jueves, 28 de agosto de 2008

FIDEL CASTRO: LO QUE NO SE DIJO SOBRE CUBA EN LOS JUEGOS OLIMPICOS


Fidel Castro: Lo que no se dijo sobre Cuba
La Habana, 27 ago (PL) El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, expresó la víspera que hechos sensibles de su reflexión del pasado domingo sobre los Juegos Olímpicos en China fueron totalmente ignorados por las reacciones mediáticas de Occidente.
"Otros aspectos eran exaltados ad líbitum por los defensores de la explotación y el saqueo del mundo", subraya Fidel Castro en un artículo intitulado "Lo que no se dijo sobre Cuba", especial para la publicación digital Cubadebate.
Seguidamente recuerda que Cuba:
"1. Es el único país donde no existe el deporte profesional.
2. Es el único país que hace años creó una gran Escuela Internacional de Educación Física y Deporte de nivel superior, donde se han graduado muchos jóvenes del Tercer Mundo y donde estudian en la actualidad alrededor de 1 500 alumnos sin pagar un solo centavo.
3. Es el único país en el que sus atletas de alto rendimiento estudian gratuitamente como profesores de Educación Física y Deporte y ha graduado en centros superiores de enseñanza a decenas de miles de ciudadanos en esa especialidad, quienes prestan sus servicios a niños, adolescentes, jóvenes y personas de todas las edades. Trabajan además muchos de ellos como cooperantes en el Tercer Mundo, con un costo mínimo, o gratuitamente en determinados casos. Así han contribuido al desarrollo internacional del deporte.
4. Es el único país, entre los que participaron en las Olimpiadas de Beijing, económicamente bloqueado por el imperio más poderoso y rico que existió jamás.
5. Es el único país, entre esos mismos participantes, al que se aplica una Ley de Ajuste, que además de los frutos sangrientos, viabiliza y estimula el robo de atletas cubanos.
6. Nuestro país ha destinado un hospital especializado para atender la salud de los atletas de alto rendimiento".
"Las verdades -indica- no pueden ocultarse bajo la anestesia y los fuegos artificiales de los Juegos Olímpicos".
Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro:
Reflexiones del compañero Fidel: Lo que no se dijo sobre Cuba.
Especial para Cubadebate.
Observé cuidadosamente las reacciones mediáticas de Occidente a mi reflexión del domingo sobre los Juegos Olímpicos en China. Hechos sensibles incluidos en ella fueron totalmente ignorados; otros aspectos eran exaltados ad líbitum por los defensores de la explotación y el saqueo del mundo.
Veamos:
“Fidel Castro culpó hoy a los jueces y a la mafia del pobre papel de la delegación cubana en los Juegos Olímpicos. También justifica al taekwondoca cubano Ángel Valodia Matos, suspendido de por vida por darle una patada en la cabeza al árbitro, y le manifiesta su total solidaridad.”
“El ex presidente cubano llamó el lunes a realizar una profunda revisión del deporte en Cuba. También expresó su solidaridad con un atleta suspendido de por vida junto a su entrenador, por agredir a un juez.”
“Castro manifestó total solidaridad con el taekwondoca inhabilitado de por vida por agredir a un árbitro y un juez.”
“Castro, solidario con el taekwondoca cubano inhabilitado por agresión.”
Es larga la lista de párrafos similares. Fue el patrón de información que divulgaron. No esperaba otra cosa. Estaba condenado, como los boxeadores cubanos, ante árbitros y jueces sobornados, y sabía bien lo que publicarían.
Del hambre, la subalimentación, la carencia de medicinas, instalaciones y equipos deportivos que padece el 80 por ciento de los países que allí compitieron, no se menciona una palabra, como era de esperar.
Aplaudí el mérito del país que organizó los últimos Juegos Olímpicos. No vacilé en reconocer las extraordinarias cualidades de los atletas que alcanzaron éxitos. Aprecié las alegrías, emociones y aspectos humanos que transmitieron a miles de millones de personas los galardonados. De modo especial valoré el mensaje de paz que entraña una Olimpiada, frente al incesante espectáculo de matanza, destrucción, genocidio y peligro real de exterminio que la especie humana soporta cada día.
Lo que no se dijo de Cuba:
1. Es el único país donde no existe el deporte profesional.
2. Es el único país que hace años creó una gran Escuela Internacional de Educación Física y Deporte de nivel superior, donde se han graduado muchos jóvenes del Tercer Mundo y donde estudian en la actualidad alrededor de 1 500 alumnos sin pagar un solo centavo.
3. Es el único país en el que sus atletas de alto rendimiento estudian gratuitamente como profesores de Educación Física y Deporte y ha graduado en centros superiores de enseñanza a decenas de miles de ciudadanos en esa especialidad, quienes prestan sus servicios a niños, adolescentes, jóvenes y personas de todas las edades. Trabajan además muchos de ellos como cooperantes en el Tercer Mundo, con un costo mínimo, o gratuitamente en determinados casos. Así han contribuido al desarrollo internacional del deporte.
4. Es el único país, entre los que participaron en las Olimpiadas de Beijing, económicamente bloqueado por el imperio más poderoso y rico que existió jamás.
5. Es el único país, entre esos mismos participantes, al que se aplica una Ley de Ajuste, que además de los frutos sangrientos, viabiliza y estimula el robo de atletas cubanos.
6. Nuestro país ha destinado un hospital especializado para atender la salud de los atletas de alto rendimiento.
Las verdades no pueden ocultarse bajo la anestesia y los fuegos artificiales de los Juegos Olímpicos.
Cuba ocupó el quinto lugar por medallas de oro en Barcelona en el año 1992, cuando estábamos ya en pleno período especial.
En los últimos Juegos obtuvimos todavía 24 medallas entre oro, plata y bronce, una cifra mayor que cualquier otro país de América Latina y el Caribe.
No vacilemos en analizar objetivamente nuestra actividad deportiva y en prepararnos para futuras batallas, sin olvidar, reitero, que “en Londres habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable, y una fuerte dosis de racismo”.
Cuando escribo estas líneas recuerdo que un ciclón, Fay, nos visitó en medio de las Olimpiadas. A la misma hora en que arribaba ayer el grueso de nuestra delegación, apareció la noticia de que otra perturbación ciclónica apuntaba directamente a las provincias orientales. Hoy su fuerza es mayor y se ubica en una trayectoria más peligrosa. Hay que fortalecer no sólo los músculos del cuerpo, sino también los del espíritu.
¡Suerte que tenemos una Revolución! Está garantizado que nadie permanecerá en el olvido. Si se pierden vidas, no serán cientos o miles, por un ras de mar, como en Santa Cruz del Sur el 9 de noviembre de 1932, o un Flora el 3 de octubre de 1963,que inundó el corazón de las provincias del Este de Cuba, sin una sola presa reguladora como las de hoy, que son además fuentes de regadío y agua corriente. Una fuerte, enérgica y previsora Defensa Civil protege a nuestra población y le ofrece más seguridad frente a catástrofes que en los Estados Unidos. Ningún peligro debe ser, sin embargo, descartado.
No hay que dormirse tampoco sobre los laureles. La frecuencia e intensidad crecientes de estos fenómenos naturales demuestra que el clima cambia por culpa del hombre. Los tiempos exigen cada vez más consagración, más firmeza y más conciencia. No importa que los oportunistas y vendepatrias también se beneficien sin aportar nada a la seguridad y el bienestar de nuestro pueblo.
Fidel Castro Ruz

CUBA VENDE SU RON HAVANA CLUB EN MAS DE 125 PAISES


Roberto F. Campos
La Habana, 26 ago (PL) Cuba vende su ron líder Havana Club en más de 125 países, con un crecimiento de la comercialización del 15 por ciento, señaló hoy un funcionario de esta industria.
El director de exportaciones de la corporación Havana Club International S.A., Sergio Valdés, señaló que el año pasado este país distribuyó en el mundo tres millones de cajas de nueve litros de ese producto.
Valdés intervino en una de las sesiones de trabajo del XII Campeonato Panamericano de Coctelería 2008, que sesiona desde el lunes y hasta el próximo fin de semana en el Salón de Embajadores del capitalino hotel Habana Libre Tryp.
El ejecutivo hizo un resumen de la historia del ron ligero cubano, considerado el mejor de su tipo en el orbe.
Havana Club, aseguró, en la actualidad aparece en el puesto 29 del “Top 100” de las bebidas Premium internacionales.
Refirió que su compañía cuenta con una cartera integrada por los tipos Añejo Blanco, 3 Años, Añejo Especial, Añejo Reserva, 7 Años, 15 Años, Cuban Barrel Proof y Ron Extra Añejo Máximo, distribuidos en categorías de Blanco, Dorado, Premium Oscuro y Super Premium.
Insistió Valdés en que el último mencionado es el ron más caro y de mayor calidad del mundo.
Resaltó la aparición de la sociedad mixta Havana Club International en 1993 a partir de la unión de CubaRon y la empresa francesa Pernod Ricard, cuyas operaciones son exitosas.
Pernod Ricard compró hace dos meses la marca Vodka Absolut, para colocarse en el primer puesto de comercializadores mundiales de espirituosos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

GIBRALTAR ¿DE QUIEN?


En primer lugar si Gilbraltar tiene que ser de alguien es de sus ciudadanos. Estas vacaciones me ha pasado por el Istmo de Gibraltar el cual no conocía y me resultaba muy curioso. He llegado a la conclusión, después de remirar, mezclarme por los barrios menos comerciales, ver un poco de su historia, que Gibraltar es cien por cien territorio Británico. En cuanto a su historia los árabes son los que mas tiempo han estado, luego los españoles y después en un margen de muy pocos años, los Británicos. Históricamente también, los habitantes de la Roca no deben de estar muy agradecido a los Jefes de Estado, en este caso monarcas, por haberles regalado la tierra donde vivían y casi cuatrocientos años después ellos lo que nos harán son cortes de mangas y con razón. ¿Ellos quieren ser Españoles? lo dudo, su nivel de vida es mas alto que el nuestro y tienen mucho mas derechos que los sufridos españolitos y entre la Monarquía Británica y la Española, no hay color, aquella por lo menos paga impuestos. Después de un retorno a España lo primeros que entrarían a controlar la situación sería seguramente la Guardia Civil y que se he pongan a temblar los pobres llanitos con este cuerpo tan democrático que viene de donde viene. Es en uno de los pocos sitios de la península ibérica, quitando Portugal, donde no hay calles, monumentos al genocida Franco y esto es ya un avance.
Ahora fuera de comentarios mas o menos acertados yo me pregunto ¿Por que el territorio de un estado debe de estar en la misma zona geográfica que el territorio principal? ¿Por que no puede estar en otro lugar?. Si Gibraltar es español ¿Ceuta, Melilla y Canarias de quien son?. ¿Por que los ciudadanos españoles queremos hacerle la pascua a los gibraltareños para que tengan nuestros paupérrimos derechos? Dejémolos en paz.
A la derecha de esta pagina os pongo una encuesta sobre este tema para que os expreseis con total libertad.

martes, 26 de agosto de 2008

SEGURIDAD AEREA

Como está el solar patrio después del penoso accidente de aviación ocurrido en la capital de reino proletario. No tienen vergüenza, ni los del PP ni los del PSOE por haber enseñado el vídeo del trágico accidente a todos sus amigos antes de enviarlo al juez que instruye el caso. En un estado de derecho decente, que no este, habrían dimitido todos.
De todas las maneras me pongo a reflexionar y llego a la conclusión que desde que se han privatizado, también, el espacio aéreo y abaratado los costes de mano de obra, nuestra seguridad aérea está en manos de empresas externalizadas de las cuales tengo infinitas dudas.Todo sea por viajar barato en avión.

CUANDO EL PSOE E IU SON NECESARIOS PARA EL SISTEMA POLITICO ESPAÑOL


KAOS EN LA RED
El Partido Socialista Obrero Español “PSOE” es la base del sistema del poder político.
Una de las cuestiones que tenemos que dar gracias al PSOE, es el que públicamente abandonase “el marxismo”. Digo gracias pues demostró definitivamente que abandonaba toda idea de cambiar y transformar socioeconomicamente la realidad a favor de los trabajadores.
Esta salida, aunque pudo ser definitiva cambiando definitivamente, a través de maquillaje y cambiando de nombre, desgraciadamente sigue conservando el nombre de socialismo y obrero, que utiliza para gestionar las “reconversiones” y privatizaciones de servicios públicos, los despidos masivos, perdida de empleo y decadencia de los sectores fundamentales de la economía como la agricultura y la industria.
En el nombre Socialismo promueve simples reformas legales que no van acompañadas con política real de educación y sensibilización que haga a la población sentirse conscientes y participes de la lucha contra la homofobia. Ante la violencia patriarcal usan buenas palabras en los medios de comunicación y en las leyes, pero en la realidad de la calle presentan un total desinterés en acabar con el patriarcado mediante políticas efectivas de educación desde la escuela y de empleo para las mujeres, ayudándolas con esta medida socioeconómica a denunciar y abandonar a su pareja.
Este partido siempre supo furrular muy zorronamente dando una de cal y otra de arena, por un lado oficialmente se van de una guerra como la de Irak y por otra meten más efectivos militares por ejemplo en Afganistán.
Mientras se privatizan los servicios sociales, educativos y sanitarios usando el método de las subvenciones y los convenios. Por otro legislan a bombo y platillo ayudas a la dependencia, el cheque bebe y desgravaciones fiscales, prestaciones que sin a penas escomienzan a aplicarse, se observan síntomas de cojeo, deficiencias en la ejecución con una pesada y larga tardanza burocrática, a esto se le suma denuncias de mujeres-madres que se sientes discriminadas por su condición de inmigrantes.
Cuando se habla de ecología, en este asunto demuestra este partido increíble capacidad de tergiversación, mediante el cual en su discurso toda política que plantean de desarrollismo se hace en base a la defensa del medio ambiente y cumpliendo el protocolo de Kioto para disminuir el nivel de contaminación de CO2y la perdida de la capa de Ozono. Por eso, aprueban contaminantes centrales nucleares, térmicas, vertederos de residuos nucleares e industriales. Se construyen AVEs y autovías, y se elimina transporte público. Se tala carbayales y ancinares centenarios para instalar centrales fotovoltaicas que producen electricidad “sostenible”
Pero aun así, el “socialismo” del PSOE, hace un papel fundamental en el sistema, es el contrapunto que necesita nuestro Estado para legitimarse como democrático, y aparentar la cara socialdemócrata de la constitución neofranquista. La monarquía necesita de un partido con base social que aglutine en la “casa” común a una gran parte importante de trabajadores que se consideran progresistas y no se sientan identificados con un PP de imagen demasiado anclado en el prototipo neoconservador, en el nacionalismo españolista, con tintes neocapitalistas burgueses pero que crean conflictividad por su afinidad a las políticas imperialistas estadounidenses, mientras el PSOE, se acerca Alemania y Francia dando a entender que están más cercanos ideológicamente al Estado social y de bienestar, del cual son modelos.
Al tener el PP un mensaje de gobierno que crea beligerancia popular, la monarquía y la alta burguesía financiera necesita de paz social para sus intereses, por eso, el socialismo del PSOE, seguirá gobernando si no hacen el cafre en polémicas de corrupción, pues en eso, el PP es mucho más listo, no se deja ver y saben pagar silencios corporativistas.
Aquí entra en juego el IU.
El sistema del estado español necesita tener una apariencia democrática multipartidista para hacer borrar todo lo posible, cualquier residuo de imagen totalitaria que pudiera intuirse debido al bipartidismo.
Entuences que mejor que para romper esta semeya, el tener un partido hacia la izquierda con base social e histórica antifranquista como es el Partido Comunista España “PCE”, que es la base fundamental y promotora de la creación de Izquierda Unida “IU”.
El PCE a diferencia del PSOE si se consideran muy marxistas, y hasta leninistas, sólo hay que ver el imaginario santero de toda su propaganda, tanto de calle –camisetas, pegatas, carteles…- como en la rede de internet. Y no digamos ya, lo que usa las Mocedades Comunistas, que tiene dentro de su iconografía incluso a Stalin.
Gracias a su comunismo, después de años de luchas, de sufrimiento de muchos trabajador@s y comunistas durante la dictadura, en el mundo de la guerrilla, en el sindicalismo… negociaron con los franquistas para aceptar una constitución que legitimó la bandera del franquismo y la monarquía instituida por la dictadura.
Aceptó la impunidad que todavía seguimos sufriendo en los derechos humanos de los represaliados, con desaparecidos, fosas, penas de muerte, penas de cárcel, cuyos responsables siguen mandando dentro de las instituciones sociales que pagamos todos los ciudadanos, se presentan a las elecciones o consiguen altos cargos de libre designación en la administración.
Gracias a ellos, ayudaron a entoñar a la izquierda radical, que eran minúsculos partidos que se presentaban a las elecciones, en un momento de novedad, y que la legislación electoral que ellos aceptaron, con sus puntos fundamentales como la Ley D`hont, y las circunscripciones provinciales, promovieron la extraparlamentariedad de estos partidos, que también lucharon y sufrieron con la dictadura. Pero claro, ellos eran el PARTIDO y la VANGUARDIA con esta idea pensaban que ocuparían un lugar en el bipartidismo, ante un PSOE recién nacido sin soporte social. Cuales eran para ellos sus contrincantes, la minoritaria izquierda radical.
Pero la historia da bandazos, y como un boomerang devuelve el golpe a sus dueños, y ahora los que están sufriendo la casi extraparlamentariedad son ellos.
Pese a ello, en su política exterior, son fieles revolucionarios que apoyan los procesos y resistencias que consideren necesarios, teniendo como símbolo la revolución cubana, sin querer mostrarles ni una mínima crítica. Parece con esto, que quieren subsanar su socialdemocracia en el estado español con un revolucionarismo folclórico, de camiseta y banderas.
No dejan de ser un partido fuerte, con efectivos preparados que darían mucho juego si realmente estuviesen luchando en la calle y se creyesen realmente el trabajo social como un elemento transformador, y el partido los cuidase como activistas políticos que se alejasen de la mera instrumentalización electoralista.
Pero es un partido acostumbrado y que necesita entrar dentro de las instituciones, donde se ven con fuerza para negociar y vigilar a los otros partidos. Por eso, por muchos cambios de dirigentes que tuvieron durante su historia más presente, siempre están abiertos a colaborar en cuanto les deja el PSOE. Llegó un momento en esta última etapa, que había tal facilidad de colaboración que casi sólo faltaba la fusión o mejor la absorción. Pues es lo que hubo hasta ahora, que muchos dirigentes de PSOE, son fugados del PCE.
La crítica radical dentro de IU, la abanderaba curiosamente Paco Frutos, aquel que se coaligó justo antes de las elecciones para presentarse juntos.
Sólo quiero recordar para mi dolor y seguramente también para los represaliados y sus familiares, la elaboración de la ley de la memoria histórica que nació lisiada al no declarar ilegal la dictadura y toda su represión, con lo cual, quedaría totalmente clara como debería efectuarse su ejecución tanto en lo judicial, como en lo administrativo ante toda la apología de la dictadura que está en nuestras calles, y todas sus consecuencias. Y ahora se está viendo, su cumplimiento toavía va más renqueante, sin oírles crítica alguna publicamente.
Ante todo esto, Marx está banalizado y lo deja como tópico y tapadera ante toda su política socialdemócrata, que no cree ni en la empresa pública, haciendo una función de gestionadores de este Estado.
Está viéndose tal poca diferencia con el PSOE a simple vista, que el voto útil que promueve la legislación electoral, necesita aglutinarse en uno de los componentes del bipartidismo.
Pero gracias a toda esta iconografía marxista, les ayuda a atraerse a moz@s que con sus inquietudes de cambio, se acercan y son un filón en un mundo complejo, difícil, con muchos cambios coyunturales que desorientan. Y junto a esto, aprovechan una nueva moda que esta naciendo y se ve en expansión como es el uso de símbolos soviéticos en la ropa diseñada por empresas textiles trasnacionales, como hace años era con el anarquismo.
Es una pena que el pensamiento socialista, comunista y revolucionario sea utilizado de esta manera. Con lo que luchó, luchan y sufren los trabajadores del mundo.
http://reflexioneszamoranas.blogspot.com/

DIRIGENTES COMUNISTAS DE CUBA PIDEN CAMBIOS POLITICOS EN LA ISLAS

Dirigentes comunistas cubanos, que no son disidentes, distribuyeron un documento en Internet en el que reclaman un "socialismo participativo y democrático" en la isla y advierten que el actual "socialismo pobre y sin perspectivas" genera una "frustración" de consecuencias "imprevisibles".El desafiante documento conocido ayer, firmado por el ex diplomático Pedro Campos y otros "comunistas y revolucionarios desde dentro", contiene elogios al presidente Raúl Castro y a su hermano Fidel, pero reclaman que se debe hacer un cambio radical porque los cubanos "están frustrados, enajenados y desesperanzados". Su difusión se produce en momentos en que desde el gobierno se viene alentando un proceso de reformas para sacar a la isla de su estancamiento económico.El grupo de dirigentes lanzó 13 "propuestas programáticas" para su discusión de cara al VI Congreso del Partido Comunista que Raúl Castro convocó para finales de 2009. Fueron publicadas en la web "Kaos en la Red" a mediados de mes, aunque hasta estos últimos días no llamó la atención de los medios internacionales, mientras que los nacionales cubanos no se han hecho por el momento eco alguno de la "propuesta".Según el documento, "para salvar al pueblo, la Patria y la Revolución urge un nuevo programa socialista, participativo y democrático". Dicho programa reclama la "transición del socialismo de Estado", dejando atrás el "fracasado sistema centrista, autoritario, heredado del estalinismo y estructurado verticalmente de arriba hacia abajo". El objetivo es avanzar hacia un socialismo que sea además "autogestionario".Los firmantes reclaman una "nueva ley migratoria que elimine las absurdas medidas como el permiso de salida y la carta de invitación", además de "priorizar las comunicaciones, la computación, así como Intranet e Internet con pleno acceso" como elementos "imprescindibles" para la "planificación democrática".También pide "respetar" la "propiedad privada personal y la decisión sobre la misma" y, "consecuentemente, liberar la venta de objetos particulares incluidos autos y viviendas y el alquiler de los mismos entre nacionales".En el plano económico, insisten en la "autogestión" y "sugieren", entre otros puntos, "cambiar la forma asalariada de pago por la repartición de parte de las utilidades; pasar el control de los medios, los recursos y las decisiones de la burocracia a los colectivos sociales y laborales y a las personas".Asimismo, piden "admitir otras formas de propiedad y producción en el socialismo" y "resolver la doble circulación monetaria", en alusión a la existencia del peso y del peso convertible cubano (cuc) que permite la adquisición de dólares.De acuerdo con los autores del documento, tanto el discurso de Fidel Castro en noviembre de 2005, en el que advirtió de una "posible reversión de la Revolución", como el que pronunciara el actual presidente Raúl el 26 de julio del año pasado, cuando habló de la necesidad de "cambios estructurales y de concepto", estimularon a las "bases" a pronunciarse por un "socialismo más participativo y democrático". No obstante, acusaron a la cúpula cubana de continuar "usando el cerco imperialista como justificación para contener el avance de la socialización". Una situación de gravedad, concluyen, "cuando se advierte un peligroso cambio de política de EE.UU. hacia Cuba para el que no estamos preparados económica ni políticamente".

martes, 12 de agosto de 2008

ENTREVISTA CON E.H. CARRS SOBRE LA URSS

KAOSENLARED
El lector interesado, encontrará un estudio mío en Kaosenlared y en L´Espai Marx, sobre Carr (E.H. Carr: del conservadurismo al marxismo), en el que encontrará los datos que justifican la afirmación de arriba según la cual Carr es “hasta el momento el mayor historiador que haya existido sobre la Rusia Soviética”, lo que no quiere decir que, en determinados aspectos, investigadores más recientes, y con todas las posibilidades que implican la misma existencia de un trabajo como el suyo, y por supuesto, la apertura de archivos que permanecían sellados en su tiempo, le hayan superado en tal o cual aspecto. Sin embargo, dudo de que estas superaciones parciales puedan cuestionar el valor de conjunto de una obra tan vasta, un empeño de los que ocupan casi una vida.
Lo más singular de E.H. Carr es que comenzó siendo un demócrata conservador perfectamente a tono con lo que se esperaba de un profesional con tanta capacidad, tantos títulos y tan bien situado, y que como tal comenzó a escribir sobre la historia del socialismo, una materia que en su tiempo ya era frecuente en otros profesionales al servicio del orden, y de las universidades que suministraban munición cultural para la “guerra fría”. De esta época data su primera controversia con Isaac Deustcher, y de la que surgió, primero una creciente afinidad, y más tarde una identificación tan estrecha que se concreto incluso con el trabajo conjunto con Tamara Deustcher, viuda desde 1967, y también investigadora.
En contra de las posiciones estrechas, la entrevista con Carr nos muestra a un investigador que tiene –por supuesto- sus ideas propias, y que las expresa con vehemencia pero también de manera especialmente cuidadosa. No en vano, tanto Deustcher como Carr se erigieron como la expresión más avanzada de los estudios marxistas (de los que hubo ramas en casi todos los países) sobre una historia tan reciente, tan palpitante y tan controvertida como la de la Rusia soviética cuyos rupturas y continuidades quedaran minuciosamente enmarcadas en una obra que los estudiosos de la izquierda no pueden todavía prescindir, ni mucho menos. Carr es siempre citado en toda clase de estudios.
Copiosamente publicado en castellano desde los años sesenta hasta principios de los ochenta, la obra de Carr cayó en el ostracismo con la ola fría de neoconservadurismo histórico que puso su nombre en busca y captura, como el de ingenuo liberal, un nuevo “compañero de ruta”, que no se había enterado del carácter “intrínsicamente perverso del comunismo al decir papal, y de los profesionales como François Furet (por no hablar de la “colla” hispana con sus Antonio Elorza, Santos Julia, Fusi, Culla, etcétera), cuyas biografías era, justamente al revés que la de Carr. Ellos empezaron como jóvenes radicales y acabaron trabajando para las grandes cadenas de la “información”…
OCTUBRE HOY. ENTREVISTA (*)
Acaba usted de concluir la Historia de la Rusia soviética, (1) obra que, con sus catorce volúmenes, cubre el período comprendido entre los años 1917 y 1929, y abarca todos los campos de estudio de las primeras experiencias de la URSS. Desde una visión retros­pectiva amplia, ¿cómo interpreta el significado que, hoy en día, tiene la Revolución de Octubre para Rusia y para el resto del mundo?
Empecemos por el significado que tiene para la propia Rusia. No hará falta hacer hincapié en las consecuencias negativas de la Revolución. Durante varios años, y especialmente en estos últimos meses, han sido el tema obsesivo en los libros que se han publicado, en los periódicos, en la radio y en la televisión. No hay peligro de que se corra un tupido velo sobre los diversos aspectos negros del historial de la Revolución, sus costos en sufrimientos humanos o os crímenes cometidos en su nombre. El peligro estriba, más bien, en que sucumbamos a la tentación de olvidar por completo, o de silen­ciar sus inmensos logros. Y estoy pensando en la determinación, la dedicación, la organización, las ingentes dosis de ardua labor que, a lo largo de estos últimos sesenta años, han transformado Rusia y la han convertido en una de las principales naciones industriali­zadas y en una de las superpotencias. ¿Quién hubiese podido pre­decir algo semejante en 1917?. Pero, aún más que esto, estoy pen­sando en las transformaciones que se han producido, con posterioridad a 1917, en la existencia del pueblo llano: la transformación de Rusia, de ser un país en el que más del 80 por 100 de su población eran campesinos analfabetos o semianalfabetos, en un país de cuya población el 60 por 100 reside en núcleos urbanos, que está totalmente, y que está adquiriendo a marchas forzadas los elementos de la cultura urbana. La mayoría de los miembros de esta nueva sociedad son nietos de campesinos; algunos incluso son biznietos de siervos. Es imposible que no tengan en mente lo que la Revolución ha hecho por ellos, y todo esto ha sido posible gracias al rechazo de los criterios fundamentales de la producción capitalista --beneficios y leyes de mercado-- y su substitución por un plan económico global orientado a la promoción del bienestar común. Al margen de las promesas que hayan quedado sin cumplir, lo que se ha hecho en la URSS durante los últimos sesenta años, a pesar de las tremendas interrupciones provocadas desde el exte­rior, constituye un progreso extraordinario en el camino de la reali­zación del programa económico del socialismo. Ni que decir tiene que soy plenamente consciente de que cualquiera que hable de los logros de la Revolución será inmediatamente tildado de estalinista. Pero yo no estoy dispuesto a aceptar esta especie de chantaje moral. Después de todo, cualquier historiador inglés puede cantar alabanzas a los logros obtenidos durante el reinado de Enrique VIII sin que, por ello, se le suponga favorable a la decapitación de esposas.
Su Historia cubre el período en el que Stalin estableció su poder autocrático en el seno del partido bolchevique, derrotando y elimi­nando a las sucesivas oposiciones, y echando los cimientos de lo que posteriormente se denominaría estalinismo, como sistema político. En su opinión, ¿hasta qué punto su victoria en el seno del PCUS era inevitable? ¿Cuáles eran los márgenes de maniobrabilidad, du­rante los años veinte?

Tengo tendencia a evitar las cuestiones de inevitabilidad en his­toria, porque conducen a un callejón sin salida. Al plantearse un porqué, el historiador se pregunta porqué, de entre todas las posi­bilidades existentes en un momento dado, se seleccionó una con­creta. Si hubiesen confluido distintos antecedentes, los resultados hubiesen sido distintos. No tengo demasiada confianza en lo que se ha dado en llamar "historia contrafactual". Esto me recuerda un proverbio ruso que Alec Nove gusta de citar: «Si la abuela tuviese barba, la abuela sería el abuelo». Tratar de recomponer el pasado para adaptarlo a las predilecciones personales y al punto de vista de cada cual es una actividad muy relajante. Pero no creo que sea ver­daderamente útil.
Sin embargo, sí insiste en que haga especulaciones, entonces le diré lo siguiente. Si Lenin hubiese vivido, en plenitud de sus facul­tades, durante los años veinte y treinta, habría tenido que hacer frente exactamente a los mismos problemas. Él sabía perfectamente bien que la mecanización a gran escala de la agricultura era la pri­mera condición para que hubiese progreso económico. Dudo de que hubiese estado de acuerdo con la «industrialización a paso de caracol» propuesta por Bujarin, y no creo que hubiese hecho demasiadas concesiones al mercado (acuérdese de su insistencia en mantener el monopolio del comercio exterior). Sabía perfectamente que, sin un control y una dirección eficaz del trabajo, no se llegaría a ninguna parte (recuerde sus observaciones acerca de la «dirección en manos de un solo hombre» en la industria, e incluso acerca del «tayloris­mo»). Pero Lenin no se basaba únicamente en una tradición huma­nista, sino que gozaba, además, de un prestigio enorme, de una gran autoridad moral y de poderes de persuasión; y estas cualidades de las que no estaba dotado ninguno de los restantes dirigentes, lo hubieran incitado y capacitado a minimizar y mitigar el elemento de coacción. Stalin carecía absolutamente de autoridad moral (pos­teriormente, trató de forjársela de la manera más cruda). Tan sólo entendía de coerción, que practicó de buen principio abierta y bru­talmente. Con Lenin, las cosas no hubiesen sido más sencillas, pero hubiesen sido completamente distintas. Lenin no hubiese tolerado la falsificación de datos, actividad a la que Stalin se dedicó de modo permanente. De producirse fallos en la política o en la praxis del partido, los hubiese reconocido y admitido como tales. No hubiese considerado -como Stalin hizo- brillantes victorias lo que no eran sino expedientes desesperados. Con Lenin, la URSS no se hubiese convertido en lo que Ciliga denominara «la tierra de la gran mentira». Estas son mis especulaciones. Si bien carecen de valor, por lo menos manifiestan, en parte, mis creencias y mis opiniones.

Su Historia concluye en el umbral de los años treinta, con la puesta en marcha del primer plan quinquenal. La colectivización y las purgas quedan para fecha más posterior. En el prefacio del primer volumen, usted escribía que las fuentes soviéticas para el período de los años treinta eran tan escasas que le resultaba imposible pro­seguir con ellas la investigación en el mismo plano. ¿En la actua­lidad, la situación es la misma, o se han publicado últimamente más documentos referentes a áreas selectas? ¿Le impide esa pobreza de archivos llevar sus investigaciones más allá de 1929?

Mucho es lo que se ha publicado, desde que yo escribí el prefa­cio en 1950, pero aún quedan zonas oscuras. R. W. Davies, quien colaboró conmigo en el último volumen económico, trabaja actual­mente en la historia económica de los años treinta, y estoy seguro de que los resultados serán convincentes. Últimamente me he inte­resado por las relaciones exteriores de este período y el proceso de constitución del frente popular; tampoco en este caso me he encon­trado con escasez de materiales. Pero la historia política, en un sentido estricto, es, más o menos, un libro cerrado. Evidentemente, tuvieron lugar grandes controversias. Pero, ¿entre quiénes? ¿quié­nes vencieron? ¿quiénes perdieron? ¿qué compromiso hubo? No se dispone de documentación que sea equiparable a la de los debates relativamente libres que tenían lugar en los congresos del partido durante los años veinte, o las plataformas de oposiciones. Una es­pesa niebla envuelve todavía episodios tales como el asesinato de Kirov, la purga de los generales o los contactos secretos entre los enviados soviéticos y los alemanes, que, en opinión de muchos, tuvieron lugar a fines de los años treinta. Más allá de 1929 ya no hubiese podido seguir escribiendo la Historia con la misma confianza de que conocía la clave de lo que había sucedido.
A menudo se presenta a los años treinta como la línea divisoria o de ruptura, en la historia de la URSS. El grado de represión que se liberó en el campo, con la colectivización y que sacudió la tota­lidad de los propios aparatos del partido y del estado con el gran terror, según se dice, alteró cualitativamente la naturaleza del régi­men soviético. La razón de las purgas y de los campos, que no ha vuelto a reproducirse a tal escala en ninguna otra revolución socialista, ha permanecido oscura hasta nuestros días. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Considera válida la noci6n de la ruptura, especialmente después del XVII Congreso del partido, noción que tiene gran predi­camento en la propia Unión Soviética?
En esto nos encontramos ante la famosa cuestión de la "periodi­zación". Un acontecimiento del orden de la Revolución de 1917 es tan dramático y tan arrollador en sus consecuencias que aparece en la mente de cualquier historiador como uno de los momentos cardi­nales de la historia, el fin y el principio de un período. Sin embargo, hablando en términos generales, es el propio historiador quien tiene que definir sus períodos y, en el proceso de selección de materiales, decidir cuáles son los «momentos cruciales» o las «líneas divisorias»; la elección que haga reflejará, con frecuencia, ya no dudarlo incons­cientemente, sus propios puntos de vista, sus propias opiniones con respecto a la secuencia de los acontecimientos. Los historiadores de la Revolución rusa, desde 1917 hasta, pongamos, 1940, tienen que enfrentarse a un dilema. El régimen revolucionario que comenzó como una fuerza liberadora se vio asociado, mucho antes de que concluyera ese período, a una represión de una crueldad inimaginable. ¿Debe el historiador considerar la totalidad del período como un proceso continuo de evolución…o de degeneración? ¿O debe divi­dirlo en dos períodos distintos, de liberación y de represión, respec­tivamente, separados por una línea divisoria significativa? Historia­dores serios que han adoptado la primera opción (de ellos excluyo a esos tratadistas de la guerra fría que simplemente pretenden oscu­recer a Lenin con los pecados de Stalin) pondrán de relieve que tanto Marx como Lenin (cargando las tintas en este último) confir­maron el carácter esencialmente represivo del estado; que, desde el mismo momento en que la República Soviética rusa se autopro­clamó estado se convirtió ineludiblemente en un instrumento de represión; y que este elemento creció monstruosamente, pero no fue modificado esencialmente, a causa de las presiones y vicisitudes a que se vio sometido con posterioridad. El historiador que adopta el segundo punto de vista parece hallarse ante un caso mucho más plausible, hasta que haya establecido la línea divisoria. ¿Hay que situar el paso a una política de represión en masa en la época de la revuelta de Kronstadt, en marzo de 1921, o tal vez con ocasi6n de los levantamientos campesinos en la Rusia central, ocurridos durante el invierno precedente? ¿O debe relacionarse con la conquista de la maquinaria del partido y del estado por Stalin, a mediados de los años veinte, con las campañas contra Trotsky y Zinóviev, y con la expulsión y destierro de numerosísimos opositores significados, en 1928? ¿O con los primeros procesos públicos a gran escala, en los que los acusados se declaraban culpables de cargos tan estrambó­ticos como sabotaje y traición, en 1930 y 1931? Los campos de concentración y de trabajos forzados ya existían mucho antes de 1930. No me siento inclinado hacia una solución que retrase la línea divisoria hasta mediados de los años treinta. Como dije anterior­mente, la delimitación de los períodos responde a los criterios del historiador. No puedo evitar la sensación de que esta especie de perio­dización está cortada a medida para poder explicar y disculpar la enorme ceguera de los intelectuales occidentales de izquierda ante el carácter represivo del régimen. Pero ni aun así basta. En los mismos momentos en que se estaban desarrollando las grandes pur­gas y procesos, los intelectuales de izquierda afluían, en un número sin precedentes, a los partidos comunistas occidentales.
Bueno, esto vuelve a llevarnos a la segunda parte de la primera pregunta, tal y como estaba planteada en un principio: el signifi­cado que la Revolución rusa tuvo para el mundo capitalista.
Trataré de hacer un breve resumen. En un primer momento, la Revolución polarizó la izquierda y la derecha del mundo capitalista. En la Europa central, la revolución se perfilaba en el horizonte. Incluso en nuestro país se dieron situaciones extremas: los comu­nistas que enarbolaron la bandera roja en Glasgow, y Churchill, que quería utilizar al ejército británico para destruir la Revolución rusa. Un número considerable de obreros, aunque no la mayoría, se adhi­rió a los partidos comunistas de Alemania, Francia, Italia y Checos­lovaquia. Pero, a mediados de los años veinte, la euforia había remitido, especialmente entre los obreros organizados. La Interna­cional Roja de los Sindicatos no logró socavar la autoridad de la Internacional socialdemócrata de Amsterdam, que, con el tiempo, fue haciéndose cada vez más anticomunista. El TUC, con Citrine y Bevin, le siguió los pasos. Los obreros de los países occidentales habían dejado de ser revolucionarios; luchaban por mejorar su posición dentro del sistema capitalista, pero no para destruirlo. El «frente popular» de los años treinta {cuando menos en nuestro país) fue sobre todo un asunto de liberales y de intelectuales. Después de 1945, los intelectuales, lo mismo que los obreros, se alejaron de la Revolución. Orwell y Camus son claros ejemplos de ello. Desde entonces, este proceso ha seguido desarrollándose a un ritmo cre­ciente. La polarización izquierda-derecha de 1917 ha sido sustituida por la polarización Este-Oeste. El rechazo del estalinismo ha tenido como resultado -y en ningún país con tanta claridad como en el nuestro- un frente unido de derecha y de izquierda contra la URSS.
Pero, antes de proseguir, me gustaría aventurar dos generaliza­ciones. En primer lugar, que los sorprendentes cambios de opinión con respecto a la Revolución rusa que se han producido en los países occidentales desde 1917, se deben explicar tanto a la luz de lo que ocurría en los respectivos países, como de lo que sucedía en la URSS. Y, en segundo lugar, allí donde estos cambios han sido provocados por las actividades soviéticas, estas actividades se refieren a la polí­tica exterior de la URSS, no a su política interna. Es difícil recons­truir el estado de la opinión británica en relación a la Revolución rusa durante su primer año. Pero, basándome en mis propios recuer­dos, tengo por seguro una cosa: la gran mayoría de la gente que desaprobaba la Revolución lo hacía por indignación, no por las histo­rias que circulaban sobre la comunidad de bienes y comunidad de mujeres, sino por el hecho de que los bolcheviques habían retirado a Rusia de la guerra, abandonando a los aliados en el momento más crítico de la campaña.
Una vez que los alemanes hubieron sido derrotados, ya todo cambió. Con la fatiga producida por la guerra, se condenaba amplia­mente la intervención en Rusia, y el ambiente en Gran Bretaña se tornó favorable a los bolcheviques, que eran vagamente «izquierdis­tas», democráticos y amantes de la paz. Pero en todo ello no había ninguna carga ideológica: no se planteaba la cuestión de la oposi­ción capitalismo-socialismo. Después de la victoria pírrica del primer gobierno laborista, las aguas volvieron a retirarse. La ola antisovié­tica del período 1924-1929 estuvo promovida en parte por consideraciones políticas de partido {la carta de Zinóviev había sido un elemento primordial en la captación de votos), y en parte por la creencia, bastante fundamentada, de que los rusos estaban colaborando en la tarea de socavar el prestigio y los intereses británicos en China. Por esta época, Austen Chamberlain creía que Stalin era un buen asunto, porque se aplicaba a la construcción del socialismo en su propio país, al contrario que los nocivos Trotsky y Zinóviev, que pretendían la revolución internacional.
Todo ello se desvaneció a causa de la gran crisis económica de 1930-1933, que mantuvo preocupado a todo el mundo occidental. Por primera vez, el profundo desencanto por el capitalismo dio paso a una corriente de simpatía hacia la URSS. La opinión pública britá­nica nada sabía de lo que estaba sucediendo allí. Pero había oído hablar del plan quinquenal, y tenía la sensación de que, allí, la hierba debía de ser más verde. La campaña en favor del desarme, que Litvínov llevó a cabo en Ginebra, produjo un fuerte impacto en una opinión predominantemente pacifista. Sin embargo, hay que hacer una precisión: los sindicatos consiguieron impedir los inten­tos de infiltración, y los obreros no se involucraron. La historia de los años treinta es la de la estampida de liberales e intelectua­les de izquierda hacia el campo soviético. La única purga estalinista que causó gran preocupación en Gran Bretaña fue la de los gene­rales. Causó un fuerte desánimo en el sector antialemán del partido conservador, que había apoyado en cierta medida la campaña pro­soviética, al convencerlos de que el Ejército Rojo sería un instru­mento inútil frente a Hitler. Estos recelos se incrementaron ante la indecisión soviética en Munich. El acontecimiento que acabó por arruinar todo el edificio de la amistad británico-soviética fue el pacto nazi-soviético. Hasta el propio partido británico, que había sobrevivi­do incólume a las purgas, se conmovió hasta los cimientos por causa de ese pacto. Fue éste un golpe del que el prestigio soviético en Gran Bretaña, a pesar del entusiasmo circunstancial del período bélico, aún no se ha recuperado.
No será menester que haga referencia al período de la pos­guerra. La amenaza soviética a Europa no tardó en ser detectada y aireada. El discurso de Churchill en Fulton hizo caer el telón de acero. El primer Sputnik proclamaba el surgimiento de una super­potencia, que iba a desafiar el monopolio que hasta entonces habían detentado los Estados Unidos. Desde entonces, el crecimiento del poder militar y económico soviético, y su influencia expansiva en otros continentes, han elevado a la URSS a la categoría de enemigo público número 1, y han hecho de ella el blanco de artillería propagandística que, actualmente, supera en intensidad a la de las «guerras frías» de los años veinte y cincuenta. Ésta es, en esquema, la oscura y enmarañada historia de las reacciones de Occidente ante la Revo­lución rusa.
¿Cómo valoraría usted la evolución política del sistema estatal soviético? ¿Qué resolución tendría la comparación entre la vida cultural e intelectual de la URSS de hoy día con, pongamos por caso} las de los años cincuenta o veinte? En Occidente, en la actualidad el fenómeno de los disidentes virtualmente monopoliza la atención de la izquierda. ¿Considera usted que es ésta la lente apropiada para contemplar la situación política de la Rusia contemporánea?
Hacer una revisión de las condiciones económicas, sociales, polí­ticas y culturales en la URSS actual es algo que rebasa con mucho las posibilidades de esta entrevista, y, a decir verdad, hay que in­cluirlas en el capítulo de las relaciones Este-Oeste. La importancia actual que tiene la cuestión de los disidentes en esta relación es, por supuesto, un síntoma, pero no un factor causal. Sin embargo, plantea a la izquierda de los países occidentales un problema com­plejo y embarazoso. Históricamente, siempre ha sido la izquierda, no la derecha, la campeona de las víctimas de los regímenes opreso­res. Los disidentes de la Unión Soviética y de la Europa oriental, que se incluyen en esta categoría, difícilmente pueden confiar en la simpatía organizada y en las protestas de la izquierda. El problema radica en que su causa la ha adoptado, con mucho ruido, la derecha, y lo que comenzó como un movimiento humanitario se ha conver­tido en una campaña política de grandes proporciones, inspirada en unos motivos completamente distintos, orientada a distintos fines y desarrollada con un estilo distinto; y, dado que la derecha dispone de la mayor parte de la riqueza y de los recursos, cuenta con una organización más poderosa y controla en gran medida los medios de difusión, determina la estrategia y domina la campaña. La izquierda se encuentra en una situación de ir a remolque, luchando vanamente por mantener su independencia, sirviendo a unos propósitos distin­tos a los suyos y mancillada por la deshonestidad fundamental de la campaña.
A este respecto, hay que subrayar dos aspectos. El primero de ellos es que los derechos humanos son universales, algo que pertenece a los seres humanos por el mero hecho de serIo, y no a los individuos de una determinada nación. Toda campaña en gran escala en pro de los derechos humanos se convierte en algo nefasto, sí se limita a un confín del mundo. Irán es sede de un régimen notoria­mente represivo. Así y todo, el presidente Carter, en plena campaña en favor de los derechos humanos en Rusia, recibía al Sha en la Casa Blanca, con todos los honores, y tanto el propio Carter como Callaghan le han expresado sus mejores deseos de éxito en el trato con los disidentes de su país. Es evidente que los disidentes iraníes carecen de derechos humanos. En China, la «Banda de los Cuatro», y centenares -tal vez millares- de sus seguidores, en Shanghai y en otras ciudades chinas, han desaparecido, sin más. Sin juicios y sin acusaciones. ¿Qué ha sido de ellos, sí es que aún están vivos? Nadie lo sabe, ni a nadie le importa. Preferimos no saberlo. Los derechos humanos de los disidentes chinos nos son indiferentes. Todo ello resulta bastante comprensible, en una campaña llevada por políticos cuyo interés primordial no radica en proteger los derechos humanos, sino en excitar la indignación y la hostilidad popular contra la Rusia soviética. Pero, ¿acaso la integridad moral de la izquierda es compa­tible con su participación en una campaña que se aprovecha de las emociones sincera y profundamente sentidas por una gente decente, pero políticamente ingenua, con unos propósitos totalmente extra­ños a los objetivos declarados?
El otro aspecto se refiere al estilo y al carácter de la campaña. Hace algunos años, di con esta cita de Macaulay: «Nada hay más «ridículo que el espectáculo que ofrece el pueblo británico en uno de sus arrebatos periódicos de moralidad». Me temo que, en este caso, no se trata de algo ridículo, sino siniestro y terrorífico. Uno no puede leer el periódico sin tropezar con expresiones de este odio y temor obsesivo por Rusia. La persecución de los disidentes, el pode­río naval y militar soviético, los espías rusos, el abuso del término marxismo en las discusiones políticas entre los partidos...todo ello contribuye a la paranoia. Una irrupción de la histeria nacional a tal escala es, evidentemente, síntoma de que la sociedad está enferma, una de esas sociedades que tratan de liberarse de sus propios proble­mas, de su indefensión, de su sentimiento de culpa, buscándose un chivo expiatorio en un grupo ajeno a ella, ya se trate de rusos, negros, judíos, o lo que sea. Y, la verdad, me alarma imaginar a dónde nos va a llevar todo esto. Lo que consuela es comprobar que esta histeria popular no ha afectado en el mismo grado a las demás naciones europeas, y que en los propios Estados Unidos se ha inicia­do la reacción contra la diplomacia de púlpito que profesa Carter. Pero me apena comprobar que, en el proceso, se haya visto arrastra­da una parte tan importante de la izquierda.
Una de las tendencias más sorprendentes ocurridas en los años setenta ha sido el alejamiento de los partidos comunistas de la Euro­pa occidental de la lealtad tradicional para con la URSS. En nombre del eurocomunismo, el partido comunista español se refiere a los Esta­dos Unidos ya la Unión Soviética como peligros equivalentes para la Europa occidental, mientras que el partido italiano se refiere a la OT AN como un escudo protector contra las agresiones soviéticas. Ta­les posiciones hubiesen resultado inimaginables hace tan sólo una dé­cada. ¿Cuál es su opinión con respecto a la tendencia que representan? ¿Es que la búsqueda de un modelo de sociedad socialista distinto del de la URSS, adaptado a un Occidente más avanzado, justifica el tono antisoviético que actualmente tiene el eurocomunismo?
El eurocomunismo es, a todas luces, un movimiento abortado, un intento desesperado de escapar a la realidad. Si lo que pretende es volver a Kautsky y denunciar al renegado Lenin, me parece muy bien. Pero, ¿qué necesidad hay de remover el lodo al autodenomi­narse «comunistas»? En la terminología actualmente aceptada, se trata de socialdemócratas derechistas. La única plataforma sólida del eurocomunismo es la independencia y la oposición al partido ruso. Se encarama ávidamente al tren del antisovietismo. El resto de la plataforma es algo completamente amorfo, algo parecido a lo que en este país solíamos denominar lib-Iab (2). Las incursiones realiza­das en la práctica política evidencian su vacuidad. En cierto modo, los eurocomunistas italianos se sitúan a la derecha de los socialistas. Los eurocomunistas franceses en varias partes al mismo tiempo. Los eurocomunistas españoles no se sitúan en parte alguna. Los euroco­munistas británicos apenas sí se dejan ver. Podíamos habérnoslas compuesto perfectamente sin esta triste demostración del deterioro de los partidos comunistas occidentales.

Marx imaginó el socialismo como una sociedad de una libertad y una productividad incomparablemente superiores a las del capita­lismo. Una asociación armónica y avanzada de productores libres} sin explotación económica ni coerción política. La transición hacia este tipo de sociedad en la Unión Soviética, aunque ha rebasado en mucho al capitalismo} queda todavía muy lejos de las metas propues­tas por Marx o Lenin. En los países más opulentos de Occidente} todavía hay que desbancar al capitalismo} lo que en parte se ha debido al desencanto existente en el seno de la clase obrera ante los progresos registrados en la URSS. En una situación como la actual, que a veces parece hallarse en un punto muerto dual ¿opina usted que las posibilidades de una ruptura política} una aceleración orien­tada hacia las metas clásicas del socialismo revolucionario} son, hoy por hoy} mayores en el Este o en el Oeste? Al finalizar su libro What is history (3), usted citaba las palabras de Galileo, E pur si muove (Y sin embargo} se mueve). ¿Dónde está el nódulo principal del movimiento histórico} cuando nos acercamos a las postrimerías del siglo XX?
Esta pregunta tiene tantas facetas que voy a tener que disgre­garla y responder a ella de un modo más bien deshilvanado. En pri­mer lugar, permítame una breve digresión acerca del lugar que ocupan en nuestro pensamiento Marx y el marxismo. Adam Smith tuvo ideas geniales, y La riqueza de las naciones se convirtió en la Biblia del capitalismo ascendente durante todo un siglo y en más de un país. Hoy, los cambios sufridos por el marco económico han invalidado algunos de sus postulados y han modificado nuestra opi­nión acerca de algunas de sus predicciones y aseveraciones. Karl Marx tuvo ideas aún más geniales; no sólo previó y analizó el inmi­nente declive del capitalismo, sino que nos ofreció unos instrumen­tos de pensamiento completamente nuevos, que nos permitirían des­cubrir los orígenes del comportamiento social. Pero, desde la época en que escribió, han sucedido tantas cosas…; y las tendencias recientes, si bien han confirmado la validez de sus análisis, también han proyectado serias dudas acerca de sus pronósticos. Admitir tales dudas, e investigarlas, no significa descalificar a Marx. Lo que sí parece incompatible con el espíritu del marxismo son las ingeniosas tentativas escolásticas -como las que a veces he visto en la New Left Review- de adaptar los textos marxistas a condiciones y pro­blemas que Marx no tuvo en consideración, y que tampoco podía prever. Lo que yo quisiera encontrar en los intelectuales marxistas es menos análisis abstracto de textos marxistas y más aplicación de los métodos marxistas al examen de las condiciones sociales y eco­nómicas que diferencian nuestra época de la suya.
Usted me pregunta acerca de las perspectivas de una ruptura favorable a una sociedad socialista o marxista en la URSS y en Occidente. Se trata de dos problemas absolutamente distintos. La Revolución rusa derrocó el antiguo orden y enarboló la bandera del marxismo. Pero allí no se daban las premisas de marxismo y, por tanto, no cabía esperar alcanzar las perspectivas marxistas. El redu­cidísimo proletariado ruso, casi sin instrucción, en poco se parecía al proletariado que Marx imaginó que sería el portaestandarte de la revolución, y no estaba a la altura del papel que se le había atribuido en el esquema marxista. Lenin, en uno de sus últimos ensayos, deploraba la escasez de «proletarios genuinos» y subrayaba con amar­gura que Marx había escrito, «no sobre Rusia, sino sobre el capita­lismo en general». La dictadura del proletariado, dejando al margen lo que pudiera interpretar con esta frase, era como levantar un casti­llo en el aire. Lo que Trotsky denominaba «substituismo», la substi­tución del proletariado por el partido, era inevitable, dando como resultado, a través de lentos estadios, el crecimiento de una buro­cracia privilegiada, el divorcio de la dirección y las masas, la tiranía sobre los obreros y los campesinos, y los campos de concentración. En cambio, también se hizo algo que no se había hecho en Occi­dente. El capitalismo había sido desmantelado y substituido por la producción y distribución planificada, y, si bien es muy cierto que el socialismo aún está por realizar, sí que se han creado, aunque sea imperfectamente, algunas de las condiciones para su realización. El proletariado ha aumentado enormemente sus contingentes, y su nivel de vida, salud y educación han mejorado notablemente. Si uno deja­ra volar su imaginación, podría soñar en que llegará un día en que ese nuevo proletariado tomará sobre sí la responsabilidad que sus predecesores, más débiles, no pudieron llevar sesenta años atrás, y caminar hacia el socialismo. Personalmente no tengo por costumbre complacerme en tales especulaciones. La historia raramente produce unas soluciones tan perfectas, teóricamente. La sociedad soviética aún está avanzando. Pero a qué fines, y si el resto del mundo le permitirá proseguir su avance sin ser perturbada, eso es algo a lo que yo no trato de responder.
El problema del marxismo en Occidente es más complicado. Aquí se dan las premisas marxistas, pero, por el momento, aún no han llevado al desenlace previsto. Marx formuló sus teorías a la luz de las condiciones que se daban en la Europa occidental, especial­mente en Inglaterra. Su perspicacia y su clarividencia han quedado brillantemente justificadas, hasta cierto punto. El sistema capitalista ha decaído ante la acumulación de sus contradicciones internas. Se ha visto gravemente conmocionado por dos guerras mundiales y por crisis económicas recurrentes. Se manifiesta impotente para hacer frente al desempleo creciente. Los obreros organizados han ganado mucha fuerza, y no han dudado en utilizar esta fuerza para la conse­cución de sus fines. Y, sin embargo, lo único que falta por produ­cirse es la revolución proletaria. Cada vez que en el horizonte del mundo capitalista asoma la revolución -en Alemania en 1919, en Gran Bretaña en 1926, en Francia en 1968- los obreros se han apresurado a darle la espalda. Fuera lo que fuese lo que pretendían, no se trataba de la revolución. Me parece difícil refutar la evidencia de que, a pesar de todas las grietas que se han abierto en la armadura del capitalismo, la disposición de los obreros es menos -no más- revolucionaria hoy de lo que lo era hace sesenta años. Hoy por hoy, en Occidente, el proletariado -entendiendo como tal, como pretendía Marx, a los obreros industriales organizados- no es ya una fuerza revolucionaria; incluso tal vez sea contrarrevolucionaria.
¿Por qué, en Occidente, el obrero actual no quiere -porque creo que debemos admitir este hecho- la revolución? La primera respuesta es: «por miedo», estimulado, en parte, por el ejemplo de 1917. La Revolución rusa, dejando al Iado lo que en última ins­tancia haya tenido de bueno, provocó una miseria y una devastación terribles. Desbancar a la clase dirigente en el mundo capitalista de hoy sería todavía una empresa más desesperada, y su precio todavía más alto. En 1917, lo único que podía perder el obrero ruso eran sus cadenas. El obrero occidental puede perder mucho más, y no quiere perderlo. Cada vez que se plantea esta cuestión, siempre hago esta analogía: el médico dice al paciente que tiene una enfer­medad incurable, que irá agravándose a un ritmo impredecible, pero que podrá ir tirando, bien o mal, durante años. La enfermedad po­dría curarse mediante una operación, pero hay muchas posibilidades de que peligre la vida del paciente. El paciente decide seguir como está. Rosa Luxemburgo dijo que la decadencia del capitalismo terminaría en el socialismo o en la barbarie. Sospecho que la mayoría de los obreros actuales prefieren aceptar la decadencia del capitalismo, con la esperanza de que durará más que ellos, a someterse al bisturí de la revolución, que puede, o no, llevar al socialismo. Se trata de un punto de vista perfectamente admisible.
Pero yo quiero ir todavía más al fondo. No tengo ni idea de quién acuñarla la frase «imperio del consumidor». Pero la idea se halla implícita en Adam Smith y en toda la economía clásica. Marx, concretamente, colocó al productor en el centro del proceso económi­co. Pero es que él daba por hecho qué el productor producía para el mercado y que, por lo tanto, tenía que producir aquello que el consumidor quisiera comprar; y posiblemente ésta sea una buena descripción de lo que sucedió hasta fines de siglo, varios años des­pués de que Marx muriera. Desde entonces, la situación ha dado un vuelco, y el poder del productor se ha incrementado a un ritmo frenético. El empresario, que, cada vez con más frecuencia es una gran empresa, controlaba y normalizaba los precios. La producción en masa hizo imperiosa la creación de un mercado uniforme. La publicidad se desarrolló a pasos agigantados, en extensión y en inge­nio. Por primera vez, el productor estaba en condiciones de moldear el gusto del consumidor y de persuadirlo de que lo que quiere es aquello que el productor considera más conveniente y beneficioso producir. Nos encontrábamos en la era del imperio del productor.
Sin embargo, lo que importa subrayar es que, a medida que el proletariado aumentaba en número y en calidad, podía con eficacia cada vez mayor afirmar sus pretensiones de compartir los beneficios crecientes que brindaba la nueva era. Engels descubrió la corrup­ción por los capitalistas de lo que él denominaba «aristocracia obre­ra». Lenin aplicó el mismo concepto a la clase obrera de los países capitalistas frente al mundo colonial. Pero ni el propio Lenin podía prever la asociación de productores -o sea, patronos y obreros­ en aras de explotar al consumidor en todo el ámbito del mercado doméstico. No hace falta ser muy perspicaz para comprender lo que está pasando. La «defensa del puesto de trabajo» del productor se ha convertido en un factor decisivo de la política económica. Se justifica el exceso de personal directivo y de ventas: el aumento de los precios se encargará de los gastos. Se resiste a mejoras tecnológicas que reducirían costes y precios, porque suponen la pérdida de pues­tos de trabajo: ya lo pagará el consumidor. El otro día, una institu­ción seria propuso el sacrificio de un cuarto de millón de gallinas ponedoras, con el fin de reducir el suministro de huevos y evitar una desastrosa caída de precios. Los extraños manejos de la CEE con la mantequilla, el vino y la carne de vacuno ya nos resultan familia­res. Una economía tan desquiciada no puede sobrevivir durante mu­cho tiempo. Pero, aun así, el tiempo puede ser largo, mucho más de lo que se imaginan los que hoy se aprovechan de ello. No he mencionado antes un asunto de tan poca monta como es la inversión de las enormes cantidades de dinero de las pensiones de los sindi­catos en valores industriales y comerciales. Si se colapsan los bene­ficios de los capitalistas, también se colapsa la provisión de las jubilaciones de los trabajadores. «Allí donde está tu tesoro, allí debe estar también tu corazón.» En la actualidad, los obreros tienen varias razones para que se sostenga el capitalismo. En las condiciones actuales, la nacionalización de las industrias y la promoción de obre­ros a cargos directivos (aspecto éste en el que los obreros británicos no han mostrado gran interés), no representan la ocupación de la industria por los obreros, sino un paso más en la integración de los obreros en el sistema capitalista. Lord Robens es tan buen capitalista como lord Robbins.
Desde esta perspectiva es desde donde debemos diagnosticar la enfermedad que sufre la izquierda, que es una manifestación clara de la enfermedad que aqueja a toda la sociedad. La izquierda ha perdido la esencia de su doctrina y sigue repitiendo fórmulas que ya han perdido credibilidad. Durante cien años, o tal vez más, las esperanzas de la izquierda se centraban en que los obreros serían la clase revolucionaria del futuro. La democracia capitalista sería derro­cada y substituida por la dictadura del proletariado. Es posible sos­tener que esta visión aún es practicable. En el pasado, las grandes transformaciones que se producían en la sociedad se alargaban du­rante décadas, y a veces siglos; tal vez todo se reduzca a que somos demasiado impacientes. Sin embargo, debo confesar que, habiendo tantas y tantas señales orientadas en otra dirección, esta perspectiva somete a una dura prueba mi capacidad de optimismo. Cuando con­sidero el actual desorden en que se encuentra la izquierda, dividida en una galaxia de diminutas sectas beligerantes, a las que sólo une la incapacidad de atraer a más que a un insignificante sector margi­nal del movimiento obrero y la osada ilusión de que sus propuestas revolucionarias representan los intereses y las ambiciones de los obre­ros, no me quedo nada tranquilo. Me viene ahora a la memoria que, en un artículo escrito poco después del estallido de la guerra, en septiembre de 1939, Trotsky admitía, con indecisión y serias dudas, que si la guerra no provocaba una revolución, resultaría obligado buscar las razones del fracaso «no en el atraso del país, ni tampoco en el entorno imperialista, sino en la incapacidad congénita del pro­letariado para convertirse en clase dirigente». Tal vez no hubiera que tomar demasiado en serio una afirmación tan retorcida, emitida en un momento de desasosiego. Yo me resisto al término «congé­nito»; el artículo fue publicado en inglés y desconozco qué palabra rusa debió de emplear Trotsky. Pero, si hubiese vivido para ver el panorama actual, no creo que hubiese hallado razones válidas para retractarse del veredicto.
Así pues, ¿cómo hay que analizar la situación y calibrar el futu­ro? En primer lugar, patronos y obreros están todavía enzarzados en el conflicto tradicional sobre la repartición de los beneficios de la empresa capitalista, aunque recientemente se hayan dado casos en los que patronos y obreros han llegado a un acuerdo; acuerdo al que se ha opuesto el gobierno, sobre la base del interés general. En segundo lugar, se ha establecido un consenso silencioso, pero fuerte, entre patronos y obreros, acerca de la necesidad de mantener el mar­gen de beneficios. Puede que las partes se peleen por el reparto de los despojos, pero están de acuerdo en la necesidad de incremen­tarlos. Aún es pronto para adivinar cuál de estos dos factores acabará por ser el predominante. Podría discutirse el argumento de si, cuan­do se rocen los límites físicos de la explotación del mercado del consumidor, y cuando se agoten las oportunidades para el reforzamiento del capitalismo desde fuera, en un país determinado, volverá a ser predominante el choque de intereses entre el patrón y el obre­ro, y que entonces estará despejado el camino para la revolución proletaria de corte marxista, durante tanto tiempo pospuesta. Sin embargo, debo admitir que soy muy escéptico sobre esta posibilidad. Me siento anonadado por el hecho de que, desde 1917, las dos Úni­cas revoluciones de importancia que se han producido hayan sido las de China y Cuba, y de que los movimientos revolucionarios, hoy, únicamente están vivos en países en los que el proletariado es débil o inexistente.
Usted me plantea un reto, al citar mis últimas palabras en ¿Qué es la historia? Sí, creo que el mundo marcha hacia adelante. No he modificado mi opinión de que 1917 es uno de los momentos crucia­les de la historia. Y, lo que es más, todavía afirmo que 1917, con­juntamente con la guerra de 1914-1918, marcaron el principio del fin del sistema capitalista. Pero el mundo no está en movimiento perpetuo, ni se mueve en todas las partes al mismo tiempo. Estoy tentado de decirle que los bolcheviques no obtuvieron su victoria en 1917 a pesar del atraso de la economía y de la sociedad rusas, sino gracias a ello. Creo que debemos considerar seriamente la hipó­tesis de que la revolución mundial, de la que 1917 fue el primer acto y que completará el hundimiento del capitalismo, será la revuel­ta del mundo colonial contra el capitalismo, en su aspecto de impe­rialismo, más que la revuelta del proletariado en los países capita­listas avanzados.
¿Qué conclusiones podemos presentar a nuestra izquierda, en la presente situación? Me temo que no serán muy satisfactorias, dado que nos hallamos en una época profundamente contrarrevolucionaria en Occidente, y la izquierda carece de una base revolucionaria sólida. En mi opinión, los miembros serios de la izquierda tienen, en la actualidad, dos alternativas posibles. La primera es seguir siendo comunistas y continuar como un grupo educacional y propagandís­tico, alejado de la acción política. Las funciones a desarrollar por ese grupo serían analizar la transformación económica y social que se está produciendo en el mundo capitalista; estudiar los movimien­tos revolucionarios que se desarrollan en otras partes del mundo: sus logros, sus defectos y sus potencialidades; y tratar de formarse una imagen más o menos realista de lo que el socialismo debería y podría significar en el mundo contemporáneo. La segunda alterna­tiva para la izquierda es la de participar en la política: hacerse socialdemócratas, reconocer y aceptar abiertamente el sistema capi­talista, tratar de lograr todo aquello que pueda lograr se dentro del sistema, y trabajar en favor de aquellos compromisos entre patronos y obreros que contribuyan a mantenerlo.
No se puede ser comunista y socialdemócrata a un mismo tiem­po. El socialdemócrata critica el capitalismo, pero en última instancia lo defiende. El comunismo lo rechaza, y cree que al final acabará destruyéndose a sí mismo. Pero el comunista, en Occidente y en la hora actual, es consciente de las fuerzas que aún lo sostienen, y de la falta de una fuerza revolucionaria suficientemente poderosa como para poder destruirlo.

LA ORGANIZACION INTERNACIONAL DE TRABAJO VISITARA CUBA



El director para América Latina y el Caribe de la organización iniciará hoy una visita oficial a Cuba de tres días en momentos en que el país prepara cambios sustanciales en su legislación laboral
Durante su estancia en La Habana, la segunda desde que asumiera el cargo en agosto de 2006, Jean Maninat se reunirá con el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales Cartaya, y con el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Salvador Valdés Mesa, según la agencia local AIN. La visita coincide con cambios que el gobierno de Raúl Castro ha anunciado en la legislación laboral, con la legalización del pluriempleo, la postergación en cinco años de la edad de jubilación y la posibilidad en ciertos sectores, como los maestros, de reincorporarse a la vida laboral en vista de la escasez de profesores en la isla. Precisamente el diario Granma recordó el viernes el anteproyecto de Ley de Seguridad Social que Castro anunciara el 11 de julio ante la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral). De acuerdo con la iniciativa, Cuba retrasará la edad de jubilación a los 65 años para los hombres y los 60 para las mujeres, ambos con 30 años de servicios. Actualmente, los trabajadores se jubilan a los 60 años, con el requisito de haber trabajado un promedio de 35. Las medidas forman parte de los esfuerzos del gobierno del menor de los Castro por incrementar la producción nacional y para afrontar la realidad "radicalmente distinta" de la Cuba actual. Con una mayor esperanza de vida (más de 77,97 años) y un "persistente" descenso de la natalidad, se prevé que, para 2025, el 26,1 por ciento de la población cubana sea mayor de 60 años (frente al 16,6 por ciento actual) y que "habrá unos 770.000 ciudadanos menos en edad laboral". Para explicar la nueva legislación, entre septiembre y octubre la CTC planea realizar un "masivo proceso asambleario", con más de 80.000 reuniones en todo el país, a las que están convocados los 3,4 millones de afiliados al sindicato único cubano. Las asambleas, además de informar de los cambios, "propiciarán recoger todos los criterios y sugerencias alrededor del texto legislativo que se promuevan" y "enriquecerán el debate parlamentario" previo a la promulgación de la ley, a finales de diciembre, asegura Granma.
Fuente: DPA

ABREN EL BUNKER DE HONECKER

El edificio de tres pisos constaba de 400 habitaciones y contaba con la técnología más moderna de la época
El búnker en el que el último presidente de la República Democrática Alemana (RDA), Erich Honecker, pretendía protegerse de un posible ataque durante los años de la Guerra Fría abrió hoy por primera vez sus puertas al público.Ubicado en la localidad de Prenden, al norte de Berlín, era el más moderno de todos los existentes en los países del Pacto de Varsovia.Su objetivo era proteger de posibles ataques nucleares del bloque enemigo al mandatario del Partido Socialista Unificado de Alemania, SED, el partido único en la extinta República Democrática Alemana (RDA).Se trata de un edificio de tres pisos y 400 habitaciones, dotado de la tecnología más moderna de la época, importada en gran parte del "otro" lado del muro

jueves, 7 de agosto de 2008

COLOMBIA

Estas vacaciones he tenido la oportunidad de leer sobre el asunto Colombia y la liberación de la Señora Betancour la cual, y es impresionante la capacidad de regeneración, estaba a punto de morirse de no se que enfermedad y ahora aparece radiante en todos los medios de comunicación incluidos los del corazón.
Ya lo hice en otro post y lo que pretendo ahora es hacer lo mismo, contar la noticia desde otro punto de vista e imaginarme que Colombia es un país socialista, que Uribe, su presidente es del Partido Comunista que su sociedad camina de manera revolucionaria hacia una sociedad sin clases. El medio en el que se publica podría ser cualquier periódico, radio o emisora de televisión de la Europa "libre" salvo raras excepciones que podríamos numerar con los dedos de las manos.
AGENCIAS
El Narco-Presidente Comunista Uribe en un duro golpe a las fuerzas democráticas de liberación nacional representadas por la FARC y ayudado no solo por las fuerzas del ejercito, el Ministerio del Interior y las fuerzas paramilitares de las Juventudes Comunistas de Colombia, ha liberado a la que es en estos momentos es la ideóloga en la que se sustenta el régimen comunista en Colombia, la camarada Betancour de la cual se dice será la próxima presidenta de la República Popular. Esto ha supuesto un endurecimiento del régimen en materia democrática. La comunidad internacional y a la cabeza los EEUU, han emitido sendas notas de protesta por el reiterado incumplimiento de los derechos humanos y exigen al narco presidente comunista Uribe una apertura democrática en su país, el libre mercado y el derecho a la propiedad privada.

REFUNDACION COMUNISTA GIRA A LA IZQUIERDA


Rifondazione Comunista gira a la izquierda y considera superada "la colaboración orgánica con el Partido Democrático"
laRepublica.es

El pasado fin de semana se celebró el VII Congreso Nacional del Partito della Rifondazione Comunista. El resultado del Congreso fue el de un decidido "giro a la izquierda", bloqueando definitivamente los intentos de la parte más moderada del Partido de ir por el camino de superar el Partido Comunista hacia un nuevo sujeto politico de "izquierda sin adjetivos", más moderado y subalterno a los poderes dominantes, empezando por el "Partido Democratico".
El Congreso considera concluida y superada la fase caracterizada "por la colaboración orgánica con el Partido Democrático - PD en la experiencia fracasada de gobierno de la Unione, de la presentación a las elecciones de la lista de La Sinistra l’Arcobaleno (Izquierda Arco Iris) y de la equivocada gestión mayorítaria de la direcion del partido".
Ninguna de las mociones presentada a lo largo del VII Congreso nacional del PRC fue aprobada, y del Congreso salió la necesidad prioritaria de "un fuerte relanzamiento cultural, político y organizativo del Partido de la Refundación Comunista".
Además, rechaza la propuesta de la Constituyente de izquierda y cualquier hipótesis de superación o confluencia del PRC en otra formación política. Con esta premisa, el tema de la unidad de la izquierda "queda como contexto abierto de investigación y experimentación".

LA LEY ANTIMONOPOLIO ENTRA EN VIGOR EN CHINA

La ley antimonopolio china, aprobada el pasado año tras más de 15 años de discusiones, entrará en vigor mañana, en lo que algunos expertos han definido como el gran momento que marcará la creación de la economía de mercado china.
"Es un momento definitorio del sistema legal chino. La nueva ley establece un marco básico para crear una ley de competencia justa y uniforme que beneficia a los consumidores al reconocer y garantizar los incentivos para competir", afirma el presidente de la Cámara de Comercio estadounidense, James Zimmerman, según recoge hoy el rotativo oficial "China Daily".Según Li Shuguang, de la Universidad de Política y Derecho de China, a partir de ahora las multinacionales no vacilarán sobre a qué ministerio deben acudir cuando deseen invertir en el país. "Una vez entre en vigor la ley, el proceso de toma decisiones será más transparente y reducirá el riesgo inversor", afirma.El diario, no obstante, reconoce que se trata de una ley en transición, que deberá ser completada. De acuerdo con Shi Jianzhong, jurista que participó en el borrador de la ley, la actual norma china es probablemente una de las más breves del mundo en su campo. "Pero no deberíamos verla como un compromiso", asegura.Sin embargo, hay muchos interrogantes en torno a la ley. Por un lado, no está claro cuáles serán los ministerios encargados de garantizar su puesta en práctica, aunque en principio correrá a cargo del Ministerio de Comercio, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y la Administración Estatal de Industria y Comercio.La ley no deja claro tampoco quiénes quedarán excluidos de la aplicación de la ley. Según una encuesta realizada entre los Internautas chinos, y de la que se hace eco la web www.163.com, el 71% de los encuestados declararon que los primeros que debían ajustarse a la norma son los monopolios chinos, antes que los extranjeros.Expertos citados por la propia web, sin embargo, reconocen que es poco probable que que los monopolios chinos en sectores como el de las telecomunicaciones, la energía o los ferrocarriles se vean tocados por la ley.En diciembre pasado el Consejo de Estado (gabinete), hizo pública una lista con los sectores que seguirán bajo el control del estado, y que incluyen la industria armamentística, la energética, el carbón, el petróleo y el gas, las telecomunicaciones, y la industria naval y aérea.La web www.163.com cita también a Hao Jingsong, conocido abogado y jurista chino, que afirma que "estamos preparados para demandar a algunas compañías y departamentos a partir del 1 de agosto". Las tarifas para acceder a Internet son mencionadas como uno de los principales motivos de disgusto entre los ciudadanos chinos.De hecho, otro sondeo realizado por el periódico "China Youth Daily" muestra que los principales campos de insatisfacción son, por este orden, las telecomunicaciones, la electricidad y el combustible.

BERLIN TIENE EL PRIMER BAR DE LA STASI


HERALDO.ES
DPA. Berlín

Berlín cuenta ya con el primer bar de la Stasi, un lugar que decorado con documentos y objetos de la época rememora los tiempos en los que la policía secreta de la extinta República Democrática Alemana (RDA) sometía a un exhaustivo espionaje a todos los ciudadanos sobre los que tenía la menor sospecha. El nuevo local, en el que además de bebidas sólo se sirven platos tradicionales del este europeo, como la sopa solianka rusa y húngara o el ragú, espera atraer a miles de turistas cuando en 2009 se conmemore el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Emplazado en una de las antiguas centrales del Ministerio de Seguridad de la RDA y decorado con el emblema de la Stasi, los creadores también pretenden provocar, según reconocieron recientemente en la presentación. Para los responsables del proyecto, Willi Gau, del este de Berlín, y Wolle Schmelz, del oeste, no se trata de ninguna broma, sino que es "una sátira muy seria". La taberna intenta ser fiel a la decoración de la época, incluyendo varios objetos de los servicios secretos de la Alemania comunista, como por ejemplo una cámara secreta y una pequeña urna funeraria con las iniciales del presidente Erich Honecker, el último mandatario de la RDA. Aquellos que deseen trabajar en esta lugar tan peculiar pueden envíar una solicitud de empleo para camareros como si fueran oficiales de la Stasi. Gau, que asegura no haber pertenecido nunca a la Stasi, confirma que desde su apertura hace escasos días, la acogida ha sido bastante buena entre los clientes.
Negocio con la 'Ostalgie' Este bar es sólo un ejemplo más del fenómeno que desde hace tiempo se vive en la capital germana: la nostalgia de la época de la Alemania y el Berlín oriental, lo que los alemanes llaman la "Ostalgie", en una mezcla de "Nostalgie" (nostalgia) y "Ost" (este). Así, Berlín presenta a sus turistas varias ofertas con las que pueden sentirse como en la RDA. Entre otros, pueden hacer un tour con el emblemático coche "Trabi" o dormir en el hotel "Ostel", que recrea con fidelidad el ambiente de la época. El negocio con la RDA ha provocado sin embargo un debate en el país sobre los límites de su recuerdo. Para muchos, eso traspasa la frontera del buen gusto sobre todo cuando -como confirma un estudio recientemente publicado-, son pocos los niños tanto del este como del oeste del país que saben algo sobre la Stasi, el socialismo o el Partido Socialista Unificado de Alemania, SED, el partido único en la RDA.

martes, 5 de agosto de 2008

AMNISTIA INTERNACIONAL CRITICA A CHINA



HONG KONG (AP) —

China no mejoró los derechos humanos en el país en la antesala de los Juegos Olímpicos del próximo mes, y en cambio aumentó la represión de los activistas en años recientes, dijo Amnistía Internacional en un informe divulgado el martes.
El organismo dijo que tan solo en el último año, miles de opositores al gobierno fueron arrestados como parte de una campaña de ''limpieza'' en Beijing antes de los Juegos, que comienzan el 8 de agosto.
Indicó que muchos de los detenidos fueron sentenciados a labores forzadas sin un juicio.
Los activistas chinos de los derechos humanos también fueron perseguidos en otros lugares del país, indicó AI en su informe.
Citó el caso del activista Huang Qi, de la provincia de Sichuan, quien fue arrestado este mes por cargos de poseer secretos de estado. Sin embargo, se cree que el caso es por su trabajo ayudando a familias de niños muertos en el terremoto de mayo para que demanden a las autoridades locales, señaló AI.
La organización dijo que los Juegos, que según las autoridades chinas y olímpicas han ayudado a aumentar las libertades en el país, en cambio provocaron que el gobierno reprima a sus críticos para presentar al mundo una imagen de armonía y estabilidad.
“Al seguir persiguiendo y castigando a los que abogan por los derechos humanos, las autoridades chinas perdieron de vista las promesas que hicieron cuando recibieron los Juegos hace siete años”, dijo Roseann Rife, subdirectora en Asia de AI. “Las autoridades chinas están empañado el legado de los Juegos”.
Un oficial en la cancillería china no comentó sobre el informe, aunque el gobierno chino usualmente niega ese tipo de acusaciones.
El gobierno anunció recientemente que creará una zona especial para protestas durante los Juegos.
El informe de AI también critica la censura del gobierno chino a la prensa, señalando que algunos periodistas extranjeros han sido acosados por las autoridades.
Amnistía acusó al Comité Olímpico Internacional por lo presionar públicamente a China para que mejore los derechos humanos.

LA VIUDA DE HONECKER VISITA EL HOSPITAL "CARLOS MARX" DE NICARAGUA

La viuda del ex gobernante de la Alemania Democrática, Erick Honecker, Margot Honecker, visitó este lunes el Hospital Alemán-Nicaragüense “Carlos Marx” de Managua, que su marido ayudó a construir y equipar durante la revolución sandinista (1979-90).Durante la visita, Honecker fue distinguida con una placa de reconocimiento que las autoridades y personal médico le entregaron en un sencillo acto celebrado en el hospital, en el este de la capital.“Les quiero desear mucho éxito, que sigan adelante con su trabajo y el compromiso para con los niños y enfermos” que son atendidos en este centro “gracias a la revolución sandinista”, manifestó Honecker en la ceremonia, a la que también asistió el ministro de Salud, Guillermo González.Visitante agradece reconocimientoEl Hospital Carlos Marx fue fundado en 1985 con recursos donados por la extinta Republica Democrática de Alemania (RDA), que lideró Honecker de 1971 hasta 1989, poco antes de la caída del Muro de Berlín.La octogenaria alemana después recorrió junto al director las instalaciones del hospital, de referencia nacional para sectores pobres.La viuda de Honecker llegó a Nicaragua para los festejos del 29 aniversario de la revolución sandinista, el pasado 19 de julio, donde fue condecorada por el presidente Daniel Ortega con la Orden de la Independencia Cultural “Rubén Darío”.La medalla fue atribuida en honor al apoyo que Honecker dio a la Cru-zada Nacional de Alfa-betización en 1981, cuando era ministra de la Edu-cación en la ex Alemania oriental.

CASI LA MITAD DE LOS ALUMNOS ALEMANES CREE QUE LA RDA NO FUE UN DICTADURA

LA VANGUARDIA

Sólo han pasado diecinueve años desde la caída del muro de Berlín, pero las lagunas históricas de los 5.200 adolescentes que han participado en un estudio impulsado por la Universidad Libre de Berlín han dejado helados a sus responsables. Para la mayoría de los encuestados, Willy Brandt era un político de la ex RDA; Erich Honecker - el hombre que dirigió con puño de hierro este país entre 1976 y 1989- fue elegido democráticamente, y la Stasi, la temible policía secreta del régimen, eran unos "servicios secretos normales", como los de cualquier otro país del mundo. Y, lo que es aún más grave para la sociedad alemana, la mayoría de estos adolescentes, pertenecientes a colegios tanto del este como del oeste del país, desconoce quién levantó el muro que dividió Berlín. Muchos creen que fueron los aliados o el gobierno de la República Federal de Alemania (RFA). A la pregunta de si el régimen de la antigua RDA era una dictadura, sólo el 48,6% de los adolescentes que viven en zonas que pertenecían al este responde afirmativamente. Es decir, algo más de la mitad de ellos piensa que no lo era y que la gente se adaptaba a la realidad existente, como en cualquier otra parte del mundo. Estas cifras son más bajas entre los adolescentes de Baviera y Renania del Norte-Westfalia, en el oeste. No obstante, entre ellos, uno de cada tres piensa que la antigua RDA no era una dictadura. En resumen, cerca de la mitad de los encuestados del este y el oeste (42,5%) cree que el régimen de la RDA no era dictatorial. Para los autores del estudio, titulado ¿Paraíso social o Estado de los servicios de seguridad del Estado (Stasi)? Imagen de la RDA de los escolares. Una comparación este-oeste, Monika Deutz-Schroeder y Klaus Schroeder, la causa de esta desorientación históricopolítica sobre Alemania hay que buscarla en los programas educativos. Esta opinión, sin embargo, no es compartida por todo el mundo. Para Bodo von Borries, profesor de la Universidad de Hamburgo, esta falta de conocimientos está justificada. "La historia de la RDA no pertenece a uno de los tres temas más importantes de historia. Más bien está entre los quince o veinte más importantes", señala Von Borries al diario Welt am Sonntag. Von Borries opina, asimismo, que dar mayor relieve a la época de la antigua RDA en los programas de historia sería contraproducente, "porque podría enfrentar a los alumnos con sus familias". Por su parte, el pasado viernes, el ministro federal de Transportes, el socialdemócrata Wolfgang Tiefensee, se mostró contrario a que los padres que vivieron en los territorios del este hablen con sus hijos de sus experiencias con el régimen de la RDA. Pero en una cosa coinciden los autores del estudio y los alumnos: en que los profesores, especialmente en los länder del este, pasan de puntillas sobre la época de la RDA. Algo que contribuye a la desinformación de los alumnos. "Muchos escolares del este dicen que la RDA es un tema tabú para los profesores", dice Schroeder al Welt am Sonntag.Para Freya Klier, antigua disidente de la RDA, esta postura de los docentes tiene sus orígenes en que "a principios de los años ochenta los profesores de la RDA eran escogidos entre aquellas familias en las que se podía confiar", y no todos están jubilados. Y a ello se suma, según Schroeder, una voluntad política de pasar página para construir la Alemania unificada sin rencores. El problema es que ahora aflora un nuevo contratiempo: los ciudadanos de la Alemania del futuro ignoran una parte importante de la historia de su país.

lunes, 4 de agosto de 2008

CHINA ES YA OFICIALMENTE EL PAIS MAS CONECTADO A INTERNET DEL MUNDO

PEKÍN, (OTR/PRESS)

Una población ingente tiene como consecuencia un consumo ingente, lo cual se ha trasladado al dedillo en las conexiones a Internet de China. El país asiático ha superado por primera vez de forma oficial a Estados Unidos en número de conexiones, con un total de 253 millones frente a 223.
El Centro de Información de Internet de China (CNNIC) desveló hoy estas cifras, dando una previsión además de 490 millones de hogares conectados para 2012, según recogió Otr/press de la BBC.
En marzo, la consultora tecnológica BDA China, con sede en Pekín, aseguró que China había alcanzado en febrero los 220 millones de internautas, superando a los 217 millones de navegantes estadounidenses. Aquellas cifras no fueron avaladas ni por las autoridades estadounidenses ni por las chinas pero los de hoy sacan a la luz lo que era un secreto a voces. Las conexiones de China superan ampliamente a las de EE.UU. a pesar de que la penetración de Internet en el primero es del 19% frente al 71% del segundo.
Además, las previsiones de China son halagüeñas: esperan un crecimiento del 56% para 2008, y una media anual de un 18% de aumento hasta 2012, cuando se alcanzará previsiblemente la desorbitada cifra de 490 millones de hogares con conexión. "Esta es la primera vez que la cifra ha superado drásticamente a la de EE.UU., convirtiéndonos en los números uno del mundo", celebró el CNNIC en un comunicado.

LA FIESTA DEL PCE COMO METAFORA DE LA IZQUIERDA

Pascual Serrano
Rebelión

La dirección del Partido Comunista de España ha anunciado que este año ya no habrá la tradicional fiesta del PCE que se celebraba desde hace 30 años. Creo que esta situación nos puede ofrecer una buena metáfora de la izquierda en nuestro país que va más allá de la suspensión de esta histórica y emblemática celebración.
Desde hace varios años son muchas las críticas que ha recibido la dirección del partido y los responsables de esa fiesta, unas fundadas y otras no tanto. Que si se creaba un servicio paramilitar violento de militantes para impedir que nadie se colara, que se habían disparado los precios hasta el punto de que no tenían nada de populares para la izquierda. Creó una dura polémica la venta de las entradas en El Corte Inglés y las exigencias económicas para las ONG´s que solicitaban stand en la feria. En realidad, las críticas y embestidas que sufría la fiesta del PCE eran una reproducción del debate en torno también del PCE y su política. Esas críticas han llevado a algunos sectores de izquierda a convencerse de que el PCE, y por supuesto IU, son sólo un obstáculo para la regeneración de una izquierda organizada y coherente en nuestro país.
Muchos de ellos, ahora que ya no está la fiesta del Partido Comunista de España, y que tan claras tenían sus críticas y el modelo adecuado para ella, alejado de contradicciones, miserias económicas y sectarismos que tanto denunciaban en el PCE, podrán poner en marcha por fin la fiesta acertada para la izquierda española. A todos los que piensan que es necesario convertir en cenizas el PCE e Izquierda Unida para crear algo nuevo y válido, ya pueden ir en septiembre a la Casa de Campo de Madrid, allí encontrarán las cenizas de la fiesta con la que ponerse a organizar otra donde no existan todos esos problemas que tanto les indignaban, puedan entrar sin pagar quienes lo deseen porque la izquierda no usa la violencia contra los que no tienen dinero, una fiesta que no depende del mercado, que no cometerá la contradicción de vender Coca-Cola y que no recurrirá a El Corte Inglés para vender las entradas.
No soy de los que piensan que debemos aferrarnos a lo antiguo y no atrevernos a liquidar lo que no sirve si es un obstáculo para avanzar para la necesaria regeneración.
Todos los que tanto han criticado la fiesta del PCE pueden estar seguros de que los comunistas que la hemos apoyado con todas sus contradicciones y deficiencias, iremos humildemente a la nueva que organizarán desde la clarividencia que les da llevar tantos años criticando los errores de la ya finiquitada.
Lo grave y preocupante no es que se termina la fiesta del PCE, la tragedia es que ningún otro colectivo organizado de izquierdas va a poner nada en marcha contando con miles de militantes trabajando de forma voluntaria como no existe en ninguna otra movilización social, donde se organicen un centenar de charlas y conferencias, donde más de la mitad de los ponentes no son siquiera miembros del partido, haya conciertos de música, homenajes culturales, festival de teatro, de cine, una guardería y muchas cosas que todos hemos conocido.
Y recuerden los críticos que la fiesta puede ser la metáfora de la izquierda española, pero metáfora también puede ser la ausencia de alternativa a la fiesta del PCE.
www.pascualserrano.net

viernes, 1 de agosto de 2008

LAS DOS COREAS parte II POR FIDEL CASTRO

El 19 de octubre de 1950 más de 400 mil combatientes voluntarios chinos, cumpliendo las instrucciones de Mao Zedong, cruzaron el Yalu y salieron al paso de las tropas de Estados Unidos que avanzaban hacia la frontera china. Las unidades norteamericanas, sorprendidas por la enérgica acción del país al que habían subestimado, se vieron obligadas a retroceder hasta las proximidades de la costa sur, bajo el empuje de las fuerzas combinadas de chinos y coreanos del Norte. Stalin, que era sumamente cauteloso, prestó una cooperación mucho menor que lo que esperaba Mao, aunque valiosa, mediante el envío de aviones MiG-15 con pilotos soviéticos, en un frente limitado de 98 kilómetros, que en la etapa inicial protegieron a las fuerzas de tierra en su intrépido avance. Pyongyang fue de nuevo recuperado y Seúl ocupado otra vez, desafiando el incesante ataque de la fuerza aérea de Estados Unidos, la más poderosa que ha existido nunca.
MacArthur estaba ansioso por atacar a China con el empleo de las armas atómicas. Demandó su uso tras la bochornosa derrota sufrida. El presidente Truman se vio obligado a sustituirlo del mando y nombrar al general Matthews Ridgway como jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de Estados Unidos en el teatro de operaciones. En la aventura imperialista de Corea participaron, junto a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Canadá, Turquía, Etiopía, Sudáfrica, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Colombia. Este país fue el único participante por América Latina, bajo el gobierno unitario del conservador Laureano Gómez, responsable de matanzas masivas de campesinos. Con ella, como se vio, participaron la Etiopía de Haile Selassie, donde todavía existía la esclavitud, y la Sudáfrica gobernada por los racistas blancos.
Hacía apenas cinco años que la matanza mundial iniciada en septiembre de 1939 había concluido, en agosto de 1945. Después de sangrientos combates en el territorio coreano, el Paralelo 38 volvió a ser el límite entre el Norte y el Sur. Se calcula que murieron en esa guerra cerca de dos millones de coreanos del Norte, entre medio millón o un millón de chinos y más de un millón de soldados aliados. Por parte de Estados Unidos perdieron la vida alrededor de 44 mil soldados; no pocos de ellos eran nacidos en Puerto Rico u otros países latinoamericanos, reclutados para participar en una guerra a la que los llevó la condición de inmigrantes pobres.
Japón obtuvo grandes ventajas de esa contienda; en un año, la manufactura creció un 50%, y en dos recuperó la producción alcanzada antes de la guerra. No cambió, sin embargo, la percepción de los genocidios cometidos por las tropas imperiales en China y Corea. Los gobiernos de Japón han rendido culto a los actos genocidas de sus soldados, que en China habían violado a decenas de miles de mujeres y asesinaron brutalmente a cientos de miles de personas, como ya se explicó en una reflexión.
Sumamente laboriosos y tenaces, los japoneses han convertido su país, desprovisto de petróleo y otras materias primas importantes, en la segunda potencia económica del mundo.
El PIB de Japón, medido en términos capitalistas —aunque los datos varían según las fuentes occidentales—, asciende hoy a más de 4,5 millones de millones de dólares, y sus reservas en divisas alcanzan más de un millón de millones. Es todavía el doble del PIB de China, 2,2 millones de millones, aunque esta posee un 50% más de reservas en moneda convertible que ese país. El PIB de Estados Unidos, 12,4 millones de millones, con 34,6 veces más territorio y 2,3 veces más población, es apenas tres veces mayor que el de Japón. Su gobierno es hoy uno de los principales aliados del imperialismo, cuando este se halla amenazado por la recesión económica y las armas sofisticadas de la superpotencia se esgrimen contra la seguridad de la especie humana.
Son lecciones imborrables de la historia.
La guerra, en cambio, afectó considerablemente a China. Truman dio órdenes a la VI Flota de impedir el desembarco de las fuerzas revolucionarias chinas que culminarían la liberación total del país con la recuperación del 0,3 por ciento de su territorio, que había sido ocupado por el resto de las fuerzas pro yanquis de Chiang Kai-shek que hacia allí se fugaron.
Las relaciones chino-soviéticas se deterioraron después, tras la muerte de Stalin, en marzo de 1953. El movimiento revolucionario se dividió en casi todas partes. El llamamiento dramático de Ho Chi Minh dejó constancia del daño ocasionado, y el imperialismo, con su enorme aparato mediático, atizó el fuego del extremismo de los falsos teóricos revolucionarios, un tema en el que los órganos de inteligencia de Estados Unidos se convirtieron en expertos.
A Corea del Norte le había correspondido, en la arbitraria división, la parte más accidentada del país. Cada gramo de alimento tenía que obtenerlo a costa de sudor y sacrificio. De Pyongyang, la capital, no quedó piedra sobre piedra. Un elevado número de heridos y mutilados de guerra debían ser atendidos. Estaban bloqueados y sin recursos. La URSS y los demás Estados del campo socialista se reconstruían.
Cuando llegué el 7 de marzo de 1986 a la República Popular Democrática de Corea, casi 33 años después de la destrucción que dejó la guerra, era difícil creer lo que allí sucedió. Aquel pueblo heroico había construido infinidad de obras: grandes y pequeñas presas y canales para acumular agua, producir electricidad, abastecer ciudades y regar los campos; termoeléctricas, importantes industrias mecánicas y de otras ramas, muchas de ellas bajo tierra, enclavadas en las profundidades de las rocas a base de trabajo duro y metódico. Por falta de cobre y aluminio se vieron obligados a utilizar incluso hierro en líneas de transmisión devoradoras de energía eléctrica, que en parte procedía de la hulla. La capital y otras ciudades arrasadas fueron construidas metro a metro. Calculé millones de viviendas nuevas en áreas urbanas y rurales y decenas de miles de instalaciones de servicios de todo tipo. Infinitas horas de trabajo estaban convertidas en piedra, cemento, acero, madera, productos sintéticos y equipos. Las siembras que pude observar, dondequiera que fui, parecían jardines. Un pueblo bien vestido, organizado y entusiasta estaba en todas partes, recibiendo al visitante. Merecía la cooperación y la paz.
No hubo tema que no discutiera con mi ilustre anfitrión Kim Il Sung. No lo olvidaré.
Corea quedó dividida en dos partes por una línea imaginaria. El Sur vivió una experiencia distinta. Era la parte más poblada y sufrió menos destrucción en aquella guerra. La presencia de una enorme fuerza militar extranjera requería el suministro de productos locales manufacturados y otros, que iban desde la artesanía hasta las frutas y vegetales frescos, además de los servicios. Los gastos militares de los aliados eran enormes. Lo mismo ocurrió cuando Estados Unidos decidió mantener indefinidamente una gran fuerza militar. Las transnacionales de Occidente y de Japón invirtieron en los años de la Guerra Fría considerables sumas, extrayendo riquezas sin límites del sudor de los surcoreanos, un pueblo igualmente laborioso y abnegado como sus hermanos del Norte. Los grandes mercados del mundo estuvieron abiertos a sus productos. No estaban bloqueados. Hoy el país alcanza elevados niveles de tecnología y productividad. Ha sufrido las crisis económicas de Occidente, que dieron lugar a la adquisición de muchas empresas surcoreanas por las transnacionales. El carácter austero de su pueblo le ha permitido al Estado la acumulación de importantes reservas en divisas. Hoy soporta la depresión económica de Estados Unidos, en especial los elevados precios de combustibles y alimentos, y las presiones inflacionarias derivadas de ambos.
El PIB de Corea del Sur, 787 mil 600 millones de dólares, es igual al de Brasil (796 mil millones) y México (768 mil millones), ambos con abundantes recursos de hidrocarburos y poblaciones incomparablemente mayores. El imperialismo impuso a las mencionadas naciones su sistema. Dos quedaron rezagadas; la otra avanzó mucho más.
De Corea del Sur apenas emigran a Occidente; de México, lo hacen en masa hacia el actual territorio de Estados Unidos; de Brasil, Suramérica y Centroamérica, a todas partes, atraídos por la necesidad de empleo y la propaganda consumista. Ahora los retribuyen con normas rigurosas y despectivas.
La posición de principios sobre las armas nucleares suscrita por Cuba en el Movimiento de Países No Alineados, ratificada en la Conferencia Cumbre de La Habana en agosto de 2006, es conocida.
Saludé por primera vez al actual líder de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong Il, cuando arribé al aeropuerto de Pyongyang y él estaba discretamente situado a un lado de la alfombra roja cerca de su padre. Cuba mantiene con su gobierno excelentes relaciones.
Al desaparecer la URSS y el campo socialista, la República Popular Democrática de Corea perdió importantes mercados y fuentes de suministros de petróleo, materias primas y equipos. Al igual que para nosotros, las consecuencias fueron muy duras. El progreso alcanzado con grandes sacrificios se vio amenazado. A pesar de eso, mostraron la capacidad de producir el arma nuclear.
Cuando se produjo hace alrededor de un año el ensayo pertinente, le transmitimos al Gobierno de Corea del Norte nuestros puntos de vista sobre el daño que ello podía ocasionar a los países pobres del Tercer Mundo que libraban una lucha desigual y difícil contra los planes del imperialismo en una hora decisiva para el mundo. Tal vez no fuera necesario hacerlo. Kim Jong Il, llegado a ese punto, había decidido de antemano lo que debía hacer, tomando en cuenta los factores geográficos y estratégicos de la región.
Nos satisface la declaración de Corea del Norte sobre la disposición de suspender su programa de armas nucleares. Esto no tiene nada que ver con los crímenes y chantajes de Bush, que ahora se jacta de la declaración coreana como éxito de su política de genocidio. El gesto de Corea del Norte no era para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los dos Estados.
A los países del Tercer Mundo les interesa la amistad y cooperación entre China y ambas partes de Corea, cuya unión no tiene que ser necesariamente una a costa de la otra, como ocurrió en Alemania, hoy aliada de Estados Unidos en la OTAN. Paso a paso, sin prisa pero sin tregua, como corresponde a su cultura y a su historia, seguirán tejiéndose los lazos que unirán a las dos Coreas. Con la del Sur desarrollamos progresivamente nuestros vínculos; con la del Norte han existido siempre y continuaremos fortaleciéndolos.