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EL DISCURSO POR BENITO RABAL




Ni dios ni amo

El monarca olímpico sabe mejor que nadie que eso de la patria y la soberanía son zarandajas. Él, que se lleva, siguiendo la estela de su regio padre, pingües beneficios de las transacciones comerciales con otros estados.
Benito Rabal 25/10/2017

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En medio de este ir y venir de informaciones y deformaciones sobre lo que está pasando en Catalunya, me llama la atención el enfado de quienes defienden el diálogo y el derecho a decidir, ante el discurso de uno de los cuatro monarcas que tiene este galimatías llamado España. Las cargas policiales, las decisiones judiciales, que nada tienen que ver con la justicia, las soflamas filofascistas del gobierno y las genuinamente fascistas de los de la banderitatueresrojabanderitatueresgualda, no me sorprenden. Entraban dentro de lo previsto. Pero en cuanto a lo dicho por el Rey, ¿qué pensaban que iba a decir? Porque si yo fuera ese alto muchachote ya de mediada edad, de barba recortada al más puro estilo del siglo XIX y aire reservado tras el que se esconde una inmensa chulería genética, habría mostrado una indignación aún mayor.

Pongámonos por un momento en su lugar. ¡Señores y señoras, estamos hablando de una República! ¿Nos hemos parado a pensar lo que eso supone para tan regia familia? Nosotros que siempre hemos defendido el bienestar, ¿no pensamos acaso en el perjuicio que eso causa a una estirpe de tanto abolengo? ¿Cómo no va a estar enfadado? Demasiado condescendiente fue en el tono elegido para su discurso, como el de un padre que regañara a sus infantuelas cogidas en falta azotando a sus súbditos, y no por azotarles, que ya se sabe que a la aristocracia les está permitido, sino por no haberse lavado las manos después de la flagelación.

Aquí, que salimos a la calle -no demasiado, pero salimos-, por cualquier minucia tal como la reforma laboral, el recorte de las pensiones y las prestaciones a los parados, la venta de la sanidad pública o el hundimiento de la educación, no somos capaces de entender la amenaza de ruina que pende sobre la gran familia borbónica. Los reyes eméritos, el gran cazador blanco de nariz enrojecida por el whisky y su flamante esposa de voz ronca incapaz de hablar español, se quedarían sin su sueldo de apenas unos milloncejos. Y lo que es peor, a su edad, ¿dónde van a encontrar sustento? ¿Creemos que es fácil encontrar un país que les de trabajo de reyes a pesar de su experiencia?

No, no se trata de la indisoluble unidad de la patria, aunque a nadie le gusta que le expropien las fincas. El monarca olímpico sabe mejor que nadie que eso de la patria y la soberanía son zarandajas. Él, que se lleva, siguiendo la estela de su regio padre, pingües beneficios de las transacciones comerciales con otros estados, conoce a la perfección que mientras sus súbditos se pelean por un quítame allá ese territorio, el destino del país está en manos de las grandes corporaciones, de la banca y de las decisiones del club Bilderberg, al que su madre es asidua. Sabe que son las fuerzas de ocupación de la organización terrorista llamada O.T.A.N., quienes garantizan la unidad de la única y auténtica patria, el dinero. Lo de las fuerzas armadas, sostén de la democracia, que se lo pregunten a las mujeres afganas o a los niños sirios.

Sorpresa hubiera sido que hubiera salido en la televisión hablando de la deslealtad que suponen los cientos de familias que viven bajo el umbral de la pobreza, de la ilegalidad de los casi cuatro millones de parados, de lo intolerable de los desahucios, de la precariedad laboral o de la merma del poder adquisitivo. Pero ¿cómo va a clamar contra la desigualdad, si su hija preadolescente cobra ella solita cerca de 8 millones de euros?

Ha dicho y hecho lo que le corresponde, defender sus privilegios. Y nosotros a lo nuestro, a ponerle de patitas en la calle. Eso sí, cobrando durante seis meses los cuatrocientos euros por parado de larga duración. Más que nada para que se entere lo que es esa Constitución que tanto dice defender.


Publicado en el Nº 310 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2017

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