jueves, 31 de diciembre de 2009

A 20 AÑOS DE LA CAIDA DEL MURO, LAS MUJERES DE LA RDA SON EJEMPLO DE FORTALEZA





En la RDA 92% de la población femenina en edad de trabajar estaba integrada al mercado laboral


Aspecto de la caída del dominó gigante en Berlín, como parte de los festejos por los 20 años del derribo del muroFoto Reuters
Eva Usi
Periódico La Jornada
Berlín, 9 de noviembre. Las llamaron las perdedoras de la reunificación. Sin embargo, 20 años después de la caída del Muro de Berlín, las mujeres de Alemania oriental son exitosas y ocupan posiciones con las que sueñan sus hermanas occidentales.

Son mujeres fuertes y seguras de sí mismas, que se han convertido en ejemplo de muchas otras. No las vuelve locas la preocupación por su apariencia, ni tienen remordimientos por trabajar y tener hijos, como suele suceder a las alemanas de la parte occidental, donde todavía una mujer que deja el cuidado de sus hijos en manos ajenas es llamada Rabenmutter (madre cuervo), sinónimo de mala madre, que alude a la práctica de dichas aves, de expulsar muy rápido a sus críos del nido.

Tras la reunificación las orientales fueron las primeras en perder su empleo, pero no se quedaron con los brazos cruzados: ahora son las más flexibles en el mercado laboral. Se estima que durante los últimos veinte años 1.4 millones de mujeres emigraron de la parte oriental a la occidental.

No es casualidad que la primera mujer en llegar a canciller de Alemania, Angela Merkel, provenga del este del país. Las mujeres orientales no tienen miedo al poder y por eso llegan más fácilmente a posiciones de liderazgo. Eso se debe a la cultura laboral existente en la República Democrática Alemana (RDA), donde 92 por ciento de la población femenina en edad de trabajar estaba integrada al mercado laboral. En eso la Alemania comunista fue líder mundial gracias a una política de ocupación “de igualdad de género”, que se instauró junto con la creación de una red de instituciones y ayudas al hogar que evitaron que la carga del trabajo doméstico y de los hijos recayera exclusivamente sobre las mujeres.

Lo que más irritó a Jana Steinicke cuando llegó a Bonn, en la parte occidental de Alemania, en 1996, siete años después de la caída del Muro de Berlín, fueron las aspiraciones de las mujeres occidentales: “un marido, un hijo y una casa”.

Jana, educadora de profesión, nació en Turingia, en la parte oriental, y llegó de 18 años a la ciudad natal de Beethoven para hacer su servicio social voluntario. La ciudad la sedujo y decidió quedarse. Para ella lo más natural era ir adonde había trabajo. “No estudié para acabar trabajando de cajera en un supermercado”, dice, como ocurrió con sus compañeros que se quedaron en Apolda, localidad donde todavía viven sus padres y dos hermanas.

Tenía 11 años cuando cayó el Muro de Berlín y se considera una hija afortunada de la RDA, cuyos padres siguieron trabajando. “Ninguno perdió su empleo, así que desde el punto de vista material la vida cambió positivamente”, afirma. Sin embargo, recuerda que esos años estuvieron llenos de inseguridad. “Yo no quería ese cambio, me hubiera gustado conservar el mundo conocido; con la llegada del capitalismo llegó el estrés, incluso en la escuela el sistema educativo se vino abajo junto con todo el sistema, todo se volvió más difícil, más impersonal”, señala. Extraña la vida tranquila que se tenía en el este, así como la cultura de convivencia, de pertenecer a un colectivo.


Jana Steinicke, educadora que nació en Alemania oriental y hoy es residente en BonnFoto Eva Usi
Pese a que todo cambió de la noche a la mañana, Jana cree que la lección fue aprender a ser flexible. “Toda una ideología y el sistema en el que viví en mi niñez se desplomaron, pero eso no es motivo para darse por vencida. Más vale sacar lo mejor de la situación que de cualquier forma no puede evitarse; a final de cuentas, los cambios también encierran oportunidades”, expresa.

No todos los alemanes orientales se expresan con tal optimismo. Según una encuesta realizada por el Instituto de Investigación de Mercado de Leipzig, uno de cada dos ciudadanos de esa región lamenta que haya caído el muro y considera que desde la reunificación hay más desigualdad e injusticia social. Un doce por ciento de la población en la parte occidental y un 13 por ciento en la oriental quisiera que se construyera el muro de nuevo.

Pese a que han pasado 20 años, la economía oriental sigue dependiendo de la ayuda occidental. Hasta ahora las transferencias del gobierno federal para ayudar a reconstruir la infraestructura de la región oriental ascienden, según un estudio, a 1.3 billones de euros (1.9 billones de dólares). Según el politólogo español Ignacio Sotelo, pese a que hay cambios positivos, uno de los mayores problemas resultantes de la reunificación es la catástrofe demográfica en los nuevos estados federados provocada por la falta de empleo. El experto estima que desde la reunificación, el territorio de la extinta RDA ha perdido 2 de los 16 millones de habitantes que tenía. “A tal punto se han vaciado algunas ciudades, que se ha puesto en marcha un programa para demoler más de un millón de vivendas desocupadas. Pese a las flamantes autopistas y los edificios subsanados, no hay vida, la población es de viejos y jubilados, muchas ciudades se están quedando vacías”, afirma.


http://www.jornada.unam.mx/2009/11/10/index.php?section=mundo&article=020n1mun

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL FUTBOL DE LA ALEMANIA ORIENTAL CAYO CON EL MURO



20 años después ningún equipo de la RDA milita en la Bundesliga.

.Fermín De La Calle
Alemania oriental vivió la reunificación del fútbol alemán con mucha resignación y restricciones. Sólo dos equipos (Hansa Rostock y Dínamo Dresde) tomaron parte en la primera Bundesliga unificada y lo hicieron con pocas expectativas. El Hansa descendió en la primera temporada y el Dínamo, que aguantó cuatro, fue descendido en la quinta por la DFB (federación alemana) por su paupérrima situación económica, cayendo a los abismos del fútbol teutón.

Veinte años después no hay rastro en la Bundesliga del fútbol oriental a nivel de clubes. Los democráticos apenas coleccionan alguna aparición en la final de Copa y hechos más anecdóticos que exitosos. Entre ellos destaca el Energie Cottbus, que el 6 de abril de 2001 alineó el primer once lleno de extranjeros: Piplica, Hujdurovic y Akrapovic (Bosnia), Reghecampf (Rumania), Matyus y Miriuta (Hungría), Vata (Albania), Latoundji (Benin), Kobylanski (Polonia), Labak (Croacia) y Franklin (Brasil). Entre los peculiares técnicos que han desfilado por su banquillo destaca el siniestro Eduard Geyer, último seleccionador de la Alemana Oriental e informador secreto de la Stasi, quien advirtió en su día: "Muchos jugadores alemanes carecen de técnica, ni siquiera saben ni dar un pase al área". Más explícito fue su presidente, quien desveló que los futbolistas de la Alemania federal se negaban a jugar en equipos modestos del otro lado del muro.

El Energie, condenado tras la reunificación balompédica a la cuarta división, ha renacido desde allí hasta llegar a jugar en la Bundesliga. Hoy milita en la segunda y es un equipo ascensor. Los industriales, amadrinados por Angela Merkel, son la gran esperanza del fútbol oriental.

Con este gris panorama al fútbol de la Alemania del Este sólo le queda acudir al pasado si quiere abandonar el escepticismo que le envuelve. Sus mayores logros se condenan en el breve intervalo de dos meses, los que van del 8 de mayo al 22 de junio de 1974. En esas fechas la RDA alcanza sus dos mayores éxitos futbolísticos: la conquista en el Feyenoord Stadion de la Recopa del Magdeburgo sobre un mediocre Milán (2-0) y el triunfo en el Mundial sobre la RFA con el histórico gol de Jurgen Sparwasser.

¿Y el futuro? Las expectativas pasan por una generación de talentos orientales llegados a la Bundesliga para emular a Ballack o Borowski. Aunque mitos como Netzer sostienen que "los crecidos en la RDA carecen de carisma para ser un líder". Mientras, los clubes históricos orientales malviven en las catacumbas del fútbol teutón más preocupados por apagar los brotes violentos de sus hinchadas ultraderechistas. La histórica pandemia del fútbol del Este.



http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-futbol-alemania-oriental-cayo/dasftb/20091110dasdaiftb_27/Tes



jueves, 24 de diciembre de 2009

EN EL BOSQUE DE WALDSIEDHUNG, UN REFUGIO SECRETO DEL PODER COMUNISTA


Está a 40 km de Berlín y era el búnker de la cúpula de la ex RDA. Hoy es un hospital psiquiátrico.Por: WANDLITZ. ENVIADA ESPECIAL

..Cuando el Muro de Berlín cayó, aún no había teléfonos celulares. Los autos Volvo negros de la Nomemklatura tampoco tenían handys o radios. Los miembros del politburó alemán venían en viaje hacia Waldsiedlung, la ciudad del bosque y su refugio impenetrable, después de una reunión del Comité Central en Berlín, cuando miles de personas avanzaron, cruzaron y esfumaron con un golpe de alegría y en una fiesta interminable, el símbolo de la Guerra fría. Sólo se enteraron los jerarcas que su dictadura se había acabado cuando llegaron a sus casas casi idénticas, mansiones para los estándares de Alemania Oriental.

Secreto, aislado "de las masas e impenetrable", el "gueto de los dioses" fue el complejo donde los 23 miembros del Politburó de la RDA vivían custodiados y vigilados por la Stasi, la policía secreta del régimen, a 40 kilómetros de Berlín oriental y en apenas tres cuadras. En el medio de un bosque idílico, dorado en el otoño, hoy transformado en un hospital de rehabilitación para pacientes psicópatas, deprimidos o enfermos cardíacos. Allí estaba el líder supremo, Erich Honecker, en la casa número cinco, o el temido jefe de la Stasi, Mielke, vecino al jefe ideológico y no muy lejos de Gunther Schabowski, el vocero del Politburó que abrió la puerta a la caída del Muro, cuando por error aseguró a la prensa que los ciudadanos orientales podrían viajar al oeste inmediatamente. Dos horas después de sus palabras, la Cortina se Hierro caía por la fuerza de la gente.

Veinte años después, las casas están intactas, pero han sido rehabilitadas interiormente para que allí vivan los pacientes y sus enfermeros. Son 170 hectáreas de bosques de pinos, robles, araucarias, con senderos donde hoy pasean enfermos en sillas de ruedas y disfrutan un paisaje inaccessible para ellos durante la Alemania comunista. Es más: ni siquiera sabían que existía. El primer muro alemán se construyó allí y aún existe. Esta pared de cemento pintado de verde era el Muro VIP, que separaba a los jerarcas alemanes de sus proletarios súbditos. El mito de entonces hablaba de lujosas casas, con madera de Acajú y mármol de Carrara. En realidad, son casas prefabricadas y casi iguales, sin gracia, con un balcón terraza en el segundo piso y al que le han cambiado las ventanas de entonces para proteger a los pacientes del frío. Pero si se compara con las casas de sus masas, vivían en el lujo y el más absoluto privilegio.

En un carrito de golf, con sus huéspedes cubiertos con mantas para soportar el frío y el viento, Lutz Hildebrandt frena frente a la casa número 5. Un bungalow de dos pisos, con una terraza al jardín boscoso y un gacebo de madera para disfrutar los días de verano. Alli vivía Honecker y su mujer y nada ha cambiado demasiado. "No trabajaba aquí. Iba y venía a Berlín, pero quien más tiempo permanecía en su casa era su mujer. En los últimos tiempos exigía que nadie estuviera cerca de la residencia, ni siquiera los jardineros. Honecker era un fanático de la jardinería, pero también hacía hicking en las montañas y cazaba junto a Mielke en los bosques de Schorfheide. El mismo lugar donde cazaba Goring y otros jerarcas nazis", explica Lutz.

En la casa número 5 viven hoy los enfermos psiquiátricos. Es exactamente la sede del departamento psicosomático del hospital que funciona en el lugar. Allí llega Heidrun R., una paciente en su cuarta semana de internación, en una bicicleta. "Yo estoy contenta de que la caída del Muro nos haya devuelto a los alemanes este lugar y este bosque. Ha pasado de ser un lugar de privilegio, de miedo, del que la gente había construido un mito a un hospital para curarse. Es una lección de democracia", afirma. La construcción del gueto se decidió después del levantamiento en Hungría de 1956, ante el temor de una rebelión popular.

Era un lugar seguro, discreto, no demasiado lejos de Berlín y diseñado para ser defendido y controlado. Dos Círculos -el interior y el exterior- se fijaron separados por barreras. Fuera del circuito interior de la Nomenklatura, se construyeron 90 casas para los empleados de los jerarcas, unas 600 personas entre mucamos, choferes, cocineros y guardias. Después de la Caída del Muro, la Nomenklatura abandonó Waldsiedlung en menos de un mes, sin dejar muchos rastros.

http://www.clarin.com/diario/2009/11/10/elmundo/i-02037473.htm

miércoles, 23 de diciembre de 2009

EL MURO Y SUS BUFONES




Francisco Frutos

Con motivo del Congreso del Partido, en una entrevista publicada en el "País" se me preguntaba sobre el Muro de Berlín. El motivo general debía ser por la celebración del 20 Aniversario de su derrumbe y un motivo más cercano, supongo, sería porque en mi despacho colgaba un cartel con un soldado soviético izando la bandera roja en la cúpula del Reichstag. La periodista de "El País", cortés y profesional, me preguntó si pondría otro cartel al lado con la imagen de la caída del Muro. Le contesté rápido y conciso: "demagogias, las justas". Al final, al reiterar su pregunta le contesté lo mismo, hablando ampliamente de los verdaderos muros actuales y, en especial, del de Cisjordania contra los palestinos, robándoles vidas, casas y territorio.

Así quedó: A los pocos días merecí una editorial en el diario conservador "El Mundo" y una viñeta de sube y baja, en el progre El Periódico". De otras muchas opiniones y chascarrillos poniéndome a caldo no tengo constancia. Pero todos los medios, políticos y periodistas del sistema (el que se llama democrático) defendían como si les fuera la vida, la celebración del 20 Aniversario - Bueno, todos no-. Leí un excelente artículo de Rafael Poch en "La Vanguardia" que, de forma objetiva, ponía las cosas en su sitio. El artículo no defendía el Muro, sólo hablaba de antes, durante y después del Muro. Y, la verdad, R. Poch no es del partido, personalmente ni le conozco, aunque cuando compraba "La Vanguardia", antes de la deriva sionista del periódico el pasado enero (2009), con los actos terroristas de Israel contra Gaza, sí solía leerle.

Volviendo al asunto del Muro intentaré exponer algunos elementos de la historia para que no haya olvidos, conscientes y malintencionados, o inconscientes e ignorantes por desidia: La Alemania del nacionalsocialismo, de Hitler, apoyó la sublevación fascista encabezada por Franco en España. Aquella Alemania bombardeó ciudades españolas matando y destruyendo. Es necesario retener los hechos que conforman la historia y la memoria histórica.

Luego vino la II ª Guerra. El final de ésta sólo se produjo cuando un soldado del Ejército Rojo clavó la bandera roja en el Reichstag. La Unión Soviética perdió 20 millones de personas. Luego vino la guerra fría, caliente en algunos sitios. Es en aquél contexto que se construye el Muro. Berlín era un elemento clave de la guerra fría en el que el occidente del capital quería convertirlo en un escaparate de la riqueza del "Mundo Libre", capitalista por supuesto.

Antes, las autoridades alemanas, en complicidad con los socios del "Mundo Libre", habían borrado de la historia oficial de Alemania, incluida la que figuraba en los libros de texto, las referencias más importantes a la matanza de millones de personas: judíos en su mayoría, comunistas y gentes de izquierda, gitanos y minorías varias.

El pueblo alemán pasó de la amnesia, "no sabíamos nada de lo que hacía Hitler", al olvido. Muerto el perro, muerta la rabia; silencio sobre los hechos criminales, responsabilidad desaparecida. Los que intervenían directamente con el régimen nazi, o colaboraban o miraban hacia otro lado podían estar tranquilos, nadie les iba a molestar moralmente, políticamente y, mucho menos, judicialmente.

Así se forjó la Alemania del milagro:

Es en ese contexto histórico que se construye el Muro. Un contexto histórico en el que el gran hermano yanqui, de acuerdo y en complicidad con el "mundo libre" hace la Guerra de Corea, se carga el intento de construir en Guatemala una democracia avanzada, impulsa un golpe de estado en Irán contra el intento iraní de recuperar la riqueza de sus materias primas, echa a los palestinos de sus tierras e instala en el solar común de los semitas un gobierno sionista, plataforma de los EE.UU. en el Oriente Próximo. Cuando la revolución cubana triunfa amenaza a ésta e interviene en una acción terrorista de invasión en Bahía Cochinos. Continúa todavía el bloqueo de Cuba, para rendirla por hambre.

En lo que afecta a España, el régimen norteamericano, y socios, han amnistiado a Franco, con el cual hacen pingües negocios e instalan bases militares, que aún persisten. Esto es sólo un pequeño muestrario de las fechorías que cometían los estados capitalistas cuando se construyó el muro. Hay muchas más cosas. Casi en su inicio la nueva guerra imperialista de Vietnam.

¿Fue el Muro una solución a la presión y rapiña del mundo capitalista? Francamente, no, aunque cada cual reflexione sobre el conjunto de la realidad, no sobre un muro en exclusiva. Por el Muro y alrededores han pasado todos los fascinerosos del mundo, incluidos los criminales de la guerra contra el pueblo de Vietnam, los explotadores de África y América...

A los 20 años de su derribo lo celebran: Se reúnen de nuevo los criminales de Iraq y cómplices, los farsantes e hipócritas de Europa y del mundo ¿Por qué se reúnen? Porque quieren remachar la muerte del comunismo, no las tienen todas consigo, aquello fracasó, piensan, pero quizá otra cosa no. Intensifican su presión porque saben, en su conciencia y lo hablan en sus reuniones alrededor del champagne, que ellos son el problema, no la solución, porque quieren continuar mangoneando el mundo. Hablan del comunismo y de la muerte, nunca del capitalismo, que es muerte. Por ejemplo el mercenario que escribió el editorial del "El Mundo" habla de millones de muertos por el comunismo.

Veamos las cifras, nosotros también tenemos cifras.

- Millones de personas fueron asesinadas en Vietnam por esta catedral de la libertad que es Estados Unidos. Otros millones de vietnamitas vivieron y viven los efectos de los gases lanzados, Muchos soldados norteamericanos se volvieron locos o cayeron en la total marginación después de volver de Vietnam.

- En el Muro entre México y EE.UU. mueren cada año más personas que las que murieron durante los 28 años del Muro.

- Israel ha construido un Muro, tres veces más alto que el de Berlín. Y más mortal, ya que mata a tiros y de hambre, roba tierras, quiere destruir un pueblo

- El socio marroquí de occidente ha levantado un muro contra el pueblo saharaui y nadie exige su derribo.

- Estados Unidos ha impulsado golpes sangrientos en Brasil, Chile, Nicaragua, Argentina....

- En Iraq han dido asesinadas por las bombas de EE.UU. y Reino Unido y por la complicidad criminal de Aznar y muchos/as otros/as, centenares de miles de personas. Una guerra hecha con las grandes mentiras que envuelven a los mismos farsantes que se reunieron en Berlín.

- Un niño muere cada 6 segundos de hambre, de inanición y enfermedad. Desde la caída del Muro, en Alemania y en mundo los/as trabajadores/as han perdido derechos y niveles de vida, la OTAN se ha expandido, hay guerras terroríficas, los EE.UU. trasladan a todo el mundo su fracaso económico y su corrupción y el mundo oficial, sumiso, lo acepta.

Y la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Van los farsantes europeos, norteamericanos y mundiales a derribar esos muros? ¿Se plantarán ante el de Palestina?

Finalmente, los medios de comunicación en su conjunto, desde el reaccionario "El Mundo " hasta los "progres" "El Periódico", "Público", "El País ¿Van a desarrollar una campaña contra los muros parecida a la realizada con el Aniversario de un muro que no existe desde hace 20 años? ¿Van a hacer algo para solucionar el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, la destrucción de la tierra, para acabar con las guerras?

Yo casi me sé las respuestas. Todos ellos comulgan con una nueva religión, dogmática, sectaria, y criminal cuando es necesario. Esta nueva religión se llama neoliberalismo en economía y en lo social, pensamiento único en lo ideológico y en lo político.

Ante esta nueva religión no valen las actitudes humildes, contemporizadoras y cobardes. Esta nueva religión, que es un desastre económico, social y humano para millones de personas, solo puede ser vencida por el convencimiento en las ideas que sitúen la vida, la dignidad, el bienestar y la libertad real de las personas en el primer plano, en el segundo y en el tercero. Lo demás, camaradas y amigos, es pura cháchara.

http://www.nodo50.org/pce/mundoobrero/mopl.php?id=1297

lunes, 21 de diciembre de 2009

CONTRA LA MANIPULACION DE LA BURGUESIA


(este es un correo que me ha llegado y que reproduzco para su público conocimiento)

Un ejemplo bastante claro y meridiano de la manipulación que los medios de la burguesía usan constantemente es el constante aluvión de noticias-panfleto y de opiniones sectarizadas que a lo largo y ancho de todos los medios de comunicación burgueses de todo el mundo dedican en estos días a la RDA y al Muro de Contención Antifascista de Berlín, incluido en nuestro estado, donde la burguesía alemana y europea no se cansa de inaugurar ofensivas exposiciones sobre el tema, ejemplificada perfectamente en la exposición que la oficina de turismo alemana en Madrid ha realizado sobre el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín en el Museo de la Ciudad de Madrid.

Y es que llega a sorprender la manipulación tan descarada y bochornosa sobre el tema, donde según la propaganda burguesa alemana, la RFA era un país de "libertades políticas y sociales y una economía floreciente", aunque no deben acordarse ni de las prohibiciones e ilegalizaciones del KPD y de la FDJ (cuyos militantes, solo por el hecho de serlo fueron encarcelados a cientos) , de los atentados contra los movimientos sociales y estudiantiles del oeste alemán en los años 50, 60 y 70 por el estado federal, del asesinato del comunista Benno Ohnesborg, del asesinato del militante comunista de las FDJ Phillip Muller, del atentado a Rudi Dutschke, de las manifestaciones contra el Sha de Persia brutalmente reprimidas por la policía federal alemana, de las crisis económicas brutales de los 70, de las campañas masivas del gobierno de Bonn contra el Partido Comunista Alemán y la Juventud Libre Alemana que en 1951 (cuando eran una fuerza masiva en el oeste alemán) seria ilegalizado y miles de sus militantes encarcelados, de las redadas, encarcelaciones y torturas masivas a militantes comunistas del oeste alemán, entre las que destacan el asesinato de militantes del grupo comunista R.A.F. algunos de cuyos miembros serian asesinados en la cárcel (entre ellos uno de sus mas destacados militantes, Andreas Baader) por el estado federal alemán, etc.…

Mientras para ellos, por el contrario, la RDA era simple y llanamente "una dictadura partidista con restricciones a la hora de viajar y represión”, lo cual sorprende por lo descarado y mentiroso de la manipulación, y nos llama la atención la poca capacidad de autoanálisis del capitalismo, donde mas bien deberíamos cuestionarnos por contra si; ¿en la RFA no había represión? ¿No había diversos partidos políticos y organizaciones juveniles prohibidas e ilegalizadas y militantes suyos, comunistas claro, encarcelados por ello, algunos incluso asesinados? ¿Se podía viajar libremente de Bonn a Berlín este?

También parecen olvidar todos estos gurús de la libertad y del liberalismo la enorme y desmedida represión brutal que cayo a partir de 1989 sobre la población de la Alemania del este, especialmente sobre los militantes comunistas, socialistas, antifascistas en general que fueron prohibidos, perseguidos, enjuiciados como criminales y encarcelados por su militancia política en la época comunista durante la RDA, ante lo cual (las represiones por motivos políticos de la nueva Alemania burguesa actual) no hacen si no recordarnos con claros ejemplos las épocas de la represión franquista en el estado español.

Estos gurús de la libertad, y de la tolerancia se olvidan como a través de un pacto interno de los sectores traidores y revisionistas del SED y del reformismo gorvachoviano de la URSS, dieron un golpe mortal al partido y a cientos de militantes honrados, disolviendo el que fuera partido de vanguardia de la clase obrera alemana durante 40 años (como paso con la totalidad de partidos comunistas del este europeo socialista, medida curiosa, la de prohibir partidos y encarcelar personas en las supuestas democracias tolerantes nacientes), condenando al ostracismo e ilegalización permanentes al partido comunista alemán, disolviendo el sindicato de clase obrera alemán (FDGB) y anulando todo el tejido social construido duramente durante 40 años en la patria de los obreros y campesinos alemanes.

Así, las conquistas sociales avanzadas en materias como sanidad, vivienda, transportes, trabajo y educación alcanzadas durante la época socialista aun no han vuelto a ser ni siquiera cercanas en la actual Alemania burguesa. Recientes estudios publicados en la pagina del Partido del Trabajo de Bélgica, nos muestran claramente como estas afirmaciones son refutadas por la población del este alemán, que actualmente sigue considerando estos elementos como un recuerdo incuestionablemente positivo que la absorción del este alemán por parte de la RFA aniquilo de un solo plumazo, y donde mas de la mitad de la población del este alemán añora las ventajas sociales que tenia el socialismo en aquella época frente al capitalismo.

Desde 1989, todas estas enormes conquistas sociales durante el periodo socialista, fueron expropiado por el consorcio “Treuhand Anstalt” al servicio de los monopolios imperialistas de la burguesía alemana, el cual liquidó el 30 % de las empresas del este alemán (valorada en 650 billones de marcos) , suprimió la agricultura socialista, privatizo la tierra, descendió el nivel de vida de la población del este alemán, donde los ciudadanos del este ganaban de un 50 a un 70 % menos que los de la RFA pasando a ser todavía hoy en día ciudadanos de segunda clase en el país “de las libertades”, donde mas de 1 millón de personas del este emigraron al oeste, vaciando el país, donde el desempleo subió al doble que en la RFA, y donde el estado alemán ha tenido que invertir mas de 2 billones de euros para tratar de relanzar la economía que la brutal y apresurada privatización total de la “Treuhand Anstalt” generó en el este alemán, hundiéndolo en una miseria de la cual trata de salir hoy en día.

Parece pues que las rosas y el paraíso que Helmut Kohl prometió en su día, tardan en llegar.

Asimismo, estas personas también se olvidan de la enorme represión política ejercida contra los militantes antifascistas de la RDA por parte de la vengativa burguesía alemana desde 1989, evidenciado en los más de 100.000 procesos judiciales a modo de venganza que el estado burgués alemán abrió contra miembros de la antigua RDA desde 1989.

Esta represión y esta venganza contra 40 años de socialismo real en el este alemán se tradujo en casos concretos, como los enjuiciamientos y encarcelamientos masivos de destacados miembros de la RDA como Heinz Kessler, Otto Winzer, Kurt Hager, Erich Honecker, Markus Wolf, Willy Stoph, Erich Mielke, Fritz Streletz, Heinz Albrecht, Heymann, y tantos cientos de comunistas cuyo único delito fue su encomiable actividad política. Pero también destaca el caso de la purga de los 75.000 directores de escuela y docentes, miembros de las fuerzas de seguridad, juristas, científicos, médicos y tantos otros profesionales brutalmente reprimidos por la reacción burguesa en la Alemania capitalista después de 1989.

También a nivel simbólico se ha dejado notar la enorme represión burguesa, evidenciado en los múltiples símbolos y restos arquitectónicos del periodo socialista, totalmente eliminados y destruidos, evidenciado perfectamente en el caso del Palacio de la Republica de Berlín, demolido totalmente en el año 2008, a pesar de las manifestaciones de protesta de cientos de berlineses, para construir en su lugar un nuevo palacio imperial.

Y es que el capitalismo y la burguesía saben bien a quien tienen que atraer en estos nuevos tiempos. Y todo ello mientras se ignoran a las victimas del fascismo, o se trata de hacer sangre y de ahondar en las heridas abiertas, de forma que a nivel simbólico, la Alemania burguesa actual se ha reconstruido no de las cenizas del III Reich nazi-fascista, si no de los restos de la RDA que ha sido para ellos derrotada y que ha sido realmente su gran enemiga (no olvidemos que destacados miembros del periodo nazi, como Hanns-Martin Schleyer, coparon altos puestos de poder en la RFA, así como los monopolios colaboracionistas de época nazi como Bayern, Thysen..).

Dos buenos y claros ejemplos de ello, son que la calle principal de Berlín siga conservando el mismo nombre que en la época de la guerra fría en su tramo occidental (calle 17 de junio) en referencia a uno de los episodios de sabotaje y contrarrevolución interna en la RDA mas destacados a lo largo de sus 40 años como democracia popular. Pero también destacan en segundo lugar los memoriales y los museos, auténticos templos de la contrarrevolución anticomunista mas enfermiza, evidenciado en el caso del Museo Checkpoint Charlie, autentico propagador de los ideales anticomunistas, admirador de nazis como Claus von Stauffemberg (que era nazi y nazi murió a pesar sus acciones) y autentico templo de la reacción cristiano-capitalista mas radical, o el caso de los innumerables memoriales erigidos en las calles de Berlín contra el muro y que se mantienen actualmente, en los cuales se pueden encontrar, a vista de todo el mundo, difamaciones e insultos hacia el ejercito rojo y la URSS tales como “hordas asiáticas” e insultos similares, que guardan un, cuanto menos sospechoso parecido a las mismas proclamas que en 1944 y durante toda la II Guerra Mundial lanzara Joseph Goebbels, ministro de propaganda del III Reich y mano derecha de Hitler.

Así pues, el Berlín actual, la Alemania actual, se ha convertido en estos 20 años en un autentico museo de la reacción anticomunista en todo el país y es sobre estas bases y no sobre la democracia antifascista de 1945 sobre las cuales la vengativa burguesía anticomunista alemana ha reconstruido este país.

Pero también destaca, sin duda alguna, y como el mejor y mas claro ejemplo de la propaganda burguesa antes mencionada, la basura de documental que el diario Publico ofrece el día 9 de noviembre de 2009 por los 20 años de la caída del muro, un reportaje del reaccionario canal de historia, o mas bien "history channel", canal estadounidense del que se conoce que lleva años dando coba a la reacción y revisionismo derechista mas rancio y casposo, siendo fácil imaginar la fiabilidad y neutralidad de dicho documental, que se dedica básicamente a detallar los "asesinatos" en el muro de la RDA, y tiene el atrevimiento de pedir responsabilidades, mofándose de la suerte de Erich Honecker, entre otros.

Pero también en este sentido destacan las ediciones de El Mundo (difamando a los comunistas), ABC, El País o la edición en castellano de Deutsche Welle, que son otros claros ejemplos de la contaminación que la burguesía mueve cuando y como quiere en sus medios de desinformación.

Asimismo, también resulta cuanto menos llamativa la vergonzosa presencia del presidente del gobierno del estado español, José Luis Rodríguez Zapatero en los festines que la burguesía capitalista alemana se da el mismo día del aniversario de la caída del muro, y el cual en su ignorancia ha tenido al atrevimiento de compararlo con el franquismo, afirmando que "Nosotros también habíamos tenido una caída reciente del muro, del muro propio, que durante 40 años tuvimos en España".

Ante semejante acto de ignorancia, hoy en día nos preguntamos a quien se supone que representa esta persona, ya que desde luego no lo hace a los cientos de comunistas consecuentes de este estado que no tenemos nada que celebrar este día y que para nada nos avergonzamos de la indudablemente positiva herencia y el gran ejemplo que el socialismo de la RDA dejo no solo en Alemania si no en todos los países del mundo.

Desde aquí nuestro rechazo a la manipulación que la burguesía internacional, apoyado hoy en su punta de lanza alemana, viene llevando a cabo durante estos últimos 20 años contra el socialismo, y mostrar nuestro apoyo incondicional a los cientos de mujeres y hombres que dieron su vida por defender el socialismo en la RDA y en todos los países socialistas del mundo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

MARGOT HONECKER VIVE EN EL OSTRACISMO EN CHILE, PERO FIEL A SUS IDEAS

Por Agencia EFE Santiago de Chile
Margot Honecker, la ex "mujer fuerte" de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA), mantuvo hoy, en el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín, el mismo ostracismo en el que ha vivido desde que en 1992 llegó a Chile, donde vive en un barrio de clase media junto a un nieto.

La viuda de Erich Honecker, el fallecido ex dictador germano oriental, sigue fiel a sus principios comunistas, según miembros de su círculo íntimo, integrado principalmente por comunistas chilenos que vivieron exiliados en la RDA durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Entre quienes pasaron su exilio o parte del mismo en la RDA está la propia presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien se ha topado con Margot sólo una vez en los últimos años: en marzo del año 2005, durante el funeral de la líder comunista chilena Gladys Marín, cuando esta aún no había llegado a La Moneda y ni siquiera era candidata.

Hace algunas semanas, cuando se cumplió el 60 aniversario de la RDA, circuló en Europa un mensaje de Margot grabado con una cámara de vídeo casera en el que manifestaba su esperanza "de recuperar un sistema político como el que teníamos".

Según la prensa europea, el vídeo colgado en Internet ha tenido más de 50.000 visitas y provocó curiosidad hacia esta mujer, que hoy tiene 82 años y que fue primera dama y ministra de Educación del régimen responsable de la construcción del Muro de Berlín.

En aquella ocasión, periodistas alemanes hicieron guardia ante la puerta de su casa, situada en el municipio santiaguino de La Reina, pero cuando ella apareció, respondió sólo a una de las preguntas que le lanzaron a la pasada: ¿Cree que volverá el socialismo?".

"Sí, volverá ¡y por qué no!, en Alemania", respondió lacónicamente.

Algunas de las 25 personas que compartieron con ella el aniversario de la RDA han señalado que Margot Honecker pronunció un breve discurso que llevaba preparado, en español.

En su alocución afirmó que "todo lo logrado no se puede borrar ni negar; eso permanece no sólo en la memoria, sino que hay una juventud que reflexiona al respecto y que dice, debemos construir otra sociedad, como fue aquel tiempo".

Margot y su marido se refugiaron en diciembre de 1991 en la embajada de Chile en Moscú, a cargo entonces de su amigo, el dirigente socialista Clodomiro Almeyda, y ahí permanecieron hasta julio de 1992.

Ese mes, el Gobierno ruso de Boris Yeltsin, tras una negociación diplomática, entregó a Erich Honecker a las autoridades alemanas, que lo juzgaron por la muerte de 49 alemanes orientales abatidos al tratar de cruzar el muro de Berlín; Margot, en cambio, viajó a Chile.

Erich Honecker fue liberado por razones humanitarias a principios de 1993, ya que padecía un cáncer terminal que acabó con su vida en mayo de 1994, en Chile, adonde había viajado tras su excarcelación.

Desde entonces, Margot Honecker ha vivido en un condominio de La Reina, con una pensión del Estado alemán que, según se ha publicado en Alemania, sería de unos 1.500 euros mensuales, "una pequeña fortuna en Chile".

Pero según sus amigos chilenos, a ella no le reconocieron su período como ministra -a efectos de cotización a la seguridad social- por lo que su pensión es de sólo 400.000 pesos mensuales (unos 754 dólares o unos 508 euros), es decir, la tercera parte de la cifra que maneja la prensa alemana.

En La Reina, un municipio de clase media, Margot Honecker vive como cualquier vecina, va de compras, camina mucho, le gusta la natación y mantiene buenas relaciones con los otros residentes de su condominio.

También se rehúsa a hablar con los periodistas, pero quienes han tratado de entrevistarla dicen que siempre ha sido amable en el trato.

Vive con su nieto Alejandro, hijo de Sonja, la única hija del matrimonio Honecker, que es economista y vive y trabaja también en Chile; el joven, según los allegados a la familia, es poeta surrealista y está ideológicamente lejos de su abuela, quien también mantiene buenas relaciones con Vivianne, su otra nieta, más joven que Alejandro.

La casa en la que vive Margot vale unos 100 millones de pesos (unos 188.000 dólares o unos 127.000 euros) y pertenece a su hija Sonja).

Según publicó el pasado octubre la revista Qué Pasa, Margot Honecker viaja una vez al año a Cuba, donde permanece un mes sometida a exámenes médicos.

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http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5hxJUaX41aRM_5an3rP7X_kl4-xqw

sábado, 19 de diciembre de 2009

DINAMO DE BERLIN, EL EQUIPO DE LA STASI


.Fermín de La Calle

En 1954 varios jugadores del exitoso Dínamo de Dresden, con Helmut Petzold a la cabeza, son llamados a filas por la Stasi, la policía secreta alemana. Su misión, alistarse en el descendido Dínamo de Berlín y devolverlo a la DDR-Oberliga. Lo hacen, ganan tres ligas y la Copa, pero los planes de Erich Mielke, director de la Stasi, son otros. Reorganiza el fútbol de la RDA bajo el manto del Ministerio de Deportes tejiendo una compleja red de espías en la que integra a 91.000 empleados y casi 300.000 informantes.

"Debemos seguir el comportamiento de los deportistas para saber quién está con nosotros y quién no. Hay que evitar que se enrolen con el enemigo", advierte El General. En la lista de espías se incluyen jugadores del Dínamo, que establece una dictadura deportiva en la manipulada DDR-Oberliga ganando 10 Ligas seguidas en la década 1979-88. Cualquier jugador que destacaba en otro equipo era alistado en el club. Años después, al desclasificarse los papeles de la Stasi, aparecieron en la lista de espías árbitros como Adolf Prokop (Gustav), Rudi Glöckner (Hans Meyer) o Bernd Stumpf (Peter Richter) y tres entrenadores de la RDA: Eduard Geyer (Jahn), Bernd Stange (Kurt Wegener) y Georg Buschner.

El discurso de Mielke resuena tras el accidente del defensa Lutz Eigendorf, 'el Beckenbauer del Este', cuyo coche apareció empotrado contra un árbol después de que se filtrase la noticia de que se iba a fugar para enrolarse en el Kaiserslautern. Era un republikflüchtlinge, palabra que constaba en los informes de los sospechosos de fuga. Matthias Müller, Peter Kotte y Gerd Weber, jugadores del Dínamo, fueron detenidos en el aeropuerto de Berlín-Schönefeld el 23 de enero de 1981 antes de viajar a Argentina para participar en un torneo. Los tres jugadores tenían ofertas del Colonia. Los delataron sus compañeros. El Dínamo cambió su nombre tras la unificación por el de FC Berlín buscando borrar la huella de la Stasi, pero recuperó el de Dínamo años después. Hoy se arrastra por la ligas regionales del sur.



http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-equipo-stasi-ejercito-espias/dasftb/20091110dasdaiftb_28/Tes

jueves, 17 de diciembre de 2009

RDA DICTADURA SOCIALISTA O ESTADO ANTIFASCISTA




GARA
El pensamiento único actualmente vigente presenta a la República Democrática Alemana (RDA) como una «dictadura socialista». No falta, sin embargo, quien 20 años después reivindica el «primer estado antifascista alemán» y sus logros, especialmente en materia social.



Ingo NIEBEL

Desde que entró en política en 1989, la ex ciudadana de la RDA Angela Merkel ha ido olvidando su pasado en el Estado socialista alemán. Hoy en día, la actual canciller habla de la «dictadura» en la que vivió durante 35 años como si hubiera sido una prisionera del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y su carcelero el Ministerio de Seguridad del Estado (MfS), popularmente conocido como la Stasi. Aún así, Merkel no explica cómo logró estudiar, doctorarse en Física y encontrar un puesto de trabajo en la prestigiosa Academia de las Ciencias de la RDA. Durante todos aquellos años, la hija de un cura protestante no militaba, como su padre, en ningún partido político, ni siquiera a la Unión Demócrata Cristiana del Este (CDU-Ost). Sí militó en la Juventud Libre Alemana (FDJ), pero «sólo haciendo trabajo cultural», relativiza Merkel sus actividades en el secretariado de la única organización juvenil socialista. Parece que se comportó bien en lo que ahora define como «un sistema de mentiras» porque en 1986 se le permitió viajar por unos días a la RFA. Este privilegio lo recibían sólo aquellos ciudadanos de la RDA cuya lealtad hacia el Estado socialista estaba fuera de duda.

Estos detalles contradictorios de la biografía de Merkel se diluyen en su discurso. Una retórica respaldada por películas como «La vida de los otros», sobre la persecución de los denominados «disidentes» en la RDA por la Stasi. Es uno más de la larga lista de films que han plasmado en celuloide la imagen del «Estado de injusticia» que comparte el 78% de la alemanes de la RFA con respecto a su desaparecido estado vecino.

El pensamiento único permite sólo una interpretación: la RDA era una «dictadura socialista» que retenía a sus habitantes detrás del «Muro de la vergüenza» con la Stasi como el omnipresente guardián del «régimen estalinista» del SED. En 1989 las masas se lanzaron a las calles dando lugar a la «revolución pacífica» que acabó primero con el Muro y después con la República socialista.

En estas pocas palabras se puede resumir el discurso oficial sobre la RDA y sobre fenómenos políticos recientes como Die Linke (La Izquierda), sucesor del SED. Merkel mantiene que hay que seguir midiendo a Die Linke por «su postura respecto al pasado de la RDA». Pero su crítica se dirige hacia el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) cuyo presidente, Franz Müntefering, y otros dirigentes insisten en que no se debería enfrentar eternamente a Die Linke con su pasado germanooriental.

De hecho la posición de cada partido hacia la RDA sigue siendo un tema que determina la política. En Turingia Los Verdes dieron por terminadas las negociaciones con el SPD y Die Linke con la excusa de que la representante socialista había colaborado con el MfS. El mismo argumento esgrimió el diario conservador «Die Welt» para denunciar el bipartito entre el SPD y Die Linke en Brandemburgo. Recordó que este estado federal, gobernado por el socialdemócrata Matthias Platzeck, es el único land de los cinco del Este que no ha declarado como «no elegibles» a aquellos candidatos que fueron miembros o informadores del MfS. Mientras en el Este alemán se controla si un funcionario o futuro parlamentario colaboró con el MfS, en el oeste alemán no se investiga si un ciudadano de la RFA que trabaja para el servicio secreto exterior (BND) o interior (BfV).

La eterna prueba del algodón

Ante los ataques de la derecha, el SPD y Die Linke de Brandemburgo han determinado en el preámbulo de su pacto de Gobierno que «no habrá ningún enaltecimiento de la dictadura del SED». Pero no es suficiente. La organización juvenil de la CDU ha arremetido contra el futuro ministro regional de Justicia, Volkmar Schöneburg. En el macrojuicio contra los guardias de frontera que dispararon sobre personas que querían dejar ilegalmente la RDA, el letrado y juez constitucional se había negado a calificar a la República oriental como un «estado de injusticia», porque lo consideró «un vocablo moral, no científico».

La postura mantenida por Die Linke en Brandemburgo no extraña porque es una línea que sigue desde que en 1989 abandonó el nombre de SED por el del Partido del Socialismo Democrático (PDS). Entonces declaró su «ruptura irrevocable con el estalinismo como sistema». En 2001, con motivo del 40 aniversario de la construcción del Muro, la Ejecutiva nacional del PDS repitió que su partido se había «liberado irrevocablemente del estalinismo del SED». Además afirmó que «la construcción del Muro era la prueba, en cemento, de la inferioridad del estalinísticamente formado modelo de socialismo en la RDA frente al entonces real modelo de capitalismo de la República Federal».

Las futuras elecciones en el Este alemán demostrarán si la base social de Die Linke acepta estas interpretaciones cuando, según las últimas encuestas, el 48% de los ciudadanos de la RDA opinan que en su estado había más cosas positivas que negativas. Pero lo que impera es la imagen que divulga el discurso oficial.

Para conocer la otra versión hay que saber a quién acudir y a veces incluso es imprescindible una invitación para poder acudir a determinados eventos. Uno de ellos fue la conferencia que organizó la revista «Offen-siv» a mediados de octubre en Berlín. En el ámbito de la izquierda alemana se sitúa a la izquierda de este espectro. Según la definición del PDS/Linke, habría que definir la revista como «estalinista» porque mantiene en alto el recuerdo de la RDA y del SED. Como lugar de encuentro, que congregó a dos centenares de personas -la gran mayoría de ellas jóvenes-, se eligió un lugar emblemático: una sala en el edificio del «Neues Deutschland», el diario vinculado a Die Linke, y situado en la antigua capital de la RDA. No habrá habido muchos eventos desde 1990 en las que se haya cantado íntegramente el himno nacional de la RDA. Una parte de la conferencia respondió a la pregunta «¿Qué hemos perdido?». Hermann Leihkauf, que era miembro de la Comisión de Planificación, calculó que después de haber liquidado las deudas, por valor de 500.000 millones de marcos [250.000 millones de euros], la RFA se embolsó el patrimonio nacional de la RDA, valorado en un billón de marcos [500.000 millones de euros]. Recordó que el 92% de las mujeres trabajaba -hoy no llega al 69%-.

Heiderose Weisheit subrayó que la RDA le dio la posibilidad de ser tanto trabajadora en una cooperativa agrícola como también al mismo tiempo madre de cuatro hijos. Perdió su puesto porque no quiso salir del SED. «Perdí mi trabajo pero no mis convicciones», dijo con orgullo. Añadió que la RDA era «un país amigo de los niños», donde el índice de fertilidad superaba en un 46% a la RFA. Este hecho se explica en virtud de un sistema social que ayudaba a las familias jóvenes económicamente y con una tupida red de guarderías.

En la RDA Erich Buchholz era catedrático de Derecho Penal en la Universidad Humboldt de Berlín. Desde 1990 trabaja de letrado. Recordó que desde 1950 la RDA contaba con un Código de Derecho Laboral, algo inexistente en la RFA hasta hoy en día. El derecho al trabajo era un principio de la constitución como también lo el derecho a la educación y a la protección de la salud. Al final fue el último ministro de Defensa de la RDA, Heinz Keßler, el que resumió los logros de la RDA en una sola frase: «No hay alternativa al socialismo», sentenció este veterano luchador antifascista de 89 años.

1990 en las que se haya cantado íntegramente el himno nacional de la RDA. Una parte de la conferencia respondió a la pregunta «¿Qué hemos perdido?». Hermann Leihkauf, que era miembro de la Comisión de Planificación, calculó que después de haber liquidado las deudas, por valor de 500.000 millones de marcos [250.000 millones de euros], la RFA se embolsó el patrimonio nacional de la RDA, valorado en un billón de marcos [500.000 millones de euros]. Recordó que el 92% de las mujeres trabajaba -hoy no llega al 69%-.

Heiderose Weisheit subrayó que la RDA le dio la posibilidad de ser tanto trabajadora en una cooperativa agrícola como también al mismo tiempo madre de cuatro hijos. Perdió su puesto porque no quiso salir del SED. «Perdí mi trabajo pero no mis convicciones», dijo con orgullo. Añadió que la RDA era «un país amigo de los niños», donde el índice de fertilidad superaba en un 46% a la RFA. Este hecho se explica en virtud de un sistema social que ayudaba a las familias jóvenes económicamente y con una tupida red de guarderías.

En la RDA Erich Buchholz era catedrático de Derecho Penal en la Universidad Humboldt de Berlín. Desde 1990 trabaja de letrado. Recordó que desde 1950 la RDA contaba con un Código de Derecho Laboral, algo inexistente en la RFA hasta hoy en día. El derecho al trabajo era un principio de la Constitución como también lo el derecho a la educación y a la protección de la salud. Al final fue el último ministro de Defensa de la RDA, Heinz Keßler, el que resumió los logros de la RDA en una sola frase: «No hay alternativa al socialismo», sentenció este veterano luchador antifascista de 89 años.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

CARLOS LOZANO EMBAJADOR DE COLOMBIA EN LA RDA HABLA SOBRE SUS RECUERDOS DE ESE PAIS





Carlos Lozano presenta credenciales como embajador de Colombia ante Erich Honecker, líder de la República Democrática Alemana.

Vivir. Parte 1

En 1956 llegué por primera vez a Alemania Oriental. Era verano y despuntaba el mes de agosto. Once años atrás había terminado la Segunda Guerra Mundial, y la República Democrática Alemana (RDA) había sido fundada tan sólo siete años antes de mi arribo. Venía de Roma, donde acababa de clausurar un doctorado de Derecho. En Colombia hervía la guerra civil no declarada entre conservadores y liberales. El partido azul gobernaba, y mi partido, el Partido Liberal, se encontraba en la oposición. Como otros cientos de jóvenes de mi generación yo había tenido que abandonar el país. Y a pesar de que incluso en la misma Italia seguíamos sintiendo los coletazos de la persecución política tuve la fortuna de recibir una beca que ofrecían los países del Bloque Oriental. Se me dio la libertad de elegir la ciudad de mi predilección para hacer un posgrado. Decidí viajar a Berlín Oriental y estudiar en la Universidad Humboldt.

Cuando llegué a la RDA fui llevado a la ciudad de Leipzig, donde aprendí el idioma alemán. Hacía parte de un grupo de más de 150 becarios provenientes de los más variados confines de la Tierra. Conocí polacos y vietnamitas, rusos y sirio-libaneses, norcoreanos y chinos.

Leipzig, como todas las metrópolis de Alemania en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, era una ciudad en ruinas. La Gewandhaus, la orquesta sinfónica de Leipzig, tenía que ofrecer sus conciertos en un salón de sillas móviles que también servía de restaurante y de sala comunal. Me encantaba pasarme las horas escuchando al Thomanerchor en la Iglesia de Santo Tomás. En las noches salía con mis amigos al Ring, un bulevar muy popular entre los jóvenes. La Universidad Karl Marx de Leipzig era la más grande del Estado de Sajonia y una de las más reconocidas del joven país socialista.

Después de unas vacaciones en la Unión Soviética llegué a Berlín. La Facultad de Economía de la Universidad Humboldt no estaba lejos del Alexander Platz, el corazón de Berlín Oriental, una plaza muy transitada y rodeada, entonces, como casi todo en esa época, por las ruinas de la guerra. Como muchos berlineses, mis compañeros becarios y yo en nuestro tiempo libre colaborábamos con la remoción de los escombros. Era nuestro gesto de agradecimiento. Fui testigo de la febrilidad con que se construyeron la avenida más suntuosa de la ciudad, la Stalinallee, así como las colosales torres que entonces fueron símbolos del socialismo y hasta hoy resaltan entre Strausberger Platz y Frankfurter Tor.

En la Universidad predominaba un ambiente politizado, pero se estudiaba. Los profesores, por supuesto, eran marxistas, leninistas y, además, estalinistas. Y no era fácil. Recuerdo que una estudiante de mi Facultad fue condenada a un mes de trabajo forzoso por admitir ser católica. A las facultades de Economía y de Derecho sólo podían ingresar los militantes de la Freie Deutsche Jugend, una organización oficial de juventudes que servía de antesala a todo quien quería convertirse en miembro del Partido Socialista Unificado (SED), que poseía el poder absoluto sobre el Estado.

Pero más allá de experiencias como esta, el ambiente general que se percibía en esos primeros años de la RDA era de fraternidad y solidaridad. El Muro de Berlín aún no existía. La división de Alemania se definía apenas por los debates ideológicos de las elites políticas. El SED aún gobernaba en alianza con la socialdemocracia de Otto Grotewohl. Todavía había un margen para la crítica.

Regresé a Colombia en 1959. En una carta, mi padre, desde el Tolima, me anunció que estaba gravemente enfermo y me pidió regresar para hacerme cargo de su última voluntad.

Parte 2

Quise volver de inmediato a la RDA, pero la situación política en Colombia me lo hizo imposible. La discriminación contra quienes habíamos estudiado en los países de la Cortina de Hierro era muy fuerte. Una solicitud que presenté a través de un amigo para trabajar en la Federación Nacional de Cafeteros, por ejemplo, fue rechazada con el argumento de que mi “ideología de izquierda” podría desestabilizar a la empresa. Decidí no volver a presentar mi certificado de estudios de la Universidad Humboldt.

Con el tiempo, mi carrera como abogado sin embargo empezó a dar frutos. Fui designado Visitador del Ministerio de Justicia y enviado a Manizales. La situación en Colombia era en extremo particular. El Frente Nacional había establecido la alternación de dos partidos en el poder; la burocracia estaba en manos de liberales y conservadores; y el Partido Comunista se encontraba completamente aislado. Era apenas comprensible que lo que para partes de la población era una democracia tuviera para otros sectores el valor de un régimen represivo y discriminatorio. Quienes habíamos vivido en Europa, en donde el enfrentamiento entre capital y trabajo estaba a la orden del día, en donde los partidos socialistas y marxistas reunían mayorías, y en donde había democracias avanzadas, tuvimos que construir un grupo disidente y de izquierda dentro del liberalismo. Fundamos el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, a cuya cabeza brilló el talento de Alfonso López Michelsen.

A partir de 1964 trabajé como abogado para la Siemens. Mi tiempo libre lo dediqué al proselitismo, fui muy activo en el MRL y todos los fines de semana viajaba al Tolima a hacer política. Recuerdo una conversación que tuve un día con mi jefe, un tal Dr. Oberniedermayer. Él me había pedido mi opinión acerca de la inversión de capital extranjero en Colombia, y yo le respondí diciéndole que el país la requería para sus actividades productivas, pero que debía exigir que las empresas del exterior reinvirtieran en Colombia una parte de sus utilidades. Supongo que la respuesta no le disgustó, ya que pude seguir trabajando por más de un año.

Pero un buen día el mismo Dr. Oberniedermayer me mostró una correspondencia del gobierno que había llegado a sus manos. Se me acusaba de ser mentor intelectual de la guerrilla. Yo le expliqué que el Movimiento tan sólo planteaba cosas que en naciones desarrolladas ya se habían hecho mucho tiempo atrás y que por esa razón parecían revolucionarias. Pero a finales de noviembre de 1965 el Ministerio del Interior le informó a la Siemens que el gobierno consideraba mi presencia en la empresa como un acto inamistoso. Decidí renunciar antes de crear mayores problemas.

Un año más tarde las cosas dieron un vuelco. En 1966 fui elegido al Congreso y designado Gobernador del Departamento del Tolima. Me desempeñé como tal hasta 1974 y clausuré mi gobierno con la inauguración del Centro Turístico del Tolima en la represa del Prado, un acto al que el Presidente López asistió. Pronto él mismo me ofreció la Embajada en la RDA. Me dijo que consideraba importante conocer el sistema socialista imperante en Europa Oriental. Entretanto habían transcurrido 18 años desde mi regreso a Colombia. Acepté la oferta.

Parte 3

Regresé a Alemania Oriental en 1976. Las cosas habían cambiado. Ya al día siguiente de mi llegada tuve una primera experiencia inolvidable. Fui a hacer compras al supermercado mejor dotado de la república socialista, ubicado en Alexander Platz. Pregunté dónde podía encontrar el queso. La respuesta que me dieron fue: “Hier ist alles Käse.” Lo cual traducido literalmente quiere decir: “Aquí sólo hay queso.” Pero en realidad se trata de una expresión que significa: “Aquí sólo hay basura.” Me quedé pensativo y más tarde le conté la anécdota a mi cuñado alemán, que era abogado. Él prudentemente calló.

De las cosas que más me impresionaron a mi regreso a la RDA fue el imponente muro blanco que había sido erigido durante mi ausencia y que dividía a las dos Alemanias. La explicación que me daban los oficiales del gobierno era que no había otra alternativa para parar el desangre económico que le representaba al país la libre circulación de personas de un lado al otro de la ciudad. Por un lado, era imposible no advertir la gran cantidad de berlineses occidentales que venían a Berlín Oriental a comprar alimentos, vestuario y papelería porque les resultaba más económico. Pero por otra parte, los jóvenes profesionales graduados en las Universidades de la RDA abandonaban masivamente su país. Las perspectivas económicas en Occidente eran más prometedoras, y allá había libertad. Eso sucedía en todas las profesiones y en todos los oficios.

La Facultad de Economía en la que años atrás había estudiado no se había movido de su sitio. Pero el mobiliario había sido modernizado. Se había erigido una elegante cafetería, las paredes estaban decoradas; los salones bien dotados. Y más allá de las aulas, la ciudad había crecido y el país se había desarrollado. Habían aparecido inmensos asentamientos de vivienda, la industria alimentaria satisfacía las necesidades de la población, la producción química mostraba un alto grado de tecnificación. Vi por primera vez un computador, tan grande como una habitación, pero eso era lo último en tecnología. Y si bien con inmensa insuficiencia, también se fabricaban automóviles: el Wartburg y el Trabant. En el campo de la óptica, la RDA había logrado destacarse en el nivel europeo a través de la Zeiss. La industria pesada respondía con suficiencia a las necesidades del desarrollo.

Y sin embargo, Alemania Oriental ya entonces perdía paulatinamente su capacidad de competitividad. La calidad de sus productos no era la mejor y la tecnología utilizada no era moderna. Con el fin de estudiar las causas de este fenómeno asistí durante todo un año a seminarios en la Universidad Libre de Berlín Occidental. Cruzaba todos los días el Muro para escuchar las clases magistrales dictadas por H. Arendt y H. E. Haase y para analizar el porqué de la crisis de la economía del Oriente. Observamos que en el transcurso de más de 20 años los aportes para el subsidio del Estado había aumentado notablemente, mientras que las partidas para la educación, la investigación y la vivienda no habían crecido al mismo ritmo. Concluimos que el gran error del sistema socialista consistía en el desconocimiento de la ley del valor y del mercado. Se luchaba en contra de este principio para mantener precios fijos para el consumidor en ramas tan fundamentales del consumo masivo como los alimentos, el carbón para la calefacción y los útiles escolares. Esto, además de ser una de las diferencias más esenciales con el sistema capitalista, fue la causa fundamental de la caída del socialismo. El Muro de Berlín, que no desaparecería sino mucho años después, cayó sin que lo empujaran. El socialismo, en la forma como fue concebido en la RDA, estaba condenado a morir por asfixia económica.

Esto lo supe ya en 1978, y es una lección de la historia que no puede ser olvidada.
Mi experiencia como Embajador de Colombia en un país socialista fue sumamente especial. La vida del cuerpo diplomático era intensa. Visitábamos fábricas, frecuentemente organizábamos encuentros culturales y reuniones con gerentes de la industria y del comercio.
Recuerdo con gratitud que el gobierno de la RDA tenía una actitud sumamente fraterna hacia Colombia. Durante mi labor diplomática se logró duplicar las exportaciones de banano y café. Abrimos nuevos renglones de comercio para nuestros textiles. En los mercados de la RDA se vendían especialmente jeans y calzado deportivo fabricados en Colombia. ¿Y qué recibimos en devolución? ¡Educación! Con la asesoría de expertos de Alemania Oriental se logró iniciar en Colombia los Inem. Además, muchos jóvenes colombianos recibieron becas para formarse profesionalmente en carreras técnicas y científicas.

En 1979 consideré terminada mi misión. Sentí que me había empapado suficientemente del proceso socialista del Oriente europeo y que debía regresar a mi país para prestarle mis servicios. Regresé con la convicción de que el socialismo precisaba un replanteamiento. La RDA había desconocido las leyes más importantes del capital, socialista o capitalista; había minusvalorado los daños del monopolio del poder; y había impuesto la intolerancia como un método de inteligencia. Todo esto, no me cabe la menor duda, dio al traste con la esperanza de una sociedad mejor.
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Carlos Eduardo Lozano Tovar nació en 1930 en Ortega, Tolima. Tras doctorarse en Derecho en Italia, viajó con una beca a Berlín Oriental, donde completó una maestría en Economía en la Universidad Humboldt. De regreso en Colombia, trabajó unos años para la Siemens. Luego se dedicó a la política: fue Gobernador del Departamento del Tolima, Embajador de Colombia en la RDA y Embajador de Colombia en Bolivia. Hoy reside en Bogotá.



http://www.semana.com/noticias-mundo/memorias-republica-democratica-alemana/131150.aspx


martes, 15 de diciembre de 2009

A VEINTE AÑOS DE LA CAIDA DEL MURO, ENTRE LA FIESTA Y EL DESENCANTO



El Economista
1989: el año de la Revolución Pacífica, abriría una nueva etapa de la humanidad con el fin del bloque comunista.
La poca competencia derivó en quiebras; miles, sin empleo
1989: el año de la Revolución Pacífica, abriría una nueva etapa de la humanidad con el fin del bloque comunista.
En la URSS, la Perestroika de Mijail Gorbachov entraba en su segundo año, en la cual el Mandatario soviético daría además carta a abierta a sus aliados europeos para decidir su futuro político.
La caída del Muro sellaría con broche de oro el final de la Guerra Fría.
“Recuerdo de esa noche y los siguientes días, cómo las calles de Berlín Occidental eran atestadas de Trabbis -los emblemáticos autos del régimen comunista de Alemania del Este-, y a miles de personas en las tiendas comprando jeans y plátanos; siendo felices”, recuerda Elfriede Fehr, quien nació de hecho en la socialista República Democrática Alemana (RDA).
Sus padres huyeron un año después a Alemania occidental; no exentos de sacrificios. Fehr creció en Bonn y luego se mudaría a Berlín Occidental.
Casi 50 años después, ella misma llegaría a los pies del Muro con sus dos pequeños hijos Ulrike e Ingo, y lo golpearían festivamente con pequeños martillos. Sus padres y sus abuelos, sin embargo, murieron sin poder regresar nunca a su natal Sünna, en la ahora exRDA.
La dura realidad
Al paso de 20 años, el júbilo fue bajando de tono y para muchos llegó incluso el desencanto. El alto costo de la reunificación alemana -el 3 de octubre de 1990-, aunque previsto en cierto modo debido a la precariedad de la economía de la RDA (que había sido financiada hasta entonces por la Unión Soviética), comenzó a hacerse evidente.
Hasta hoy en día, los alemanes siguen pagando dicho costo.
“No sufrimos de hambre en el Este; para nada. Pero ahora en lugar de dos tipos de pan, había 100 tipos”, cuenta Thomas Czaska, quien en 1989 tenía 25 años y era profesor de Matemáticas en Berlín Oriental.
Sin embargo, narra que luego de la reunificación, en la ex RDA “la industria sufrió mucho; cayó casi a cero”. Muchos, como sus propios padres, “se fueron a la calle”.
Herbert Mertin, líder de la bancada del Partido Liberal Alemán en el estado federado de Renania-Palatinado, explica que en el proceso de reunificación, y aún hoy, se han transferido millonarias cantidades de dinero al Este para seguridad social, mejoramiento de infraestructura, agricultura e industria.
Sin embargo, expone que durante los años posteriores a 1990 y ante la falta de competitividad de las empresas orientales, muchas quebraron y la gente quedó desempleada.
Admite que en múltiples de esos casos la ayuda estatal no llegó rápido. En consecuencia los jóvenes o aquellos trabajadores bien capacitados, emigraron, y aún continúan haciéndolo, a otras zonas de Alemania en busca de nuevas y mejores oportunidades.
Esta situación fue muy marcada sobre todo en las áreas rurales y la problemática se sigue arrastrando en diversas zonas de los estados federados excomunistas, que no han alcanzado un nivel de desarrollo comparado siquiera con el de los estados más pobres del antiguo Oeste.
Mertin se refiere a cosas que en efecto “no resultaron”, pero que “no pueden considerarse errores”, porque reunificar dos estados con dos sistemas distintos era una tarea tremenda.
El motor de Europa
Pero es en otras áreas de la ex RDA donde estos recursos sí han tenido resultados positivos, principalmente en las zonas urbanas.
De modo que lo que vemos hoy es una evolución económica dispareja, y mientras que pueblos como Schwerin o Rostock se encuentran deprimidos, ciudades como Leipzig, Dresden o la misma Berlín han recuperado no sólo su esplendor sino que forman parte del motor económico alemán.
Dresden, por ejemplo, se convirtió en el Sillicon Valley de Alemania y es líder europeo en la producción e investigación de la microelectrónica.
Sectores como el de tecnologías medioambientales, ópticas, de información y comunicación, nanotecnología e investigación médica, han encontrado en algunas ciudades de la antigua RDA, un impulso exponencial.
En cifras duras, el crecimiento anual de 2.2% del PIB del Este muestra dicho dinamismo.
La reunificación convirtió a Alemania en la potencia que había sido hasta la Segunda Guerra Mundial, indica Lorena Ruano, académica del CIDE a El Economista. Y no sólo creció su peso económico -es la primera economía europea-, sino también su peso político.
Para Stephan Sberro, internacionalista del ITAM, luego de la reunificación, Alemania se comprometería a no tomar una posición independiente de Europa, y ello fue la semilla del Tratado de Maastritch, por el cual se creó en 1992 la Unión Europea.
Derribando el “muro psicológico”
Para la mayoría de los alemanes y para el gobierno, la reunificación es ya un hecho, exitoso incluso. No obstante, otros más no lo pueden considerar un proceso terminado hasta que los antiguos estados comunistas logren siquiera el nivel de desarrollo de aquellos estados federados occidentales más pobres.
Este reto económico es admitido por el gobierno, que también acepta que no sólo por estas disparidades regionales, sino por aspectos culturales y políticos, existe aún un “muro psicológico”.
Dicha barrera los divide entre personas de primera categoría o wessis (del Oeste), y los de segunda, llamados ossis (del Este).
Así se han identificado ellos mismos en los años posteriores a la reunificación.
“Sufrimos mucho con las diferencias en la manera de pensar; por el hecho de que los alemanes de la zona occidental nos veían inferiores (a las personas provenientes de la Alemania comunista)”, menciona Czaska.
Los wessis se quejan del alto monto de recursos que han sido transferidos a la ex RDA y del Impuesto de Solidaridad que sale de sus bolsillos para ayudar a los ossis, que son vistos como poco productivos y hasta poco preparados.
Por su parte, los habitantes del Este miran a sus contrapartes como materialistas, y ante la discriminación se sienten extraños en su propio país.
Un estudio reciente de la organización Solidaridad del Pueblo, muestra que apenas 25% de la población de la ex RDA se siente completamente ciudadana de la Alemania reunificada.
Además, 10% declaró incluso que deseaba volver a la era comunista.
En ese panorama de insatisfacción es comprensible el florecimiento de la Ostalgie, una moda, un movimiento “contradictoriamente” de consumo, que ha revivido marcas y artículos simbólicos de la vieja Alemania socialista.
El precio por la paz
“Sabemos que aún vamos a tener que pagar por muchos años. Pero fue algo formidable desaparecer esa frontera sin ninguna guerra, sin una sola bala”, expresa Herbert Mertin.
Ésas son discusiones que para la profesora Elfriede Fehr hoy se dejarán de lado. Ella y su familia celebran esta noche una cena con sus parientes para conmemorar su reencuentro de hace dos décadas.
“Celebramos así el 9 de noviembre de 1999 y lo haremos de nuevo, y así cada 10 años de de los años por venir en nuestras vidas”, afirmó.
Los números de la unión
La Alemania comunista antes de 1989
33%, nivel del PIB per cápita comparado con el de Alemania Occidental
25%, la productividad comparada con la de Occidente
El Este se aproxima al Oeste
71%, nivel del PIB per cápita del Este en comparación con el Oeste
11.8%, desempleo del Este, el más bajo desde 1991 6%, desempleo del Oeste
Reconstrucción de la ex RDA
120,000 millones de dólares, transferencias del Oeste al Este hasta 1999
235,000 millones de dólares, transferencia 2005-2019
5.5%, Impuesto de Solidaridad con el que se grava desde 1991 el ingreso de cada ciudadano para la reconstrucción
68,000 millones de dólares, recaudación del Impuesto de Solidaridad (2006-2008)

lunes, 14 de diciembre de 2009

¿RESULTADO DE UN PROCESO POLITICO O DE UNA TRAICION?



La «vuelta» (wende) es el término que el Estado alemán considera políticamente correcto para denominar el cambio político que se produjo el 9 de noviembre de 1989 y que popularmente dentro y fuera de Alemania se conoce como la Caída del Muro de Berlín.
Ingo NIEBEL
Una de las pocas personas que en aquella época pertenecían a la élite política de la República Demócrata Alemana (RDA) es Margot Honecker, de 82 años de edad. Su difunto marido, Erich Honecker, había sido secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y jefe de Estado hasta el 18 de octubre de 1989 cuando el propio Politburó le obligó a dimitir. Dos décadas después, su viuda se resiste a dar entrevistas a los medios germanooccidentales «porque desprecian a los ciudadanos de la RDA». Ella no habla ni de «vuelta» ni de «cambio», sino de «traición». La prensa alemana le tacha por eso de «intransigente». Sin embargo, han sido los propios medios burgueses los que han sembrado dudas respecto a la versión oficial sobre el final de la Alemania socialista, que el 3 de octubre de 1990 se adhirió al territorio de su hermana capitalista, la República Federal de Alemania (RFA).
Los hechos que marcan el paso hacia la «reunificación» o la «anexión», según el punto de vista de cada cual, giran en torno al 9 de noviembre de 1989. En una rueda de prensa, que hoy es calificada de «histórica», el líder del PSUA berlínes y miembro del Politburó, Günter Schabwoski, informó de la inmediata apertura de la frontera interalemana. Miles y miles de ciudadanos de la RDA le hicieron caso y se acercaron a ella, fuertemente custodiada por las Fuerzas de Seguridad. Estas últimas se vieron sorprendidas por la avalancha humana que se acercaba a los puestos fronterizos.
Para evitar una catástrofe abrieron el Muro que tres décadas antes había sido construido para frenar la fuerte emigración del este al oeste alemán por motivos económicos y políticos. Según la historia oficial, la caída del Muro se debió a una interpretación equivocada que Schabowski hizo de las instrucciones recibidas. Éstas sí preveían que se iba a abrir la frontera y permitirles a los ciudadanos de la RDA la libre salida y entrada a su país, pero de forma controlada. Las palabras de Schabowski acabaron con ese plan.
En aquella época los alemanes del Este tenían derecho a viajar a otros países socialistas, pero no a la Europa capitalista. En verano de 1989 se creó una muy difícil situación humanitaria y política cuando un millar de ciudadanos germanoorientales entraron en las embajadas de la RFA en Praga y Budapest para solicitar asilo político y permiso de entrar en la Alemania capitalista. Su acción era una expresión del descontento que reinaba en el «primer Estado antifascista en territorio alemán» cuatro décadas después de su fundación. Obviamente, en lo que tenía que ver con el consumo propagado por Occidente, la RDA no podía competir con la RFA. A ello se añadía una difícil situación económica y política. Los problemas se debían, en buena medida, a la dependencia económica que ataba a Berlín oriental a Moscú. A ello habría que sumar cierta inmovilidad e incluso cierta arrogancia e ignorancia de las jerarquías burocráticas del PSUA y del Estado frente a los problemas y las demandas que venían desde la base. Ante los oídos sordos -y la mano dura de la represión- se formó una resistencia cívica que reclamaba «reformas».
Hasta aquel 9 de noviembre, estas demandas se referían exclusivamente a cambiar lo que estaba considerado malo en la RDA. Se querían reformar los límites que el PSUA y el Estado habían erigidos en cuarenta años, demandando más espacio para la libertad de expresión, por ejemplo. En aquel momento la cuestión no era ni la unificación de los dos estados ni la entrega incondicional de la RDA tal y como se la produciría en 1990.
«Revolución pacífica»
En cambio, el Estado alemán vencedor, que es lo que es la RFA capitalista, ha pintado una imagen unicolor de aquella época, centrada en la denominada «revolución pacífica» que acabó con el «régimen totalitario». Esta interpretación se ve plasmada en la famosa fotografía del 9-N cuando miles de personas se congregan en el Muro de Berlín, intentando romperlo con cinceles y martillos. Esta imagen que no sólo refleja un acontecimiento histórico sino que se ha convertido en la expresión del «cambio de regimen» que Alemania, la UE y EEUU quieren aplicar a los gobiernos que ellos consideran «totalitarios». Este objetivo no permite que se tengan en cuenta otros factores a la hora de analizar el derrumbe del Estado socialista al margen de los problemas internos de la RDA. Al mismo tiempo, obliga a «olvidar» que la RFA atacó primero con atentados, sabotajes y espionaje a su hermana socialista y que se dotó de un Ministerio de Cuestiones de Toda Alemania, cuya misión consistía en preparar la integración de la RDA después de su anexión por medios pacíficos o militares.
Hasta este verano habían sido exclusivamente personas como Margot Honecker las que han hablado de una «traición» por parte de Moscú, achacando toda la culpa sólo a Mijail Gorbachov. Pero, en agosto, varios medios burgueses publicaron que Moscú planeó en 1987 un «golpe» contra Honecker recurriendo a destacados dirigentes de la RDA.
El «Berliner Morgenpost» relató una conferencia secreta que en primavera de ese año celebró el hombre de confianza de Gorbachov y vicedirector del servicio secreto soviético KGB, Vladimir Kriuchkov, con el antiguo jefe de espionaje de la RDA, Markus Wolf, en Dresde. Sólo un mes antes, el enigmático agente alemán había dejado el Ministerio de Seguridad del Estado (MfS) de manera fulminante tras tres décadas de servicio. El 5 de noviembre de 1989, Wolf apareció junto con Schabowski en una multitudinaria manifestación en Berlín oriental donde los congregados exigían al nuevo Gobierno de Egon Krenz profundas y amplías reformas. El rotativo berlinés señala ahora que el cambio del 89 se pudo haber iniciado dos años antes.
La existencia del encuentro entre los dos agentes secretos la confirman el propio Schabowski y Hans Modrow, que participó en él. Este último es hoy presidente de honor del partido Die Linke, surgido del PSUA. En aquella época Modrow era su máximo dirigente en Dresde, y amigo de Wolf. Preguntado por los detalles de la reunión, el político se limitó a confirmar el hecho afirmando no recordar de qué se habló. Schabowski sí se acuerda de que el hombre del KGB ocultó ante Honecker el verdadero objetivo de su viaje a la RDA, diciendo que venía de vacaciones y que quería ser acompañado por Wolf. Según esta fuente, Kriuchkov quería saber de éste cómo se podía aplicar la política de «perestroika» (reestructuración) y «glasnost» (apertura) de Gorbachov en la RDA y qué papel podía jugar Modrow. El teniente coronel del MfS y hombre de confianza de Wolf, Günter Bohnsack, confirmó que su jefe ya tenía una lista de personas que deberían formar el nuevo Gobierno. Su proyecto no avanzó porque «no logró convencer a los militares para un golpe», asegura el «Berliner Morgenpost».
Las informaciones de este y otros medios de comunición complementan lo que algunos autores, cercanos a las posiciones ideológicas y políticas de Margot Honecker, vienen manteniendo desde hace dos décadas: en la caída de los gobiernos socialistas de la Europa oriental intervino un grupo ultrasecreto del KGB, llamado «Luch» (rayo, en ruso). Estos hombres al servicio de Gorbachov actuaban en todo el bloque socialista, apoyando a los «reformistas» y neutralizando a los «intransigentes». Cuba fue el único país en el que «Luch» fracasó.
¿Fue Honecker víctima de una conspiración orquestrada por Gorbachov? Desde las páginas del diario sensacionalista «Bild», el ex líder soviético lo niega. Dice estar seguro de que a pesar de las reformas «se habría dado la unificación alemana», quizás de otra forma, «posiblemente primero en una unión monetaria y después en una confederación de los estados». Su asesor y ex embajador en Alemania Valentin Falin se limitó a confirmar que en Moscú sólo se pensaba en cómo se podría cambiar a algunas personas en la cúpula de la RDA, sin decir nombres.
Es un hecho sobradamente conocido que en octubre de 1989 Modrow buscó el diálogo con la oposición y que cuatro días después de la caída del Muro, el 13-N, se le eligió ministropresidente de la RDA y vicepresidente del PSUA. Paralelamente, formó un «Gobierno de responsabilidad nacional», en el que incluyó a miembros de la oposición como ministros sin cartera. A principios de 1990, Modrow reconoció, por un lado, la «comunidad de la nación alemana» y, por otro, pidió a Gorbachov que representara a la RDA en las negociaciones con las demás potencias en este sentido. Quizás deba transcurrir otra década, o a lo mejor otras tres, hasta que los historiadores tengan el derecho a acudir a los archivos aún secretos de los dos estados alemanas para saber si la RDA de Margot Honecker fue víctima de sus propios errores, de una conspiración con traición incluida, o de todo un poco.

viernes, 11 de diciembre de 2009

NADIE HABRIA DISPARADO



Gorbachov explica que el plan de la RDA, aceptado por la URSS, era la confederación de las dos Alemanias, pero fue rechazado. Según el hombre que facilitó la reunificación, no hizo falta ordenar que no se disparase contra la gente que cruzó el muro: nadie lo hubiera hecho.

PILAR BONET - EL PAIS


Veinte años después de la caída del muro de Berlín, entre Rusia y Occidente "se ha construido otro muro nuevo a causa de las diferentes valoraciones de la guerra fría". Lo afirma Mijaíl Gorbachov, el hombre que hizo posible aquel acontecimiento. "El principal error de Occidente es creer que ha vencido a Rusia, y que lo ha hecho sin disparar un tiro ni gastar un céntimo", sentencia quien fuera líder de la Unión Soviética, primero como secretario general del PCUS (el partido comunista) y luego como único presidente de aquel Estado desaparecido en 1991. Desde la atalaya de sus 78 años, el artífice del rumbo de apertura y reformas conocido por la perestroika mira tanto hacia la historia como hacia el futuro. El otoño está cargado de conmemoraciones que le suponen una pesada carga física y psicológica, ya que tienen que ver no sólo con la política, sino también con su biografía personal. En septiembre se cumplió una década del fallecimiento de su esposa Raísa, víctima de la leucemia. Entre viaje y viaje, Gorbachov recibe a EL PAÍS en el despacho de su fundación en Moscú. Bromea como un adolescente y está de buen humor.
"Creo que se sacaron consecuencias equivocadas tras la desintegración de la Unión Soviética"
"No me gusta cuando Medvédev se pone la máscara de duro, pero él desea una Europa unida y democrática"
"Sin un sistema electoral representativo y eficaz no conseguiremos que Rusia avance con éxito"
Pregunta. ¿La reunificación de Alemania podría haberse gestionado de otro modo?
Respuesta. En el otoño de 1989, los países del Este estaban haciendo sus respectivas revoluciones y eligiendo su camino, pero Alemania parecía maldita. Sin embargo, tres meses después de que Helmut Kohl y yo dijéramos que el problema de Alemania quedaba para el siglo XXI, todo se precipitó. El plan de Hans Modrow [el jefe de Gobierno de la RDA] era una confederación y nosotros lo aceptamos. Si hubiera funcionado, se hubiera avanzado paulatinamente, pero, a fines de diciembre, Modrow me dijo que en Alemania lo querían todo ya de inmediato y que nadie aceptaba aquel planteamiento.
P. ¿Hubiera podido Erich Honecker salvar la RDA?
R. Honecker dejó pasar el momento. Él creía que ya había hecho su perestroika. La reunificación se hubiera producido de todas maneras, aunque progresivamente.
P. ¿Los conservadores en la URSS y otros países comunistas se opusieron de forma organizada a la reunificación alemana?
R. Puede que hablaran mucho después de aquellos acontecimientos, pero no se opusieron cuando los alemanes salieron a la calle. Yegor Ligachov
[el líder del sector conservador del PCUS] participó en todas las discusiones sobre el tema. Los que sí plantearon sus objeciones a tiempo fueron el presidente francés François Mitterrand y la primera ministra británica Margaret Thatcher, pero ambos firmaron después todos los acuerdos y no se manifestaron en contra. Lo que querían era utilizar a la URSS y a Gorbachov para que las tropas intervinieran y pusieran orden.
P. ¿Qué estaban dispuestos a hacer Mitterrand y Thatcher para impedir la unión de Alemania?
R. Mitterrand decía que los alemanes le gustaban tanto que quería dos Alemanias y Thatcher les tenía miedo. Alemania hoy siente su fuerza económica, pero no es una amenaza y se comporta de forma responsable en la política mundial.
P. ¿Cuándo les dijo por primera vez a los dirigentes de Europa del Este que eran libres de practicar su propia política y que la doctrina Bréznev de la soberanía limitada se había acabado?
R. Cuando enterramos a Konstantín Chernenko
[líder de la URSS fallecido en marzo de 1985] y después en unas sesiones consultivas del Pacto de Varsovia. O sea que se lo dije dos veces a principios de 1985.
P. He leído que usted supo de la caída del muro en la mañana del 9 de noviembre por una llamada telefónica del embajador en Alemania. ¿Vio cómo se agrietaba el muro por la CNN?
R. No tenía la CNN. Los sucesos de aquella noche no fueron una sorpresa. Los acontecimientos fueron cobrando envergadura y estaba claro que nadie podía disparar cuando el muro se abrió.
P. ¿Usted dio orden a las tropas soviéticas de que no dispararan?
R. No hacía falta. Era uno de los puntos de mi política de no injerencia en los asuntos internos de nuestros vecinos.
P. ¿Hay datos secretos de la unificación de Alemania?
R. Hay otras cosas que no puedo contar, pero en ese tema no hay ningún secreto y considero que es uno de los ejemplos más exitosos de la política mundial. Debatimos mucho sobre los peligros, pero todo transcurrió de forma ideal.
P. Otro gran artífice de la perestroika es Eduard Shevardnadze, su ministro de Exteriores y ex presidente de Georgia. ¿Se relaciona con él?
R. Rara vez. Le felicito por su cumpleaños y hablamos ocasionalmente por teléfono, pero fue un buen ministro de Exteriores para mi época.
P. ¿Cree usted que Barack Obama es un nuevo Gorbachov, en el sentido de que aporta un nuevo pensamiento, es decir, que Obama es con relación a George Bush lo que Gorbachov fue con relación a Bréznev?
R. Los países y las épocas son diferentes. Ésta es una época que invita a trabajar y en la mía había que comenzar a mover una pesada piedra tanto en política interior como exterior y mucho más con relación a Estados Unidos. En solitario nunca podría haber hecho lo que hice. En el partido había gente que me apoyaba. Una de las características de la URSS era que la reforma en aquel tiempo sólo se podía empezar desde arriba y que la sociedad necesitaba de cambios. Cuando murió Chernenko, reuní a los miembros del Politburó [el máximo organismo directivo del PCUS] a las once de la noche para disponer sobre el entierro y así, de paso, se planteó un tema que ya había madurado. Se me ocurrió pedirle a Andréi Gromiko [ministro de Exteriores de la URSS] que nos viéramos media hora antes que los demás. Se nos habían muerto tres secretarios generales seguidos y eso afectaba al estado de ánimo de la población. Le dije que no podíamos posponer los cambios que habían madurado y que debíamos unir nuestros esfuerzos y actuar. Él me dijo que estaba totalmente de acuerdo. A veces las cosas suceden así. Se discute sobre algo decenas de años, siglos incluso, y luego, de repente... Hace tres años, ante miles de personas, en una de esas conferencias de pago que doy, un joven que parecía listo me pidió consejo. Le dije que me parecía que EE UU necesitaba una perestroika norteamericana y la sala se levantó y aplaudió. Observé atentamente la campaña de Obama, que me gustó mucho. Obama tiene las mismas convicciones democráticas que me movían a mí y para él también los cambios han madurado, y en ese sentido sí podemos decir que hay un paralelismo con la perestroika.
P. Su idea de la "Casa Común Europea desde Vancouver a Vladivostok" no pudo realizarse y la Carta de París, firmada en noviembre de 1990 por los Estados de la CSCE (hoy OSCE) se quedó en nada. ¿Se plantean los presidentes Medvédev y Obama ahora los principios de aquel documento?
R. Efectivamente. Me alegra que Medvédev se plantee también los temas globales europeos. No es posible distanciarse de lo que aprobamos entonces. En 1989, ante el Consejo de Europa, dije que este continente debía ser nuestra casa común y no un teatro de acciones bélicas. Pero perdimos una oportunidad tras la guerra fría y apareció de nuevo otra línea divisoria. Mire ese grupo de políticos formado por Aleksandr Kwasniewski, Václav Havel y otros que se dirigieron a Obama con exigencias hacia Rusia. Siento vergüenza ajena. Creo que se sacaron muchas consecuencias equivocadas tras la desintegración de la URSS. Dijeron que la OTAN no avanzaría hacia el Este y que no habría peligro para nadie, pero, de repente, comenzaron a aceptar a otros países del Este en la OTAN y lo justifican diciendo que el Estado al que le hicieron esas promesas ya no existe. Es un truco barato.
P. Cuando Medvédev habla de la arquitectura de seguridad europea, ¿sus palabras tienen contenido real o se trata de una fórmula retórica?
R. Medvédev es una persona inteligente, de convicciones democráticas, bien educado e informado. A mí me parece -y se lo aconsejaría- que no debe intentar parecer que es tan decidido y duro. No es eso lo que necesita el país, ni Europa ni el mundo. Él desea una Europa unida y democrática y que unamos nuestros esfuerzos con los estadounidenses, porque en solitario nadie resolverá ningún desafío global. Parece que aún no se comprende que no es posible una seguridad para unos y otra para otros.
P. No puede decirse que la democracia haya avanzado en Rusia bajo el mandato de Putin y el de Medvédev.
R. Puede que tenga razón, pero lo que yo digo -y lo subrayo- tiene que ver con el contenido esencial. He sido un demócrata convencido y eso me ha causado tropiezos, sobre todo porque no quise usar métodos no democráticos con Yeltsin [el fallecido presidente ruso]
. Pero todos se salen a veces de sus casillas. No hay nadie ideal. No me gusta cuando Medvédev se pone la máscara de duro; no es necesario; lo importante es la fuerza de las convicciones, de tus ideas. Si la gente ve que pones convicción y esfuerzo, te seguirá e incluso te perdonará si te equivocas. A Putin se le perdona mucho porque en un comienzo hizo mucho para evitar que Rusia se desintegrara y luego le llegó la lluvia de dólares que dio posibilidad de hacer cosas. Pero en su segundo mandato no utilizó esas posibilidades, es decir, no realizó la modernización que el país necesitaba y tampoco hizo todo lo que podría haber hecho en el plano internacional. Su discurso de Múnich marca la diferencia entre el primer mandato y el segundo. Los demócratas occidentales ilustrados se sorprendieron e hicieron una mueca de desagrado como si fueran una asamblea de nobles ante la cual hubiera acudido alguien con zapatos sucios. ¡Tonterías! Dijo cosas correctas, porque se fregaron los pies en Rusia y la descuidaron tanto que Rusia se retrasó 15 años. Pero los rusos sacaron conclusiones. Cavilaron largamente, pero las sacaron. La esperanza de nuevas relaciones con EE UU, con Occidente, aquella euforia no dio nada. Todos deseaban que Rusia fuera débil para poder hacer lo que querían. Esto ha quedado en la memoria de la gente, por eso apoyan a Putin incluso cuando se le pasa la mano.
P. ¿Acaso no ha contribuido a la aparición de otro muro el retroceso de la democracia que comenzó con Putin y continúa con Medvédev?
R. La democratización está en marcha, pese a que yo soy uno de los que más critica su falta. El sistema electoral ha sido revisado para asegurar la victoria de Rusia Unida, que es un instrumento de determinada gente, y eso no es correcto, y llegó Medvédev y también hizo cosas por el estilo, por ejemplo, prolongó el plazo presidencial. Yo lo critico e incluso escribí un artículo en Rossíiskaya Gazeta. Sin crear un sistema electoral efectivo y representativo que funcione y un sistema democrático, no conseguiremos hacer que Rusia avance con éxito. Cualquier avance exige participación de la gente, y eso es la democracia, la gente debe saber, participar y tener derecho a decidir. Me gustó lo que sucedió en Japón; la gente observó, observó y al final el partido en el Gobierno fue derrotado, pero allí lo permite el sistema democrático. En cambio, aquí, el actual sistema electoral no lo permite. Éste es el tema que hay que resolver antes de nuevas elecciones, pero ellos tratan de disminuirlas; primero introdujeron la ratificación y luego el nombramiento de los gobernadores [en lugar de elegirlos en votación popular]
liquidaron también los distritos mayoritarios y resulta entonces que los ciudadanos no pueden realizar sus derechos constitucionales. ¿Y las elecciones moscovitas, cómo se organizaron? Vetaron a candidatos para no molestar a Yuri Luzhkov.
P. ¿Cree usted que hay una consigna en los medios de comunicación oficiales para criticar o silenciar la perestroika?
R. Los historiadores escriben lo que desean los dirigentes. Por ahora, las cosas son así. Pueden escribir de la época de Bréznev, de Andrópov, que gobernó sólo unos días, pero la perestroika no existe en los manuales de Historia. Se hace conscientemente. Recordemos la campaña electoral en la época de la perestroika, en 1989. Todo el país participó. No hubo ninguna falsificación, ni órdenes por parte del Gobierno. Y por cada escaño competían hasta decenas de candidaturas. ¿Y ahora? Ya ve qué partidos hay... Pero nos abrimos camino, porque la campaña antialcohólica, lo más maldito de la política de Gorbachov, ahora se pone como ejemplo y dicen que se salvó a mucha gente de morir víctima del alcohol.

jueves, 10 de diciembre de 2009

EGON KRENZ "LA HISTORIA ME ABSOLVERA"



El último presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana (RDA)recuerda la caída del muro, el papel de Gorbachov, sus relaciones con Kohl, sus propios errores, el socialismo.

El último presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana (RDA)recuerda la caída del muro, el papel de Gorbachov, sus relaciones con Kohl, sus propios errores, el socialismo.Egon Krenz vive con su familia cerca de Rostock. La cita tiene lugar en Berlín, en un lugar discreto. Debe tomar precauciones,cuidarse de las provocaciones. La prensa de derecha alemana con frecuencia le insulta, le injuria.
Usted ha estado preso durante varios años ¿qué tal está?
Egon Krenz.Tengo la suerte de tener una familia sana y amigos fieles. Tengo la esperanza de que mis nietos consigan lo que nosotros intentamos construir. En 1989, no se enterró la idea socialista, sino más bien un cierto modelo de socialismo. Estos años en prisión han sido sobre todo duros para mi familia por los ataques constantes a mi honor personal. Yo sabía que no me iban a regalar flores. Por una simple razón... desde su elaboración, la ley fundamental de la RFA estipulaba que los territorios alemanes situados fuera de la RFA debían ser recuperados, todos los que ejercieran allí funciones responsables eran considerados criminales, malhechores. Yo sabía eso desde hace mucho tiempo. Pero rechazaba y rechazo todavía las acusaciones que han sido dirigidas contra mí. La historia me absolverà. Mi suerte personal importa poco. Sin embargo, el calvario vivido por numerosos ciudadanos de la RDA alcanza lo inadmisible. Pienso en todos aquellos que han perdido sus trabajos mientras que en la RDA no había paro. Pienso en todos los que han sido marginados. La división de Alemania no era una cosa natural. Era contraria a la historia. ¿Pero se da cuenta usted de que los dirigentes de la RFA hicieron todo lo posible para evitarla cárcel a los nazis? Yo, respeté escrupulosamente las leyes de la RDA. No cometí ningún crimen.
¿Cómo vivió usted los últimos días de la RDA?
Egon Krenz. Yo no soy de la generación de aquellos que venían de los campos de concentración, de la guerra, de la Resistencia, de Moscú. En el buró político del SED, era el más joven. Yo soy un hijo de la RDA. Los demás habían sobrevivido al nazismo. Ejercí numerosas funciones: desde representante de alumnos en mi colegio, hasta la presidencia del Consejo de Estado. Con la desaparición de la RDA, enterré una buena parte de mi vida.
¿A qué acuerdos llegó con Kohl?
Egon Krenz. Habíamos decidido abrir varios puntos de paso. La fecha fue fijada por mi gobierno para el 10 de noviembre de 1989.Pero, la víspera, un miembro del buró político Schabowski, anunció públicamente, no ya la apertura de pasos, sino la “destrucción del muro”. Nosotros nos habíamos puesto de acuerdo con Kohl para abrir las fronteras “con tranquilidad”
¿En algún momento pensó usted en el uso de la fuerza?
Egon Krenz. Puedo jurar que nosotros nunca consideramos semejante decisión. Yo sabía que una sola muerte habría tenido consecuencias trágicas. El uso de la fuerza, y nosotros teníamos los medios, habría conducido a la catástrofe.
En una de sus obras, usted protesta contra le reescritura de la historia.
Egon Krenz. Han sido escritas tantas cosas… hay que volver a lo esencial: sin Hitler, el nazismo, la Segunda Guerra Mundial y la reforma monetaria de 1948, la historia de Alemania habría podido escribirse de otra manera.La desgracia del pueblo alemán, fue el fascismo
¿Piensa en sus propias responsabilidades?
Egon Krenz. Lo pienso constantemente. Pienso en la separación entre la dirección y la base, en el déficit de confianza entre el partido y la población. La falta de democracia, de debate, la diferencia entre la realidad y la propaganda. Los más veteranos rehusaban el debate directo. Un terrible error. Había que combatir al adversario en el plano de las ideas. Había que aceptar la confrontación ideológica. No lo hicimos. Encontrábamos grandes problemas económicos y hacíamos como si todo fuera bien. Para los ciudadanos de la RDA, las conquistas sociales eran una cosa normal. Había que decir la verdad, mostrar las dificultades, hablar francamente.
Usted no recuerda el ambiente internacional, la guerra fría, el papel de la Unión Soviética y de Gorbachov.
Egon Krenz. Voy a ello. Lo confieso, fui ingenuo. Tenía una gran confianza en Gorbachov, una gran confianza en la perestroika como intento de renovación del socialismo. Me reuní con Gorbachov, el 1º de noviembre de 1989, en Moscú. Cuatro horas de entrevista. Yo le dije: “¿Qué pensáishacer con vuestro hijo?” Él me mira asombrado y me responde: “¿Vuestro hijo? “¿Qué quieres decir?” Yo continuo: “¿Qué pensáis hacer de la RDA?” Él me dijo: “Egon, la unificación no está a la orden del día.” Y Añadió: “Debes desconfiar de Kohl.”. Al mismo tiempo, Gorbachov enviaba varios emisarios a Bonn. Gorbachov hacía un doble juego. Nos apuñaló por la espalda.
Egon Krenz, el « Gorbachov alemán », se decía entonces.
Egon Krenz. En 1989, lo habría aceptado como un cumplido porque lo interpretaba como un reconocimiento a mi labor dirigida a mejorar, a democratizar el socialismo. No a derribarlo. Si hoy algunos me pusieran esta etiqueta sentiría vergüenza.
¿Y sus relaciones con Helmut Kohl?
Egon Krenz. La primera entrevista data de los funerales de Konstantin Tchernenko (1) en Moscú. Yo acompañaba a Erich Honecker y Kohl había solicitado un encuentro. Los soviéticoseran opuestos a este encuentro. Pero la cita estaba ya concertada en nuestra residencia. Hemos vista llegar a Kohl. Se acomodó y nos dijo: “¡Al fin, un encuentro en familiar!”Hablamos mucho, luego redactamos un corto texto, poniendo el acento en el respeto de las fronteras. Pero mi último contacto tuvo lugar el 11 de noviembre de 1989. Kohl me telefoneó, recordó la apertura pacífica de las fronteras y me dio las gracias.
Veinte años después del fin de la RDA, en su opinión, ¿el socialismo ha muerto?
Egon Krenz. El ideal socialista, los valores socialistas viven y vivirán. Estoy convencido que el futuro será el socialismo o la barbarie. El antiguo sistema está definitivamente muerto. Considero que yo fracasé. Corresponde a otros construir el socialismo moderno y democrático. Un nuevo socialismo.
(1) Jefe del Estado soviético fallecido en 1985
http://www.humanite-en-espanol.com/
http://www.kaosenlared.net/noticia/106811/egon-krenz-historia-absolvera