martes, 24 de febrero de 2009

¿QUE ES UNA CRISIS CAPITALISTA?

¿Qué es una crisis capitalista?

“Veamos en primer lugar lo que no es
Una crisis Capitalista”

1. Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una Crisis Capitalista.

2. Que haya 4.750 millones de pobres en el mundo, eso no es una
Crisis Capitalista.

3. Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso
no es una Crisis Capitalista.

4. Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada, eso no es una Crisis Capitalista.

5. Que el 45% de la población mundial no tenga acceso al agua potable, eso no es una Crisis Capitalista.

6. Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso s servicios sanitarios mínimos, eso no es una Crisis Capitalista.

7. Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una Crisis Capitalista.

8. Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa der enfermedades curables, eso no es una Crisis Capitalista.

9. Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una Crisis Capitalista.

10. Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, eso no es una Crisis Capitalista.

Todo esto ocurría antes de la crisis.

¿Qué es, pues, una Crisis Capitalista?

¿Cuándo empieza una Crisis Capitalista?

Hablamos de Crisis Capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos...

Ya no es suficientemente rentable para
1.000 empresas multinacionales y
2.500.000 de millonarios.


viernes, 20 de febrero de 2009

EL CADILLAC





Escrito por Vicente Romano

En la República Democrática de Alemania (RDA), el servicio de vacaciones de la Federación Alemana de Sindicatos Libres (FDGB, por sus siglas en alemán) se creó ya en 1947, antes incluso de su proclamación como Estado en 1949. Su principal aportación fue la creación de toda una serie de establecimientos sencillos y muy baratos que acogían a los turnos de los trabadores y sus familias durante los meses de julio y agosto.
Este servicio sindical desplazó al turismo privado, mucho más caro y limitado. Salir al extranjero y pasar unas vacaciones en alguno de los lugares turísticos tan publicitados en los medios capitalistas era lago inalcanzable para las masas.La mayoría de la población apreciaba mucho pasar sus días de vacaciones en estos establecimientos regidos por los sindicatos. Estaban situados en la costa del Báltico, a orillas de los lagos y en los lugares más atractivos del territorio. Era algo que los afortunados que conseguían plaza se podían permitir, dado que su precio era mínimo, casi simbólico. Se consideraban más p menos como un premio a su buen comportamiento en el trabajo.
Uno de estos establecimientos estaba situado en los bosques del Spreewald, uno de los enclaves turísticos más hermosos de la RDA y de la Europa Central. Esta comarca de unos 1000 km2, situada en el Estado de Brandeburgo, es un paraje único en Europa. En ella, el río Spree forma una especie de delta interior con sus numerosos brazos y canales. De ahí le vine el nombre de “la Venecia de Brandeburgo”. Acoge también curiosas y ricas tradiciones culturales de los primeros colonos de Lusacia, los sorbios y vendos, de ascendencia eslava, incluida su lengua. En medio de este paraje insólito y bello la Central sindical dispone de uno de os albergues más amplios y hermosos. Este año de 1979, la FDGB me ha otorgado el privilegio de pasar una semana en él con mi familia. Aquí, padres y niños disfrutan de los paseos en barca por los numerosos canales, o en coches de caballos por los caminos abiertos en el bosque. También se organizan excursiones a la cercana Cottbus, la segunda ciudad de Brandeburgo, a poca distancia de Polonia.Como estoy realizando un estudio de la comunicación social en un país socialista, me suelo quedar en la sobremesa y en las horas de la merienda charlando con los trabajadores y trabajadoras con quienes comparto tiempo y espacio de vacaciones. Al saber que soy extranjero, que vengo del “Paraíso capitalista”, la curiosidad por los respectivos modos de vida es recíproca. Percibo que algunos se sinceran más conmigo y se permiten ciertas confidencias.
Una tarde me quedo a solas con Egon, un obrero metalúrgico que trabaja en la fábrica de automóviles de Zwickau, donde se produce el popular Trabant, el “compañero viajero” tan ridiculizado en la Alemania capitalista del Volkswagen, el Audi y el Mercedes. El Trabant es un utilitario pequeño, de bajo costo, muy barato, de factura casi artesanal, de gran versatilidad, ligereza y facilidad para las averías. Contaba con espacio para cuatro adultos. Para conseguir uno había que apuntarse en las largas listas de espera.
Egon, alto y flaco, de unos 50 años de edad tiene su Trabant, pero está a disgusto con él. Buen conocedor de los automóviles y de las marcas, aspira a algo más. No tarda mucho en dar rienda suelta a su malestar y descontento con las de su país y el sistema socialista. Se atreve incluso a confiarme que en la RDA hay falta de libertad. Me esfuerzo por poner mi expresión más receptiva y lo animo a que concrete. -¿Por qué no funciona el socialismo?-Muy sencillo, porque no me permite comprar un Cadillac, responde tajante.Mi sorpresa es mayúscula. Un simple obrero metalúrgico quiere comprarse un Cadillac. Y pienso en la afirmación de K. Marx de que los seres humanos sólo se plantean problemas que pueden solucionar.- ¿Para qué quieres tú un coche así? -¡Pues para ir de vacaciones a Marbella! – afirma con toda rotundidad.Me deja estupefacto. Su respuesta evidencia que mira más la televisión de la RFA y sus anuncios que la de su país. Todo el territorio de la RDA está cubierto por los numerosos repetidores clocados estratégicamente a lo largo de la frontera común. Su programación también está destinada a la población de este país. Y una de sus principales funciones consiste en demostrar su falta de libertad estimulando el consumo de bienes de los que ellos carecen o tienen gran dificultad en conseguir . Y uno de ellos es, naturalmente, la imposibilidad de adquirir coches de lujo y pavonearse con ellos en los lugares de veraneo de la clase ociosa de la jet society, como Marbella. Se trata de uno de los recursos propagandísticos más efectivos. De otro modo no se entiende la frustración de este hombre.
No lo disuade decirle que los obreros españoles no disponen de Cadillacs ni juerguean con la minoría parasitaria que copa la ostentación del lujo de las revistas y programas televisivos “del corazón”. Que un Cadillac es algo que ningún obrero puede permitirse. -¡Pero es que yo sí tengo el dinero! – afirma.Deduzco que está también al corriente de los precios y dudo mucho de que aya podido ahorrar tanto dinero. Tampoco me doy por vencido y vuelvo al ataque.- ¿Pero tú sabes que en España los obreros hacen cola en las oficinas del desempleo para buscar trabajo? ¿Qué personas que carecen de trabajo y hasta tienen que emigrar a otros países para encontrarlo?Ahora es él quien pone ojos de plato.- Eso no puede ser. Es imposible. Para eso está el Estado.A Egon le resulta incomprensible que pueda haber personas sin empleo, sin trabajo. No puede entender la existencia de semejante orden social. Y esta es precisamente la diferencia entre su falta de libertad para comprarse un Cadillac y pasar unas vacaciones en Marbella y la libertad que gozan los trabajadores en la sociedad capitalista para llevar al mercado su fuerza de trabajo y encontrar a alguien que se la compre.

*Vicente Romano es comunicólogo, catedrático jubilado y miembro de Tlaxcala. Licenciado y doctor en Ciencias de la Información por la Complutense de Madrid, y doctor en Comunicación social cum laude por la Universidad de Münster (Alemania), ha ejercido como profesor e investigador en Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá y Brasil.

miércoles, 18 de febrero de 2009

MICHELLE BACHELET


El corazón traicionero Antonio Sánchez García
La cabra al monte tira, dice un viejo refrán castellano. Ante el ominoso comportamiento de Michelle Bachelet en Cuba prefiero otro, que la retrata de cuerpo entero: donde hubo fuego, cenizas quedan.
Pocos hechos de su discreta biografía personal la retratan más y mejor que el estricto ocultamiento en que mantuvo su clandestina militancia en el ala más radical del partido socialista chileno ante su madre, con quien vivía en esos duros años de la dictadura pinochetistaedw. También militante clandestina del PS chileno, ninguna de las dos, que vivían bajo un mismo techo, cocinaban en el mismo fogón y compartían los mismos espacios tenía el más mínimo conocimiento de las actividades políticas de la otra. ¡Vaya compartimentación de los anhelos!
Michelle Bachelet perteneció al Partido Socialista chileno desde su más temprana juventud. Y cuando luego de la muerte de su padre en las mazmorras pinochetistas debió asilarse, lo hizo en el país entonces más cerril y estrechamente vinculado al estalinismo soviético: en la RDA. Allí realizó sus estudios de medicina, bajo la protección de la nomenklatura del régimen y apegada a la esclerótica dirigencia del Partido Comunista Alemán. No se conoce una sola manifestación suya en contra del estalinismo imperante en la RDA.
Su personalidad política se fragua así en los fogones del radicalismo político chileno, bajo la égida del estalinismo soviético. Y tan aceradas serían sus convicciones marxistas, que luego de doblarlas y depositarlas cuidadosamente en el armario de la más discreta intimidad, no chocaron con su decisión de infiltrarse en el establecimiento institucional chileno, realizar un curso en defensa estratégica en los propios Estados Unidos y llegar nada más y nada menos que a ocupar el Ministerio de Defensa de la Repúblñica de Chile. Digno del Conde de Montecristo: la hija de un militar encarcelado y llevado al extremo de la muerte por quienes serían, años después, sus propios subordinados.
Tan fuerte es su carácter y tan acerada su voluntad, que no se le movió un cabello mientras debía dialogar a diario con los cómplices del asesinato de su padre, entre quienes se ganó un merecido respeto. De allí al Ministerio de Salud y a la presidencia de la república transcurre un itinerario absolutamente sinsólito, por no decir asombroso. Sobre todo porque se cumple en el más bajo perfil y la mayor discreción.
Será tarea de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas concluir un cuadro sintomal que de cuenta de todas estas características. Lo que me resulta absolutamente lógico en ese escenario de dobles rostros y dobles discursos – que bordean la esquizofrenia - es ver a Michelle Bachelet presidiendo la sobria democracia chilena, aunque íntimamente vinculada al proyecto del teniente coronel venezolano y al heredero cubano del despotismo castrista. De allí que no me sorprenda verla de visita en Cuba despreciando de paso a la disidencia cubana, contrariamente a lo que hubiera sido la obligación espiritual de una desterrada por una dictadura que, en comparación con la cubana, fue un inofensivo juego de niños.
El problema, sin embargo, es de mayor calado. ¿Refleja la Srta. Bachelet la esquizofrenia oculta de la izquierda chilena o es un accidente en una sociedad que no tiene aún las cosas suficientemente claras? Tiendo a pensar que los socialistas chilenos, puede que con la rara excepción de Ricardo Lagos, siguen comulgando con las ruedas de carreta del marxismo-leninismo. Son demócratas obligados por las circunstancias. Llévenlos a Cuba y aflora de inmediato el fantasma de la dictadura proletaria.
Cosas veredes, Sancho.

BERTOLD BRECHT REVOLUCIONO EL TEATRO DEL SIGLO XX


Llegó a ser uno de los máximos exponentes de la dramaturgia universal del siglo XX, gracias a su obra, en la que se incluyen piezas dramáticas como "La ópera de los tres centavos", que logró dar valioso significado a su propio nombre.


Lun, 09/02/2009 - 13:13
Ciudad de México.- Para el poeta y dramaturgo alemán Bertold Brecht, "solos no somos nadie", pues es preciso que otro nos nombre para existir, para dar significación a esa palabra, en apariencia inofensiva, que nos nombra.
La dotamos de un significado especial, podemos hacerlo o dejar que sea ella la que nos imponga su carga histórica y su peso de siglos, consideraba el autor en el texto de "Un hombre es. un hombre", obra escrita en Alemania, en 1926.
Brecht llegó a ser uno de los máximos exponentes de la dramaturgia universal del siglo XX, gracias a su obra, en la que se incluyen piezas dramáticas como "La ópera de los tres centavos", que logró dar valioso significado a su propio nombre.
Eugen Berthold Friedrich Brecht fue hijo del gerente de una pequeña fábrica de papel y una mujer protestante, hija de un funcionario público. Además de ser católico, era un joven rebelde al que le gustaba jugar ajedrez y tocar el laúd.
De acuerdo con sus biógrafos, no le gustaban las normas de su tiempo, la hipocresía, burguesía y disciplina, por lo que vivía al margen de éstas, gracias a una gran precocidad intelectual.
En 1917 comenzó la carrera de medicina en la Universidad de Munich, misma que después de prestar su servicio militar como médico retomó, para abandonarla definitivamente en 1921.
Su gusto por escribir se manifestó desde joven, sus primeros poemas datan de 1914, y hablan de prostitutas y vagabundos; pero para 1918, ya con 20 años de edad, escribe su primer gran obra teatral: "Baal".
Esta pieza trata de un poeta y asesino bisexual y debido a su gran fuerza poética es representada en 1923 con gran éxito. Entre 1918 y 1920 escribe una pieza sobre Espartaco, un líder antesclavista del imperio romano, que sería después retitulada como "Tambores en la noche".
Para 1919, con la agitación bávara se integra al Partido Social-Democrata Independiente.
Tras los éxitos literarios "Baal" y "Tambores en la noche", en 1924 escribe "La vida de Eduardo II", que es el despunte de su nueva corriente, la del dramaturgo social, y marca su separación de las vanguardias del simbolismo y expresionismo.
Brecht encuentra que en ella no tiene limitaciones, además de que maneja un humor cruel en sus personajes, pero con temas que afectan al hombre y por los cuales se preocupa.
En ese mismo 1924 abandona su ciudad natal Augsburgo y se traslada a Munich, para posteriormente partir a Berlín, donde conoce al poeta expresionista Arnolt Bronnen, junto con quien funda una empresa productora.
Su pieza más famosa, "La ópera de los tres centavos", basada en la obra "The Beggar"s Opera" (La ópera del mendigo), de John Gay, fue estrenada en 1928, y en ella habla de prostitutas, vividores, mendigos y delincuentes.
De 1929 a 1934 escribe varias obras, entre las que destacan "Línea de conducta","Acuerdo" y el más importante trabajo de la época: "La excepción y la regla" (1930).
Hasta 1933 trabaja tranquilo pero al llegar Adolfo Hitler al poder alemán prohíbe la publicación de sus obras, retirándole su ciudadanía alemana y orillándolo al exilio hacia Austria, Dinamarca, Suiza y, finalmente, Estados Unidos.
Ya en ese país intenta escribir para Hollywood pero sus obras son rechazadas por los grandes productores y en 1947 es acusado de actividades anti americanas, lo que obliga a Brecht a exiliarse de nuevo en Suiza.
En este lapso de años, 1937-1947, escribe sus cuatro grandes obras: "La vida de Galieo Galilei", biografía del científico que defendió su teoría heliocéntrica y "Madre coraje y sus hijos", en la que habla sobre las guerras para ganar dinero.
Además, "El hombre bueno de Sechuan", que muestra cómo sobrevivir en un mundo capitalista, y "El círculo caucásico de Tiza", pieza en la que narra la historia de la custodia de un niño, hijo de una madre de alta sociedad que le abandona y su lucha con la criada que lo cuida.
Tras 15 años de exilio regresa a Berlín Oriental en 1948 y es en este año cuando escribe "El señor Puntilla y su servidor Matti", obra que trata de un granjero finlandés y su sobriedad grosera, así como su humor borracho.
En esa ciudad crea su propia compañía teatral, el Berliner Ensamble, que con un grupo de grandes actores tiene años de éxito.
Brecht recibe en 1955 el premio "Stalin de la paz". Al año siguiente, tras una inflamación del pulmón, sufre una trombosis coronaria, la cual origina su fallecimiento, el 14 de agosto de 1956, en Berlín del Este.

lunes, 16 de febrero de 2009

ADIOS A "LA FRONAU" UNOS DE LOS SIMBOLOS DELA GUERRA FRIA

La Fronau fue construida en 1979 para comunicar Berlín-oeste con la República Federal de Alemania.



Berlín ha perdido uno de los últimos símbolos de la Guerra Fría que aún quedaba en pie. La Fronau, la cuarta construcción más alta de Alemania, ha sido demolida.
La torre de 358 metros fue construida en 1979 para comunicar Berlín-oeste con la República Federal, salvando el territorio de la Alemania comunista de la RDA. Centenares de curiosos le han dado su último adiós.

ADIOS A LA SALA DE VARIADESDES



Durante más de 100 años, el nombre Friedrichstadtpalast representó la mayor institución europea del teatro de variedades. Nombres altisonantes como Max Reinhardt, Erik Charell o Edwin Piscator pasaron por esta sala, que desde 1984 reside en un edificio de arquitectura socialista en el este de Berlín. A partir del viernes por la noche, la instituación busca una nueva vida a través del cine dentro de la Berlinale. Era el mayor teatro de variedades, y ahora se ha convertido en el mayor cine de la ciudad.


"Se trata del último edificio de prestigio de la RDA que nos queda", dice su director Berndt Schmidt, "y sólo por esto merecería una visita". Pero esconde mucho más: en los años 20, época de oro de Berlín, fue el punto de encuentro de la vida nocturna de los Bohemios salvajes. En su escenario debutó Marlene Dietrich y actuaron músicos como Ella Fitzgerald, Louis Armstrong y Charles Aznavour. Sin embargo, en los últimos tiempos el público de este género ha ido decayendo, y la sala se ganó la fama de un lugar polvoriento, frecuentado por jubilados y descartado a priori por el público del oeste.
Más de 20 personas han trabajado en las últimas semanas para instalar una estructura para las proyecciones cinematográficas que respetara las estrictas reglas de imagen y sonido exigidas por la Berlinale. La pantalla, sin precedentes en la ciudad, mide 220 metros cuadrados y pesa 800 kilos; el equipo de sonido está compuesto por de 170 altavoces. El coste de la operación ha superado los 25.000 euros. "Con el Friedrichstadtpalast hemos añadido una nueva y maravillosa sala a las de la Berlinale", asegura Dieter Kosslick, director del festival.
Mientras, la dirección del Friedrichstadtpalast busca un acercamiento al publico más joven, según Schmidt: "En Berlín la imagen del legendario palacio está injustamente conectada a la de un sitio para jubilados". Durante los próximos diez días, en cambio, se celebrarán las noches de Gala del certamen y resucitará su glamour.

viernes, 13 de febrero de 2009

APAGON EL DIA 15 DE FEBRERO


APAGÓN GENERAL DÍA 15 DE FEBRERO

El DÍA 15 DE FEBRERO, DÍA DEL CONSUMIDOR
Apagón general de electricidad en los hogares españoles a las 22 horas, en señal de protesta por la subida abusiva que ENDESA ha llevado a cabo en sus tarifas eléctricas. La única forma que tenemos de luchar los consumidores contra estas prácticas abusivas es con medidas como ésta, por eso os convocamos a seguir esta iniciativa que comenzará a las 22 horas y durará 5 minutos.

EL CARTERO SIMPATICO



Es fotogénico y encantador, además de joven y desenvuelto. A la gente le gusta el simpático cartero de Neuilly, un barrio acomodado en las afueras de París, porque lo consideran auténtico, y le darían su voto en las elecciones. Ello, a pesar de que Oliver Besancenot es un revolucionario, al que le gustaría cambiar la sociedad a través de una revuelta, apoyada por el poder callejero. Pero es un revolucionario simpático, al fin y al cabo. Ahora, el político de ideología trotskista acaba de fundar el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), que quiere hacer temblar al gobierno y a la oposición ya durante las próximas elecciones europeas. Los socialistas, preocupados por la nueva competencia en el ámbito de la izquierda, enviaron observadores al congreso fundador del NPA. La líder del Partido Socialista, Martine Aubry, acaba de dar un giro verbal hacia la izquierda, para intentar evitar el desangramiento de su formación, que se anuncia ya desde hace un buen tiempo. Objetivamente, Bensancenot es un aliado del presidente Sarkozy, sostiene el diario "Le Monde", porque divide a la izquierda. Pero en el gobierno nadie lo celebra, desde donde se sostiene más bien que Besancenot fomenta el descontento social en tiempos de crisis. Y eso es un peligro es un país tan "explosivo" como Francia, dicen. La fortaleza de Besancenot es también una consecuencia de la debilidad de los desorientados socialistas. Uno de cada siete franceses considera a Besancenot el rival más creíble del presidente. En los índices de popularidad, el trotskista deja a casi todos los principales políticos del gobierno y la oposición detrás, con amplia ventaja. Las encuestas le dan desde hace meses entre un 8 y un 13 por ciento de los votos. Y si la crisis económica empeora, su potencial podría ser mayor. El instituto de mercado TNS Sofres acaba de analizar, justo en los días de fundación del NPA, que el 66 por ciento de los franceses consideran a Besancenot un político serio y que otro 56 por ciento comparte sus críticas sociales. Aunque sólo el 16 por ciento apoyan sus propuestas para solucionar los problemas, y casi un cuatro por por ciento lo consideran peligroso. Según su antiguo mentor, el trotskista Alain Krivine, Besancenot cuenta con el apoyo de personas que rechaza a Sarkozy y que están decepcionados de los socialistas, a los que los viejos frentes ideológicos les dan igual. Publicaciones como "Valuers actuelles" o el periódico económico "Challenges" intentan explicar el fenómeno con historias de portada. El "Figaro", cercano al gobierno, analiza detalladamente el programa de Besancenot y otros diarios publican largas entrevistas. No hay duda de que se toman en serio al cartero, hijo de una familia de maestros y graduado en Historia. Pero Bensancenot no tiene en mente llegar al gobierno con su partido. "No queremos fundar 'La Izquierda' francesa" -dice, en alusión al nuevo partido en Alemania, formado con antiguos miembros del partido de gobierno de la República Democrática Alemana y socialdemócratas desilusionados-. "Nosotros queremos una izquierda anticapitalista, que no se deje llevar a esos juegos de alianzas y coalisiones", agrega. Luchas laborales, movimientos sociales y un "nuevo mayo del 68": esa es la apuesta de Besancenot, autor de un libro sobre el Che Guevara, y que se ve a él mismo más en huelgas que en estudios de televisión. Aunque eso, matiza, no excluye tajantemente el gobernar. "El Che también fue ministro", dice. Su programa no va más allá de lo que pretendían los comunistas y socialistas que llegaron al poder en 1981. Besancenot quiere a los bancos en un "sector público" controlado por los clientes, la nacionalización de las principales compañías abastacedoras, un salario mínimo de 1.500 euros, más prestaciones sociales e impuestos más elevados para las grandes empresas. Asimismo, pide que los museos no cobren entrada, y que los inmigrantes ilegales reciban todos un permiso de residencia. Por lo demás, Francia debe salir desde luego lo más rápido posible de la OTAN, aunque no de la Unión Europea. A cambio, Europa debe convertirse en una lugar más social y democrático. Con ello, Besancenot cosecha los votos del amplio espectro de franceses que en 2005 rechazaron la nueva Constitución europea como "ultraliberal".

MANIFESTACION EN BERLIN

Miles de personas se manifestaron en Berlín bajo el lema "nada y nadie se olvida" en homenaje a Rosa Luxemburgo

El pasado mes de enero decenas de miles de personas, concentradas desde muy temprano en las inmediaciones de la Puerta de Frankfurt, se manifestaron en la marcha que recorrió Berlín oriental camino del «cementerio de los socialistas» en homenaje a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, bajo el lema «nada y nadie se olvida».Por este multitudinario acontecimiento político y social, tradicional en la Alemania Oriental, el mes de enero suele ser una de las fechas más esperanzadoras para todos aquellos alemanes que aún creen en una alternativa de izquierdas al actual sistema neoliberal.Mucha gente sigue la tradición de la Alemania Oriental de asistir a la manifestación para recordar el asesinato de luchadora social alemana, Rosa Luxemburgo, y su camarada Karl Liebknecht, tras los acontecimientos de la fracasada revolución espartaquista alemana. Primero, por la mañana, organizado por Die Linke, se celebró el acto denominado "Memoria en Silencio", en el que cientos de alemanes mostraron su respeto depositando claveles rojos sobre la tumba de la «Rosa Roja» y ante el memorial del cementerio berlinés que recuerda a los Luchadores por el Socialismo muertos en la revolución espartaquista alemana y tras la República de los Consejos de Obreros y Soldados de Alemania (1918-1919), a las víctimas de la represión en la República de Weimar y a los brigadistas internacionales muertos en nuestra Guerra Civil.Es un momento de intensa emoción que mucha gente vive de forma íntima a pesar de la multitud que le rodea. Fuera del cementerio las bandas de música alternan la Internacional con canciones revolucionarías alemanas, mientras las barracas de «bratwurst» y vino caliente conviven con los puestos de material de los diferentes grupos políticos. Mas tarde, la marcha Lenin-Liebknecht-Luxemburgo, dominada por partidos socialistas y comunistas, entre otros el DKP, recorrió las calles de Berlín bajo el lema «nada y nadie se olvida». En esta ocasión, la manifestación contó con más jóvenes que en los últimos años, esto se pudo ver por la gran cantidad de jóvenes con banderas rojas y pancartas por el socialismo, en contra de los fascistas, contra el militarismo y la guerra, y por la inmediata y una paz justa en el Oriente Medio. Fue claro también que hay muy diferentes grupos de izquierda que unen sus fuerzas. Destacaron el bloque de los antifascistas, de los inmigrantes turcos, representantes de la izquierda de otros países y algunas banderas de los grandes sindicatos, mayoritariamente socialdemócratas. Grupos palestinos y solidarios, junto con otros representantes del movimiento por la paz, pidieron el cese inmediato de la agresión israelí en la Franja de Gaza y una paz justa. El día antes, el diario izquierdista Junge Welt organizó la Conferencia Internacional «Rosa Luxemburgo», este año centrada en la ocupación y agresión israelí contra los palestinos, que ha significado el mayor evento de solidaridad con el pueblo palestino desde hace años. Los asistentes de muy diferentes nacionalidades, también hablaron de la defensa de los logros de 50 años de revolución socialista en Cuba. La conferencia culminó con un panel de discusión con el presidente del Partido de Izquierda Europea en el Parlamento Europeo, Lothar Bisky, sobre la Unión Europea. También se habló del ascenso electoral de Die Linke (La Izquierda) surgido de la unión del oriental Partido de la Democracia Socialista (PDS) y una escisión del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). El inaudito éxito electoral de La Izquierda (Die Linke) ha obligado a replantear las posturas a muchos movimientos sociales y otras formaciones marxistas alemanas. Estos actos y manifestaciones, junto con la citada Conferencia Internacional, se celebra cada año con motivo del asesinato, el 15 enero de 1919, de la luchadora social alemana, de origen polaco, Rosa Luxemburgo, figura central del socialismo internacional revolucionario y fundadora del Partido Comunista Alemán (KPD), partido político ilegalizado por el gobierno alemán y prohibido en la actualidad en ese país. Rosa Luxemburgo fue asesinada por las tropas de asalto al servicio de la socialdemocracia. Junto a ella murió su camarada Karl Liebknecht.

martes, 10 de febrero de 2009

REVES CISJORDANIA

Oferta de paz israelí mantendría 230.000 colonos en Cisjordania

El gobierno israelí admitió que su más reciente oferta de paz a los negociadores palestinos igual dejaría más de 200.000 colonos judíos en los territorios ocupados de Cisjordania. La oferta se realizó en las conversaciones mantenidas entre el primer ministro israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmoud Abbas. En reuniones con el enviado estadounidense George Mitchell, tanto Olmert como Abbas confirmaron que la oferta israelí sólo desplazaría a 60.000 colonos de los 290 mil que habitan en Cisjordania. Los restantes 230.000 colonos permanecerían en los grandes bloques de asentamientos que prácticamente dividen Cisjordania a la mitad. Ni un solo refugiado palestino tendría derecho a regresar a su antiguo hogar en Israel. Como contrapartida, se ofreció a los palestinos la misma cantidad de territorios israelíes, así como soberanía compartida sobre Jerusalén oriental. Pero los asentamientos, según la opinión predominante en el derecho internacional, son ilegales, y representan una propuesta sin ninguna posibilidad para muchos palestinos. Según se informa, los negociadores palestinos se han rehusado a cerrar el acuerdo que sería manejado luego por el ganador de las próximas elecciones israelíes.Ministra de Relaciones Exteriores Israelí promete un "máximo de colonos" en territorios palestinosEl ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lidera las encuestas y ha rechazado toda concesión territorial a los palestinos. Y aun cuando la oferta aseguraría de todos modos el control israelí sobre los bloques de asentamientos clave, la adversaria de Netanyahu, la ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, ha tomado distancia de la propuesta por considerarla demasiado generosa. Livni afirmó: "Fomentaré solamente un acuerdo que represente nuestros intereses. Mantener el máximo de colonos y lugares que apreciamos mucho como Jerusalén, sin que un solo refugiado pueda ingresar en ellos". Mientras tanto, Mitchell continuó su gira por Medio Oriente con reuniones en los territorios ocupados de Cisjordania. El jueves, Mitchell se reunirá con Abbas en Ramallah.El enviado al Medio Oriente George Mitchell declaró: "Para tener éxito en impedir el tráfico e ingreso ilícito de armas en Gaza, debe haber un mecanismo que permita el flujo de mercancías legítimas y que cuente con la participación de la Autoridad Palestina. El presidente Obama también subrayó nuestro compromiso con un futuro mejor para todos los palestinos, cuyas legítimas aspiraciones de una estado independiente y viable deberían ser contempladas".Informe: El gobierno de Israel ocultó información sobre los asentamientosLa visita de Mitchell tiene lugar en medio de informes de que el gobierno israelí ocultó deliberadamente información, que indica una rápida construcción de asentamientos en Cisjordania. El periódico israelí Haaretz informa que una investigación interna del gobierno descubrió que la construcción en tres de cada cuatro asentamientos se llevó a cabo sin los permisos necesarios, y en muchos casos en tierras privadas palestinas. El grupo israelí Peace Now dijo esta semana que la expansión de los asentamientos aumentó un 57% el año pasado. El negociador palestino Saeb Erekat, dijo que Abbas le dijo a Mitchell que el bloqueo israelí de Gaza y su expansión de los asentamientos en Cisjordania son los principales obstáculos para la paz.Saeb Erekat dijo: "Que los israelíes continúen la construcción de asentamientos, y al mismo tiempo que continúen intentando separar Cisjordania y Gaza, porque creemos que uno de los objetivos de los ataques israelíes y su agresión es mantener a Cisjordania separado de Gaza, no puede seguir así. Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental son una única unidad territorial, ese es el territorio del Estado palestino, y no escatimaremos esfuerzos, como el Presidente Abbas le dijo al Sr. Mitchell, para llegar, con la ayuda de nuestros hermanos egipcios, al camino de la reconciliación nacional".Mitchell no viajará a Gaza debido a que la Casa Blanca bajo el mando de Obama continúa con el boicot del gobierno de Hamas electo democráticamente, iniciado por el gobierno de Bush. En Gaza, el líder de Hamas Ismail Haniyeh exhortó a Obama a romper con la política de Bush.Ismail Haniyeh dijo: "Construir relaciones, como el Presidente Obama dijo, con el mundo árabe y musulmán, que surjan del respeto mutuo y los intereses comunes. Creemos que esta relación con nuestro mundo árabe e islámico debe basarse en Palestina, en la causa palestina y en la necesidad de un cambio en la política estadounidense en lo que refiere a los derechos de los palestinos y su sufrimiento".La ONU lanza pedido humanitario para GazaMientras tanto, la ONU lanzó un nuevo pedido humanitario para ayudar a reconstruir Gaza y asistir a las víctimas del ataque israelí. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, habló desde la reunión de líderes empresariales en Davos, Suiza.Ban Ki-Moon dijo: "La población ya era vulnerable por tantos meses de abastecimiento extremadamente restringido. Es por eso que el pedido humanitario especial para Gaza que estamos anunciando hoy es tan oportuno e importante. Con la ayuda de este pedido de 630 millones de dólares las Naciones Unidas y otros organismos de ayuda pueden tomar medidas para ayudar a los 1,4 millones de civiles de la franja de Gaza a recuperarse".El Primer Ministro turco se retira de debate con el Presidente israelíEn otras noticias de Davos, el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan se retiró de un panel de debate el jueves tras un intenso intercambio con el Presidente israelí Shimon Peres. Erdogan había intentado responder a la defensa de Peres del ataque israelí contra Gaza.El Presidente israelí Shimon Peres dijo: "¿Qué hay para pelear? El cese del fuego, en lo que a Israel respecta, no es un problema para nosotros. Nunca iniciamos y nunca iniciaremos el combate, y cuando nos atacaron respondimos, pero tras mucho autodominio, y miles de personas murieron. No fueron asesinadas de manera concentrada ¿Y qué?".Erdogan intentó responder pero fue interrumpido por el moderador del debate, el periodista del Washington Post David Ignatius. Pero luego prosiguió enojado con su respuesta.El Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo: "Mataron a personas. Recuerdo a los niños que murieron en las playas, y recuerdo a dos ex primeros ministros de su país que dijeron que se sintieron muy felices cuando lograron ingresar a Palestina con tanques. Esos primeros ministros dijeron que se habían sentido muy bien con ellos mismos cuando ingresaron al territorio palestino con tanques y me parece muy lamentable que haya gente que aplauda lo que usted dijo, porque muchas personas fueron asesinadas y considero que está muy mal y que es poco humanitario aplaudir cualquier acción que haya tenido ese tipo de consecuencias".Ehud Barak propone unir Gaza a Cisjordania mediante túnel de 48 kilómetrosEl Ministro de Defensa israelí Ehud Barak propuso el lunes unir la Franja de Gaza con el territorio ocupado de Cisjordania mediante un túnel de 48 kilómetros que atraviese Israel. En un discurso electoral Barak dijo que ejercería presión para encontrar una solución de dos Estados al conflicto de Israel con los palestinos si era electo Primer Ministro. Cuando se le preguntó cómo Gaza, un enclave costero que alberga a 1,5 millones de palestinos, separado de Cisjordania por el territorio israelí, podría convertirse en parte de un Estado palestino, Barak respondió que las regiones podrían estar unidas por un túnel subterráneo. También sugirió que una de las rutas más cercanas tendría unos 48 kilómetros de largo, y se extendería desde la localidad Beit Hanoun en Gaza hasta Dura, cerca de la ciudad de Hebrón, en Cisjordania.Israel es acusado de maltratar a prisioneros palestinosGrupos de derechos humanos están acusando a Israel de maltratar a los prisioneros palestinos durante el ataque de 22 días contra Gaza.Bana Shouthry-Badarne, abogado del Comité Público Contra la Tortura dijo: "Exigimos una investigación exhaustiva, imparcial, independiente y completa sobre la condición en la que las personas de Gaza estuvieron detenidas. Se encontraban detenidas de forma inhumana y denigrante, de forma humillante. Exigimos que esta investigación se lleve a cabo de inmediato y queremos ver los resultados".Israel impone sanciones a Al-JazeeraEl gobierno israelí dice que impondrá sanciones a los empleados de la cadena de televisión Al-Jazeera que trabajan en Israel, en respuesta al cierre del mes pasado de la oficina comercial israelí en Qatar, que alberga y financia a dicha cadena. Qatar decidió cerrar la oficina para protestar contra la ofensiva militar de Israel en la Franja de Gaza. El periódico Haaretz informa que Israel no renovará las visas de los empelados extranjeros de Al-Jazeera ni les otorgará visas a nuevos empleados. Los representantes de la emisora no podrán acceder a las reuniones informativas ni conferencias de prensa. El gobierno israelí también les ordenó a los miembros y ministros de la Knesset que no den entrevistas o cooperen de ninguna forma con esta emisora. Al-Jazeera fue la única cadena de televisión que tuvo periodistas en Gaza durante el ataque israelí de 22 días de duración.Residente de Brooklyn fue encarcelado por trasmitir canal de televisión libanésEn otras noticias de los medios, un estadounidense de origen pakistaní que es propietario de una empresa de televisión satelital en Brooklyn se declaró culpable de proporcionar apoyo material a una organización terrorista. Javed Iqbal fue acusado de brindarle ayuda a esta organización permitiendo que los clientes recibieran trasmisiones de un canal de televisión libanés vinculado a Hezbollá. Los fiscales dijeron que Iqbal utilizó antenas parabólicas para televisión satelital en su hogar de Staten Island, para trasmitir la programación de Al Manar. Iqbal podría ser condenado hasta a seis años y medio de prisión. Iqbal ha vivido en Estados Unidos durante 20 años y tiene cinco hijos.

BERLIN/PALAST, UNA MIRADA NOSTALGICA TRAS LA CAIDA DEL MURO

El joven leonés Isidro Tascón expone en el DA2 hasta el 29 de marzo una colección de instantáneas del cambio arquitectónico experimentado en la capital alemana30/01/2009
El autor, junto a una de sus obras / FOTO: ICAL
El joven artista de origen leonés Isidro Tascón ha inaugurado esta mañana su exposición ‘Berlín/Palast’ en el Domus Artium de Salamanca (DA2), que permancerá hasta el 29 de marzo. Se trata de una representación del trabajo que el fotógrafo realizó durante 2006 en Berlín, un año en el que recopiló más de cinco mil instantáneas. En distintos formatos, como láminas de aluminio plegadas o finas placas de cristal, el artista buscó, según sus palabras, “mostrar el ritmo de aceleramiento de las ciudades y del cambio que ha experimentado en concreto Berlín tras la caída del muro en el año 1989”, según recoge la agencia Ical.
Isidro Tascón explicó que “surgió de un proyecto titulado ‘Aceleraciones’ en el que se buscaba plasmar el ritmo de vida de la gente, de las personas, pero después de visitar la ciudad el tema del trabajo cambió radicalmente y se enfocó hacia los edificios”. A través de este trabajo de investigación el artista documenta de un modo poético e íntimo las vertiginosas transformaciones urbanas de esta emblemática ciudad centroeuropea.
La muestra está compuesta por dos series que fijan el punto de interés en el uso de las estructuras geométricas como organizadoras del espacio visual de las imágenes registrando a la vez, de un modo nostálgico y melancólico, la metamorfosis de Berlín desde la década de los noventa hasta ahora. Con las fotografías se documenta “la embriaguez decadente del paisaje metropolitano del Berlín Post-comunista y la reconstrucción de sus señas de identidad, haciendo de ello una estrategia creativa que se nutre de la memoria y el sentimiento de pérdida, pero también de lo imprevisto y azaroso”.
En la primera serie, titulada ‘Palast’, el fotógrafo se centró en “el proceso que experimentó el Palacio de la República del Este construido bajo los ideales comunistas, y que fue desmontado tras la caída del muro”. Para plasmar las instantáneas de este edificio decidió utilizar el aluminio y el cristal porque “el Palacio contaba con espejos forrados de color cobre en su interior que permitían observar el exterior, y este juego de luces podía conseguirse con estos materiales”.
En la segunda serie llamada ‘Heimweh’, en alemán ‘Nostalgia’, Isidro Tascón también eligió láminas plegadas y cristal. En estas fotografías plasmó “edificios públicos y privados que experimentaron el suceso histórico, inmuebles abandonados, estancados en el tiempo en la Alemania del Este, sin ventanas, con lámparas arrancadas, espejos rotos…”. El motivo de retorcer y plegar el material fue “dar la sensación de que las fotografías son papeles que se han encontrado con el paso del tiempo, testigos mudos de lo que sucedió porque algunos de estos edificios en la actualidad ya se han derruido”.


NUEVO PARTIDO ANTICAPITALISTAS








-->Los días 6, 7 y 8 de febrero tuvo lugar el congreso fundacional del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia, una iniciativa de la ex-Liga Comunista Revolucionaria, disuelta para fundar el "nuevo" partido. El portavoz de este proyecto es la nueva estrella, Olivier Besancenot.
El NPA ha anunciado que estará presente en las elecciones europeas de junio de 2009 al frente de una red de organizaciones activas en diversos países europeos, campaña para la que sólo ha conseguido nueve mil firmas. En esa red participa la española Izquierda Anticapitalista, que según informó acudía al congreso del NPA con una delegación propia y que desde el mes de diciembre ha anunciado también la presentación de una candidatura a las elecciones europeas.
Según comenta Eduardo Febbro en Página 12, con 40 años de existencia la LCR decidió renacer este fin de semana con otro nombre, NPA, y con una ambición mayor: unir bajo una misma bandera a todos los que están a la izquierda de la izquierda (léase PS, Partido Socialista francés, lo que en España sería el PSOE). En una entrevista publicada la semana pasada por el diario Libération, el dirigente Besancenot explicó que con el NPA se “asume una parte de utopía, porque la izquierda (PS) ya no nos hace soñar”.
Otros analistas más críticos, como Flor Beltrán, atribuyen la creación del "nuevo" partido a la bancarrota electoral del Partido Comunista de Francia que se demuestra imparable, al igual que en España ocurre con Izquierda Unida. El PCF en 1944 había logrado el 29%, pero lejos queda esa cifra: en esta última contienda electoral no superó el 1,93%. El PCF -que desde hace largos años viene en decadencia- conserva sin embargo un enorme aparato, con decenas de alcaldías y sobre todo con dirigentes sindicales burócratas enquistados en la central sindical CGT, que actúan para frenar y dividir las luchas obreras.
Antecedentes: La concordancia con el Partido Socialista francés
Luego de la oficialización del NPA durante estos días quedará planteada una alternativa de cara al futuro: formar o no un frente de todas las izquierdas con el Partido Comunista de Fracia y el Partido Socialista francés. Cosa que no parece descartable a tenor de lo expuesto por la revista Rouge durante el anterior Congreso de la LCR.
Ya el primer día, la dirección del PCF publicaba una respuesta a una declaración televisada de Olivier Besancenot, en la que tendía "una mano fraternal al Partido Comunista": "El PCF siempre acoge de buen grado un caluroso apretón de manos, pero ahora se trata sobre todo de formar con nuestro pueblo una cadena humana gigantesca. Debemos forjar un nuevo agrupamiento antiliberal capaz de batir a la derecha. Y, para conseguirlo, hace falta desarrollar la acción y el debate francamente, delante de todo el mundo... Hemos aprendido las lecciones del pasado. Hace falta innovar en la izquierda. Hace falta que todo el mundo trabaje en eso..."
En las anteriores elecciones presidenciales, la izquierda moderada (el Partido Comunista, la Liga Comunista Revolucionaria, varios grupos menores, sindicalistas, algunos afiliados socialistas), alentada por el triunfo del No en el referéndum sobre la Constitución europea (55% ciento por el No frente al 45% por el Sí, este último propiciado por el PS y la derecha tradicional gobernante), comenzó a valorar la posibilidad de elaborar conjuntamente un programa de transformación social y de presentar una candidatura común. Finalmente la LCR proclamó por su propia cuenta la candidatura presidencial de Olivier Besancenot, aunque éste manifestó su disposición a desistir en favor de un candidato común.
Antes de la segunda vuelta, Daniel Bensaïd, uno de los líderes históricos de la LCR, comentó que hubo demasiadas ilusiones y una sobrevaloración de la dinámica del No en el referéndum del Tratado europeo. Pero a pesar del triunfo popular del No, en las direcciones de los principales partidos políticos que preparaban las elecciones seguían mandando los sectores del Sí. No por casualidad, pocos meses después tuvo lugar el Congreso del PS que terminó con una propuesta de síntesis prácticamente unánime, dirigida por quienes habían sido partidarios del Sí. Luego vino el Congreso de los Verdes: la mayoría fue de los que habían estado a favor del Sí. Después llegó la crisis de ATTAC, que en vez de beneficiarse de la dinámica del No, entró en su depresión más grave.
El histórico Daniel Bensaïd valoraba que "para nosotros (LCR) la cuestión decisiva era la posición hacia el Partido Socialista, especialmente tras el nombramiento de Ségolène como candidata, que había hecho campaña por el Sí".
Pero el artículista Claudio Testa relata que no había terminado el escrutinio de la primera vuelta, en la noche de ese domingo, cuando ya todos los candidatos a la izquierda del PS llamaban a votar por Ségolene contra derechista Sarkosy, como supuesto mal menor.
Esto parece lógico en las formaciones capituladoras al PS, como las de Bové, el PCF y los Verdes. La campaña de José Bové, líder campesino y "altermundista", promocionado mundialmente por las corrientes estilo Le Monde diplomatique, Foro Social Mundial y Attac, que proponen otro capitalismo distinto del neoliberal, combinó los paternales consejos a Ségolène, con el repertorio autonomista antipartido... naturalmente no dirigido contra el PS.
Pero en relación al nuevo líder Besancenot, de la LCR, y Arlette Laguillier, de LO, ese apoyo se hace más contradictorio con sus campañas, uno de cuyos ejes fue insistir que frente a Sarkosy la candidata Ségolène del PS no era opción, argumentando que estaba igualmente con el capitalismo liberal. Pero luego resulto que no era tan así... y que para derrotar a la derecha, ¡sí que había que votar a Ségolène!
En esa primera vuelta de las presidenciales se vio el fracaso total de las candidaturas "antineoliberales": Olivier Besancenot apenas llegó al 4%; José Bové, Marie-George Buffet (Partido Comunista) y Dominique Voynet (Verdes) no llegaron al 2%. La gran mayoría de los votantes a la izquierda del PS no quiso saber nada con esta izquierda "amplia", que rechaza el "sectarismo" pero que en la práctica se distingue muy poco de Ségolène y el PS.
Besancenot en la práctica
Algunas actitudes del candidato estrella hacen dudar de la sinceridad de sus afirmaciones "anticapitalistas". En el artículo La policía asesina a los jóvenes provenientes de la emigración, María Lionza relata que cuando detuvieron a Lamine Dieng, senegalés de 25 años, un agente presionaba sobre el hombro derecho, otro sobre el hombro izquierdo, otro sobre la nuca, otro forzaba las piernas a replegarse sobre el glúteo y otro inmovilizaba la cabeza.
En entrevista, la hermana de Lamine comenta: “Nunca pudimos ver el cuerpo de cerca. Los medios no difunden nuestra lucha, les hemos llamado para que cubran la manifestación y no se han presentado. Pero hemos recibido el apoyo de asociaciones como el MIB Movimiento de la Inmigración y de los barrios, hemos hecho campaña por Internet y en los barrios pegamos carteles, repartimos propaganda, etc. Hemos escrito a Olivier Besancenot y otros dirigentes y no hemos recibido apoyo."
Por otro lado, un comunicante anónimo informa que el 11 de noviembre (de 2008) fueron detenidxs diez compañerxs en distintas zonas de Francia, acusadxs de sabotajes a la lineas del tren de alta velocidad. Olivier Besancenot publicó unos días después un comunicado para tomar distancia con los sabotajes en contra de la SNCF (Renfe francesa), diciendo que no quiere de ninguna manera justificar los actos de vandalismo "que no benefician ni a los usuarios ni a los trabajadores en lucha".
Mientras que 10 miembros de la llamada "ultra izquierda" fueron detenidos, el ex candidato a la presidencia, que intenta poner en pie su nuevo partido anticapitalista, explicó que "esos métodos nunca fueron, no son y nunca serán los nuestros". "Queremos más trenes, no menos trenes. Los trabajadores y los usuarios ya tienen bastantes problemas con los saboteadores de la dirección de la SNCF, del gobierno y de la unión europea que hacen retroceder el servicio público de los trenes", declaró y se preguntó "¿A quién le beneficia el crimen?".
No parece muy anticapitalista un candidato que considera "crimen" a los sabotajes...
La Haine

lunes, 9 de febrero de 2009

FACEBOOK PODRIA VENDER SU BASE DE DATOS DE 150 MILLONES DE USUARIOS



Redacción TransMedia.cl.- Hace pocos días atrás un bloguero chileno publicó un "servicio" bautizado como Stasi donde con sólo ingresar el RUT (DNI) de la persona, o el nombre, podías acceder a todos sus datos personales y comerciales salvo algunos considerados sensibles.
En esta materia la discusión a nivel local apenas comienza, partiendo del piso de que efectivamente existe una base de 6 millones de chilenos que son con las que cuenta el Registro Electoral, y se vende, se transan nuestros datos y la discusión sigue.
Mientras ello ocurre en nuestro país, el gigante de las redes sociales Facebook, y en base a lo informado por el diario británico Telegraph, podría estar planeando un negocio de proporciones, gracias a la información personal que maneja ni más ni menos que 150 millones de usuarios.
La red social permitiría a compañías multinacionales acceder a los datos de ciertos miembros que formen parte del público objetivo de cierto nuevo producto, para evaluar su aprobación.
Una campaña sobre el desodorante que usas, la marca de tu auto, la cerveza, etc, etc comenzarían a llover en tu bandeja de entrada de Facebook.
Las compañías podrán hacer preguntas a miembros que han sido seleccionados en base a detalles tan íntimos como si están casados o solteros, o si son homosexuales o no.
Randi Zuckerberg, directora de mercados globales y hermana del fundador de Facebook, participó en el Foro Económico de Davos,Suiza y fue ahí cuando se refirió al uso de las bases de datos y las compañías multinacionales han preguntado por el uso de ellas.
Durante una conferencia, Facebook hizo una demostración de lo rápido que resultaría esta modalidad de encuestas online. Hizo diferentes preguntas a usuarios de todo el mundo antes de entregar los resultados en poco minutos. Seleccionó usuarios en Palestina e Israel para preguntar sobre la paz mundial, y también eligieron a 120.000 miembros de Estados Unidos sobre las medidas económicas del nuevo presidente, y los resultados fueron casi inmediatos.
Zuckerberg dijo que esto era beneficioso para todos, el ser vistos como una comunidad de 150 millones de usuarios, “estamos demostrando que somos una comunidad seria e intuitiva”.
Y tú, te borras de Facebook?

CONGRESO DEL NUEVO PARTIDO ANTICAPITALISTA


La primera jornada del congreso del NPA, junto con todas las discusiones y debates realizados por las y los delegados franceses, ha servido también para mostrar el fuerte carácter internacionalista de la nueva formación y el impacto, e interés, que su constitución suscita en la izquierda internacional. Organizaciones de más de 40 países están representadas en el Congreso y muchas otras han enviado saludos. El papel jugado por Francia en el ascenso de las resistencias a la globalización desde mitad de los noventa, la credibilidad de la LCR en el seno de la izquierda anticapitalista internacional y la coyuntura política del momento marcada por el impacto de la crisis sistémica global explican este interés más allá de Francia por la constitución del NPA.
En el marco de esta primera jornada se ha realizado, de forma improvisada, una reunión entre representantes del NPA y las y los delegados extranjeros, entre ellos los de Izquierda Anticapitalista. La reunión ha empezado con una introducción de François Sabado, dirigente de la exLCR, sobre las conclusiones del Foro Social Mundial de Belem y las perspectivas de colaboración entre formaciones de la izquierda radical a escala internacional.
La necesidad objetiva de un nuevo internacionalismo y de articular una colaboración efectiva entre formaciones de países y continentes distintos es más evidente que nunca y se ha dejado sentir con fuerza ya desde los años noventa en el marco del avance del proceso de globalización y de la emergencia de las resistencias sociales a la misma. Pero la crisis actual pone aún más de manifiesto la necesidad de articular una respuesta internacional coordinada por parte de la izquierda anticapitalista. Ante los intentos de hacer pagar los costes de la crisis a los sectores populares y los discursos de “refundación del capitalismo” impulsados por Sarkozy y cía es necesario hacer emerger a escala internacional “otra agenda” opuesta a la lógica del capital.
Las tentativas recientes de establecer un espacio de colaboración de la izquierda radical a escala mundial han sido varias, aunque sus resultados modestos. Las diferencias entre las distintas formaciones radicales, su trayectoria y bagaje diverso, y la existencia de situaciones nacionales muy dispares son las causas de estos modestos logros. Existe, como señalaba Sabado, una “desincronización” entre los planos nacional/estatal y el internacional que dificulta consolidar avances reales en la articulación de la izquierda anticapitalista a escala planetaria.
Ya con ocasión del IV Foro Social Mundial de Mumbai en 2004 tuvo lugar una “conferencia de partidos radicales” organizada conjuntamente por la LCR y varias formaciones de izquierdas de la India, con una amplia participación. Pero la continuidad posterior de este primer impulso se fue diluyendo. En Europa, desde el año 2000 ha habido iniciativas como la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea. Y, en mayo de 2008, en ocasión del cuarenta aniversario de mayo de 1968, a iniciativa de la LCR tuvo lugar una conferencia internacional de fuerzas anticapitalista europeas, con presencia de 32 organizaciones de 16 países, a la cual siguió otra conferencia en diciembre del mismo año. En ellas se discutió de la situación política y social en Europa, de la posibilidad de organizar actividades y movilizaciones conjuntas y, también, de la posibilidad de articular un polo anticapitalista europeo en el marco de las elecciones de junio de 2009 en el cual estará Izquierda Anticapitalista.
La reunión realizada durante esta primera jornada del congreso de fundación del NPA puede suponer un nuevo impulso en esta difícil búsqueda de una mayor colaboración entre la izquierda anticapitalista internacional. Dicha colaboración debe realizarse en estrecha relación con la dinámica de las resistencias a la globalización capitalista. Los avances en la acción conjunta de la izquierda radical a escala internacional se harán ligados a las luchas concretas y a los combates comunes.
No se trata, como señalaba Sabado de “autoproclamar una nueva internacional”, ni de formalizar estructuras organizativas, sino de ir cristalizando un marco de discusión y colaboración entre fuerzas anticapitalistas de países y continentes distintos. Los pasos en este terreno son y serán lentos, pero la constitución del NPA a buen seguro ayudará a avanzar en esta dirección, la del internacionalismo del siglo XXI.
Desde Paris, Josep Maria Antentas miembro de Izquierda Anticapitalista

viernes, 6 de febrero de 2009

HUNGRIA 1956



Una insurrección proletaria contra el estalinismo
En la noche del 23 al 24 de octubre de 1956, los obreros de Budapest, y de Hungría entera, exasperados por la explotación y el terror del régimen estalinista, se rebelaron en una insurrección armada.
Corriente Comunista Internacional


En la noche del 23 al 24 de octubre de 1956, los obreros de Budapest, seguidos inmediatamente por los de Hungría entera, exasperados por las condiciones de explotación infernales y el terror impuesto por el régimen estalinista instaurado desde 1948, se rebelaron en una insurrección armada que se propagó por todo el país. En 24 horas, la huelga llegó a las principales ciudades industriales y la clase obrera, organizada en consejos, fue tomando el control del levantamiento. Aquella revuelta, auténtica, del proletariado húngaro contra el orden capitalista al modo estaliniano (pesada losa sobre los obreros de los países del Este de Europa) fue una realidad que la burguesía, desde hace ahora 50 años, no ha cesado de ocultar o, más a menudo, de adulterarla. La versión expurgada y falsificada minimiza el lugar y las acciones del proletariado al máximo posible. Y cuando se trata de hablar del papel central de los consejos obreros, ni que decir tiene que se les menciona por lo bajo y con boca pequeña, como algo anecdótico o perdidos en un montón de comités, consejos nacionales o municipales a cada cual más nacionalista, y eso cuando no acaban siendo sencillamente dejados en el olvido.
Ya en 1956, las mentiras más rastreras circulaban tanto al Este como en el Oeste. Según el Kremlin, y sus voceros occidentales, los PC de Europa, los acontecimientos de Hungría no eran sino una “insurrección fascista” manipulada por los “imperialistas de occidente”. Para los estalinistas de entonces, además de la necesidad de encontrar un pretexto para aplastar al proletariado húngaro con los tanques rusos, había que mantener ante los obreros del Oeste, la ilusión sobre el carácter “socialista” del bloque soviético y evitar a toda costa que reconocieran en el levantamiento de sus hermanos húngaros la expresión de una lucha proletaria.
La insurrección húngara unos la disfrazaron de “obra de bandas fascistas a sueldo de Estados Unidos” mientras que para los otros, la burguesía del bloque occidental, era una lucha por “el triunfo de la democracia”, “de la libertad” y de la “independencia nacional”. Esas dos mentiras se completan para ocultar a la clase obrera su propia historia, pero será la versión del combate patriótico en el que se mezclan todas las clases en el “ardor popular” por la “victoria de la democracia” la que acabará siendo el eje único de la propaganda burguesa, apoyada después en la exposición de los crímenes del estalinismo sobre todo después del desmoronamiento del bloque del Este.
Y es así como, al conmemorar cada diez años el aplastamiento de aquella lucha, la burguesía prosigue su maniobra montada ya durante los acontecimientos mismos, con la única finalidad de que la clase obrera no comprenda que la insurrección húngara fue una expresión de su naturaleza revolucionaria, de su capacidad para enfrentarse al Estado, organizándose para ello en consejos obreros. Este carácter revolucionario es tanto más manifiesto porque se expresa en 1956, en el peor de los momentos imaginables, el de la contrarrevolución, cuando a escala mundial el proletariado está con las fuerzas más bajas, hecho trizas por la Segunda Guerra mundial, amordazado por los sindicatos y sus compinches de la policía política. Y esa es la razón por la cual, en aquel contexto tan difícil, la revuelta de 1956 no podía de ninguna manera transformarse en tentativa consciente por parte del proletariado para apoderarse del poder político y construir una nueva sociedad.La explotación despiadada del estalinismo
Como suele ocurrir, la realidad es muy diferente de lo que presenta la burguesía. La insurrección húngara es, ante todo, una respuesta proletaria a la feroz sobreexplotación que se había impuesto en los países caídos bajo la dominación imperialista de la URSS tras la Segunda Guerra mundial.
Los tormentos de la guerra y los mazazos del régimen fascista del almirante Horthy [1] primero, los del gobierno de transición después (1944-1948). De remate, los obreros húngaros conocerán bajo las botas estalinistas una nueva forma de bajada a los infiernos.
Al final de la guerra, en los territorios llamados “liberados” de la ocupación nazi en Europa del Este, el “liberador” soviético tiene la intención de arraigarse y prolongar su imperio hasta las puertas de Austria. El ejército rojo (y siguiéndole los pasos la policía política rusa, el NKVD) domina entonces un espacio que se extiende desde el Báltico a los Balcanes. En toda la región, los saqueos, las violaciones y las deportaciones de masas hacia campos de trabajos forzados forman parte del menú sanguinolento de la ocupación soviética, primicias de lo que pronto será la instalación definitiva de los regímenes estalinistas. En Hungría, a partir de 1948, la hegemonía del llamado Partido “comunista” sobre el aparato político es total, la estalinización del país aparece como un hecho patente. Matyas Rakosi [2], del que se dice que era el mejor alumno de Stalin, rodeado de una pandilla de asesinos y torturadores (el siniestro Gerö [3], por ejemplo), es la personificación misma de todo el edificio estalinista en Hungría cuyos pilares principales son (según la receta bien sabida): terror político y explotación sin límites de la clase obrera.
La Unión Soviética, vencedora y ocupante del Este de Europa, exige de los países vencidos y ocupados, en especial de los que habían colaborado con las potencias del Eje, como así había sido con Hungría, el pago de abrumadoras reparaciones. De hecho, no es más que un pretexto para acaparar los sistemas de producción de los países recién satelizados y hacerlos funcionar a pleno régimen en beneficio de los intereses económicos e imperialistas de la URSS. Se instala un auténtico sistema de vampirización en 1945-1946: se desmontan, por ejemplo, algunas fábricas y se transfieren, con los obreros incluidos, a tierras rusas.
Del mismo estilo es la instauración del COMECON, el mercado de “intercambio privilegiado” de 1949 en donde lo “privilegiado” va en sentido único. El Estado ruso puede dar salida a su producción vendiendo a precios más elevados que los del mercado mundial, y, en cambio, recaba productos en los satélites a precio de saldo.
Es pues toda la economía húngara la que se doblega ante la voluntad y los planes productivos de la dirección central rusa, lo que queda perfectamente ilustrado en el año 1953 con el estallido de la guerra de Corea, viéndose Hungría obligada por la URSS a transformar la gran mayoría de sus factorías en fábricas de armas. Hungría se convertirá, además, a partir de entonces en el abastecedor principal de armas de la Unión Soviética.
Para satisfacer las apetencias económicas y los imperativos militares rusos, la política de industrialización húngara va a realizarse a marchas forzadas. Los planes quinquenales, especialmente el de 1950, aseguran un salto de la producción y de la productividad sin precedentes. Pero como los milagros no caen del cielo, detrás de los engranajes de esa industrialización galopante lo que hay, y no es una novedad, es la explotación despiadada de la clase obrera. La menor partícula de su energía será aspirada para realizar el plan de 1950-1954 cuya prioridad es la industria pesada vinculada a la producción de armamento. Ésta se multiplicará por 5 al término del plan.
Todo sirve para sacar lo máximo al proletariado húngaro. Para ello se instaura y se sistematiza el salario a destajo, acompañado de cuotas productivas periódicamente revisadas al alza. El PC rumano decía al respecto, con todo el cinismo de que es capaz el estalinismo, que “el trabajo a destajo es un sistema revolucionario que elimina la inercia… todo el mundo tiene la capacidad de trabajar más duramente…”, en realidad el sistema “elimina” sobre todo a quienes niegan la “capacidad” de morir en el tajo por un salario de miseria.
Un poco igual que Sísifo condenado en los infiernos a empujar y empujar un peñasco monte arriba, los sísifos húngaros estaban condenados a unos ritmos de trabajo infernales e ininterrumpidos.
En la mayoría de las fábricas, a finales de cada mes, la dirección comprobaba que, fatalmente, había peligrosos retrasos respecto a las previsiones inhumanas del plan. Se hacían sonar entonces las alarmas para el “gran zafarrancho”, una explosión de los ritmos semejante a la “sturmovchina” [4] que debían soportar regularmente los obreros rusos. Y ya no solo había “sturmovchina” a finales de cada mes, sino cada vez más, al final de la semana. En el momento del “gran zafarrancho”, las horas extras caían como chaparrones, igual, claro está, que los accidentes laborales. Se llevaba a hombre y a máquina hasta los límites extremos.
Para colmo, solía ocurrir que los obreros tuvieran la grata sorpresa, al llegar a la fábrica, de enterarse de su propia “carta de compromiso” firmada y enviada en su nombre por… el sindicato. Agotados ya al máximo, se encontraban con “el compromiso solemne” de aumentar la producción una vez más, en honor de tal o cual aniversario o festejo. En realidad, todo servía para lanzar ese tipo de jornadas de trabajo “voluntario”… y, ni que decir tiene, gratuito. Entre marzo de 1950 a febrero de 1951, hubo hasta 11 jornadas de ese tipo: día de la “liberación”, Primero de mayo, semana de Corea, cumpleaños de Rakosi y demás pretextos propicios al alborozo y… las horas extras no pagadas.
Durante el Primer plan quinquenal, aún cuando la producción se había duplicado y la productividad se había incrementado 63  %, el nivel de vida de los obreros se hundía inexorablemente. En 5 años, de 1949 a 1954, el salario neto se redujo un 20  % y durante el año 1956, solo 15  % de las familias vivían por encima del mínimo vital ¡definido por los propios especialistas del régimen!
La era del stajanovismo no llegó a Hungría gracias al voluntariado o el amor a la “patria socialista”. Es evidente que la clase dominante la impuso con toda la persuasión del terror, las amenazas de represalias violentas y las fuertes multas en caso de no cumplir unas normas de producción que no cesaban de aumentar.
El terror estalinista tendrá su pleno sentido en el seno de las fábricas. El 9 de enero de 1950, por ejemplo, el gobierno adopta un decreto por el que se prohíbe a los obreros dejar su lugar de trabajo sin permiso. La disciplina era estricta y las “infracciones” castigadas con fuertes multas.
Ese terror cotidiano implicaba necesariamente una infraestructura policíaca omnipresente. Policía y sindicatos tenían que estar por todas partes hasta el punto de que en algunos sitios la situación acababa en lo burlesco. La factoría MOFEM de Magyarovar cuyos efectivos habían triplicado entre 1950 y 1956, tuvo que contratar, para mantener el control represivo de sus obreros, no ya tres veces sino diez veces más personal de vigilancia: permanentes del sindicato, del partido y de la policía interior de la fábrica.
Los estatutos dados a los sindicatos por el régimen en 1950 no son, en eso, nada equívocos:
“…organizar y difundir la emulación socialista de los trabajadores, combatir por una mejor organización del trabajo, por el reforzamiento de la disciplina… y el incremento de la productividad”.
Las multas y las vejaciones no eran, por desgracia, las únicas sanciones contra los “recalcitrantes”.
El 6 de diciembre de 1948, el ministro de industria, Istvan Kossa, de visita en la ciudad de Debrecen se puso a despotricar contra
“… los trabajadores [que] han adoptado una actitud terrorista hacia los directores de las industrias nacionalizadas …”
o sea, aquellos que no se doblegaban “de buena gana” a las normas stajanovistas o sencillamente no lograban alcanzar las inverosímiles cuotas de producción exigidas. Y así, los obreros que parecían poco “enamorados” de su trabajo eran regularmente denunciados como “agentes del capitalismo occidental”, “fascistas” o “estafadores”.
Kossa añadió en aquel discurso que si no cambiaban de “actitud”, un período de trabajos forzados podría ayudarles. Y eso no eran amenazas verbales: un ejemplo entre otros muchos fue el de un obrero de la factoría de vagones de Györ acusado de “estafa al salario” y condenado por ello a una pena de cárcel en un campo de presos. El testimonio de Sandor Kopacsi, director de prisiones en 1949 y jefe de la policía de Budapest en 1956, es también muy aleccionador:
“Según los datos, pude comprobar que los campos estaban llenos de obreros, de labriegos más bien pobres; algunas personas pertenecían a clases hostiles al régimen. La tarea [del director] era sencilla: había que prolongar, generalmente 6 meses, el tiempo de reclusión de los detenidos. […] Seis meses de reclusión o seis de prórroga que se practicaban en las estepas de Siberia… Lo cual no quita que una reclusión era una reclusión y con el sistema de prolongaciones de “seis meses en seis meses”, los condenados no volvían a la vida civil no mucho antes que quienes “saboreaban” entre quince y veinticinco años en el extremo norte siberiano.”
En 1955, la cantidad de detenidos se dispara y, curiosamente, ocurre que la mayoría de ellos son obreros tipo “recalcitrante”.
Bajo el régimen de Rakosi desaparecerán miles de personas sin dejar rastro… estaban en realidad detenidas y encarceladas. Se decía entonces que un mal profundo golpeaba a Hungría: “la enfermedad del timbre”. Esa metáfora quería decir que cuando alguien llamaba al timbre por la mañana en una casa, no se podía saber nunca si era el cartero o un agente de la policía política (Állam­védelmi Hatóság, AVH).La insurrección auténticamente proletaria de octubre de 1956
A pesar del terror, de la presencia del Ejército rojo y las torturas de la AVH, la rabia en el proletariado era cada día más palpable y eso ya desde 1948. El resentimiento de los obreros no estaba lejos de estallar en la calle. Sentían cómo se iba albergando en ellos la necesidad irrenunciable de quitarse de encima a todo el aparato jerarquizado de la burocracia soviética, desde quienes estaban en la cima y tomaban las decisiones clave sobre el nivel y las normas de producción hasta los contramaestres y demás sicarios que con el cronómetro en la mano les presionaban para que transformaran los planes en productos acabados.
Los obreros, exasperados, estaban destrozados. Las condiciones de explotación habían superado lo intolerable, la insurrección estaba incubándose.
Lo que había instaurado la URSS en Hungría era, claro está, lo mismo que lo que en los demás países estalinizados del bloque del Este. Por eso también el descontento de los obreros era en ellos algo tan patente como en Hungría. Ya a principios del mes de junio del año 1953, los obreros checoslovacos, en Pilsen, se habían enfrentado al aparato de Estado estalinista pues se negaban a seguir siendo pagados según el ya demasiado conocido salario a destajo. Quince días más tarde, el 17 de junio de 1953, fue en Berlín Este donde una huelga general, organizada por los obreros de la construcción, estalla tras el alza generalizada de las normas productivas, 10  %, y una pérdida de salario de un 30  %. Los obreros desfilaron por la Stalin Allee al grito de “Abajo la tiranía de las normas”, “somos trabajadores, no esclavos”. Surgieron espontáneamente comités de huelga para animar a la extensión de la lucha y caminaron hacia el sector occidental de la ciudad para llamar a los obreros de Berlín Oeste a unirse a ellos. El famoso muro no había sido construido todavía, de modo que los aliados occidentales decidieron cerrar a toda prisa el sector occidental. Fueron los tanques rusos estacionados en la RDA (Alemania del Este) los que acabaron con la huelga. Ahí se vio bien cómo, al Este y al Oeste, la burguesía conjugaba sus fuerzas, en un entendimiento sin fisuras, para encarar la acción proletaria. Al mismo tiempo hubo otras manifestaciones y levantamientos obreros en 7 ciudades polacas. Se instauró la ley marcial en Varsovia, Cracovia, en Silesia y también aquí tuvieron que intervenir los tanques rusos para aplastar la agitación obrera. La clase obrera de Hungría no se quedó atrás. Estallaron huelgas, primero en el gran barrio obrero, el centro de producción siderúrgico de Csepel en Budapest, para después irse extendiendo hacia otras ciudades industriales como Ozd y Diösgyör.
Soplaban vientos de revuelta contra el estalinismo por tierras del Este. Y acabó siendo vendaval y punto álgido con la insurrección húngara de octubre 1956.
Ni que decir tiene que el clima de agitación que atraviesa Hungría inquieta sobremanera al Kremlin. Para intentar aflojar la presión de esa caldera en ebullición, Moscú había decidido separar temporalmente del poder a quien personificaba el terror del régimen, Matyas Rakosi, dimitiéndolo en junio de 1953 de su puesto de Primer ministro. Vuelve al poder en 1955, y lo vuelven a dimitir en julio de 1956. Pero eso no sirve de nada, pues la tensión acumulada es demasiado importante y las condiciones de vida siguen igual; la caldera está para explotar.
En un ambiente insurreccional, propicio al derrocamiento del régimen dominante, las fracciones nacionalistas de la burguesía húngara comprenden rápidamente que tienen una baza que jugar para librarse del vasallaje a Moscú, o, al menos, soltar un poco el collar y alargar la correa. La sovietización a marchas forzadas del Estado húngaro, la toma del poder total por parte de los hombres del Kremlin apoyados por los tanques del ejército rojo, una industria íntegramente puesta al servicio de los intereses económicos e imperialistas de la URSS… era demasiado para una gran parte de la burguesía nacional que esperaba su hora para expulsar al ocupante. Las aspiraciones de independencia nacional están presentes, incluso en algunos estalinistas húngaros, los llamados “comunistas nacionales”, que hacen votos por una “vía húngara al socialismo” al igual que muchos intelectuales. Harán de Imre Nagy [5] su adalid, “héroe” de la insurrección de octubre. Tampoco pudo llevarse a cabo la sovietización de los ejércitos sin las concesiones al nacionalismo por parte de los antiguos oficiales. La alianza con la URSS, no correspondía para ellos con las exigencias del interés nacional, orientado tradicionalmente hacia el Oeste. Con el levantamiento de octubre, el ejército ve también la posibilidad de librarse de las ataduras estalinistas. De ahí que participara en parte en los combates callejeros. Ese arrebato de resistencia patriótica se encarnará en el general Pal Maleter y las tropas del cuartel Kilian de Budapest. Esas fracciones de la burguesía y de la pequeña burguesía emponzoñan la atmósfera de la revuelta obrera con su propaganda nacionalista. No es pues de extrañar que hasta hoy la clase dominante procure hacer de Nagy y Maleter los personajes míticos de los acontecimientos de 1956. Rememorando únicamente esos “íconos” burgueses, da crédito a la mentira de una “revolución de liberación democrática y nacional”.
Y es así cómo, desde la destitución de Rakosi en julio, la presión de elementos pequeño burgueses, de intelectuales nacionalistas de la Unión de escritores y los estudiantes del Círculo Petofi mantienen un clima de agitación. Éstos últimos organizarán el 23 de octubre una manifestación pacífica en Budapest a la que acuden muchos obreros. Una vez llegados a la estatua del general Bem, se lee una resolución de la Unión de Escritores, en la que se expresan las pretendidas aspiraciones independentistas del “pueblo húngaro”.
Eso es para la burguesía la quintaesencia de la insurrección húngara… una concentración de estudiantes e intelectuales que luchan por la liberación de la nación del yugo moscovita. De ese modo, desde hace 50 años, la clase dominante echa un tupido velo sobre el actor principal del levantamiento, la clase obrera y su motivación, que, muy lejos de la resistencia nacional y el amor por la patria, intentaba ante todo resistir a las terribles condiciones de vida que le imponían.
Los obreros de Budapest, al salir de las fábricas, se unen masivamente a la manifestación. Aún cuando la manifestación se ha terminado oficialmente, los obreros no se dispersan, sino al contrario. Antes que quedarse con las ganas, convergen todos hacia la plaza del Parlamento y la estatua de Stalin que empiezan a destruir a mazazos y con soplete. Después la marea humana se dirige hacia la Casa de la Radio para protestar contra la alocución del Primer ministro Gerö que acusaba a los manifestantes de no ser otra cosa sino “una cuadrilla de aventureros nacionalistas cuyas intenciones son quebrar el poder de la clase obrera”. Fue entonces cuando la policía política (AVH) dispara contra la muchedumbre y la protesta se torna en insurrección armada. Los intelectuales nacionalistas, iniciadores de la manifestación, se vieron hasta tal punto superados por el cariz de los acontecimientos que, según reconoció el propio secretario del Círculo Petofi, Balazs Nagy, ellos “más que impulsar el movimiento lo frenaban”.
En 24 horas, la huelga general, con la fuerza de 4 millones de obreros, se extiende por toda Hungría. En los grandes centros industriales surgen consejos obreros espontáneamente; y así es como la clase obrera se organiza y se apodera del control de la insurrección.
Los proletarios son, sin la menor duda, la espina dorsal del movimiento. Eso se demuestra por una combatividad y una determinación a toda prueba. Se arman, levantan barricadas por todas partes, luchan por todas la esquinas de la capital, con gran desventaja, contra la AVH y los tanques rusos. Sin embargo, la AVH es rápidamente desbordada por los acontecimientos y el gobierno recién instalado, constituido en la urgencia y dirigido por un “progresista”, Imre Nagy, pide, sin la menor vacilación, la intervención de los tanques soviéticos para proteger el régimen de la cólera obrera. Ese dirigente no cesará desde entonces de llamar a que se restaure el orden y “los insurgentes se sometan”. Más tarde, ese campeón de la democracia afirmará que la intervención de las fuerzas soviéticas “ha sido necesaria en interés de la disciplina socialista”.
Lo tanques entran en Budapest el 24 de octubre hacia las 2 de la madrugada. Es en las barriadas obreras del extrarradio donde se enfrentan con las primeras barricadas. La factoría de Csepel con sus miles de metalúrgicos va a realizar una de las resistencias más empecinadas: fusiles viejos y cócteles Molotov contra divisiones blindadas rusas.
Nagy, el candidato legítimo de todas las aspiraciones nacionalistas, es incapaz de restablecer la calma. Nunca obtendrá la confianza y el desarme de los obreros, porque, contrariamente a los intelectuales y a una parte del ejército húngaro, los trabajadores, aunque hubieran podido estar contaminados por la propaganda y los cantos patrióticos del entorno, no luchaban por “la liberación nacional”, sino, y sobre todo, se rebelaron contra el terror y la explotación.
El 4 de noviembre, en el mismo momento en que Moscú sustituye a Nagy por Janos Kadar, 6000 tanques soviéticos se lanzan sobre la capital en una segunda carga para acabar de una vez con el levantamiento. Y todo el peso de ese asalto se hizo sobre las barriadas obreras: Csepel la roja, Ujpest, Kobanya, Dunapentele. A pesar de un enemigo 100 veces superior en hombres y material bélico, los obreros siguen luchando y resistiendo como indómitos leones.
“En Csepel, los obreros se han decidido a luchar. El 7 de noviembre hay una salva de artillería apoyada por un bombardeo aéreo. Al día siguiente, un emisario soviético va a pedir a los obreros que se rindan. Se niegan a ello y sigue el combate. Al día siguiente, otro oficial lanza un último aviso: o entregan las armas o será una lucha sin cuartel. Una vez más, los insurgentes se niegan a someterse. Las salvas de artillería son más y más intensas. Las fuerzas soviéticas emplean morteros lanzacohetes que causan enormes destrozos en fábricas e inmuebles vecinos. Gastadas las municiones, los obreros cesan el combate” (Budapest, la insurrección, François Fejtö).
Solo el hambre y la falta de munición parecen poder acabar con los combates y la resistencia obrera.
Los barrios obreros acabaron totalmente arrasados y se estima que hubo varias decenas de miles de muertos. Y sin embargo, a pesar de las matanzas, la huelga se prolongó durante algunas semanas. Incluso una vez terminada ésta, siguió habiendo actos de resistencia esporádica hasta enero de 1957.El modo de organización en consejos obreros vuelve a surgir
La valentía, la revuelta contra la miseria, el hastío por las condiciones de explotación y el terror estalinista son factores de primer orden para explicar la resistencia tenaz de los obreros húngaros. Pero hay que añadir otro factor importantísimo: el que aquella revuelta se organizara mediante consejos obreros.
En Budapest, como en las regiones, la insurrección se plasmó de inmediato en la constitución de consejos. Por primera vez desde hacía casi 40 años, los obreros de Hungría en su lucha contra la burocracia estalinista encontraron espontáneamente las formas de la organización y el poder proletarios, que sus antecesores habían hecho surgir por primera vez en Rusia durante la Revolución de 1905 y durante la oleada revolucionaria iniciada en Petrogrado en 1917 y que llegó hasta Budapest en 1919 con su breve República de los consejos. Desde el 25 de octubre de 1956, las ciudades de Dunapentele, Szolnok (gran nudo ferroviario del país), Pécs (en las minas del Sureste), Debrecen, Szeged, Miscolk, Györ, son dirigidas por consejos obreros que organizan el armamento de los insurgentes, el abastecimiento y plantean reivindicaciones económicas y políticas.
Fue con ese medio con el que se condujo la huelga con dominio y maestría en los principales centros industriales de Hungría. Sectores tan básicos para la movilidad de los proletarios como los transportes, tan vitales como los hospitales y la energía eléctrica siguieron funcionando en muchos casos por orden de los consejos. Y lo mismo ocurrió con la insurrección: los consejos formaban y controlaban las milicias obreras, repartían las armas (bajo control de los obreros de los arsenales), y exigían la disolución de algunos organismos del régimen.
Muy pronto, el 25 de octubre, el consejo de Miscolk lanza un llamamiento a los consejos obreros de todas las ciudades para “coordinar sus esfuerzos y crear un solo y único movimiento”; pero su concreción será mucho más lenta y caótica. Después del 4 noviembre, se esboza un intento para coordinar en el distrito la actividad de los consejos de Csepel. En los distritos XIII y XIV se constituye un primer consejo obrero de distrito. Más tarde, el 3 de noviembre, el consejo de Ujpest impulsa la creación de un gran consejo para toda la capital y así nace el Consejo central del Gran Budapest. Primer paso, tardío, hacia una autoridad unificada de la clase obrera.
Pero para los obreros húngaros, el papel político de los consejos, a pesar de ser algo central en esos órganos destinados a la toma del poder, sólo era como una especie de remedio momentáneo, una función que la situación imponía en espera de algo “mejor”, en espera de que los “especialistas”, los “peritos en la cosa política” se recobraran y agarraran las riendas del poder:
“Nadie sugiere que los consejos obreros mismos podrían ser la representación política de los obreros. Sí, sin duda, el consejo obrero debería realizar ciertas funciones políticas, pues se oponía a un régimen y los obreros no poseían ninguna otra representación, pero en la mente de los trabajadores era algo visto como provisional” (Testimonio de Ferenc Töke, vicepresidente del Consejo central del Gran Budapest). Los límites del movimiento y de los consejos
Nos topamos aquí con uno de los límites más importantes del levantamiento: el débil nivel de conciencia del proletariado húngaro, el cual, sin perspectiva revolucionaria y el apoyo de los obreros de los demás países, no podía hacer milagros. Los acontecimientos de Hungría se desarrollaban, en efecto, a contracorriente, en un periodo siniestro, el de la contrarrevolución que tanto pesaba en los ánimos de la clase obrera tanto del Este como del Oeste.
Cierto es que los obreros fueron el motor de la insurrección contra el gobierno apoyado por los tanques rusos. Pero, aunque aquel movimiento tuvo su sentido proletario en la resistencia tenaz y rebelde a la explotación, sería erróneo identificar la gran combatividad de los obreros húngaros como una manifestación patente de conciencia revolucionaria. La insurrección obrera 1956 marca inevitablemente un retroceso del nivel de conciencia de los proletarios en comparación con el alcanzado durante la oleada revolucionaria de 1917-1923. Mientras que los consejos obreros al final de la Primera guerra mundial, aparecen como los órganos políticos de la clase obrera, expresión de su dictadura de clase, los consejos de 1956 no ponen en ningún momento en entredicho al Estado. Aunque el consejo obrero de Miscolk proclama el 29 de octubre “la supresión de la AVH” (identificada más fácilmente con el terror del régimen), añade inmediatamente que “el gobierno solo deberá apoyarse en dos fuerzas armadas: el ejército nacional y la policía ordinaria.” El Estado capitalista no solo no es amenazado en su existencia, sino que incluso sus dos líneas de defensa armada son preservadas.
Los consejos de 1919, en el sentido opuesto, que comprendían claramente cuál era el objetivo histórico de su lucha, plantearon de entrada la necesidad de disolver el ejército. En aquel entonces, las factorías de Csepel, a la vez que creaban sus consejos, se daban la consigna de:
“– echar abajo a la burguesía y sus instituciones;
– viva la dictadura del proletariado;
– movilización por la defensa de las adquisiciones revolucionarias me­­diante el armamento del pueblo”.
En 1956, los consejos llegarán incluso a enterrarse a sí mismos definiéndose como simples órganos de gestión económica de las fábricas:
“Nuestra intención no era pretender tener un papel político. En general, nos parecía que del mismo modo que se necesitan especialistas para dirigir la economía, también la dirección política debe ser asumida por expertos” (Ferenc Töke).
A veces, incluso, se identifican con una especie de comité de empresa:
“La fábrica pertenece a los obreros, éstos pagan al Estado el impuesto calculado en función de unos dividendos establecidos según los beneficios …el consejo obrero zanja en caso de conflicto, de los contratos y de despidos” (resolución del consejo del Gran Budapest).
En aquel período sombrío de los años 1950, el proletariado internacional está exangüe. Los llamamientos de los consejos de Budapest a los “trabajadores del resto del mundo” a “huelgas de solidaridad” quedan en papel mojado. Y, al igual que sus hermanos de clase de otros países, los obreros húngaros, a pesar de su bravura, poseen una conciencia de clase muy debilitada. Les consejos surgen, en ese contexto, de una manera instintiva, pero su vocación, que es la toma del poder, está inevitablemente ausente. “Forma sin contenido”, los consejos de 1956 solo pueden entenderse como consejos “inacabados” o, en el mejor de los casos, como esbozos de consejos.
A partir de ahí, les es mucho más fácil a los servidores del Estado y a los intelectuales encerrar a los obreros en la prisión de las ideas nacionalistas y a los tanques rusos aplastarlos.
Quizás, para muchos obreros, los consejos no eran órganos políticos. En cambio para Kadar, para el alto mando ruso y las grandes democracias occidentales, sí que eran, siguiendo su experiencia, órganos plenamente políticos. En efecto, a pesar de todas las debilidades de la clase obrera debidas al período, el aplastamiento del proletariado húngaro estuvo a la altura del pánico que a la burguesía inspira cualquier expresión de la lucha proletaria.
Desde el principio, cuando Nagy habla de desarmar a la clase obrera, piensa, claro está, en las carabinas, pero, sobre todo, en los consejos. Y cuando Janos Kadar vuelve al poder en noviembre, expresa exactamente la misma preocupación: los consejos deben “ser puestos bajo control y habrá que purgarlos de los demagogos que nada tienen que hacer en ellos”.
De modo que en cuanto aparecen los consejos, los sindicatos a sueldo del régimen van a dedicarse a la labor que tan bien conocen: el sabotaje. Cuando el Consejo nacional de sindicatos (CNS) “propone a los obreros y empleados que empiecen… a elegir consejos obreros en los talleres, las fábricas, las minas y en todos los lugares de trabajo…” es solo para acapararlos, reforzar su tendencia a limitarse a tareas económicas, impedir que se planteen la cuestión de la toma del poder e integrarlos en el aparato de Estado:
“El consejo de obreros será responsable de su gestión ante todos los trabajadores, y ante el Estado… [los consejos] tienen, en lo inmediato, la tarea esencial de asegurar la reanudación del trabajo, restablecer y garantizar el orden y la disciplina” (Declaración del presídium del CNS, le 27 octubre).
Por suerte, los sindicatos, con sus jefes nombrados bajo el reinado de Rakosi, poco crédito tienen ante los obreros, como lo prueba esta rectificación hecha por el consejo del Gran Budapest el 27 de noviembre:
“Los sindicatos intentan actualmente presentar a los consejos obreros como si éstos se hubieran formado gracias a la lucha de los sindicatos. Ni que decir tiene que eso es una afirmación sin el menor fundamento. Solo los obreros han luchado por la creación de los consejos obreros y la lucha de los consejos ha sido incluso en muchos casos entorpecida por los sindicatos que han evitado, sobre todo, ayudarles”.La burguesía estalinista da rienda suelta a la represióncon la complicidad de la burguesía democrática
El 6 de diciembre, empiezan las detenciones de miembros de los consejos: es el preludio de otras más masivas y brutales. Varias fábricas son rodeadas por las tropas rusas y de la AVH. En la isla de Csepel cientos de obreros reúnen las pocas fuerzas que les quedan, librando una última batalla para impedir que la policía entre en las fábricas y proceda a detenciones. El 15 de diciembre se aplica la pena de muerte por huelga por tribunales de excepción autorizados a ejecutar in situ a los obreros considerados “culpables”. Guirnaldas de ahorcados decoran los puentes del Danubio.
El 26 de diciembre, Gyorgy Marosan, socialdemócrata y ministro de Kadar, declara que, si fuera necesario, el gobierno liquidaría a 10  000 personas para así demostrar que es él quien gobierna y no los consejos.
Detrás de la represión kadarista, lo que aparece claramente es la ferocidad del Kremlin en su voluntad de aplastar a la clase obrera. Para Moscú se trata evidentemente de poner firmes a sus satélites y que olviden sus veleidades independentistas pero se trata ante todo de cortar de raíz todo árbol que recuerde la amenaza proletaria y su símbolo, el consejo de obreros. Fue por eso por lo que los Tito, Mao y toda la caterva de estalinistas de todo pelaje del mundo aportaron un apoyo incondicional a la línea del Kremlin.
El bloque de las grandes democracias, por su parte, dará su consentimiento a la represión. El embajador de Estados Unidos en Moscú, Charles Bohlen, cuenta en sus memorias que el 29 de octubre de 1956, el secretario de Estado John Foster Dulles le encargó que transmitiera un mensaje urgente a los dirigentes soviéticos Jruschev, Bulganin y demás de que EEUU no consideraba a Hungría o a cualquier otro satélite como aliado militar posible. Era una manera clara de decir: “Señores, son ustedes dueños en su casa, les incumbe limpiarla”.
Contrariamente a todas las mentiras que la burguesía no ha cesado de verter sobre la insurrección de 1956 en Hungría, hubo, sin lugar a dudas, un combate obrero contra la explotación capitalista. El período no era el idóneo para los combates de clase. La clase obrera no vivía en una perspectiva de oleada revolucionaria internacional como la de 1917-1923 que había hecho florecer la efímera República húngara de Consejos en marzo de 1919. Por eso era imposible que los obreros húngaros plantearan claramente la necesidad de destruir el capitalismo y tomar el poder, lo cual explica su incomprensión sobre la naturaleza política y subversiva de los consejos que ellos mismos hicieron surgir durante la lucha. Y sin embargo, lo que se estaba reafirmando clara y valerosamente en la revuelta de los obreros húngaros y su organización en consejos era la naturaleza revolucionaria del proletariado; la reafirmación del papel histórico del proletariado tal como lo formuló Tibor Szamuelly [6] en 1919: “Nuestro objetivo y nuestra tarea es el aniquilamiento del capitalismo”.