Ir al contenido principal

El proceso constituyente

La atalaya
mundo obreroEl dilema está servido por la realidad, o hacemos el proceso constituyente o nos lo hacen.

Aumentar letra Reducir letra
La Transición esquivó abordar los cuatro problemas que seguían sin resolverse desde la última parte de nuestra Edad Moderna:

1. La asunción consecuente de que España solamente puede ser asumida y entendida por todos desde la construcción de un Estado plurinacional y federal.

2. El pronunciamiento de toda la ciudadanía sobre la forma de Estado: Monarquía o República.

3. La instauración de un estado laico con la total y efectiva separación entre las iglesias y el Estado.

4. La Regeneración de la Política, la Democracia, el funcionamiento de las instituciones y la Ética pública.

Estos cuatro objetivos vienen dados como herencia de una Historia que no supo, no quiso o no pudo abordar y resolver desde el punto de vista de la auténtica Modernidad. Constituyen la factura que una y otra vez se nos presenta para cobrar. La última vez fue a la muerte del dictador.

Pero el siglo XXI nos trae dos retos más que afrontar ineludiblemente, que son hijos de la nueva realidad nacional e internacional:

La construcción de un proyecto europeo solidario y democrático previa recuperación de la Soberanía política y monetaria.

La aplicación consecuente de las tres generaciones de Derechos Humanos: los políticos, los económicos y sociales y los medioambientales.

Considero que todo proceso constituyente debe tener en la orientación de su objetivo fundamental estas líneas de actuación y planificación. Y como tales someterlas al debate público y a la iniciativa ciudadana organizada. Se trata pues de construir un Estado Democrático y de Derecho digno de tal denominación que ponga final efectivo a la dictadura, todavía entre nosotros.

Considero igualmente que, con todo derecho, puede haber otras visiones y contenidos total o parcialmente diferentes. Pero considero igualmente que deben explicitarse ya y con toda claridad. De no ser así, la apelación permanente a un proceso constituyente sin fijar contenidos, alianzas, fases y ritmos conduce a repetir un mantra que termina por aburrir y, lo que es peor, por inhibición de la ciudadanía.

Es obvio que tal propuesta, si es consecuente, conlleva el planteamiento de una ruptura que solo es posible con la acumulación de fuerza activa y actuante necesaria. No puede quedar en un ejercicio de pizarra o de salón. Cuando los diputados franceses de 1789 se constituyeron en Asamblea Nacional asumieron sobre sus espaldas el protagonismo inicial de construir la nueva Francia.

La falta de claridad, de decisión y de voluntad de entendimiento entre los que reclaman y se reclaman del proceso constituyente es algo más que patético. Y lo es porque el estatus, el Poder ya inició con el pacto que condujo a la abdicación de Juan Carlos I su particular proceso constituyente consistente en una preparada involución en todos los sentidos. Ya hay información suficiente sobre los contenidos de esa operación:

- Reforma electoral en el sentido de un sistema totalmente mayoritario.
- Retoques en algunos artículos de la Constitución que hacen referencia a la sucesión a la Corona.

- Retoques constitucionales en aquellas del texto constitucional que planteen de iure lo que ya es de facto tras el Tratado de Maastrciht y el Pacto de Estabilidad. Es decir constitucionalizar la llamada política de austeridad.

- Reforzar el atlantismo y la dependencia militar de USA con el pretexto del “terrorismo islámico”.

Y todo ello, añado por mi parte, que la entronización de Felipe VI conllevará al aire del proceso constituyente de las élites españolas y también europeas y ultramarinas, un borrón y cuenta nueva en Gürtel, Eres, Noos, etc. etc. etc. Un borrón y cuenta nueva bajo formas diferentes y ritmos distintos pero que, al fin y a la postre, librará de la trena a tantos ilustres ladrones.

El dilema está servido por la realidad, o hacemos el proceso constituyente o nos lo hacen. Lo demás, en esta España de interminables y absurdas campañas electorales, son palabras, palabras, palabras.

Publicado en el Nº 291 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2015

Comentarios

Entradas populares de este blog

TITADINE,EL LIBRO DEFINITIVO

Que contenta anda la derechona con la aparición del nuevo libro sobre el titadine donde dice que no fue goma dos eco, y por lo tanto que la autoría del 11-M no fueron los islamistas radicales si no ETA. Este nuevo libro se venderá como rosquillas, no me cabe la menor duda, ya que la derecha con sus escuadras y centurias es muy disciplinada, lo me que gustaría saber es cuanta gente esta de derechasdetodalavida, se enterará de algo ya que me imagino que al ser escrito por un entendido en la materia, el lenguaje utilizado será técnico. Una vez digerido por los del encefalograma plano e interpretado por los Losantos y Pedrojotas de turno, se pasara a extender la buena nueva por bares, calles y reuniones con amigos. De esta manera se convertirá en la nueva religión del nuevo estado que se está construyendo. Cuando un tío estos de la derecha escribe un libro, aunque sea un autentico petardo y de dudoso rigor histórico (como los de Pio Moa, que según el la culpa de la Guerra Civil fue de los ...

Ya disponible para descarga un nuevo número de la revista oficial de #UPA: #LaTierra

http://www.upa.es/upa/uControlador/index.php?nodo=1024&item=1350&pub=rt

EN DEFENSA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

NO A LOS RECORTES LABORALES NI SOCIALES CONCENTRACIÓN VIERNES: 22 de junio a las 11:00 DELEGACIÓN DE LA AEAT,  calle Guzmán el Bueno, 139 (metro Guzmán el Bueno) Llevamos varios años de crisis provocada por los fallos del actual sistema y por la mala gestión de los poderes políticos y económicos de nuestro país y otros europeos. Quieren verter las consecuencias de esta situación sobre las espaldas de quienes nos ganamos la vida con nuestro trabajo, mientras no paran de inyectar dinero público para sanear bancos hundidos por dirigentes que no han dudado en embolsarse millones de euros con sueldos, pensiones o indemnizaciones. Eso mientras que los defraudadores se les premia con una amnistía fiscal. Las trabajadoras y trabajadores del sector público somos colocados como diana a la que poder arrojar todo tipo de insultos y descalificaciones, para desahogo del cabreo popular, y para desviar la atención de quienes realmente tienen la culpa. No podemos consent...