Por Gary Vila Ortiz Aún cuando las circunstancias históricas con respecto a las que a Bertolt Brecht (1898 1956) le tocaron vivir parecen haberse modificado, la vigencia de su obra y las actitudes que sostuvo en su vida siguen siendo ejemplos de lo difícil que es ser poeta en este siglo o en cualquier otro. Hannah Arendt, cuya lucidez para "mirar" el mundo sigue también siendo una guía, dedica a Brecht uno de los capítulos de su imprescindible "Hombres en tiempos de oscuridad" (Men in Dark Times). En un breve, iluminador ensayo sobre Brecht, profundiza en la visión del poeta en tiempos oscuros. Brecht, quien parece haber vivido en un constante exilio (aun en aquellos momentos en que no se lo debería ver como un exilado), comprendió como pocos "la incierta relación entre la poesía y la política". Según Arendt, "lo primero que hay que señalar es que los poetas no siempre han sido ciudadanos buenos y confiables; el mismo Platón, un gran poeta disfrazado...
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