Cómo abandoné la demagogia y aprendí a amar la exploración espacial
Nunca falla. Cada vez que sale a la luz un nuevo experimento de alguna agencia espacial, alguien, desde su palestra al fondo de Facebook o Twitter, entona una queja despectiva que suena algo así como: “Con tanta gente que sufre en el mundo, y estos investigando tonterías”.
El blanco más reciente de esta insufrible demagogia barata fue la NASA, cuyos científicos están estudiando un sistema de arpones para posarse sobre la superficie de asteroides. A veces, resulta fácil tomarse a broma la exploración espacial. ¡Que locos, estos científicos gastando dinerales en sus juguetes espaciales mientras en la Tierra muchos pasan hambre y penurias! La realidad, si nos informamos mínimamente, es un poco distinta.

La falacia de la financiación

Existe la idea de que las agencias espaciales gastan enormes fortunas en sus “ridículos” experimentos a millones de kilómetros de la Tierra. La realidad es que las agencias espaciales apenas gastan una fracción de lo que se dedica a otros fines, a mi juicio, bastante menos necesarios e improductivos.
Si consultamos los presupuestos generales de la NASA para 2015, veremos que la agencia ha solicitado al gobierno de Estados Unidos es e 17.460 millones de dólares. El director de la agencia, Charles Bolden, pedía más, pero el Congreso le ha aplicado recortes.
Cómo abandoné la demagogia y aprendí a amar la exploración espacial
El presupuesto de la Agencia Espacial Europea (y todos sus partners en proyectos de investigación) para 2015 es de 4.433 millones de euros. En Rusia, la crisis se ha cebado especialmente en la investigación espacial. La agencia espacial rusa, Roscosmos, ha visto menguar un 40% sus partidas en la última década. Su director, Yury Koptev, ha pedido 67.500 millones de dólares para gastar de aquí a 2025 (unos 6.750 millones al año), pero aún está por ver si el Kremlin firmará eso.
Puestos a comparar, el presupuesto militar de 2015 en Estados Unidos fue de 601.000 millones de dólares. Lo recortaron un poco, porque en 2014 fue de 614.000. En ambos casos, el gasto militar del país es 34 veces superior a lo que gasta la NASA. China gasta 200.000 millones anuales en defensa, y la India gasta 50.000 millones. Estos gráficos de Business Insider permiten comparar el gasto en diferentes países.