porque aunque uno se ría ahora de las pasadas, nunca sabe cuándo abrieron las siguientes.

40 CONGRESO DE LA UNION GENERAL DE TRABAJADORES

http://estetica-de-la-maquina.blogspot.com/2009/04/40-congreso-de-la-union-general-de.html

XVIII CONGRESO DEL PCE: EL MIEDO A LOS RECONSTRUTORES

http://ibarrurin.blogspot.com/2009/04/xviii-congreso-del-pce-el-miedo-los.html

El pasado 29 de marzo se celebró un nuevo Comité Federal del Partido Comunista de España. Finalmente parece ser que no sabremos la fecha del XVIII Congreso hasta el verano, aunque lo que sí sabemos es que finalmente en Mayo se celebrará la famosa Conferencia de Organización y Finanzas.
En la reunión del domingo 29, el informe político presentado por el Secretario General decía básicamente en lo que se refiere al Partido que “hasta el próximo congreso en el partido debe haber debate, política, expresión de las distintas posiciones si las hay”. Se pide además que “los problemas o diferencias, se planteen en los órganos de dirección, procurando que el respeto político sea lo normal entre camaradas” y asegura que “las concepciones que nacen en pasillos, fruto de debates o posicionamientos sesgados, suelen acabar mal, para el partido”. Esto debería ser lo evidente, y no creo que nadie esté en desacuerdo con esas afirmaciones. El problema es que parece ser que el mensaje iba lanzado precisamente con el sector del Partido que apuesta por su reconstrucción (o fortalecimiento) como primerísima prioridad, pero no contra quienes conspiran y manejan para convertir al Partido en un mero instrumento descafeinado a merced de IU, o de los intereses particulares de este o aquel dirigente.
Sucedió el domingo algo que, sinceramente, sorprendió a muchos de los asistentes al Comité Federal. Sucedió que el Secretario de Organización, Fernando Sánchez, pidió la palabra casi al final de la reunión para dirigirse a José Marín Ibárruri. Pidió delante de todos los asistentes que desvelase su identidad real y que saliera a la tribuna. “Seguramente está entre vosotros”, dijo. Lo sorprendente es que gran parte del Comité Federal no sabía a quien se estaba refiriendo, ni por qué lo hacía. Personalmente no comprendo por qué esos nervios de Fernando Sánchez, a quien por otro lado reconozco tenerle bastante aprecio a pesar de no conocerlo personalmente, ante dos simples artículos de opinión – repito, de opinión -, sobre cuestiones que nos preocupan a todos los militantes del PCE.
Y es que mi estimado camarada Fernando Sánchez se preocupa demasiado por determinado sector del Partido inútilmente. Puede estar bien seguro que si alguien no va a traicionar al PCE, si alguien no va anteponer cuestiones personales, económicas o tacticistas al Partido, va a ser precisamente ese sector que tanto le preocupa. Bien haría, sin embargo, en preocuparse por quienes realmente sí se dedican a hacer pactos inorgánicos y de pasillo, quienes han demostrado en más de una ocasión que están dispuestos a venderse por un plato de alfalfa saltándose cualquier tipo de organicidad. Bien haría en preocuparse por el descontento creciente de las federaciones donde los comunistas hemos sido vilipendiados de manera contínua por sinvergüenzas de la política al servicio de los más miserables intereses.
Hay muchas cosas por las que preocuparse en el PCE, pero no por quienes apostamos por su reconstrucción. Hay que preocuparse por la triste situación, por ejemplo, del Partido Comunista de Madrid, que en la última asamblea regional demostró una fuerza ínfima dentro de Izquierda Unida de Madrid. Y no es de extrañar, cuando hay más comunistas fuera que dentro del PCM, y no van a venir con nosotros mientras nuestra prioridad no sea fortalecer la organización comunista.
Y hay más cosas por la que preocuparse. Como por la alianza que se pretende entre IU e ICV, una formación que ha entrado en barrena en Cataluña y que no tiene reparos en enviar, a través del señor Saura, a los Mossos d´Esquadra a apalear estudiantes.
Y por supuesto, hay que preocuparse por la situación de los camaradas de Asturias, de Salamanca, de Extremadura. Hay que preocuparse por la próxima Fiesta del PCE. ¿Habrá o no habrá? Hay que preocuparse por el Manifiesto Programa, ¿donde se ha quedado?
Hay que preocuparse por el camarada Cayo Lara. Por todos es sabido que si hoy por hoy Cayo Lara es Coordinador General de Izquierda Unida es con la condición de que no intervenga en las federaciones conflictivas. Federaciones como Izquierda Unida de Asturias, donde incluso sus dirigentes han apostado por la disolución de IU en favor de un proyecto nacionalista. En Asturias, en Salamanca, o en Extremadura, precisamente donde nuestros camaradas han sido expulsados de IU, intentan utilizar a Cayo Lara en su favor y contra el Partido en los distintos conflictos territoriales. Cayo Lara no tiene “ejército” y proviene de una federación pequeña como es Castilla – La Mancha, por tanto, en parte no deja de estar a merced de quienes sí tienen ejército, aunque sea un ejército con brazos de madera. Por eso, no dejemos que el discurso transformador y honesto, y la decencia de un ejemplar camarada como Cayo Lara sea un trampolín para quienes han demostrado durante años no creer en la democracia interna de nuestras organizaciones.
Pero a pesar de todo estamos avanzando. Cada vez somos más los comunistas que apostamos por la reconstrucción y quienes no queremos volver a estar a merced de nada que no seamos nosotros mismos. Cada vez más y más agrupaciones locales se están reactivando o están naciendo por primera vez en muchos años. Cada vez se ven más banderas rojas y con más autoridad y orgullo ondean las hoces y los martillos.
El Partido Comunista de España va a apostar inequivocamente por su reconstrucción en el próximo Congreso, a pesar de trileros, vividores y oportunistas. A pesar de los miedos infundados. La militancia barrerá de un plumazo a quienes se aprovechan y pretendan poner en bandeja al PCE a quienes no se dejan la vida por él. Y es que, aviso a navegantes, quienes apuestan por la reconstrucción del PCE no son una corriente: son el Partido.