UNIVISION-USA DAEJEON, Corea del Sur (AP) - Fosa común tras fosa común, Corea del Sur está desenterrando los esqueletos y la verdad de matanzas en masa de comienzos de la guerra coreana, cuando el gobierno de Seúl ejecutó a miles de izquierdistas y de campesinos en el verano de 1950. En momentos en que unidades del norte se adentraban en la península, las fuerzas militares del sur vaciaron las prisiones, encolumnaron a los reos y los ejecutaron con tiros en la cabeza, arrojando sus cadáveres en fosas cavadas a los apurones. Otros fueron arrojados al mar o tirados en minas abandonadas. Entre los muertos hubo mujeres y niños. Muchas de las víctimas no habían sido juzgadas ni acusadas de nada. Oficiales estadounidenses presenciaron algunas de estas ejecuciones. Las matanzas, que tenían por fin impedir que elementos del sur apoyasen a los del norte, tuvieron lugar en un lapso de pocas semanas y pasaron mayormente inadvertidas durante medio siglo. Fueron "el capítulo más trágico y más ...
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