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#GREENPEACE : La industria del aceite de palma, amenaza para los bosques del planeta




España, quinto país europeo en consumo de aceite de palma
Las empresas que utilizan aceite de palma masivamente tienen la responsabilidad de asegurar que los consumidores no estamos contribuyendo a la deforestación. ¡Ayúdanos a seguir defendiendo nuestros bosques!
Actúa!
Hace unas semanas el aceite de palma copaba las portadas de los medios de comunicación por la decisión de varios supermercados de retirarlo de sus productos de marca blanca.
Manuel Juan, seguro que hasta hace poco no eras consciente de hasta qué punto está presente en tu vida. Y quizá te sigas preguntando, ¿qué hay detrás del aceite de palma?
Para empezar, es un aceite muy rico en grasas saturadas. Los expertos en nutrición advierten que una dieta con exceso de este tipo de grasas tiene riesgos para la salud.
En segundo lugar, por los conflictos sociales que van asociados a él, como el empleo de mano de obra infantil en sus plantaciones o el pago de salarios míseros.
Y finalmente, porque la expansión del cultivo de palma es la principal causa de deforestación en países como Indonesia. Y no solo desaparecen grandes extensiones de selva, también los hábitats de especies tan singulares como el tigre de Sumatra o el orangután.
Detrás de la demanda internacional de aceite de palma está el sector de los mal llamados biocarburantes (el 50% de las importaciones de la Unión Europea) así como grandes y conocidas marcas del mundo de la alimentación (desde sopas a chocolates, pasando por bollería y conservas) y la cosmética (champús, jabones, detergentes).
Durante la última década en Greenpeace hemos mantenido campañas de denuncia contra gigantes como Unilever, Nestlé, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Johnson & Johnson y Pepsico, y hemos logrado que varias marcas importantes asuman políticas de 'deforestación cero' que excluyan de su cadena de suministro a las empresas que destruyen la selva.
El caso más reciente es el del banco británico HSBC, que tras una campaña de Greenpeace se comprometió a dejar de financiar la destrucción de los bosques de Indonesia. Pero quedan otros, como Deutsche Bank, BNP Paribas o Bank of America que todavía prestan dinero a las compañías de aceite de palma que siguen expandiendo este cultivo a costa de la selva tropical.
Por eso desde Greenpeace vamos a seguir luchando para que dejen de financiar la deforestación y el cambio climático. Porque el exceso de aceite de palma en nuestra dieta no solo puede poner en riesgo nuestra salud, también la de todo el planeta.
Actúa!

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